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jueves, 19 de abril de 2012

Debes de tener un radio en la cabeza



Cuando se hace una reseña se podría pensar, por lo que he leído, poner el setlist al derecho y al revés, contar cómo estuvo la gente, el ambiente, si abrieron a tal o cual hora, cómo estuvieron los grupos teloneros, si la cerveza estaba o no cara, etc., siento decepcionarlos pero esta vez no será así, al menos no en su totalidad.

Fui a ver a Radiohead el 17 y el 18 de este mes. Lo que me pasa con Radiohead es algo muy complicado de explicar. Muchos los odian. Jonathan Ross en una entrevista que les hizo al sacar Hail to the theif los describía “[...] amargados leyendo novelas rusas [...] Radiohed ooh aquí vienen los deprimidos, con nubarrones encima de sus cabezas”, quizá por eso a muchos no les guste. Tengo que admitir que cuando escucho a Radiohead me dan ganas de encerrarme en mi cuarto con la luz apagada sentarme en una esquina a llorar y llorar.

Hace tres años vinieron, la gente se volvió loca, y yo desgraciadamente me perdí de los dos conciertos que dieron en aquel ya lejano 2009, donde las cosas era muy distintas. No fui porque no tenía dinero, aunque honestamente creo que no fui porque no me creía digna para verlos, es decir, no era tan fan como para pararme por ahí, porque si algo es un hecho es que los fans de Radiohead son quizá de los más apasionados. Luego me arrepentí y entristecí por mi tontería.

Fue por esa razón por la que no podía perdérmelos esta vez. Sabía que tocarían varias canciones de King of Limbs, pero tenía la esperanza de escuchar ESAS canciones, LAS canciones y no pedía nada más. Eso fue lo que sucedió, eso es lo que me pasa con Radiohead, sus canciones significan algo para mí.

Es la única vez que no pongo atención en la reacción de la gente, no me importaba, era sólo yo y la música, eran los recuerdos en mi mente una y otra vez, era abrir los ojos, ver el recinto vacío y las luces prendiendo y apagándose todo el tiempo, al menos eso me sucedió el primer día. Lloré no sólo de la emoción al escuchar Nude, esa canción significa cosas que he pensando; lloré en Paranoid Android por los recuerdos de mi infancia, y lloré en Exit Music porque cuando Yorke canta “breathe, keep breathing” me acuerdo de ella.

El segundo día fue algo más diferente. Me emocionó pero tocaron casi las mismas canciones del día anterior, algo rarísimo en ellos. Mis lágrimas volvieron a salir con las mismas canciones y con Karma Police porque también significa algo para mí. Fue diferente porque estando sola, cantando mientras el viento helado soplaba, y agradezco que no lloviera ese día porque hubiera sido muy deprimente, entendí algo que me pasó también con Björk.

Ellos son muy buenos músicos, es muy complicado teniendo tantos años y siendo lo que son, no crear expectativas, no creer que la gente puede ser exigente con ellos. Cuando las cosas se quedan para la posteridad, las cosas buenas y aún las malas se quedan, marcan nuestras vidas, eso fue lo que entendí, al igual que Björk no se trata de entenderlos, más bien de sentirlos.

Y puedo decir con toda sinceridad que no soy la más fan de Radiohead, fui los dos días porque hasta donde sabía, si no escuchaba un día Paranoid o Everything in its right place, al siguiente era probable que la tocaran. Thom Yorke me sigue cayendo mal por su actitud arrogante y sangrona, aunque algo que le admiro es que no le de miedo cantar lo que canta. Y quizá los últimos trabajos, personalmente, no han sido de mi total agrado, de hecho, recuerdo que cuando sacaron el In Rainbows los critiqué, se me hacía bien pretencioso eso de hacerlo disponible por internet y que pagaras lo que quisieras por él, luego ellos mismos se darían cuenta del error.

Pero estos dos días eso no importó. Las sensaciones, la piel chinita, las lágrimas, eso, eso que sientes en el cuerpo cuando estas en los conciertos y tocan ESA canción, la que significa tanto, la que te trae a la mente imágenes, sentimientos y hasta olores, eso fue realmente lo que importó. Me encantó porque las primeras veces suelen ser siempre las mejores. Aunque me siguen debiendo 2+2=5.

domingo, 8 de abril de 2012

Historias



Ahora que se acerca el concierto de St. Vincent y escuchaba sus canciones recordé. No fue verla de telonera de Blonde Redhead lo que hizo casi mágica su música, fue otra cosa que llegó a mi mente escuchando sus canciones. A modo de broma pensé “creo que necesito otro viaje a Cancún para escuchar su disco”. Fue en ese viaje hace dos años, fue Marrow al chocar las olas de ese mar azul ultramarino.

