jueves, 29 de marzo de 2012

Te extraño Vol. II



Esperaba que hubiera una necesidad, por un lado me entristece saber que no existe y por otro me alegra porque si yo me caigo tú no lo harás. Esperaba verte a la cara y que sonrieras; esperaba que me miraras a los ojos y ver ese brillo por el tiempo de no vernos; esperaba un palabra o una expresión. Ese es el problema: esperar por cosas que no sucederán. Ya lo decía Yorke en su canción Nude, los he escuchado últimamente porque no sé si lloraré como un bebé si la tocan en el concierto y no porque me emocioné. Ya no me emocionaron tantas cosas porque seguí esperando.

Detesto esta dependencia a las personas, ellas no me necesitan. Las mentiras que decimos caen en el cinismo porque en las acciones herimos a los otros. Las promesas que hacemos tarde o temprano se romperán. Me lo dijiste, me lo echaste en cara, trate de ser fuerte, asumir la culpa y retirarme dignamente, pero esos encuentros virtuales que no debieran significar nada sólo hacen que me resquebraje.

Me alegra saber que si yo no estoy ahí te encuentras mejor, que no te enojas o preocupas por lo que yo haga. Eso es algo que tengo que aprender de ti. Aprender a no contarle a las personas lo mal que me siento, que los días son nublados y me deprimen; que estoy cansada y la alegría de los momentos cálidos nunca llega a los ojos, que no me siento cómoda. Ya han sido muchos años, y entiendo cuánto te decepcioné.

A veces, como me encuentro sola, me gustaría arrastrarme de rodillas y pedir perdón por lo tonta que soy. Podría poner como excusa que no sé lo que hago, que mi cabeza no funciona de forma correcta, y si me vuelvo algo más práctica, puedo excusarme diciendo que estoy atareada, que no tengo tiempo, pero sólo son eso: excusas. Soy nefasta, ya lo has dicho, no me importa, ya lo expresaste… no estás, eso ya lo sé.

Las personas a mi alrededor repiten: “por algo pasan las cosas”, lo dicen porque no hay otra forma de reconfortar. Creo que soy como Ana “Es más fácil terminar sola. Dejar a la gente”. Lo hago involuntariamente no sé si asegurarlo, pero algo pasa. No es que lo hayas hecho tú, no fue tu carácter, tu sensibilidad, tu personalidad y tus berrinches ¿qué me habría hecho acercarme a ti, si no es eso? Es que quizá no soy a quien necesitas para permanecer a tu lado, porque soy yo.

Aún no entiendo bien el sentimiento terrenal de extrañar. La verdad hoy por hoy no necesito comprenderlo, porque cuando veo que eres feliz y veo tu mirada, entiendo todo. Sólo sé que te extraño, pero que prefiero que no me veas y mantengas esa tranquilidad, acudas a las personas que si te pueden ayudar, y encuentres en ellas, lo que tanto esperaste en mi y no pude dar.

domingo, 25 de marzo de 2012

Vive Latino: Madness


Esta fue la semana para las primeras veces. Hice a lo largo de esta semana cosas que no hubiera imaginado hacer en algún momento. La verdad casi siempre ocurre, digo o pienso que no haré tal cosa y termino haciendo locuras a la buena. Al menos en la mayoría de las veces y cuando me doy cuenta sólo me queda irradiar una sonrisa.

Nunca antes había visto a tanto rocksteady en un solo lugar, nunca había ido a un concierto de ska, nunca había estado en un Vive Latino. La razón era muy simple: díganme malinchista lo  sé, pero de verdad no hay algo de la escena musical mexicana que me sorprenda. Sospecho y quizá sospechen que la única razón para ir a dicho festival sería una banda más o menos de mi estilo (si es que tengo alguno).

No fueron ni los Chemical Brothers el año pasado, ni Kasabian o Foster the people ayer, fue nada más ni nada menos que una banda de ska. Pero no, esta no es cualquier banda, es de las grandes, de las leyendas, una de las dos más representativas del two tone: Madness.

