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viernes, 8 de febrero de 2013

Una llamada de larga distancia a Paris



Fue hace unos tres años. Iba por mi segundo año en la universidad. Acababa de comenzar el trimestre y la verdad no estaba emocionada. Habían pasado cinco meses desde la última vez que pude sonreír de corazón. Imaginaba que esa clase de expresiones o sensaciones de felicidad no se repetirían en mi vida.

Fui a un concierto. No sé ni por qué decidí ir a formarme horas –muchas –antes del concierto. No es que hubiera sido en un lugar muy grande, tampoco era que mucha gente conociera a la banda. Quizá sólo fueron mis ganas de faltar a la escuela.

Había hecho una estrategia para tal día. Aun ahora me parece complicado entender mi emoción. No eran mi banda favorita. Quizá sólo fue que necesitaba pensar en otra cosa, una un poco más agradable. Quizá sólo necesitaba salir de la rutina y de la tristeza.

Cuando llegué el lugar estaba vacío. Me sentí bastante tonta por haber llegado tan temprano, pero tampoco quería regresar a casa. Me senté y espere, esperé. Dos jóvenes se acercaron y claramente pude resolver que no iban al concierto, pero que eran revendedores. Se asombraban de mi hazaña y creo que también se burlaron un poco.

Platiqué un poco con ellos a falta de compañía. Después de una hora llegó otra chica que pensó en una hazaña como la mía. Me alegre porque al menos ella sabía pronunciar el nombre de la banda que veríamos. Platiqué un largo –en verdad un largo –rato con ella. Le gustaban las mismas bandas que a mi y me pareció muy agradable. Agradecí no tener que pasar tantas horas platicando con revendedores.

En mi plan estaba que mi padre me llevara algo de comer. Insisto era un lugar pequeño, aun no entiendo mi ridiculez. Pasó al trabajo de mi hermana por mi boleto. La idea era que mi hermana me acompañaría pero era estaba trabajando y no saldría hasta la hora en que abrieran las puertas del lugar, lo cual me preocupaba. Yo quería estar hasta adelante.

Faltaba poco más de una hora para que abrieran y yo presionaba a mi hermana para que llegaran. Justo cuando ella llegó también lo hizo una mujer, se acerco a las diez primeras personas de la fila. Nos dijo lo siguiente:

-       ¿Estarían dispuestos a perder su lugar por conocer a la banda?

Pensé que era algún tipo de broma. La verdad es que ese pensamiento fue momentáneo porque creo que fui de las primeras en decir que si. Mi hermana dudó, pero la mayoría contesto afirmativamente.

Para esas horas de la noche la chica aventurera y yo habíamos entablado algo así como una cordial relación con los revendedores. Ellos nos dijeron que apartarían nuestros lugares si salíamos antes de que abrieran al público. Nos emocionamos aún más y con todo el amor de nuestros corazones les agradecimos.

Entramos por la puerta trasera del recinto. Me temblaban un poco las piernas y voltee a ver a mi hermana para saber que la emoción la recorría a ella también. Tomaron nuestros boletos y nos preguntaron que si teníamos objetos que nos pudieran autografiar podíamos hacerlo.

Entramos y enseguida escuchamos los instrumentos. La prueba de sonido estaba en marcha. Nos hicieron pasar justo frente al escenario. El lugar estaba vacío, éramos diez personas como en un concierto privado. Y un sentimiento llegó desde la punta de mis pies hasta mi cabeza.

Me cuesta trabajo reaccionar ante ese tipo de situaciones. No son normales. Sabía algo de inglés pero no podía recordar ninguna frase coherente. En esos casos la humanidad regresa a su estado primitivo y comienzas a comunicarte por mímica, y a hablar en tu idioma como si ellos te entendieran.

Pienso que las bandas están muy acostumbradas y debe ser algo ordinario. Lo bonito del asunto es cuando nos hacen creer que para ellos también es un momento único. Lo hicieron bastante bien, con los más aventurados sostuvieron charlas normales. Yo sólo podía observarlos y… sonreír.

Nos firmaron nuestro boleto y salimos. Todavía no entraba el público y volvimos a agradecer a nuestros momentáneos amigos re vendedores. Gente se quejó pero la verdad todos estábamos tan felices que podían decirnos cualquier grosería y nosotros sólo escucharíamos poesía. Corrimos y llegamos a la primera fila.

