viernes, 13 de abril de 2012
Ya no somos actores, somos una piedad extraña
domingo, 8 de abril de 2012
Historias
viernes, 17 de febrero de 2012
La conciertiza loca
lunes, 27 de diciembre de 2010
Esto fue lo que dejo el 2010
Yo, desafortunadamente no hablaré de un recuento mencionando el caso Paulette, Marcelo y su metrobús, el Jefe Diego o los mineros de Chile, para eso estarán muchos periódicos y sitios web donde se pueda analizar lo acontecido.
Por mi parte digo, un año más se termina y ahora me doy cuenta que da un poco de temor la forma tan rápida en ocasiones, en las que se pasa el tiempo. Hoy recordando cosas me doy cuenta, y algunas veces recordaba algo pensando que habían ocurrido el año pasado y no fue así. Es cosa extraña esto del tiempo, tan impredecible y a veces hasta algo subjetivo.
Enero-Febrero-Marzo.
Entre a quinto trimestre, el trimestre de fotografía y puedo añadir el más esperado por mí. Continúo pensando que eso de la maldición del trimestre impar es más real de lo que pensaba, eso o empiezo en mala hora a ser supersticiosa. Me toco la misma profesora del trimestre pasado, esa a la que tanto detestábamos varios, además el trimestre no fue lo que esperaba, de nuevo las expectativas acaban decepcionándote y para acabar me puse una borrachera monumental en Pachuca -sin comentarios- y bueno al final decidí no volver a tomar una cámara, al menos por el momento.
En ese trimestre conocí mejor a Valeria y Anahí, la verdad si no hubiera sido por ellas, el trimestre se hubiera tornado más pesado, aburrido e insoportable de lo normal, además puedo decir que si no fuera por ellas tampoco hubiera vuelto a probar una sola fruta en mi vida. Son unas niñas bien buena onda, simpáticas y trabajadoras a las cuales quiero mucho, pues son de esas personas que te brindan su cariño inmediatamente y eso se agradece.
El 2 de febrero fue el concierto de Phoenix, en el Vive Cuervo Salón, antes Salón 21. Había decidido no volver a hacer tonterías por las bandas, pero era Phoenix y después de armar un drama pues pensé que no los vería, me fui a formar once horas antes del concierto. Lo sé, sé lo que están pensando.
Desgraciadamente para mí, tengo la mala costumbre de admirar a las personas, llámense músico o no, y es una ilusión o un sentimiento que no tiene un sentido racional para mí, pero ahí está. El punto fue: conocí a una chava bien buena onda, Gaby, estuvo conmigo en la fila diez horas y tuve una de las mejores experiencias en mi vida. Que alguien llegue a decirte en un concierto “oye ¿no quieres conocer a la banda?”, estés presente en la prueba de sonido y platiques con ellos como con tus amigos, no creo que pase todos los días, a eso añadan estar en primera fila, y subir al escenario… si creyera en las ondas místicas, los astros y esas cosas, lo achacaría a eso, pero no creo en eso, supongo que fue suerte aunque tampoco creo mucho en ella, sólo sé que algo paso ese día, y el éxtasis y esa felicidad que sentí me supo a gloria después de tantas malas rachas.
Y contrario a esto, llego el 6 de marzo, era el concierto de Coldplay, si me fui a formar, menos horas que por Phoenix y debo admitir más por nostalgia y amistad que por verdadero gusto. Sabía que ese concierto significaba algo, llamémoslo por la antigua yo, y lo que sucedió fue una experiencia totalmente distinta a la de Phoenix: la gente en un plan muy pesado (le aventaron un refresco a mi sobrino de 12 años, quien parece de 8), comencé a odiar a la gente y los eventos masivos, la gente del foro sol muy estúpida y un concierto aburridísimo, donde no veía la hora para irme. Fue una especie de despedida, muy triste y decepcionante, y a decir verdad hasta me deprimió un poco, ahí supe que jamás volvería a ir a un concierto de Coldplay aunque me pagaran el boleto. Pero siempre rescató las risas, los chistes, las bromas de Violet, Juans, Susan y Jan.
Abril-Mayo-Junio.
Para el mes de abril estaba de vacaciones, y unas semanas antes de entrar a sexto trimestre, para ser exactos el 20 de abril, fui a ver a Muse. De nuevo gano la parte que no piensa de mi persona y volví a formarme horas antes del concierto, siempre es una experiencia eso de formarse en un concierto, ves y conoces a tanta gente y no es mi hit eso de conocer gente, pero me da mucha tela de donde cortar. Ese día de nada sirvió formarnos tantas horas, al final la estúpida organización sirvió para tres cosas. Aun así disfrutamos el concierto porque era la primera vez que veíamos a Muse y también puedo decir que probablemente sea de las últimas. Al día siguiente me sentía muy mal, no sólo porque mi cuerpo resentía golpes y eso ya era lo de menos, sino porque fue esos días donde empezó la ola de calor que azoto la ciudad y yo acabe siendo un camarón, se ponía el sol en, valga la redundancia, en el foro sol y yo ya no lo soportaba, mi sobrino me abrazaba y me dolía.
