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martes, 31 de julio de 2012

El martes antes de...



Es martes. Oigo todos los ruidos que se generan en la calle: los árboles sacudiéndose, los gritos de los niños jugando incluso el ruido de los autos y el transporte público. Los rayos del sol llegan hasta mi recamara y con la ventana abierta también el aire alborota algunos papeles que tengo encima.

Se acabó. Se acabó la escuela, se acabaron mis vacaciones, se acabó julio y por eso no es un martes cualquiera. La verdad nunca estuve consciente de que eran vacaciones hasta que era cada vez más real lo del empleo.

Siento muchas cosas, entre nervios, algo de emoción, ansias y también tristeza. El viento sigue soplando y parece que lo hace a propósito para el tono melancólico. Sucedieron varias cosas este mes, sin pensarlo, más bien creo que sucedieron todas. Pasó todo este mes.

Pensé que tenía miles de pensamientos para el día de hoy. Pensé también que haría muchas cosas antes de que este día llegara, pero no fue así. Ayer me puse a dibujar porque hay algo en esa actividad que te deja satisfecho, feliz, alegre. Ojalá pudiera hacerlo toda mi vida. No hice nada más interesante porque no soy alguien interesante. Tampoco vi a mis amigos.

Esta esa cuestión de los amigos. Quién sabe qué sucederá en las próximas semana o en los próximos meses, pero pasan cosas extrañas con mis amistades, no sé en quién confiar, ni con quien platicar. Para terminar, otra vez me sucedió lo de las expectativas. Leí hace tiempo un tweet de una amiga decía algo así como: “ese triste momento cuando te das cuenta de que seremos (inserte cualquier relación aquí) para siempre, sólo serán tres meses”, no pude estar más de acuerdo. Pensé, en serio, pensé que a pesar de todo, podría hablarte, platicarte y verte por mucho tiempo más. Me equivoqué como toda la vida.

Mi gran escape este mes, aunque no fue salir a tomar fotos como lo había “planeado” ni empezar por cosas como manualidades y esas cosas, por supuesto mucho menos salir de vacaciones, el maravilloso escape fue la música. Me la pase encerrada todos los días, pero ¡qué placer compartir mi tiempo con Blur y los Gorillaz!

El futuro está próximo no me emociona porque no estoy segura de qué vendrá. Nadie lo sabe, nadie sabe nada. Porque no, no tengo la seguridad de ninguna de las cosas que me ocurrirán o no lo harán. Pero bueno de algún modo u otro tiene que salir. Alguien decía que si no salen bien las cosas es porque todavía no se terminan, quien sabe, la verdad es que desconfío mucho en las frases de basuración personal.

Tal vez… y sólo tal vez, debí salir a columpiarme un rato.

domingo, 29 de julio de 2012

Fin de semana



Nunca me había puesto a reflexionar acerca de los fines de semana hasta ahora. Eso de que se terminen etapas y comiencen otras trae a colación numerosos pensamientos, pero no quiero sonar cursi, ni mucho menos melodramática. Este fue el último fin de semana como los he conocido durante la mayor parte de mi vida. Se acerca, está próximo y es inevitable.

No salí, ni salí de vacaciones a la anhelada playa, ni siquiera un centímetro para ver y de verdad ver esta ciudad. La cosa es que el encierro te da elementos subjetivos de la realidad. Las personas son muy duras al respecto y nunca, nunca entenderán los motivos ajenos o en su defecto los harán menos. Es una realidad constante.

Los miedos persisten y merodean como mosquitos dentro de la recámara, son molestos. Es fácil para unas personas y difícil para otras. Luego pienso que nunca fui verdaderamente educada para enfrentar ningún tipo de circunstancia. Todo el mundo da consejos y comienzan a decirte firmemente cómo es la vida. Nadie lo sabe.

Los fines de semana son reconfortantes o a veces no. Son escapes o a veces no. Nadie repara en ello porque la gente sigue viviendo sin un motivo en específico. No sé si lleguen a sorprenderse o emocionarse por un día en que se levantaron especialmente temprano o tarde. Nadie, más que los que viven del arte o los que son demasiado sentimentales disfrutan desvelarse.

Debo reparar en mis fines de semana o ¿será que ya es demasiado tarde para esas cosas? Necesito comparte como toda una adulta, después de todo ya no estoy en la escuela. No es que me deje de divertir, la verdad nunca me he divertido, más bien dejar de ser tan improductiva. Todo el maldito mundo te sermonea al respecto. 

miércoles, 25 de julio de 2012

¿Qué es eso?