El concierto comenzó. Cantamos y bailamos en nuestro reducido espacio. No puedo asegurar que nos reconocieran, pero siempre quiero pensar que lo hicieron y que durante el concierto nos dedicaron largas sonrisas. También quiero pensar que tocaron esa canción porque mi hermana les dijo que la tocaran. Al menos en el setlist que obtuvimos no tenían planeado tocar ESA canción, la que significa tanto para nosotras.

Al final del concierto, el vocalista nos señaló. Una mujer nos tomó del brazo y nos dijo: suban al escenario. Tampoco sé qué se hace en esos casos, sólo salí de entre la gente y subí al escenario. Corroboré que tengo pánico escénico y que para estar en una banda se necesita ser muy valiente. Estaba con ellos en el escenario, con ese sentimiento recorriendo mi cuerpo y esa sonrisa permanente.

Esta semana se han cumplido tres años de esa aventura. Nunca lo olvidaré porque simplemente me fui a formar horas antes por alguna extraña razón. No olvidaré las sonrisas, los abrazos, los gritos, las canciones, las miradas y ese sentimiento de felicidad que pensé no volvería a sentir jamás.

Hace tres años que fui a ver a Phoenix. Este año son headliners en Coachella y no hizo más que recordarme este momento que les acabo de relatar. Tampoco puedo olvidar cómo fue verlos en el 2007 en un lugar donde caben menos de trescientas personas.  Por ridículo que parezca siento que he crecido con ellos y ellos conmigo.

jueves, 4 de agosto de 2011

¿Puedes repetirlo, por favor?


- ¿Puedes guardar un secreto? Planeo un escape de esta prisión y busco una especie de… cómplice. Primero tenemos que salir de este bar, luego del hotel, la ciudad y el país, ¿estás dentro o no?
- Estoy dentro, iré a empacar mis cosas
- Y un abrigo. Mientras tomaré un trago, para tomar valor
Bob y Charlotte en Lost in translation

Encuentro un número de películas que logran resolver algún embrollo que tiene mi cabeza, trato de no relacionarlas con mi vida personal, pero es inevitable, la parte de la identificación siempre esta presente. A veces… bueno algunas películas de algún modo resuelven mi vida, más bien se trata de que hay una frase, una acción, un movimiento, una mirada que me hace reflexionar y cambiar mi actitud frente al mundo. Es la magia del cine.

Hace algunos ayeres, me encontraba en mi cama viendo televisión, como usualmente lo hacía, como cuando era una persona normal, ahora me es complicadísimo ver cualquier producto audiovisual, salvo sus excepciones muy magnánimas, en mi humilde opinión. Cambiando de canal me encontré con Lost in translation, me aburrió y me quedé completamente dormida. No era el momento preciso para ver una película como esa, además de mi aversión hacia Sofía Coppola, ridículo, tuvo que ver Phoenix en esa aversión.

Hace relativamente poco, decidí volver a ver esa película. Tuvo un efecto secundario en mi que no hubiera imaginado tiempo atrás.

Dos personas se encuentran, aparentemente distintas, de distintas edades, con distintos estilos de vida, se encuentran en un país completamente ajeno a ellos ¿qué podrían tener en común? ¿qué los haría acercase sentimentalmente? ¿qué los haría compartir momentos juntos? La clave: la soledad, la búsqueda de compañía. ¿Cómo es posible tener en común con una persona la soledad?

Después de verla y encontrarle algún sentido… sinsentido para mí, hubo una situación un poco triste dentro de mi vida cotidiana. Comía en una restaurante, a punto de cerrar, la única persona comiendo en ese lugar era yo, cuando voltee a ver la pantalla, se encontraba Lost in translation. Me lleno de un sentimiento de melancolía y entendí ese sentido perdido.

Hay una escena, particular por mis gustos, Bob y Charlotte, se encuentran en una velada llena de aventuras, de complicidad. Ambos en una fiesta, bailan y cantan una canción llamada Too Young. ¿alguien más acaso le encuentra más sentido a esto? Dentro del contexto de la película tiene bastante relevancia, ambos son viejos no sólo de edad (en el sentido más burdo Bob más que Charlotte) son viejos del… ¿alma? Quizá sea la forma más apropiada de decirlo, cursi pero apropiada.

Cuando la vi por primera vez, en mis 14 años no entendía, no me importaba, no era relevante para mí. Ahora que la universidad me ha envejecido, la vida me ha maleado, he conocido a personas y yo he cambiado en muchas formas. Ahora que la soledad toca la puerta con frecuencia, que se sienta a mi lado y me susurra al oído –bastante sosa la frase –hasta ahora hay un sentido para mí.