Después me remitió a otro asunto. Cuando revisaba las entradas del blog para esa entrada número cien, me di cuenta que, aunque poco mi escritura ha progresado. No creo que llegué a ser una erudita en esto de la escritura pero es algo positivo. A cambiado en muchas formas y la mayoría creo, para bien, sólo hay algo que deje de hacer: escribir historias.

Tampoco es que sea muy buena, aún recuerdo algunas expresiones de mis compañeros cuando leí en voz alta aquella historia basada en la canción de Radiohead, Fitter Happier. No soy normal y admito ser una persona bastante volátil. Si, por las noches, antes de dormir fantaseo con mil historias y me quedo dormida pensando en ellas.

Se preguntarán qué relación tiene con St. Vincent, la entrada de Roslyn también fue una historia muy fumada que salió con la letra del mismo título e interpretada por Annie Clark (vocalista de St. Vincent) y Bon Iver. Fue Marrow, fue Roslyn, el mar y la arena que parecía harina; fue un cuaderno, el calor y un ipod, eso sacó la historia.

Llamé a esta serie de historias “crónicas depresivas” porque todas tenían un final muy triste y como si no lo hiciera siempre, también revelaban algo de mi. La última fue con una canción de Mew y el resultado no fue muy satisfactorio, por lo cual decidí que acabaría. Posteriormente y por si no fuera poco, comencé a escribir sobre mi vida cotidiana, revelando un nombre, nombres, amistades, lugares y un total descaro en este espacio.

Sigue siendo un poco triste haber dejado esas historias que nadie leía y que continúan resguardadas en esta página, y en documentos de Word. No sé si pueda regresar a dicha tarea, es complicado, los sueños no son suficientes para crear algo que valga la pena, pero si sale algo estará aquí, eso es seguro.

O quizá y sería bueno, regresar a Cancún y escuchar un disco. Sería bueno, pero aún no hay posibilidades de eso en un futuro cercano.

P.D. Atasco mi propia entrada con propaganda del mismo blog, ¿hay algo más vil? ya sé.

viernes, 17 de febrero de 2012

La conciertiza loca


La vida es muy complicada. A veces no vemos la salida a alguno de los problemas que tenemos enfrente, y hay considerablemente pocas cosas que valgan la pena. Cuando la vida se convierte en un verdadero fastidio, lo mejor siempre es salir de la rutina. Eso sólo sucede: en los conciertos.

Muchos lo considerarán una pérdida de tiempo. Un gasto innecesario que hacemos los jóvenes y no tan jóvenes por ver a una banda y/o solista. Ir a un concierto es mucho más que ir a pararte dos horas a ver cómo unos individuos tocan. Los conciertos te sacan de la rutina. La emoción es tal, que todo, absolutamente todo lo perra que pueda ser esta vida, queda totalmente relegado. Y el efecto puede durar poco o mucho, pero siempre reconforta.

Recuerdo que la primera entrada que comenzaron a leer, y de hecho la primera que publique en Facebook, era una entrada relacionada con un concierto. De hecho también la primera entrada cuando reabrí el blog –después de patéticamente cerrarlo un tiempo –fue también de un concierto. Es más, de hecho, cuando re abrí el blog, planeaba únicamente escribir sobre discos que me gustaran y principalmente conciertos.

Esa primera entrada que pudieron leer mis amigos de Facebook, era sobre el concierto de Blonde Redhead en el Teatro de la Ciudad, teniendo como telonera a St. Vincent. Irónicamente o tal vez con mucha suerte, regresa Blonde Redhead al Festival 72810 en Cholula, Puebla. Y regresa Annie Clark sola, en el Teatro Fru Fru de la Ciudad de México, ahora propiedad del monstruo Ocesa.

La vida se ha tornado complicada. Pero no puedo dejar de emocionarme cada vez que pienso en los conciertos que se avecinan. Cuando uno esta acostumbrado a pasarla tan bien en los conciertos, es inevitable no ansiarlos. Me parece muy extraño que existan personas que renieguen de ellos o que nunca hayan ido a uno. ¿Cómo pueden sobrevivir? Los conciertos son catarsis.