Creo que escribo desesperadamente para llegar a un número non representativo. Pero bueno si esto sirve de algo para cumplir una especie de meta, entonces lo acepto. Y también asumiré lo que hasta ahora me parece irremediable, hablar de experiencias personales y de mis ridículos pensamientos.

Hoy pasó algo bonito, así algo bonito. A pesar de todo, de lo que siento tantas veces por las noches, en el día se pueden compensar por días como hoy. Nunca espero que haya más, ni menos, más bien no me pongo a pensar en ello. Por tal razón tengo en este momento un espíritu algo, sólo un poco, positivo.

Llegué a casa, ya sin tanta paranoia, cantando una canción. Oh my baby, oh my baby, oh why, oh my. Entonces no tuve opción: al prender el ordenador busqué inmediatamente esa canción y entonces con una muy pobre entonación canté, sin importar las personas que viven aquí: Love’s the greatest thing that we have, I’m waiting for that feeling.

Hace mucho, mucho tiempo me encontraba de ociosa tras el ordenador, aunque quizá eso sea más cotidiano de lo que pienso. Tenía dieciocho años, unos más, otros menos. No sé cómo llegué, imagino que veía cosas sobre el tema, pero llegue a un foro de mujeres solteras y desesperadas.

Es bien triste, pensar que hay mujeres que en algún momento de su vida, jóvenes o adultas, sientan tanta desesperación por aquello de tener una pareja. Había cosas tristísimas, otras absurdas y algunas hasta divertidas. Desde la mujer con sobrepeso que jamás ha tenido un novio hasta la chavita de catorce que la tronaron. No sé cómo llegué ahí pero me dejaron pensando. Y debo mencionar que soy reacia a esos temas.

Nunca he sido alguien, no sé cómo decirlo sin que suene a cliché o que parezca que me desvalorizo y comiencen a localizarme para recomendarme un psicólogo. Evidentemente no soy una reina de belleza y llamo poco la atención. Nunca me ha importado demasiado y detesto como no tienen una idea el trilladísimo comentario de: “allá afuera está el indicado, el que es para ti”. ¡Meh!

Después de leer los “casos” de las personas de ese blog, la verdad me amé un poco más. Las mujeres no necesitan estar en pareja, muchas deberían aprender a estar solas. Muchas, créanme muchas. El resto de nosotras seguiremos escuchando frases sosas y aburridas.

Y es donde entra la canción de la banda del mes: Blur. No tengo ni idea de por qué me gusta tanto Tender, es tan cursi, sobre todo no sé por qué me gusta cantarla con tanta felicidad. Creo que se debe a la magia de Damon Albarn y la forma tan esperanzadora en que la interpreta.

No entiendo, hasta ahora qué es exactamente eso del amor. Me siento como una niña de siete años tratando de entender eso. Igual todo sigue siendo un juego y las personas que observo lo siguen viendo como un juego, pero no lo sé. Mientras tanto sigo coreando: oh my baby, oh my baby, oh why, oh my.

martes, 24 de julio de 2012

Escríbelo pero no lo guardes



No sé qué me sucede últimamente no puedo terminar nada. Tengo miles de cosas en la cabeza y aún no hago nada productivo. Quisiera decir y escribir otras millones de cosas pero he tenido problemas con eso. Hay una parte de mi que piensa que puede escribir algo gracioso, serio, cosas con más sentido, pero esa parte aún no predomina. 

Por otro lado esta mi parte sentimentalosa que siempre, siempre, sale cuando escribo, eso que intento ocultar para que no suene personal pero termina siendo personal todo el tiempo. He descubierto que soy un fracaso ocultando las cosas, bueno, sólo algunas. Tal vez no aplico ese principio de la canción de Florence and The Machine “I like to keep somethings to myself”.

He comenzado documentos por lo menos unas cinco veces al día. Comienzo a escribir con una idea, algunas veces me distraigo y continuo escribiendo después, luego se me olvida la idea, vuelvo a leer lo que ya escribí y me deshago de el. Ahora que lo pienso es una buena forma de dejar tu mente en blanco. Escribes todas las tonterías y marañas que tienes en la cabeza y de pronto… ya no está.

Lo que sé es que se acabara esto pronto. Me sigo preguntando si en algún momento este blog quedara en el olvido, como muchas otras cosas que presidí y quedaron en el olvido. Escribo en las noches regularmente, en las madrugadas cuando no hay ruido y en el día cuando pienso que esa idea tal vez sea “la idea”.