Estoy en mi etapa: quiero dejar de rogar cariño y compañía. Tal vez el día que viaje a Tokio, encuentre a alguien de 45 años, me entienda, se convierta en mi cómplice y después de un tiempo nos dejemos seguir nuestros caminos. Por lo tanto ahora, no busco la compañía de nadie, las personas te encuentra en ocasiones desechable, quiero dejar de sentirme desechable. Salvo ciertas personas, aunque esas personas tienen, afortunadamente, su propia vida.

Nuevamente una película ha resuelto mi vida…

Puedes rebobinar y repetirme esa frase, por favor.

domingo, 31 de julio de 2011

La vida en trimestres



Casi oficialmente termino mi relación con la universidad y también casi cumplo mi tercer año dentro de la universidad. Había estado pensando en eso durante las últimas semanas, sobre todo el fin de semana pasado con las canciones antañas de aquellos tiempo de buenaventura, ilusión y ensoñación. Es por esto que decidí escribir el pequeño recuento de mi estancia en lo que sí fue mi carrera, ya que gracias el “magnifico” plan de estudios de la UAM, empecé el plan de estudios de la “carrera” hasta después de un año.


Para seguir un poco el hilo de estos pensamientos, pongo el número del trimestre y lo que recuerdo más de ellos, siempre hay un disco, canción, banda o solista al cual escuché mucho durante algún trimestre (por si les parece extraño los títulos).


4º Mew: Behind the drapes

Fue bastante complicado, tenía un sabor agridulce, ansiaba con locura entrar de lleno a lo que sería la experiencia universitaria de la carrera de Comunicación Social, pero había sufrido una pérdida importante. Ese trimestre la necesidad de compensar ese sentimiento agridulce me llevo a una buena experiencia en cuanto a técnica se refiere dentro del trimestre que popularmente dentro del ambiente universitario le denominan “diseño”. Aunque por otro lado la parte teórica me costaba trabajo –primera vez que tome café con coca cola –y una profesora por demás intolerante, arrogante y típico, con las tres m’s (antes ya explicadas en este espacio). A pesar de no haber salido con una buena nota en teoría y realmente sentirme una idiota en cuanto a esa comprensión de la parte teórica, se compensó con la satisfacción en la parte de taller, de cual –aunque pobremente realizado –me siento orgullosa. En ese trimestre la música de Mew me aliviano bastante, fue parte fundamental dentro del trabajo creativo de mi proyecto y por su reciente visita, más cercana a mí. Conocí a personas importantes que no sabría que serían así de importantes.


5º Phoenix: If I ever feel better/Jamie Cullum: Nothing I do

Después de unas merecidas vacaciones, entré al quinto trimestre, me emocionaba bastante, seguía “fotografía” y después del discurso introductorio que con el paso del tiempo llega a fastidiarte, me enteré que mi grupo era el del turno vespertino, la mala suerte comenzaba y también mi odio hacia los servicios escolares de la universidad. Tuve que hacer mi primera permuta al grupo donde se encontraba la profesora que me había impartido teoría en cuarto trimestre. Seguramente estaba pagando algo muy malo que hice. Fotografía no era lo que esperaba, comenzaba a deprimirme, me sentía la persona con menos talento y creatividad del planeta y la parte teórica se seguía complicando para mí. La incompetencia de mi cerebro llego a un punto crítico. Rescató el concierto de Phoenix ese trimestre y las personas que conocí, también algunas que no sabía que se convertirían en personas importantes en mi vida. Puse a Jamie Cullum, su canción fue la elegida para mi trabajo final en la parte de taller, pensé que la odiaría. Mi trabajo fue un verdadero asco. Algo comenzaba a no cuadrar entre mis deseos y lo que vivía.


6º Muse: The resistance

Después del agotador quinto trimestre, hice mi segunda permuta al grupo donde se encontraban mis amigas para “periodismo”, fue un buen trimestre en algunos sentidos, el grupo era tranquilo, estaba con mis amigas, los profesores eran bastante alivianados y algo que quizá hasta ahora reflexioné: no había parte técnica, lo cual me tranquilizó bastante. Por otro lado el profesor que tuve para el taller, que era más bien de técnica pero periodística, sabía mucho, pero eran clases de historia de las cuales no aprendí mucho. Se puede decir que ese trimestre fue una especie de limbo para mí, como de descanso, por supuesto no sabía que sería el último así. Supongo que hasta ese momento había un punto en el cual disfrutaba mi carrera. No esperaba mucho de periodismo y tenía la esperanza en lo siguiente. Rescaté muchísimo ese trimestre el regreso al placer de la escritura que había perdido gracias a la inseguridad afianzada por los trimestres anteriores sobre mi redacción –insisto sigue siendo bastante mala –pero al menos esas clases de escritura me ayudaron bastante. The resistance fue una parte importante, incluso para la escritura de algunas cosas.