No puedo esperar para ver a Björk, cuyo primer concierto en México, casi lloré por no poder asistir. No puedo esperar para ver a los Madness que mi buen amigo Wicho, logró hacerme fan. No puedo esperar para ver a Blonde Redhead de nuevo y volver a cantar, ahora sí, sus canciones, ver a Kazu y los gemelos (si es que un poquito de suerte, me deja verlos de nuevo). No puedo esperar a ver a Radiohead, que tanto sufrí por no verlos ese primer concierto. No puedo esperar ver a St. Vincent, por fin sola y con esos grandiosos riffs de guitarra. No puedo esperar a ver a The Rapture, y bailar, y cantar como si no hubiera fin.

Yo creo, que estas son las cosas que hacen que la vida valga la pena, entre otras pocas cosas.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Cinco vídeos

Hubo una vez donde quise escribir acerca de esto, pero de pronto otros momentos se atravesaron en mi camino y si no hago esto me sentiré realmente irresponsable, de alguna forma.

Hace poco pensé nuevamente en esos cinco videos que cambiaron mi vida para siempre, que junto con la música hicieron que algo dentro de mi cabeza marchara de un modo distinto, para bien o para mal esos videos fueron clave para entender pensamientos que por mi inmadurez no podía expresarlos. Aún dudo de tener la capacidad para expresarlos.

5. Equus. Blonde Redhead.

A finales del año pasado fui a ver a Blonde Redhead. Antes de ir a su concierto, eche un vistazo a sus vídeos y reencontré Equus. Hace mucho tiempo había visto el vídeo, me llamó la atención no sólo porque Amedeo y Simone son extraños de por sí, y que aquella muñeca recostada en la cama era Kazu. Los colores, las expresiones, los movimientos lentos, el espacio cerrado y casi vacío de la puesta en escena me llamaron la atención. Por sobre todo, los caballos.

Equus es de esos vídeos que te quedas mirando con cierto hipnotismo, no sólo por la hermosa voz de Kazu y la maravillosa letra de la canción, hay algo, un significado. Una mujer enferma postrada en una cama de un hospital un poco austero, con un par de enfermeros gemelos. Podría ser más bizarro.

Esa mujer, en forma de maniquí destruido y esos enfermeros ayudándola se me antoja a una alusión simple y a la vez complicada. Estamos rotos, destruidos y necesitamos cuidados, es mi interpretación únicamente, pero Kazu quiere ser un caballo, quizá porque son libres y no lo son, como nosotros creemos ser independientes pero terminamos siendo totalmente dependientes.

4. Bedshaped. Keane

¿Recuerdan esa animación con plastilina llamada Pingü? Yo la adoraba, por eso me gusta Shaun the sheep. Ese tipo de animación tiene un toque artesanal encantador e irresistible para mí. Fue uno de los elementos de Bedshaped que me gustó.

Keane no se caracteriza por los buenos vídeos que tiene, excepto el de Atlantic, en realidad tampoco por la música, pero fui por mucho tiempo fanática del brit-pop y de este tipo de música melancólica y para muchos aburrida. Y sí, Bedshaped es una canción muy lenta y… aburrida, pero que hermoso vídeo tiene.


Cuando lo vi, no me encontraba en la mejor etapa de mi vida y vino mucho al caso el vídeo. Un hombrecillo, vagabundo, solo, perdido; merodea las calles de una ciudad lúgubre, oscura y ruin. Se esconde en un baño donde el resto del mundo no pueda encontrarlo ni juzgarlo, un gato decide ayudarlo, brindarle un poco a su mísera vida, lo alienta a salir, cuando lo hace, con temor, las personas a las que ve son monstruosas. Regresa a su escondite, todo se resquebraja y las frases tienen sentido. Para mí no hay más, eso es.

3. Trouble. Coldplay

Llegué a amar con locura a Coldplay, en algún momento pensé que sus canciones me llamaban o me decían algo importante a mí y a una parte del mundo. Con el tiempo creces, encuentras otras cosas y tu percepción cambia. Ahora no me gusta para nada Coldplay, aunque existen recuerdos.

Detestaba y aún detesto los vídeos de Coldplay, son muy sosos y además malos. Pero hay cosas que jamás cambian, y sentimientos que se quedan dentro de uno. Podré odiar a Coldplay, odiar sus nuevas canciones, a su vocalista y sus vídeos, pero reconozco que en tantas cosas a través de ellos pude expresar lo que para mí era inexpresable.

Trouble, la canción y el vídeo hicieron eso. Cuando lo vi la primera vez, debo confesar, vergonzosamente, que lloré. No tenía ni la remota idea de qué decía la canción, pero lo supe en cuanto vi el vídeo y pensé “así, justo como las imágenes plasmadas en ese vídeo, así me siento”.