Entre a sexto trimestre y no imaginaría que sería el último trimestre relajado, era trimestre par y nos fue bastante bien a todos, nos divertimos mucho, reíamos y no podíamos quejarnos por tarea, realmente fue un trimestre que puedo asegurar, muchos disfrutamos. Al menos por mi parte, no me podía quejar, estaba con mis amigas, la profesora era muy relajada, el profesor… de cierto modo también y para mí sobre todo me regreso el amor a la escritura. Fue en ese trimestre donde volví a escribir, pues hacía mucho tiempo no lo hacía y prueba de esto fue precisamente la intensa actividad en el blog, gracias a ese trimestre escribí varias entradas por esas fechas. Fue un trimestre tranquilo.
En mayo me fui con mis hermanas a Cancún, solo nosotras cuatro, no sabía qué resultaría del viaje, para empezar era mi primer viaje en avión, sólo me resta decir que para una de mis hermanas fue bastante divertida mi reacción al despegar el avión. Una vez en Cancún nosotras cuatro, era como una especie de retiro entre hermanas, a pesar de estar con mis sobrinos y la razón era algo muy especial. Aun recuerdo esa tranquilidad de estar en la cabaña cuyo baño era lo único que no nos agradaba, y después de un incidente con la hamaca donde mis hermanas se pelearon y parecía que estaba viendo pelear a mis sobrinos de 8 y 7 años, recordé que al día siguiente tendríamos que regresar a la rutina.
Llego junio y con el mi cumpleaños, algo complicado, algo melancólico, de verdad eso de los cumpleaños sigue sin ser lo mío y mucho menos si se trata del día en que nací, fue diferente, muy diferente, cayó entre semana puede ser que por eso haya atraído algo más de atención y por el hecho de que mi hermana no me soltó ni un momento para recordarme el festejo, se lo agradecí y a todos, de hecho, pero sigue sin ser lo mío.
Julio-Agosto-Septiembre.
Termino sexto trimestre y comenzaron unas largas vacaciones, para el cumpleaños de mi padre, en agosto, fuimos otra vez a Cancún a visitar a mi hermana y sobre todo a cumplir con una meta que mis hermanas tenían: abrir un negocio allá. Después de pasear y estar dos largas semanas en Cancún, cosa que no fue agradable para mí y también sobre eso escribí una entrada al blog llamada “Open”, al regresar goce de más tranquilidad, mientras se acercaban los días para entrar a la escuela.
Llego septiembre y entré a la escuela, de nuevo apareció la maldición del trimestre impar, y la superstición o la estupidez llego a mi vida, junto con un poco de mal humor, de nuevo melancolía y depresión, también acerca de eso escribí otra entrada al blog “The Dog Days Come”. Lo sabía, el trimestre más pesado: radio, no imaginaría todas las cosas que nos esperaban a mí y a mis compañeros, pienso que de alguna forma todo lo que paso nos sirvió a todos en algún aspecto. Mis amigas insistían en permutar y yo no quise, y ahora si lo pienso tal vez fue mi culpa si es que, como dicen mis demás compañeros de generación, fui una mártir, pero también he pensado, esto se va a escuchar muy mal y sonaré a las típicas frases que yo llamo “basuración personal”, pero sabía que era algo que tenía que vivir y no podía mmm… ¿cómo continuarían esas frases? Ah sí, no podía esconderme o evadirlo. Tenía que aprender cosas.
Ocho días después de entrar a séptimo trimestre, el 28 de septiembre fue el concierto de Phoenix, sí otra vez de Phoenix, muchos piensan que es mi banda favorita, desde Coldplay no tengo una, simplemente es: soy joven, me gusta la música que escucho y me encanta ir a conciertos. La verdad no estaba muy entusiasmada de ir, eso de la escuela me deprimió bastante, de hecho ni mi hermana, quien me acompaño, estaba entusiasmada. No llegamos a formarnos, sólo llegamos a buena hora para entrar, sentarnos, comer unas palomitas rancias y una cerveza entre las dos, después del acoso de un estúpido, nunca falta, hacia mi hermana, decidimos quedarnos por donde colocan el sonido en el Palacio de los Deportes. No había grandes expectativas. De hecho ese día corroboré mi forma de pensar, “no generes grandes expectativas y las sorpresas serán más grandes”. Al llenarse el lugar no veía absolutamente nada, pero resulto que justo donde nos encontrábamos nosotras Phoenix decidió hacer un magnifico acústico y estábamos si acaso a diez centímetros de ellos. Por cierto, mi hermana y yo no nos arrepentimos de haber ido.