7º Florence and the machine: Dog days are over/ Blonde Redhead: In particular

La vida escolar se tornaba más complicada, más confusa, sobre todo con la llegada de este trimestre en particular. Escuchaba miles de rumores de que el trimestre de “radio” era el más difícil, la verdad con mis múltiples miedos cada trimestre había considerado que podría ser el más difícil. Nuevamente una especie de karma o de mala suerte llegó, me había tocado en el grupo con el maestro más maldito de radio, me pareció también una especie de auto bloqueo porque antes de saber que era maldito me sentía tranquila. El trimestre fue pesado, mucho, por primera vez me quedaba hasta altas horas de la noche en la escuela, llegaba agotadísima a mi casa y ni hablar de la autoestima que estaba por los suelos, ya que mi profesor era de esos que les gusta hacer menos a la gente. A pesar de eso al final pienso que la convivencia fue buena, conocí mejor a personas que no imaginé que conocería tan bien, aunque fue el trimestre cuando esa pequeña inquietud que surgió en quinto trimestre se volvió más grande, la pregunta surgió ¿qué hago aquí? En cuanto a la parte teórica no me fue excelente, pero no estuvo mal, prefería mis clases de teoría que la práctica algo muy raro, aunque no tanto para mí.


8º Two door cinema club: This is the life

A modo de descanso, un poco, y más del lado de estoy en el limbo, llego el octavo trimestre, nuevamente la permuta fue una opción para estar con los amigos. El trimestre tan ansiado de “cine”, la verdad al punto en el que me encontraba, ya no era ansiado. Sabía de antemano eso de que la parte técnica no se me daba, por lo tanto me llego el miedo irracional de no querer tocar ningún aparato relacionado con la parte de taller. Tanta era mi negación que más bien sentía que no quería hacer absolutamente nada, de hecho, me parece que eso sucedió, no hice nada. Mala idea, por otra parte, hacer equipo con amigos. Trabajo es siempre trabajo, desacuerdos hay siempre, pero qué difícil es esa parte con los amigos. Cada vez la vida estudiantil se me hacía más insoportable y el hecho de despertarme todas las mañanas para ir a la escuela se me hacía por demás inútil y fastidioso. En la parte de taller nos había tocado un maestro muy incompetente para la labor de la enseñanza, por lo cual me sentí no sólo decepcionada de mi incompetencia y la del profesor, también de la negligencia de la universidad por poner a personas así a impartir la docencia. La parte teórica fue igual de tranquila, más interesante eso sí. Pasaron cosas muy extrañas ese trimestre, que me cambiaron a mi y mis relaciones interpersonales de alguna forma negativa.


9º Moby: Porcelain/ Lykke Li: Silent my song

Llegué al último trimestre de esta parte “profesional” de la carrera. La verdad me encontraba escéptica, no podía llegar algún profesor, una materia, una máquina que me hiciera cambiar de opinión acerca de mi estancia en la universidad y sobre todo de esta carrera. Hice mi última permuta de la carrera, para cambiarme con el maestro más maldito del trimestre de “tele”. No me pregunten por qué lo hice ya que ni yo misma lo sé, supongo que me gusta sufrir y lo hago bien. En este momento aseguro que ha sido el trimestre más pesado que he vivido, no sólo porque el profesor es un desgraciado, no sólo porque trabajamos día y noche, no sólo porque sus regaños nos afectaban tanto física como emocionalmente, también porque las cosas dentro de mi vida privada no se encuentran del todo bien, juntado todo esto, este trimestre fue una verdadera porquería. La duda se ha disipado por completo, porque se ha convertido en una realidad: no estoy hecha para esta carrera. Y estoy muy agradecida de que falte muy poco para que termine y tenga tiempo de reacomodar, o al menos intentar, mi vida. Y por otro lado debo reconocer: a pesar de sufrir tanto este trimestre, puedo decir que de algún modo la pase bien gracias al buen grupo que me toco, de esas personas alivianadas y simpáticas que pocas veces te encuentras.


