Mostrando entradas con la etiqueta escribir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escribir. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de abril de 2013

El Blog


Escuché ahora que el blog ya murió. Supuestamente es a causa de los videoblogs, pero más bien creo que a la gente ya no le interesa leer. No necesitan hacerlo porque prefieren que todo sea mucho más visual y las letras no tienen ese atractivo interactivo y colorido que tienen los vídeos o las imágenes.

Quedé en cierta parte devastada por la noticia. Me gusta escribir aquí, ya no es como antes y no quiero sonar hipster con eso. No es la cosa de que es muy mainstream, eso dejó de serlo hace mucho tiempo. La cuestión es, que ya no es lo mismo escribir. Ya no soy la misma.

Yo creo que seguiré aquí un tiempo aunque todos se hayan ido. Estaré aquí para dejar testimonio y seguiré en blogger porque estoy pasada de moda, siempre lo he estado.

El próximo mes el blog cumple tres años. Imagino que son un poquito más, escribiendo en blogs tengo más o menos siete años. Este tiene tres, después de faltas de ortografía, coherencia y muchas vergüenzas.

Aunque este blog cumple tres años en mayo, por alguna razón recuerdo más cuando hice mi reapertura del blog en abril. Fue porque cuando lo inicié no sabía de qué escribir en la primera entrada. En mi reapertura fue algo sobre un concierto de una banda que, curiosamente, regresa este mes.

Es por esta razón que le hice algunos pequeños e insignificantes cambios después de todo… bueno, no sé, siempre regreso al blog de una u otra forma. 

martes, 12 de marzo de 2013

Aspiración periodística



Voy a confesar algo. Lo que confesare tiene mucho que ver con mis sueños adolescentes y mis metas, y tal vez con todo lo que soy o quise.

Mi sueño era escribir para una revista de música. Escribir sobre un disco, una banda, un concierto, un festival. Por eso hice lo que hice, por eso escribí lo que escribí y por eso soy como soy. Las aspiraciones siempre han llegado al grado de la NME y la Q Magazine.

No puedo decir que cuando decidí aquello mi ortografía siquiera fuera buena. Tampoco sabía cuál era el camino para llegar ahí. Sólo decía “quiero ir a Inglaterra”. Detrás de esa frase había un sueño muy elaborado. Puede ser que soñamos muy alto y resulta patético.

Me cuesta trabajo hablar con gente extraña. No puedo considerarme una persona extrovertida y sociable. La inseguridad parece ser mi apellido y mi trabajo esta siempre sometido a la peor critica: la mía. Elegir comunicación como carrera más que por convicción pienso que fue por capricho.

Cuando labore en esa oficina me sentía asfixiada. También creo que hacérmelas de muy artista resultará pretencioso. Hay una parte de mi, la que queda de mi adolescencia que realmente cree poder hacer las cosas bien. La otra parte de mi consiste en mi experiencia, en mi trabajo y en mis limitaciones, esa parte me repite todo el tiempo que mejor atienda otras cosas.

Hoy vi un pequeño vídeo. Era simple, duraba un minuto con treinta segundos, era una entrevista entre la agrupación inglesa The Vaccines, Graham Coxon y Alexa Chung. Vino como anillo al dedo. No se trata de aspirar a ser Alexa Chung, sin duda es una mujer con mucha suerte. Se trata de todo lo que en realidad tengo que hacer para llegar a una meta inalcanzable.

Tengo un nuevo reto por hacer. Una historia sobre algo que incluso para mi es difícil de explicar. Escribo en este blog y me percato de que estoy entre la ficción y lo que intenta ser crónica o periodismo; pero que finalmente acaba siendo un diario. Me piden estándares, lineamientos, fechas de entrega y todo parece real.

Me pregunto si me cuesta trabajo ahora cómo siquiera pensé alguna vez, de más joven que podría alcanzar una meta. Ahora con esto que reflexiono creo que fue una meta que imagine porque no había otra razón para hacer las cosas o porque había tanto amor por hacer las cosas que podría lograrlo.

Todos los día que pasan me doy cuenta que algo se desmorono. Pienso en que fue algo personal, no, más bien lo afirmo. Todos los días intento reconstruir aquello que se desmorono. Este año me propuse hacer muchas cosas y parece que mi intento resulta ser tumultuoso.