Un bosque, vivo, feliz, confortable. Una carreta con cuatro hombres tocando una canción con elementos extraños y bidimensionales. Una casa que convive con todo el bosque y la naturaleza. De pronto todo se vuelve oscuridad, todo se destruye, la casa es atacada por un remolino, se va lejos, muy lejos y… todo vuelve a ser real.

2. Bachelorette. Björk

Björk para mí es una artista en toda la extensión de la palabra, pero claro es mi punto de vista, creo que mucho antes de que llegaran “cantantes” disque originales, con vestidos extravagantes para llamar la atención, antes, mucho antes estuvo Björk, quien afortunadamente no lo hace por atención, lo hace porque es una artista

Combina la personalidad de Björk con un director que es en extremo creativo, singular, original y cuyos métodos quizá poco ortodoxos generan la genialidad, el resultado es magnifico. El resultado es Bacherlorette.

Vi, ese singular vídeo cuando era yo una niña, tal vez casi adolescente, y no pude quitar de mi cabeza todas esa imágenes, aún ahora no podría explicar qué significa, es más creo que sigo sin entenderlo del todo, pero me encanta. El montaje, la puesta en escena tan original, la voz de esa mujer, su forma de interpretar. Amo ese vídeo.

1. Paranoid Android. Radiohead

No me gustan tanto las animaciones, entiendo que tienen su chiste, pero a veces no logran expresar lo que un ser humano es capaz de hacer. En este caso, es perfectamente lo que un ser humano quiso decir y por lo tanto lo plasmo de esa forma.

Si el vídeo de Bacherlorette lo vi cuando era muy joven, Paranoid Android lo vi cuando en serio era una niña de quizá unos ocho años aproximadamente, me alegra haberlo visto a esa edad, me alegra recordarlo tan bien, me alegra haber soñado con él en ese momento, porque me hizo diferente. Es un efecto secundario de Radiohead en muchos sentidos, te hace diferente y te cambia. En esa época cuando todo el mundo miraba videos de los Backstreet boys y genéricos de ese tipo, me siento afortunada de haberme topado con Radiohead.

La mayoría de las letras de Radiohead son críticas, esta lo es, por supuesto, refleja aquella depresión constante del ser humano, y su reflejo es ese vídeo, qué hacemos aquí, un día cotidiano, ves que el mundo se pudre y se pudre, eres parte de eso, lo que es peor, te jala no tiene piedad de ti, deseas perderte, algo llega, puede ser irónico eso del ángel que rescata a ese hombre, continuas con tu vida, lo demás se sigue pudriendo, pero tu encuentras algo.

Cambio mi vida para siempre.

¿Cuáles son los vídeos que les han cambiado la vida?

miércoles, 16 de junio de 2010

Crónicas depresivas: Fitter Happier


Me encontraba en el cuarto que había rentado hace mucho, sentado en el borde de la cama destendida; con la cabeza baja sólo observaba la basura en el piso. El cuarto era un desastre, restos de comida y botellas por aquí y por allá; ropa tirada; suciedad por todos lados; las paredes pintadas por algunos pensamientos estúpidos que tenía, en fin, un desastre.

Mi vida era ruín, me sentía infeliz, solo. Había comenzado algún tiempo atrás a ser fármaco dependiente, consumía antibióticos, la razón, me hacían sentir mejor; consumir drogas como la marihuana, la cocaína u otras drogas no me causaban el mismo efecto, la había probado pero, con los antibióticos era diferente, era como rebelarme ante la sociedad, porque ellos creían que los antibióticos ayudaban a sanar a gente enferma, bien, yo estaba enfermo y utilizaba los antibióticos para destruirme, era como ironía.

Ese día salí de la recámara porque me desesperaba estar encerrado; tomé mi chaqueta rota, mis llaves y el poco dinero que tenía. El vecindario era igual, deplorable, al menos eso me parecía, pero era lo mejor que podía pagar. Vine aquí pensando estudiar música, lo que me apasionaba, al menos en un tiempo anterior a este, pero los sueños se destruyen y fue así que se destruyeron los míos. No quería regresar a casa, sabría lo que escucharía de mi padre “eres un zángano, te dije que te emplearás en algo relacionado con tu carrera, pero dejar todo por la música, ¡eres un imbécil!”.


Quizá tendría razón.

Mientras caminaba, me senté en una banca, todos me observaban y eso realmente me molestaba, sí, quizá había bebido demasiado y lucía mal. De repente volví mi mirada al piso (como siempre lo hacía), y vi un pequeño libro que decía “Manual para ser feliz”, lo hojeé por un rato y luego sucedió.