No hay música de fondo


He resumido lo que viví en un año, y parece ser tan rápido, gracias a que ahora mi vida se mide en trimestres, es bastante molesto, si quiero contar algo, siempre tengo que decir “bueno cuando iba en cuarto trimestre” o algo por el estilo. Me he quedado en el área de Periodismo, porque descubrí que sigue siendo lo más honesto que puedo hacer, pues elegir otra cosa además de atormentarme por otro año más, sería engañarme a mi misma, querer hacer cosas que ya sé que no puedo hacer, es patético.


Trato de no odiar la universidad, pero tal vez, y ahora no me da tanto miedo decirlo públicamente, la UAM ha sido de las peores cosas que me han pasado, acabo con mis ilusiones, con mis sueños, con mis relaciones sociales, con mi alegría. Lo único que ha hecho es amargarme, hacer que tome todo a pecho, absorberme casi por completo y envejecerme como no tienen una idea. Pero esta sólo es mi experiencia personal, conozco a varias personas que la UAM casi los ha salvado, no fue mi caso, simplemente. Esto debió suceder, sucedió.


No sé, ni pretendo adelantarme a los hechos, así que no haré una predicción de lo que ocurra el siguiente año, tengo una pequeña esperanza de que me satisfaga más que este último año, y siempre me refiero al aspecto netamente académico, aunque con frecuencia afecta la vida social. No estaré al lado de mis amigos, me entristece hasta cierto punto, pero me llena más de incertidumbre, me llegan los pensamientos aquellos de lejanía y cercanía de las personas, si afecta eso, a pesar de no desearlo. Quizá por esa razón nunca entable relaciones tan estrechas con compañeros del tronco interdivisional y divisional, supe que tomaríamos caminos diferentes.


Se sienten cerca las vacaciones, así se le llama al conjunto de días donde no tienes una obligación de cualquier índole, me gustaría hacer muchas cosas, me propuse hacerlo, veremos si lo cumplo, por lo pronto debería irme a la playa o al menos a Oaxtepec, pero la economía personal sigue sin estar en condiciones para darme ese lujo. Lo único que si espero del siguiente año, es que mi vida se deje de medir en trimestres.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Esto fue lo que dejo el 2010

Supongo, no, más bien afirmo: esto de los recuentos está muy usado por en general todos los medios, pues bien, usemos este recurso una vez más para completar una entrada más en el blog.

Yo, desafortunadamente no hablaré de un recuento mencionando el caso Paulette, Marcelo y su metrobús, el Jefe Diego o los mineros de Chile, para eso estarán muchos periódicos y sitios web donde se pueda analizar lo acontecido.

Por mi parte digo, un año más se termina y ahora me doy cuenta que da un poco de temor la forma tan rápida en ocasiones, en las que se pasa el tiempo. Hoy recordando cosas me doy cuenta, y algunas veces recordaba algo pensando que habían ocurrido el año pasado y no fue así. Es cosa extraña esto del tiempo, tan impredecible y a veces hasta algo subjetivo.

Enero-Febrero-Marzo.

Entre a quinto trimestre, el trimestre de fotografía y puedo añadir el más esperado por mí. Continúo pensando que eso de la maldición del trimestre impar es más real de lo que pensaba, eso o empiezo en mala hora a ser supersticiosa. Me toco la misma profesora del trimestre pasado, esa a la que tanto detestábamos varios, además el trimestre no fue lo que esperaba, de nuevo las expectativas acaban decepcionándote y para acabar me puse una borrachera monumental en Pachuca -sin comentarios- y bueno al final decidí no volver a tomar una cámara, al menos por el momento.

En ese trimestre conocí mejor a Valeria y Anahí, la verdad si no hubiera sido por ellas, el trimestre se hubiera tornado más pesado, aburrido e insoportable de lo normal, además puedo decir que si no fuera por ellas tampoco hubiera vuelto a probar una sola fruta en mi vida. Son unas niñas bien buena onda, simpáticas y trabajadoras a las cuales quiero mucho, pues son de esas personas que te brindan su cariño inmediatamente y eso se agradece.

El 2 de febrero fue el concierto de Phoenix, en el Vive Cuervo Salón, antes Salón 21. Había decidido no volver a hacer tonterías por las bandas, pero era Phoenix y después de armar un drama pues pensé que no los vería, me fui a formar once horas antes del concierto. Lo sé, sé lo que están pensando.