Después de eso, de esa adrenalina del concierto, de ese momento de alegría y emoción, supe que de alguna u otra forma todo tendría que salir bien al final, me había tocado con el profesor más desgraciado de la carrera, con un House en persona, pero al final todo debía salir bien, sin embargo ese optimismo y ese pensamiento se me olvido con el tiempo.
Octubre-Noviembre-Diciembre.
En octubre tuve la oportunidad de asistir al Corona Capital Fest, principalmente iría a ver a Regina Spektor, The Temper Trap, Interpol y los Pixies, al final había armado un itinerario, el cual por cierto no fue seguido y sobre ese evento también escribí una entrada cuyo título fue el mismo al del festival. Rescato las nuevas cosas que escuché y me gustaron mucho, y fue el primer concierto al que fuimos juntas Andrea, Sara y yo, aunque también vi y estuve con otros amigos. Al final no hubo nada sorprendente, salvo que conocí a los verdaderos hipsters y también imagino que de ahí saque varias bromas al respecto.
Noviembre fue un mes pesado en la escuela, prueba de eso también está aquí mismo, sólo una entrada al blog, yo me encontraba desesperada, quería que terminara la escuela en ese momento, como fuera pero que terminará, y ahí fue cuando ese optimismo del concierto de Phoenix, ese pensamiento de “todo va a salir bien, tiene que salir bien” se esfumó por completo, el estrés, la ansiedad y las desveladas terminan por nublar la mente de uno.
Mi prima se caso en ese mes, era el acontecimiento más esperado por la familia, quizá llego un momento en el que pensé sería hasta divertido, la verdad no tuvo nada de divertido, era una boda, la primer boda a la que había asistido desde hace por lo menos cinco años, mi hermana hasta regreso de Cancún sólo para ver como se casaba mi prima, sólo una boda. Además de aburrirme demasiado y de la mala promoción de mi prima con los amigos de mi sobrino, por cierto mucho más chicos que yo, recibí una noticia no muy grata, una noticia que cambiaría y cambiará mi vida, pero la cual tuve que asumir como la joven adulta que se supone que soy.
Gracias al estrés de la escuela y tantos trabajos por hacer, me perdí el concierto de Hot Chip, tanto tiempo esperando y planeando verlos a su regreso y me lo perdí. Eso sin contar las aburridas clases de inglés que tuve y a las que asistí casi dormida, con dolores de cabeza y a desgana.
Diciembre, y comienza el mes con la cancelación de la barra programática, presagio, mito, realidad, berrinche, como sea, simplemente paso. Y tremendo embrollo armo esa cancelación de la barra programática, opiniones encontradas, pero al final escuela, a Daniela se le olvido “de alguna u otra forma todo terminará bien”. Hacer el esfuerzo final era nuestra única opción y después de todo, al final todo termino bien y yo diría más que bien, gane muchas cosas con esta experiencia: grandes compañeros, grandes momentos, grandes enseñanzas y grandes amigos. Jamás podré agradecer a Tatashi y a Rogelio lo suficiente por aceptarme entre su grupo de amigos y sobre todo aguantarme. Lo más gracioso es terminar diciendo “ah no estuvo tan difícil”.
Para cerrar el año de los conciertos, por casualidad encontré “Blonde Redhead en concierto, telonera St. Vincent”, tenía que ir y fui, el primer concierto de Ali y yo, cuando el primero debió haber sido Daft Punk hace ya tres años, casi cuatro, porque ni en Muse estuvimos juntas, aún nos quedan esperanzas de ir a un verdadero concierto juntas, y no es que Blonde Redhead no lo fuera, quede fascinada con Kazu, Simone y Amedeo, pero como ella y yo dijimos ese era un aperitivo, la experiencia también es contada en una entrada al blog titulada “Complicaciones: Todos fuimos actores y fuimos rubias pelirrojas”. Y al final, el negocio no funciono como lo planeamos y creo que tendré que hacer otra entrada que diga “Closed” o algo así, pero ahí vamos.