Va a comenzar mi vida laboral, empresarial, de esclavitud, como lo quieran llamar y como tengo que dejar mi vida de flojera y hippiosidad, imagino que de las primeras consecuencias, de lo monótona que comenzará a ser mi vida, será dejar de escribir, quien sabe, igual… pues a nadie le importa dice Graham Coxon. ¡Diablos debo dejar de identificarme con los músicos, pintores, escritores y artistas en general! No tengo ni un ápice de artista.

El futuro de las doscientas entradas es incierto.

miércoles, 18 de julio de 2012

Pequeños detalles


Ahora cambiaremos el rumbo del blog, será uno de belleza. No la verdad no, pero esto se me hace tan trivial y absurdo que no sé qué esta pasando. Vacaciones, si claro, se llaman vacaciones y siempre dejan que las personas piensen y piensen cuando no se tiene aún responsabilidades.

No me gustan mucho las fotos, cuando me van a tomar fotos me escondo, hago berrinche y cosas así. Y muchos pensaran que cómo es eso posible si hay hasta un álbum en Facebook de fotos mías. Esas fotos son resultado de miles de fotos más donde dije: “no, no me gusta” y borre miles más; y por supuesto también son resultado de un pobre trabajo en photoshop.

De ahí en fuera y contradictoriamente me agradan mucho los retratos, de otras personas claro esta, sobre todo aquellas que son tomadas del perfil de la persona en cuestión. Y hay un elemento que me ha llamado mucho la atención últimamente. Lo había notado, pero hasta ahora reconozco que tengo una fijación por la nariz de las personas.

Esto ha sucedido con los hombres, si las mujeres también, pero con ellas es más sencillo y he declarado abiertamente que no tengo problema en admitir cuando una mujer es bella. Me gusta mucho cuando un hombre tiene una linda nariz y eso no ocurre muy a menudo.

Por tal cuestión sólo hay dos hombres de los cuales además de su gran atractivo y por supuesto su enorme talento, admiro ese pequeño detalle. La nariz de Damon Albarn y sobre todo de Jonas Bjerre son las más bonitas que he visto en hombres, y han causado que ahora ponga especial atención en ese detalle del rostro de una persona.

Sobra decir la razón de admirar otras narices. Uno busca y busca las cosas de la que carece, no es que yo carezca de nariz, más bien me sobra una. En fin la mía es fea y de todas las fotos que sin mi consentimiento me toman, las peores son las que me toman de perfil.

Repito contradictoriamente me gustan las fotos donde una persona muestra su perfil, sobre todo cuando tienen está nariz.

Damon Albarn de Blur y Jonas Bjerre de Mew


jueves, 12 de julio de 2012

Está bien y está mal



Los días pasan lento, lento. Las labores se vuelven nimias e insignificantes. Las personas se alejan, olvidan, se acercan y vuelven a recordar. Estamos siendo observados en todos los sitios, sin que nos demos cuenta; ven nuestras fotos, nuestro ánimo y lo seguimos haciendo descaradamente. Lo consentimos porque cada día necesitamos ser más y más observados.

No puedo dejar de escuchar esa canción. Aquella que dice que somos como insectos. Podemos ser tan misteriosos y tan desagradables como algunos insectos. Recuerdo la línea que dice “soy todos esos días que has decidido ignorar”.

Nos atamos a ciertas personas, a las personas pero, quizá esas personas se atan a otras personas y no precisamente a nosotros. Entonces nos convertimos en insectos, merodeando alrededor de ellos, molestamente. Algún día no habrá a nadie a quien molestar.

En los días lluviosos suelen caer con las gotas algo amargo. Melancolía porque cuando te das la vuelta, miras el reloj o un teléfono, o revisas en el ordenador sigue sin haber nadie. Los días que los demás ignoran ¿ya no sienten nada agridulce?

Reflexiones de un jueves cualquiera, de un mes cualquiera, de un año cualquiera. Está bien.

domingo, 22 de abril de 2012

Al principio



Me di cuenta que he usado mucho últimamente eso de “las primeras veces son siempre las mejores”, y ahora que lo pienso bien también aplica: “el principio siempre es lo mejor”, por ejemplo, cuando comes un helado, el principio es el mejor, la sensación de que tu paladar probara ese delicioso sabor. A veces los finales pueden ser igual de satisfactorios, pero algunas ocasiones, más bien suelen ser amargos.