Desgraciadamente para mí, tengo la mala costumbre de admirar a las personas, llámense músico o no, y es una ilusión o un sentimiento que no tiene un sentido racional para mí, pero ahí está. El punto fue: conocí a una chava bien buena onda, Gaby, estuvo conmigo en la fila diez horas y tuve una de las mejores experiencias en mi vida. Que alguien llegue a decirte en un concierto “oye ¿no quieres conocer a la banda?”, estés presente en la prueba de sonido y platiques con ellos como con tus amigos, no creo que pase todos los días, a eso añadan estar en primera fila, y subir al escenario… si creyera en las ondas místicas, los astros y esas cosas, lo achacaría a eso, pero no creo en eso, supongo que fue suerte aunque tampoco creo mucho en ella, sólo sé que algo paso ese día, y el éxtasis y esa felicidad que sentí me supo a gloria después de tantas malas rachas.

Y contrario a esto, llego el 6 de marzo, era el concierto de Coldplay, si me fui a formar, menos horas que por Phoenix y debo admitir más por nostalgia y amistad que por verdadero gusto. Sabía que ese concierto significaba algo, llamémoslo por la antigua yo, y lo que sucedió fue una experiencia totalmente distinta a la de Phoenix: la gente en un plan muy pesado (le aventaron un refresco a mi sobrino de 12 años, quien parece de 8), comencé a odiar a la gente y los eventos masivos, la gente del foro sol muy estúpida y un concierto aburridísimo, donde no veía la hora para irme. Fue una especie de despedida, muy triste y decepcionante, y a decir verdad hasta me deprimió un poco, ahí supe que jamás volvería a ir a un concierto de Coldplay aunque me pagaran el boleto. Pero siempre rescató las risas, los chistes, las bromas de Violet, Juans, Susan y Jan.

Abril-Mayo-Junio.


Para el mes de abril estaba de vacaciones, y unas semanas antes de entrar a sexto trimestre, para ser exactos el 20 de abril, fui a ver a Muse. De nuevo gano la parte que no piensa de mi persona y volví a formarme horas antes del concierto, siempre es una experiencia eso de formarse en un concierto, ves y conoces a tanta gente y no es mi hit eso de conocer gente, pero me da mucha tela de donde cortar. Ese día de nada sirvió formarnos tantas horas, al final la estúpida organización sirvió para tres cosas. Aun así disfrutamos el concierto porque era la primera vez que veíamos a Muse y también puedo decir que probablemente sea de las últimas. Al día siguiente me sentía muy mal, no sólo porque mi cuerpo resentía golpes y eso ya era lo de menos, sino porque fue esos días donde empezó la ola de calor que azoto la ciudad y yo acabe siendo un camarón, se ponía el sol en, valga la redundancia, en el foro sol y yo ya no lo soportaba, mi sobrino me abrazaba y me dolía.

Entre a sexto trimestre y no imaginaría que sería el último trimestre relajado, era trimestre par y nos fue bastante bien a todos, nos divertimos mucho, reíamos y no podíamos quejarnos por tarea, realmente fue un trimestre que puedo asegurar, muchos disfrutamos. Al menos por mi parte, no me podía quejar, estaba con mis amigas, la profesora era muy relajada, el profesor… de cierto modo también y para mí sobre todo me regreso el amor a la escritura. Fue en ese trimestre donde volví a escribir, pues hacía mucho tiempo no lo hacía y prueba de esto fue precisamente la intensa actividad en el blog, gracias a ese trimestre escribí varias entradas por esas fechas. Fue un trimestre tranquilo.

En mayo me fui con mis hermanas a Cancún, solo nosotras cuatro, no sabía qué resultaría del viaje, para empezar era mi primer viaje en avión, sólo me resta decir que para una de mis hermanas fue bastante divertida mi reacción al despegar el avión. Una vez en Cancún nosotras cuatro, era como una especie de retiro entre hermanas, a pesar de estar con mis sobrinos y la razón era algo muy especial. Aun recuerdo esa tranquilidad de estar en la cabaña cuyo baño era lo único que no nos agradaba, y después de un incidente con la hamaca donde mis hermanas se pelearon y parecía que estaba viendo pelear a mis sobrinos de 8 y 7 años, recordé que al día siguiente tendríamos que regresar a la rutina.

Llego junio y con el mi cumpleaños, algo complicado, algo melancólico, de verdad eso de los cumpleaños sigue sin ser lo mío y mucho menos si se trata del día en que nací, fue diferente, muy diferente, cayó entre semana puede ser que por eso haya atraído algo más de atención y por el hecho de que mi hermana no me soltó ni un momento para recordarme el festejo, se lo agradecí y a todos, de hecho, pero sigue sin ser lo mío.

Julio-Agosto-Septiembre.