Primer paso: Ser más feliz, más productivo, cómodo. Más productivo, pensé, justo como querría mi padre, con esa simple frase cambió la percepción que tenía, contra todos mis pensamientos e ideales, decidí dejar de pensar y… seguir el manual.


1. No beber demasiado. Vacié y tire todas las botellas, empezaría por eso entonces, cambiar mi manera de beber.

2. Hacer ejercicios regularmente en el gimnasio. Busqué un empleo, estaba en una oficina, como contador, mi primera quincena fue destinada a comprar otra ropa; mi segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta quincena fueron destinadas a rentar un departamento más adecuado a mi nueva forma de vida. Finalmente en mi séptima quincena pagué la suscripción de un gimnasio para estar en forma, (tres días por semana)

3. Mejorar las relaciones con tus contemporáneos, empleados, socios. En la oficina todos eran unos ignorantes, tenían pocos intereses y no era afines con los míos, pero si quería ser feliz, tendría que empezar a hablar de lo mismo que ellos.
4. Comer bien. En mi momento de auto destrucción, sólo me alimentaba de comida chatarra, está bien, olvidaría todo eso, nada de cenas de microondas y grasas saturadas, pensé.
5. Ser un mejor conductor, más paciente, más seguro. Me imaginaba yo como buen conductor, siendo cauteloso, nada de altas velocidades, tal vez cuando me casará y tuviera hijos, estaría un lindo bebé en el asiento trasero.

6. Dormir bien. De ahora en adelante nada de pesadillas, ni paranoia de la que tanto sufría en mi otra vida.

7. Cuidadoso con los animales. Deje de ahogar a las arañas en el desagüe, de matar a las polillas o echar agua hirviendo a las hormigas, ahora que me convertía en una buena persona, debía amar a los animales.

8. Seguir en contacto con los viejos amigos. Comencé a llamar a todos los amigos que tenía, los “buenos” por supuesto, los que mi familia habría aceptado, fui amable y los invité a tomar una copa (de vez en cuando tomaba una, como buena persona) y continué en contacto con ellos.
9. Ir comprobando con frecuencia el crédito en el banco, favores por favores. Trataba de mantenerme al corriente con mis cuentas, nada de despilfarrar el dinero, ser ahorrativo, precavido. Algunas veces les prestaba dinero a mis viejos amigos, a compañeros del trabajo, favor por favor.
10. Cariñoso pero no enamorado. Encontré a una chica, una buena chica, inteligente, respetuosa, con habilidades para ser buena esposa, buena madre y buena ama de casa; no me encontraba enamorado de ella, pero era la correcta para esta vida.
11. Unirte a la caridad social y los domingos ir al supermercado. Me uní a varias asociaciones caritativas, donaba dinero y hasta le daba una moneda al mendigo de la esquina por donde transitaba diariamente. Los domingos iba al supermercado a abastecerme de comida nutritiva para tener el refrigerador lleno.

12. Lavar el auto. Lo hacía, siempre se mantenía limpio; lo hacía yo mismo: me hacía lucir mejor ante los demás, lo lavaba incluso los domingos.
13. Ahora trabajando por cuenta propia, un facultado e informado miembro de la sociedad. Deje el empleo para poner uno propio donde asesoraba a mis clientes en sus finanzas, me iba bien. Leía cuanto podía, diariamente los periódicos sin mantener una postura contraria a los demás por supuesto.


Sin llorar en público, menos oportunidades para enfermarse, ya sin miedo a la oscuridad, o a las sombras del mediodía, nada tan ridículamente adolescente y desesperado, nada tan infantil, en un mejor lugar, más lento y más calculado, sin oportunidad de escapar, seguir llorando con una buena película, seguir besando con saliva, ya no vacío y frenético como un gato atado a un palo, más satisfecho, más saludable y más productivo.


Han pasado años desde que encontré ese manual; estoy casado, tengo dos hijos; mi negocio va de maravilla, mi esposa espera un tercer bebé, que pondremos en el asiento trasero de la camioneta. Volví a ver a mis padres y están muy orgullosos de mí, sigo haciendo donaciones a la caridad; me mantengo en forma, le sigo hablando a mis viejos amigos y a los que con el tiempo he acumulado, mis cuentas van bien. Tal vez cuando crezcan les heredaré el manual a mis hijos, serán felices igual que su padre, serán buenas personas, por cierto…sigo tomando antibióticos.