Se acaba el año, pero tendré en mi mente, lo recordado hoy: la larga espera en Phoenix con Gaby; los rostros de esos cuatro franceses y sobre todo Christian con esa singular sonrisa y humildad; las bromas de Pachuca antes y sí, incluso la posteriores a la borrachera; las naranjas con sonrisa de Valeria; el rico y enorme Kisses que compartí con Anahí y Valeria; la sesión de fotos casi profesionales de Ena y Paty; la espera en el foro sol con mis adorados amigos: Violet, Juans, Jan, Susan y Sandra para ver a Coldplay; la felicidad de saber que Violet los había conocido; las risas con mi sobrino en el concierto de Muse; su pantalón roto en el concierto; la playera de Ali; la cabaña frente al mar en Tulum; la vista desde la torre de control en el aeropuerto de Cancún; la risa de mi hermana al ver mi cara en el avión; los abrazos y bromas de mis sobrinos; ese momento frente al mar con las rosas que le llevamos a mi mamá; los abrazos de mis amigos en mi cumpleaños; el viaje a carretera y las risas de mis sobrinos; el pastel de mi papá; las bromas acerca del perico muerto en el refrigerador; el entusiasmo al abrir el negocio; la cara de mi hermana al ver a Phoenix en el acústico; Sara, Andrea y yo cantando a Regina Spektor; Juan cuidándome en The Temper Trap; ver a mi sobrinos de nuevo en la boda de mi prima; las criticas en clase de inglés de Elena y yo hacia el maestro; las bromas en la cabina de radio; el baile de Laura; las múltiples voces de Tatashi y sus innumerables bromas que me hacen doblarme de risa; el “que diche, que diche” que siempre hace reír a Rogelio; los viajes en el coche de Itzel; la sinceridad de Sara, la de Valeria, son demasiados momentos, va en mi Word cinco hojas y me parece increíble que un año pueda resumirse en cinco hojas.
No me queda más que decir: se acaba 2010 y vendrá otro año, espero con muchos conciertos, y sino con más cosas memorables de las cuales me pueda reír mucho más, de esas que te sacan sonrisas aunque estés en tu cuarto con la luz apagada. E inserte frase cliché de la época: Gracias a todos ustedes, por hacer tan maravilloso este año, aunque algunos quizá no estén mencionados con nombre, saben que hacen que mi vida no sea tan aburrida, me hacen sonreír y los quiero mucho. Frase cursi: Gracias por hacerme parte de su vida y por aceptarme aunque soy bastante molesta, MUCHAS GRACIAS.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Complicaciones: Todos fuimos actores y fuimos rubias pelirrojas
Quería hacerlo desde hace tiempo pero realmente he estado tan ocupada que no había encontrado la oportunidad y para mi sorpresa tengo cosas que comentar pero sigo sin tener algo realmente esencial que decir.
Comienzo diciendo que estoy escribiendo esto y me doy cuenta de los infinitos “que’s” en mi redacción y por algún asunto de trauma me genera mucha angustia escribir tanto “que”, en fin, ese puede ser el principio de muchos problemas que surgieron en todas estas semanas.
Complicaciones
La escuela ha estado pesada, muy pesada para mi costumbre y eso que soy exagerada, pero sobre todo el ambiente escolar se ha tornado pesado y hostil de una forma tan extraña pero a la vez tan predecible que es difícil explicar.
¿Qué pasa cuando tienes que convivir con mucha gente tanto tiempo, con gente que no conoces, que te cae mal, que no sabes cómo trabajan?
El resultado es por demás desastroso, este trimestre he estado mucho tiempo con personas, como dijo un compañero “con tu equipo” y lo pensé mejor y me repetí a mí misma “no, he estado demasiado tiempo con gente”. En relación a mi equipo de trabajo, quede sorprendida, hicimos un buen equipo, son personas muy agradables y descubrí a unos amigos extraordinarios, pero es inherente en mí pensar “oye Daniela de verdad has estado mucho tiempo con personas”, mi situación no es tan complicada, soy una persona solitaria y de repente sentí tan extraño estar rodeada tanto tiempo de personas y sobre todo de sentir en ciertos momentos ese apoyo , cariño y protección de momentos en los que, pensándolo bien, en otro tiempo, en otra circunstancia hubiera estado sola, tirada en mi cama y deprimida. Aún así me siento indefensa.
Por otro lado esta, eso que convencionalmente en las escuelas le llaman “generación”. Ahora me viene a la mente algo que platicaba una vez con una amiga sobre eso de la convivencia con tanta gente que no conoces bien. Ella y yo decíamos que cuando recién llegas a un grupo es muy difícil que saques lo que ella y yo denominamos “tu verdadera personalidad”, el trabajo que se nos dejo hacer en la escuela sirvió para tres cosas en mi punto de vista: 1) para aprender que el trabajo en equipo siempre es en equipo y que han pasado siete trimestre y ninguno lo ha aprendido; 2) para sacar a relucir las rencillas entre los propios profesores y tal vez la más importante la 3) darse cuenta de la “verdadera personalidad” de cada uno de los compañeros.
El perfil del aspirante de la carrera de Comunicación Social en la UAM debería ser: Persona ego centrista, incapaz de ejercer la auto critica, ser desleal, no conocer el concepto de compañerismo, incapaz de escuchar, impulsivo, inmaduro, irresponsable, impuntual, cada vez que haga un trabajo sentir que es el mejor de todos, no conocer el concepto de humildad, decir sandeces y creer todo el tiempo que tiene la razón. Claro habrá sus excepciones porque con alguien tiene que haber una confrontación.