Termino sexto trimestre y comenzaron unas largas vacaciones, para el cumpleaños de mi padre, en agosto, fuimos otra vez a Cancún a visitar a mi hermana y sobre todo a cumplir con una meta que mis hermanas tenían: abrir un negocio allá. Después de pasear y estar dos largas semanas en Cancún, cosa que no fue agradable para mí y también sobre eso escribí una entrada al blog llamada “Open”, al regresar goce de más tranquilidad, mientras se acercaban los días para entrar a la escuela.

Llego septiembre y entré a la escuela, de nuevo apareció la maldición del trimestre impar, y la superstición o la estupidez llego a mi vida, junto con un poco de mal humor, de nuevo melancolía y depresión, también acerca de eso escribí otra entrada al blog “The Dog Days Come”. Lo sabía, el trimestre más pesado: radio, no imaginaría todas las cosas que nos esperaban a mí y a mis compañeros, pienso que de alguna forma todo lo que paso nos sirvió a todos en algún aspecto. Mis amigas insistían en permutar y yo no quise, y ahora si lo pienso tal vez fue mi culpa si es que, como dicen mis demás compañeros de generación, fui una mártir, pero también he pensado, esto se va a escuchar muy mal y sonaré a las típicas frases que yo llamo “basuración personal”, pero sabía que era algo que tenía que vivir y no podía mmm… ¿cómo continuarían esas frases? Ah sí, no podía esconderme o evadirlo. Tenía que aprender cosas.

Ocho días después de entrar a séptimo trimestre, el 28 de septiembre fue el concierto de Phoenix, sí otra vez de Phoenix, muchos piensan que es mi banda favorita, desde Coldplay no tengo una, simplemente es: soy joven, me gusta la música que escucho y me encanta ir a conciertos. La verdad no estaba muy entusiasmada de ir, eso de la escuela me deprimió bastante, de hecho ni mi hermana, quien me acompaño, estaba entusiasmada. No llegamos a formarnos, sólo llegamos a buena hora para entrar, sentarnos, comer unas palomitas rancias y una cerveza entre las dos, después del acoso de un estúpido, nunca falta, hacia mi hermana, decidimos quedarnos por donde colocan el sonido en el Palacio de los Deportes. No había grandes expectativas. De hecho ese día corroboré mi forma de pensar, “no generes grandes expectativas y las sorpresas serán más grandes”. Al llenarse el lugar no veía absolutamente nada, pero resulto que justo donde nos encontrábamos nosotras Phoenix decidió hacer un magnifico acústico y estábamos si acaso a diez centímetros de ellos. Por cierto, mi hermana y yo no nos arrepentimos de haber ido.

Después de eso, de esa adrenalina del concierto, de ese momento de alegría y emoción, supe que de alguna u otra forma todo tendría que salir bien al final, me había tocado con el profesor más desgraciado de la carrera, con un House en persona, pero al final todo debía salir bien, sin embargo ese optimismo y ese pensamiento se me olvido con el tiempo.

Octubre-Noviembre-Diciembre.

En octubre tuve la oportunidad de asistir al Corona Capital Fest, principalmente iría a ver a Regina Spektor, The Temper Trap, Interpol y los Pixies, al final había armado un itinerario, el cual por cierto no fue seguido y sobre ese evento también escribí una entrada cuyo título fue el mismo al del festival. Rescato las nuevas cosas que escuché y me gustaron mucho, y fue el primer concierto al que fuimos juntas Andrea, Sara y yo, aunque también vi y estuve con otros amigos. Al final no hubo nada sorprendente, salvo que conocí a los verdaderos hipsters y también imagino que de ahí saque varias bromas al respecto.

Noviembre fue un mes pesado en la escuela, prueba de eso también está aquí mismo, sólo una entrada al blog, yo me encontraba desesperada, quería que terminara la escuela en ese momento, como fuera pero que terminará, y ahí fue cuando ese optimismo del concierto de Phoenix, ese pensamiento de “todo va a salir bien, tiene que salir bien” se esfumó por completo, el estrés, la ansiedad y las desveladas terminan por nublar la mente de uno.

Mi prima se caso en ese mes, era el acontecimiento más esperado por la familia, quizá llego un momento en el que pensé sería hasta divertido, la verdad no tuvo nada de divertido, era una boda, la primer boda a la que había asistido desde hace por lo menos cinco años, mi hermana hasta regreso de Cancún sólo para ver como se casaba mi prima, sólo una boda. Además de aburrirme demasiado y de la mala promoción de mi prima con los amigos de mi sobrino, por cierto mucho más chicos que yo, recibí una noticia no muy grata, una noticia que cambiaría y cambiará mi vida, pero la cual tuve que asumir como la joven adulta que se supone que soy.