Estoy en todo y no estoy en nada. La orientación vocacional no sirve. Tampoco se si los sueños sirvan. Me pasa con el dibujo, con los idiomas, con el diseño, con la música y con la escritura.

domingo, 3 de marzo de 2013

Vocación de escritor. Lo que salió mal


Hay otro tema acerca de la Feria del libro que me perturbo. Ni siquiera mi inutilidad acerca de ser una reportera de medio pelo pudo superarlo. Creo que la razón es porque es algo que me gusta y porque me hizo pensar mucho acerca de mi futuro. Incluso acerca del futuro de este muy humilde blog.

Los escritores son personas extrañas. Tengo la fortuna o la desfortuna de entender un poco ese asunto del ser famoso. No porque yo lo sea, no se confundan. Lo entiendo por las bandas que he podido conocer. Lo entiendo por mi fase fan. Los escritores son muy parecidos a esas bandas de rock.

Una vez me dije a mi misma que los escritores suelen tener vidas esencialmente trágicas, el resto de nosotros sólo puede simular que su vida es trágica. Creo que eso los dota de esa pose de súper estrella que necesitan para eventos como la feria del libro. En mi lenguaje podría compararlo con los conciertos o festivales.

Un día al regresar de la feria del libro, platicaba con mi papá. Le comenté acerca de la imposibilidad de sacarle unas palabras y de pronto escupí: “yo no podría hacer eso… no podría darme mi taco así como ellos, es ridículo”. Mi comentario, de por si estúpido fue eclipsado por la respuesta de mi papá: “pero si ya te lo das”.

Podría interpretarlo como una forma de molestar de parte de mi progenitor, pero me dio mucho miedo. Pensar que una afirmación como esa fuera cierta me dio pánico. Yo simplemente escribo tras el ordenador ideas que están en mi mente. No soy sangrona por gusto, supongo que algún psicólogo dirá que es mi forma de defenderme.

Como sea pase los días encontrando a otros escritores. Unos más accesibles que otros. Los escuché con atención, no precisamente sobre la conferencia. Ponía atención en su forma de expresarse y sus ademanes, sobre todo después de la conferencia.

Ellos parecen actores. Llegan con una actitud, varios de ellos siempre son diferentes tras el micrófono y el templete que fuera de él. Algunos son más serios, otros parecen ser más informales. Yo sólo pensaba una y otra vez que no podría hacer una oración inteligente si estuviera en su lugar.

Me han dicho en dos o tres ocasiones, no voy a exagerar diciendo que todo el mundo me ha dicho sólo han sido dos o tres ocasiones, que venda lo que escribo. Estar metida ahí diez días no hizo más que reforzar mi idea de que vender lo que escribo sería un grave error. Mi trabajo no vale para mi y nunca, nunca me vería detrás de una mesa con un micrófono (a los cuales por cierto les temo, mucho les temo).

Hace unos días estuve pensando que cuando no estaba consciente de que alguien me leía se sentía bien. No los estoy menospreciando, siempre agradezco que lean esto porque podrían hacer cualquier otra cosa infinitamente más productiva. Es sólo que no quiero caer en clichés, en gremios, en lugares comunes.

No pretendo ser escritora. Estoy muy lejos de ese adjetivo, ya lo he explicado muchas veces. Pienso que llegué aquí por error, como por error estoy segura llegaron ustedes aquí. No quiero ser como ellos. Pero no sé qué quiero ser, ni lo que quiero hacer.

lunes, 21 de enero de 2013

Entre el exhibicionismo e incomodar a la gente




El viernes saqué mis diarios y algunas cosas que escribí antes. Leí algunas páginas. Me daba vergüenza pero continué leyendo como si no supiera qué seguía. Soy muy repetitiva y cuando se trata del drama sale muy natural. Al final de mis días con diarios escribía casi lo mismo. Dejé de escribirlo en 2011 porque tenía un blog.

Fue cuando me di cuenta de todo. Sobre todo el último año, considero que fui más leída. Más aún por mi familia. En algún punto, antes diferenciaba mucho lo que escribía aquí de lo que escribía en los diarios. Un día tal diferencia desapareció y convertí esto en un diario.