Si últimamente había sentido esa etapa del “no sé qué rayos hago estudiando esto, no es para mí, no soy buena en esto”; la verdad la actitud de compañerismo que se pulula en la carrera no ayuda en mucho a mi perspectiva de las cosas. Muchos pensarán que ese pensamiento es algo débil, pero de verdad vi y escuche muchas cosas que realmente acabaron por decepcionarme bastante.
Aún así por supuesto que hay cosas buenas, esto suena como si me estuviera despidiendo de la carrera, todavía lo sigo pensando; de cualquier modo, a pesar de todo esto me quedo este trimestre con la lección del maestro maldito, con el esfuerzo y el trabajo de mis compañeros que si los hubo, con las risas de mis amigas y amigos, con las personas que me dejaron entrar en su vida y que me compartieron parte de su vida. Y por supuesto tengo que mencionarlo con los nuevos amigos que hice, que ven algo bueno en mí, me apoyan, me cuidan, me hacen reír y que quiero demasiado. Suena como a agradecimiento de trabajo escolar, pero para mí era importante decirlo.
Después de todo ese esfuerzo (me da un poco de temor mencionar esa palabra) y trabajo, todavía no termina pero seguimos intentándolo, hoy me siento no más confiada, pero si un poco más tranquila, tal vez no totalmente pero si un poco más. Afortunadamente el trimestre no está lleno de la escuela y a pesar de que han sucedido no cosas tan agradables en casa, en la familia, en mi persona, todavía puedo jactarme de que la paso bien algunos momentos.
Actores y actrices rubias y pelirrojas
Hasta las clases de inglés básico uno, sirvieron para des estresarme, las salidas con mis amigas, los partidos de americano de mi hermana, mis sobrinos en “casita vieja” de nuevo, son cosas que vale la pena mencionar, y obviamente los conciertos a los que fui. Y hablando de esto, el viernes pasado fui a ver a Blonde Redhead y su telonera fue St. Vincent y después de las complicaciones todos fuimos actores y rubias pelirrojas.
Después de perderme a Hot Chip, por una casualidad en la red, encontré que St. Vincent preguntaba
quien la iría a ver en la Ciudad de México y definitivamente tenía que ir, ¿cuándo ves a una banda que te gusta por pura casualidad? Según yo, no conocía a Blonde Redhead, pero como toda la vida, se me va la onda y no me acuerdo de las bandas que escuché alguna vez. Un día antes de ir al concierto busqué videos de Blonde Redhead, la primer canción que salió fue “Equus”, “ah Equus, este video ya lo había visto”, pues si era de esos videos que había visto de niña y que se me quedaron grabados por lo bizarro del asunto, algo muy parecido a lo que me paso con Bacherlorette de Björk y con Paranoid Android de Radiohead.
Abrió St. Vincent, sólo les puedo decir que estoy más enamorada de esa muje
r, es una forma muy interesante de combinar la femineidad con la pasión de tocar una guitarra, la manera en que Annie Clark toca su guitarra sólo te puede remitir
a como lo haría un hombre, pero al verla a ella tan delgada, con sus rizos, su vestido, sus mallas y su labial rojo es imposible no enamorarte de ella. Sus músicos son muy buenos, sobre todo su baterista, aunque todos son buenos. Después de recordar la monotonía que sentía al escuchar el Actor, después de verla en vivo entendí todo el significado de poner un violín, un saxofón y esa guitarra en una sola canción.
Salió St. Vincent y después del típico momento donde los roadies hacen su trabajo, se encienden unas sombrillas
doradas, salen dos personajes que parecen iguales, y una mujer con un pantalón dorado, cabello largo y lacio. Comienzan a tocar y uno de los gemelos hace una seña a su hermano para que deje de tocar la batería, finalmente dice “me está dando electricidad”. Vuelven a tocar y comienza una etapa de descubrimiento para mí. Blonde Redhead es com
o de esos grupos que estaba esperando escuchar, la voz de una mujer suave a la cual asocias invariablemente a los animes y no sólo por el aspecto físico de ella, su timbre te liga a esa imagen y luego complementa la escena unos gemelos italianos que lo único que los diferencia entre sí físicamente es la barba que uno tiene y el otro no. Al ver a Kazu Makino y como se mueve en el escenario entendí de donde saco Bat for lashes sus movimientos en vivo, lo cual resta a los ya menos puntos que tenía su banda y ella en sí.