Gracias al estrés de la escuela y tantos trabajos por hacer, me perdí el concierto de Hot Chip, tanto tiempo esperando y planeando verlos a su regreso y me lo perdí. Eso sin contar las aburridas clases de inglés que tuve y a las que asistí casi dormida, con dolores de cabeza y a desgana.

Diciembre, y comienza el mes con la cancelación de la barra programática, presagio, mito, realidad, berrinche, como sea, simplemente paso. Y tremendo embrollo armo esa cancelación de la barra programática, opiniones encontradas, pero al final escuela, a Daniela se le olvido “de alguna u otra forma todo terminará bien”. Hacer el esfuerzo final era nuestra única opción y después de todo, al final todo termino bien y yo diría más que bien, gane muchas cosas con esta experiencia: grandes compañeros, grandes momentos, grandes enseñanzas y grandes amigos. Jamás podré agradecer a Tatashi y a Rogelio lo suficiente por aceptarme entre su grupo de amigos y sobre todo aguantarme. Lo más gracioso es terminar diciendo “ah no estuvo tan difícil”.

Para cerrar el año de los conciertos, por casualidad encontré Blonde Redhead en concierto, telonera St. Vincent, tenía que ir y fui, el primer concierto de Ali y yo, cuando el primero debió haber sido Daft Punk hace ya tres años, casi cuatro, porque ni en Muse estuvimos juntas, aún nos quedan esperanzas de ir a un verdadero concierto juntas, y no es que Blonde Redhead no lo fuera, quede fascinada con Kazu, Simone y Amedeo, pero como ella y yo dijimos ese era un aperitivo, la experiencia también es contada en una entrada al blog titulada “Complicaciones: Todos fuimos actores y fuimos rubias pelirrojas”. Y al final, el negocio no funciono como lo planeamos y creo que tendré que hacer otra entrada que diga “Closed” o algo así, pero ahí vamos.

Se acaba el año, pero tendré en mi mente, lo recordado hoy: la larga espera en Phoenix con Gaby; los rostros de esos cuatro franceses y sobre todo Christian con esa singular sonrisa y humildad; las bromas de Pachuca antes y sí, incluso la posteriores a la borrachera; las naranjas con sonrisa de Valeria; el rico y enorme Kisses que compartí con Anahí y Valeria; la sesión de fotos casi profesionales de Ena y Paty; la espera en el foro sol con mis adorados amigos: Violet, Juans, Jan, Susan y Sandra para ver a Coldplay; la felicidad de saber que Violet los había conocido; las risas con mi sobrino en el concierto de Muse; su pantalón roto en el concierto; la playera de Ali; la cabaña frente al mar en Tulum; la vista desde la torre de control en el aeropuerto de Cancún; la risa de mi hermana al ver mi cara en el avión; los abrazos y bromas de mis sobrinos; ese momento frente al mar con las rosas que le llevamos a mi mamá; los abrazos de mis amigos en mi cumpleaños; el viaje a carretera y las risas de mis sobrinos; el pastel de mi papá; las bromas acerca del perico muerto en el refrigerador; el entusiasmo al abrir el negocio; la cara de mi hermana al ver a Phoenix en el acústico; Sara, Andrea y yo cantando a Regina Spektor; Juan cuidándome en The Temper Trap; ver a mi sobrinos de nuevo en la boda de mi prima; las criticas en clase de inglés de Elena y yo hacia el maestro; las bromas en la cabina de radio; el baile de Laura; las múltiples voces de Tatashi y sus innumerables bromas que me hacen doblarme de risa; el “que diche, que diche” que siempre hace reír a Rogelio; los viajes en el coche de Itzel; la sinceridad de Sara, la de Valeria, son demasiados momentos, va en mi Word cinco hojas y me parece increíble que un año pueda resumirse en cinco hojas.

No me queda más que decir: se acaba 2010 y vendrá otro año, espero con muchos conciertos, y sino con más cosas memorables de las cuales me pueda reír mucho más, de esas que te sacan sonrisas aunque estés en tu cuarto con la luz apagada. E inserte frase cliché de la época: Gracias a todos ustedes, por hacer tan maravilloso este año, aunque algunos quizá no estén mencionados con nombre, saben que hacen que mi vida no sea tan aburrida, me hacen sonreír y los quiero mucho. Frase cursi: Gracias por hacerme parte de su vida y por aceptarme aunque soy bastante molesta, MUCHAS GRACIAS.