Aún hoy, creo, que mucho de lo que hay en esos diarios siempre fue más moderado aquí. Me caractericé mucho por no expresar mis sentimientos, al menos no de un modo tan descarado. No me di cuenta, honestamente, cuándo deje de ser precavida y reservada con mis sentimientos.

Me callaba todo el tiempo y muchas personas cercanas me lo reprochaban. En escrito era diferente podía decir cuánto quisiera, sobre quien fuera, sin miedo. Eso pasó aquí. Quise ser más divertida pero no tenía ánimo. Quise ser más imaginativa pero no tenía tiempo. Aquí sustituí todos esos libres pensamientos de los cuadernos llamados diarios.

La razón de tantas criticas y comentarios hacia mi manera de conducirme últimamente, está aquí. Al principio me desconcertaron esos comentarios, pero el viernes que leí mis diarios me di cuenta. Comencé a incomodar a mis familiares y amigos con tanta libertad de expresarme. Con pesimismo, tristeza, depresión y desesperanza.

La realidad es que uno se siente así y es el mejor momento para escribir. De lo que no estamos del todo conscientes es que eso puede incomodar a las personas alrededor tuyo. Pero lo peor de todo es que quedas como un bufón exhibicionista.

No estoy segura de si en un futuro cercano regrese a los diarios. Son buenos porque son en silencio y son precavidos. Pero por ahora, ni siquiera he escrito mucho por acá. Se debe a que, por fortuna, estoy haciendo otras cosas.

viernes, 4 de enero de 2013

Escribo mal a propósito



Qué suene el silbido y que caiga el confeti porque el día de hoy he llegado a la entrada número 200 de este blog. No hay nada extraordinario en ello, puede ser algo insignificante. Estuve pensando en qué escribiría para este momento y después de hablar conmigo misma un rato, decidí hacer lo mismo de siempre:

Era 2004 o quizá 2005 cuando abrí una cuenta en el obsoleto y ahora triste Myspace. Había una parte de la página donde podías escribir un blog, lo utilice para copiar algunos escritos que me parecían interesantes. Un día escribí en el, me parece que aún guardo eso que escribí, eran algo así como dieciséis cosas que decir.

Luego vinieron otras entradas de temas que no recuerdo. Una de mis hermanas comenzó a leerme y pensó que era bueno. Después cuando me obligaron, sí me obligaron, a abrir una cuenta en el mediocre Hi5 también escribí pequeñas notas en un tono más burlón y familiar. De hecho esas pequeñas notas las leían sólo familiares.

Abrí un día, en esos años una cuenta en blogspot. Me parecía divertido, todo el antecedente: Myspace, Hi5 y ahora blogspot me parecía divertido, sin seriedad, sólo escribía lo que me venía a la mente. Nunca pensé en lectores, llámense familia o amigos y mucho menos lo que no conocía.

Nadie leía mi blog, que empezó con este mítico nombre de la canción de Amy Winehouse. Tenía la pésima costumbre, y aún la conservo, de hacer entradas enormes. Recuerdo una en especial: eran como diez cuartillas de las mil y un razones por las cuales, en ese momento, Coldplay era mi banda favorita.

No escribía a menudo y tampoco me sentía presionada por ello. Antes de entrar a la universidad dejé de escribir y sólo entraba esporádicamente, pero debo decir, me sentía algo así como orgullosa del espacio que había creado. A veces incluso, tenía la desfachatez de decir que tenía un blog. Supongo que antes era cool.

Después de un año en la universidad decidí cerrar el blog. No fue por dramática, porque lo soy, fue por inseguridad. Inseguridad que se afianzo en ese año en la universidad. Lo más honesto para mí fue cerrar, porque además lo tenía abandonado y con pensamientos infantiles y muy antiguos.

Cuando llegó ese curso de escritura en la escuela, no me dio confianza, pero recupere el gusto por escribir. Volvió a ser divertido. Lo reabrí y como siempre contaba lo que me sucedía en una especie de diario. Me divertí escribiendo esas instrucciones para los conciertos y entonces aunque poco, regresé a escribir.

Fue un ejercicio que nos pidió la profesora. Se trataba de escribir algo a partir del título de una canción. Lo hice y pensé que era raro, hice dos porque el primero me parecía extraño, no confiaba en él, y el segundo era bastante cursi y soso. Leí el primero en clase y no recuerdo por qué hice eso.