Cuando tenías un gusto en particular, al principio era todo bonito, nuevo, descubrías todos los días algo diferente y eso estaba bien, era inocente. Tengas o no expectativas los principios suelen atraer la atención. El inicio de una película, de una etapa en la vida, de un empleo, de un libro, de una fiesta, de una reunión, de una plática, hasta de amistades y relaciones varias.

Hace tiempo en mis ratos de ocio, pasaba y pasaba publicaciones mías en Facebook. Encontré una particular, a veces llegan ratos de profundidad a mi mente, eso me sorprende. Quizá por eso me perturba eso de la “biografía” qué caso tiene recordar cosas que ya pasaron y que preferirías suprimir, porque al principio fueron buenas pero después son… algo molestas.

Decía la publicación:

Un día desperté y ya no me gustaba lo mismo… pero estuve más que satisfecha con lo que me gustaba, hasta que… llegó otro día y ya no me gustó.

Por eso creo que la mayoría de las cosas al principio son buenas, lindas y excitantes, después son todo un fastidio. Qué puedo decir, creo que me aburro rápido y creo, ligeramente, que sigo buscando algo más, algo un poquito mejor, ¿pero no es lo que todos buscamos?

sábado, 17 de septiembre de 2011

La risa en vacaciones III


Han concluido mis vacaciones. Parecen algo lejanos los días sin preocupaciones, no quiere decir que presagie algún tipo de preocupación, muchos dirán que tal actitud podría traer consecuencias negativas. Por ejemplo, cuando una persona le pregunta a otra sobre su estado y la respuesta es algo así como “pues, estoy”; “pues… bien, creo” o algún derivado, inmediatamente empiezan a juzgarte. No lo entiendo sólo eres honesto, pero al parecer al grueso de la población no le interesa la honestidad, hacen la pregunta al aire.

Puedo decir que han sido las vacaciones más extrañas que he tenido y no tanto en un aspecto negativo, fueron diferentes y me agradaron. Mi rutina de vacaciones hubiera sido algo como: dormir a las tres de la madrugada viendo videos por internet, levantándome a las 12 de día sin desayunar, por la tarde, como a las cinco, comer un grasoso hot dog y por la noche llenarme con una buena dotación de frituras.

Sí, mucho influyó mi enfermedad no sólo en la convivencia con las personas a mi alrededor, aún no me considero una persona saludable, quizá lo sea cuando comience a hacer algo de ejercicio. También en mi actitud, sigo sintiéndome triste por el hecho de no comer chocolates, aún es lo que más me duele. Pero he dejado a un lado mis pésimos hábitos alimenticios y simplemente ya hay alimentos que no puedo ni mirar.

Mala idea para mi paladar y mi estómago las fiestas “patrias”, tema a parte merece esto. Díganme amargada, bueno, no es raro, pero odio los fuegos artificiales en cualquier festividad, odio las banderas patrióticas en las casas, hasta el adorno para el automóvil me molestaba. La gente en este país no está consciente del todo o es su forma para aliviar la inquietud generalizada, si, son formas, todavía no evolucionamos como pensaba Nietzsche.

Pasaron muchas cosas, conocí a nuevas personas, eso fue bueno, pensé en tantas cosas también, olvide otras tantas, me enojé, me sentí alegre, angustiada, libre… son muchas emociones, quizá por eso fueron extrañas. Nuevamente generé expectativas en mi vida, en general, y compruebo que eso de generar expectativas no lleva a nada bueno. Acabe viendo 500 días con ella. Mala idea. Algunas de mis relaciones interpersonales no son las mejores.

Después de mi semana en soledad; de la invitación a la iglesia cristiana; los hipsters; las bodas; de los cambios dentro de mi hogar que ya no es un hogar; de mi enfermedad; del calvario y enojo por esa misma enfermedad; después de ver a amigos antaños; de hacer nuevas amistades; de visitar museos y lugares; de retomar la lectura; de platicar; de escuchar; de reír; de llorar; de recordar, me preguntó qué pasará. La verdad temo un poco, soy una pequeña cobarde para los cambios.

Último año universitario, de esa escuela que tanto me quito y que tan poco me regalo, mi amargura general al hablar de la escuela, tal vez sólo son malas experiencias, trataré de moderar mi conducta. La verdad tengo sentimientos encontrados. Imagino que es normal.He estado escuchando a Zoé, tiene que ver con eso de las añoranzas. Veremos qué sucede el lunes.