Y bueno después de ver a tanto hipster a los alrededores, la señora que nos toco al lado de nosotras que no paraba de quejarse del escándalo que hacía St. Vincent con su guitarra e incluso llego a taparse los oídos, y cuando finalmente salió Blonde Redhead y Kazu Makino saludara al público con un pobre español y la señora se molestara por el hecho, puedo decir que estuvo bastante bien. Aquí les dejo una foto, de las cuales se de su existencia gracias a Charlie.
martes, 17 de agosto de 2010
Todos somos actores
Por fin puedo reseñarles el disco que anduve escuchando todo el camino de regreso a casa. Se preguntarán por qué me tarde en escribirlo, bien, me llamó mucho la atención pero necesitaba conocer las letras de las canciones para poder reseñar bien el disco.Es Actor y es parte de la discografía de Annie Clark mejor conocida como St. Vincent. Veamos, Google nos dice que St. Vicent es una cantante norteamericana “multi instumentalista” (así lo dice Google) de 27 años; ha sido telonera de: Arcade Fire y Death Cab for Cutie, por mencionar a los más conocidos aunque le ha abierto los conciertos a muchos artistas más. Su primer disco Marry Me fue lanzado en julio de 2007 y finalmente en mayo de 2009 lanza Actor.
Había escuchado a St. Vincent, pero no sola sino en colaboración con Bon Iver para una canción que grabaron como parte del soundtrack de Luna Nueva, lo sé, pero esas películas por increíble que parezca tienen buenos soundtracks, de hecho como curiosidad tengo que mencionarlo antes de que me apedreen, el soundtrack de Crepúsculo estuvo a cargo por nada más y nada menos que Carter Burwell… ¿quién rayos es él? Pues el mismo que hizo el soundtrack junto con Karen O de Where the wild things are o en español Donde viven los monstruos.
En fin la colaboración que hizo St. Vincent me pudo encantar y busque algunos videos de ella; luego antes de partir decidí bajar Actor. Al principio escuché las primeras cuatro canciones y luego decidía dejarlo; eso fue porque en un comienzo me pareció un disco muy plano y sólo llamo mi atención una canción de esas cuatro que escuché junto con Marrow que fue una canción que había escuchado antes.

De regreso a casa me propuse firmemente escucharlo completo, pero para entonces me había dado cuenta que no dejaba de tararear Actor out of work. Luego llámenme loca pero la comparación que me vino a la cabeza incluso a mí me pareció absurda Annie Clarke me recordó mucho a Ely Guerra, y sé que suena a sacrilegio; Ely Guerra no es mi cantante favorita, reconozco que tiene algunas canciones que me laten de ahí en fuera no es mi hit; pero la verdad la voz de St. Vincent me recordó mucho a Ely Guerra y bueno ya después su aspecto físico y ademanes confirmaría mi comparación.
Escuché completo Actor con todo y traducción de sus letras y simplemente les puedo decir que es maravilloso, me fascino. El disco empieza tranquilo va subiendo hasta llegar a su punto cúspide con Marrow que es de mis favoritas y luego vuelve a bajar para cerrar tranquilamente con The Sequel cuya lirica es un tanto extraña.
El disco está lleno de sonidos y mezclas que pueden sonar extrañas o estridentes al principio; pero después es adictivo escuchar como sube la música hasta estallar en varias canciones como Marrow y Actor out of work que me parecieron al inicio muy parecidas por el sonido de la guitarra y las trompetas, aunque ambas son mis favoritas del disco.
La lirica del disco es muy buena, tiene unas metáforas y unas frases debrayadas tan buenas, las más destacadas para mí y para darles una probadita:
- La misma que le da nombre a una canción “Save me from what I want” (Sálvame de lo que quiero).
- De Actor out of work “You’re an actor out of work, you’re the liar and that’s the truth” (Eres un actor desempleado, eres un mentiroso y esa es la verdad).
- De Black Rainbow “I think I'm glass I think I'm breaking it” (Creo que soy de cristal, creo que me estoy rompiendo) y “If you want the neighbors woke, You'll have to shout out loud” (Si quieres despertar a los vecinos, tendrás que gritar más fuerte).
- De Laughing with a mouth of blood, “And I can't see the future, But I know its got big plans for me” (No puedo ver el futuro, pero sé que tiene grandes planes para mí) y también “All of my old friends aren't so friendly, All of my old haunts are now all haunting me” (Todos mis viejos amigos no son tan amistosos, todos mis viejos refugios ahora me persiguen).
- De Marrow y quizá para mí sea la que tenga una de las mejores letras sino es que la mejor está “Mouth connects to the teeth, And teeth to the loves and curses” (La boca se conecta con los dientes y los dientes a los amores y las maldiciones).
- De The bed “We're sleeping underneath the bed, To scare the monsters out” (Estamos durmiendo debajo de la cama para asustar a los monstruos).