La reacción de mis compañeros ante mi escrito me resultó divertida. Debo confesar que escribir ficción no se me da en lo absoluto y para ser aún más franca me parece que se requiere de mucha imaginación para hacerlo, cualidad de la que carezco. Me da miedo también. Es engañoso. Para escribir ficciones debes leer un montón, copiarle a los demás pero sin plagiar a los otros.

Resultó que copié una canción de Radiohead pero no la plagié. Salió algo de mi mente muy extraño y puede ser que haya perturbado a algunos compañeros o que les pareció absurdo a otros tantos. Gracias a esa experiencia pude mal lograr algunas ficciones, todas ellas, con base en canciones porque eran la única fuente de inspiración.

Posteriormente regresé a escribir cosas ordinarias y otro día no estuve de humor y volví a cerrar el blog. Mi berrinche no duro mucho y lo reabrí escribiendo sobre mi tema favorito: los conciertos. En mi regresó hubo influencias, sobre todo de un blog del que aprendí muchas cosas y espero no plagiar otras. La buena noticia era que mis entradas ya no eran tan largas.

Y así ha sido estos casi tres años y fracción. Sólo el último año ha sido diferente. Fue durante este último año en el que fui consciente de que tenía lectores, muchos o pocos, pero los tenía. Se siente una ligera presión, intentas darle calidad a lo que escribes, entretener y no enseñar, esa no es mi intención, pero a veces parece que doy moralejas.

He aprendido mucho en el camino. Parece fácil retroceder en el tiempo con espacios como este. Puede ser que mi escritura sea diferente, tiene que serlo. No escribo mejor, la verdad, cada día me doy cuenta de otro error que tengo, sin embargo, después de presionarme a mi misma, decidí que así sale de pronto.

Orgullosa no lo sé, por una parte si. Volviendo a la franqueza nunca imagine pasar de las diez entradas porque soy muy inconsistente y porque tengo ataques de pánico, inseguridad e innumerables berrinches. Así que llegar a las doscientas entradas es un logro para una persona que deja muchas cosas a medias.

Es sorprendente cómo ha llegado aquí, no yo, ni mis pensamientos, es sorprendente cómo paso de ser un escrito sobre dieciséis cosas aleatorias y ridículas a esta entrada. Una veces hubo entradas más espontaneas, otras más forzadas. Unas veces más inteligente, otras muy pobremente ejecutadas.

He escuchado muchas veces la parte de vender esto, vender las palabras, las letras. Eso se vende, pero en realidad vendes tus pensamientos e ideas. No pretendo ser una escritora frustrada, ya lo dije, el hecho del gusto por la lectura trae en consecuencia el gusto por la escritura, pero no soy buena con las ficciones y no pretendo ser predicadora o algo así.

Hoy, en esta entrada quería contar un poco esa historia del cómo llegó todo esto aquí. Me siento aburrida y en ocasiones parece monótono, es triste. No voy a cerrarlo y no haré un berrinche más, pero me da miedo que se vuelva rutinario porque escribir es un acto realmente… no sé cómo decirlo sin sonar cursi, pero escribir es bello.

Como persona necesito hacer otra cosa u otras cosas. No sé si soy buena para esas otras cosas, tampoco estaba segura de la escritura y para mí esto de la entrada número doscientos es llegar muy lejos, pero es necesario. No dejaré de escribir, estoy segura de que encontraré cómo me fue en el concierto de Blur, por ejemplo.

Necesitamos como personas, otras cosas que alimenten nuestras mentes. Eso quiero yo, esto me ha dado insatisfacciones y satisfacciones, pero lo he hecho mucho tiempo y se ha tornado algo aburrido.

Les agradezco muchísimo a los que fielmente continúan leyendo cada cosa que escribo. Agradezco sus comentarios, todavía es extraño que lo digan, a veces no escucho mucho lo que dicen, no por descortés, más bien porque todavía no me lo creo yo. No sé si tenga un estilo, si tengo uno creo, que el error es mi estilo. Por esa razón es probable que escriba mal a propósito.

Debería insertar un pastel aquí, más que para celebrar, porque se me antoja uno.