- De The party “Oh, but I'd pay anything to keep my conscience clean” (Oh pero yo pagaría cualquier cosa para mantener mi conciencia limpia).
- Y finalmente de Just the same but brand new, “I'm just the same but brand new to you” (Soy la misma pero nueva para ti).
Por cierto les super recomiendo que vean el video de Actor out of work ¡es buenísimo!
lunes, 16 de agosto de 2010
Crónicas depresivas: Roslyn
La brisa del viento golpeaba fuertemente, la luz iba cediendo paso a la oscuridad; pero la arena debajo de mi me indicaba donde me encontraba, el clima tropical del que nunca quise ser parte.
A lo lejos una luz llama mi atención, una pequeña fogata. A un lado de ella vi un rostro, de nuevo un inesperado interés dentro de mí. Era una mujer joven, hermosa a decir verdad; llevaba un lindo vestido blanco que dejaba entrever sus hermosos hombros desnudos. Intente desviar mi atención al sentir que estaba invadiendo su intimidad, sobre todo la profunda tristeza que irradiaba equivalente a su belleza.
A esa hora del día casi nadie va a la playa, la marea sube tanto que las olas chocan peligrosamente sobre los acantilados que se encontraban demasiado cerca de la orilla. Eso, por hermoso que resultara el paisaje, aterrorizaba a cualquiera. Y ahí estábamos los dos ¿no estamos aterrorizados? Yo no tenía más alternativa que estar aquí, pero ella… ella la criatura más hermosa que había contemplado no estaba asustada.
Espero a que el fuego se consumiera, se levantó y pude observa la esbelta figura al momento que una ráfaga de viento helado llegaba para revolverle el cabello largo de color castaño oscuro. Observé como limpiaba sus lágrimas, tomaba su pequeño bolso y se retiraba con una elegancia encantadora. Mientras tanto, yo me mantenía quieto, en lo más oscuro de la playa… no tenía más remedio.
No te dejes engañar
Esta vez llegó más temprano de lo habitual; pero eso no importaba yo ya estaba ahí desde mucho antes esperando su llegada. Dudaba que alguien como yo pudiera sentir esto, no sé si era ¿cómo se dice? Compasión, admiración o amor el que sentía por esa chica, no lo creía; yo no podía sentir eso, eran incapaz de sentir ¿quién era yo?
Llegó con otro de esos lindos vestidos que la caracterizaban y de los que a pesar de los días no me había acostumbrado, y por otro lado siempre surgía la pregunta ¿qué hacía alguien como ella en esta playa solitaria?
De repente algo me aterrorizo, comenzó a caminar en mi dirección y temí que me hubiera escuchado, pero qué idiota soy, pensé, si nadie puede escucharme. Se detuvo a medio camino desconcertada, buscando y buscando con desesperación. Se dejo caer en la arena mirando al cielo como si pudiera encontrar la respuesta a algo, tenía esa característica cara de preocupación que siempre mostraba, su preocupación por encontrar algo que evidentemente nunca encontraría: felicidad, satisfacción, paz… lo que fuera que le aquejaba. Miraba a la luna quizá hasta con esperanza y si hubiera podido ocurrírsele tal vez le imploraría. Pero yo conocía esa luna muy bien.
Se recostó con cuidado, llorando silenciosamente como si alguien además de mí pudiera escucharla. En ese momento quise acercarme, estar a su altura para decirle que no se dejara engañar por esa luna, por el mar, que no encontraría lo que buscaba en este lugar. Yo había estado aquí todo este tiempo y la soledad nunca se había ido; la aparente tranquilidad de este lugar en el día, se hacía perturbador por las noches; la belleza del lugar en el día en las noches, era monstruoso.
Agradecí que estuviera tan cerca de mí para poder admirarla mejor; pero sentía tanta impotencia porque no podía decirle que se alejara, que este lugar no le haría ningún bien, que no se dejara decepcionar, no se dejara desanimar por lo lúgubre que puede ser aquí. Pero debía mantenerme quieto, resistir ese impulso… no tenía más remedio.
Los dobleces en su vestido
Ese día llegó demasiado tarde; pero también ese día la marea era muy intensa. Los días no fueron los mejores últimamente y por lo que conocía este sitio con toda seguridad habría una tormenta mañana; no sabría si eso haría cambiar su rutina, sin embargo yo seguiría aquí como siempre esperándola.
Estaba tan absorto en esos pensamientos, hasta que llamó mi atención lo que hacía: con una rama que encontró trazó un círculo en la arena mojada que se encontraba cerca de la orilla del mar, después me detuve en su mirada de profunda tristeza. Se sentó dentro del círculo, y pensé “la tristeza sentada en un círculo”; me maraville de cuan real era esa imagen. Luego vi los dobleces de ese vestido blanco que tanto me gustaba, los dobleces justo en el bordado a mano de su hermoso vestido, ese detalle a simple vista tan descuidado era sencillamente perfecto. Si hubiera podido, me hubiera gustado poder llorar de la alegría que me daba su belleza.
Hubiera querido que ella compartiera mi alegría; pero estaba acurrucada en la arena, su tristeza… la tristeza lleva a la tierra y el orgullo de la gravedad a la gravedad. Pensé que estaba dormida pues apenas pestañeaba. Se incorporó lentamente y miró en dirección al mar pero esta vez me dio miedo su expresión, parecía decidida ¿pero a qué? No lo comprendí de inmediato no era capaz, hasta que vi como movía su cabeza con desaprobación; algo dentro de mí se inquieto… quería que dijera en voz alta lo que pensaba, deseaba gritarle, tomar sus hombros y sacudirla para sacarla de su ensimismamiento; pero seguía ahí quieto… no tenía más remedio.
¿Cuándo se convirtió esto en una casa muerta?
La lluvia no dio tregua; el sol ni siquiera salió, las nubes cubrieron todo el cielo y cuando oscureció me hice a la idea que ella no llegaría. Sentí un ligera punzada, convencionalmente a eso se le llamaría dolor, así es, sentía dolor; yo no podía sentir eso. Sentía alivio porque la mirada que tenía ella la noche anterior me había asustado, pero tampoco podía sentir alivio, ¡no podía sentir!
La lluvia caía con más intensidad y ahora no había luna; la playa se encontraba en la penumbra, daba miedo. Las olas golpeaban con fuerza las rocas y eso dolió. Eso si lo podía sentir: la furia, la impaciencia del mar a la espera de algo violento. Dolió.
Pude ver en la penumbra una ligera luz a penas visible por la tormenta, después me di cuenta que era una pequeña lámpara y quise gritar horrorizado al ver quien la sostenía: ¡era ella!
Traía el mismo vestido de ayer, el cabello enmarañado por la lluvia y el viento, el vestido blanco que mojado se le pegaba al cuerpo perfectamente. Respiraba agitada como si hubiera corrido y lloraba desconsolada. Tiró la lámpara, descalza me miró fijamente y corrió en mi dirección, cayó de rodillas a unos centímetros de mí, se llevó las manos a la cara y soltó un grito estremecedor; pero me quede pasmado y asustado.
Volvió a mirarme se acerco a mí, y me abrazó fuerte; su cálido cuerpo se acoplo de una manera que no hubiera imaginado a mi figura y estuvo ahí abrazándome por un largo rato sollozando.
Cuando se cansó de llorar e incluso pensé que estaba dormitando sentí que sus brazos me liberaban y se levantó cuidadosamente con aquella mirada que me aterro ayer; seguía con los ojos clavados en el golpe violento que dejaban las olas del mar y entonces comprendí lo que iba a hacer. ¿Cuándo se convirtió esto en una casa muerta?
Camino lenta pero firmemente hacia el mar, mientras yo miraba perplejo, con el agua llegando hasta donde me encontraba. Ella siguió caminando a pesar de la furia de las olas y cuando el agua le llego a la cadera se detuvo, miro atrás y me observó, abrió la boca para articular algo pero no quería escucharlo, si escuchaba su voz iba a ser más doloroso. Me dije a mí mismo “no, no, no dejaré… ¡no dejare que me hables!... desanimándome”. No lo dije en voz alta pero me miro condescendiente y sólo sonrió por única y última vez para adentrarse en el mar. Mientras seguía yo quieto… no tenía más remedio.
Las alas no te ayudarían…
Nadie podía escucharlo, pero yo no era nadie ¿yo qué era? Podía escucharlo, podía escuchar esos sonidos, la fuerza del mar, el soplo constante del aire, la arena que se levantaba, las nubes moviéndose y la lluvia cayendo… ella ya no estaba, no lo estaría más.
Ladeada a la corriente,
Huesos sangran y dientes
Erosionan con cada golpe
Mar y roca
Hay veces en que sigo pensando que regresará con esa esbelta figura y su hermoso vestido blanco; esta vez con una sonrisa, correrá hacía mí y me abrazará. Hay veces en que quisiera que regresara pero no lo hará porque está muerta, porque vi cuando moría y no hice nada para evitarlo. Pero… qué podía hacer ya que siempre me he preguntado quién soy, aunque la pregunta adecuada más bien es qué soy y ya lo sé: sólo soy una roca, una roca varada en esta playa solitaria donde ella venía a desahogar sus penas, sólo soy una estúpida roca que se supone no debería sentir nada. Y seguiré aquí alrededor de otras rocas dejando que las olas del mar choquen contra mí… no tengo más remedio.
Lo tensaré, nada revelaré