El Vive Latino es bien diferente a, por ejemplo, el Corona. Para empezar si hay más diversidad, en un Corona jamás vería a chicas y chicos rocksteady, hay mucha más promoción y esta infestado el lugar de comerciales y todo aquello referente a la mercadotecnia, es como un enorme centro comercial de música de habla hispana en su mayoría.

Me limité a hacer lo que debía de, es decir, no llegue muy temprano, ni muy tarde. Sólo iba a ver a los Madness. La gente ahora no me molestó tanto, tal vez porque intenté en lo posible mantenerme alejada de ella, a pesar de que por un instante imagine que iba a presenciar el concierto sola. Una chica con su soledad se acercó a mi, imagino que buscaba compañía y luego pensé que era válido pero seguramente era algo que yo no haría. Creo que si he ido a conciertos sola, pero jamás he estado consciente de ello.

Debo confesar que tenía grandes expectativas con Madness. Ya sé, dije que no tendría expectativas nunca jamás, no aprendo. No es que no las superaron, más bien fue la gente, a pesar de no mantener contacto con ella, fueron fríos con la actuación más que magnifica de los Madness, atribuyo eso a que ridículamente a mi modo de ver, típico para el festival y en general, Madness no era headliner, era Molotov (sin comentarios).

Hubiera querido bailar como si no hubiera mañana, brinque y canté, pero cuando la gente esta en ese modo, de pronto si te desanima un poco y también pienso que fue a causa de estar en gradas; pero mi vejez prematura y mi falta de altura ya no me permiten tales hazañas como ir hasta adelante.

Los Madness son una bandota, toda la elegancia inglesa la personifican sin ningún problema. Cuanto me hubiera gustado que fuera un Glastonbury, un Reading, no sé, donde todos apreciaran lo que Madness nos regaló el día de hoy. A mi en lo personal siempre me saca una sonrisa. Entiendo ahora cuando pongo mis estados emo en Facebook y mi amigo –muy fan de Madness –me publica canciones de ellos. Siempre me ponen de buen humor. Ya quisiera yo llegar a la edad de esos señores, señorones  diría yo, y poder echarme esos pasitos de baile, tener la energía que ellos tienen, si lo logró podría ser inmortal.

Confieso que hasta hace seis meses no tenía ni idea de quiénes eran, qué era el 2tone, de dónde era, con qué se comía. Fue el hecho de mi parte cinéfila, cuando vi el tráiler de Los niños están bien, y sonó esa canción causó algo en mí. Después cuando le publique Our House a mi amigo y el comenzó la iniciación, todo fluyó fácilmente. Así debe ser la música, qué diablos importa si es ska, indie, alternativa, dream pop, rock, hip hop, rap, metal, lo que sea, debe causar algo en ti, algo inexplicable, que te haga mover el piecito, la melena… que te haga gritar.

Para ser mi primer concierto de ska, fue maravilloso, y amé a estos señorones, tan talentosos, tan humildes, tan magníficos, tan… ingleses . Sólo me resta decir: Ohh we love you Madness.

viernes, 23 de marzo de 2012

Vida alternativa



No saben lo bonito que es el estado actual. La emoción, la adrenalina, el éxtasis. No es positivo, tampoco negativo, pero se siente en cada poro y es bueno. Llegó en un momento correcto antes de una crisis. Puedo sonreír un poco. Son las consecuencias de las experiencias primeras. Estoy pensando: “bien no te importa, no me hablas, no quieres saber nada de mí, yo de qué me preocupo”. El día que logre importarme a mi misma la quinta parte de lo que me interesan los demás, estaré del otro lado.

Estuve pensando un poco en eso después de hacer ejercicio, y de recorrer mentalmente las actividades a realizar los próximos días. No soy muy activa, pero esto de ir a hacer ejercicio, darse una escapada, los conciertos e incluso ir a inglés me hacen sentir que hago algo con mi vida.

Justamente me detuve en el inglés, cuando me encontré con la foto de la ardilla inglesa y pensé “a nadie le importa porque es muy local”, no puedo etiquetar a nadie porque ni siquiera tengo en Facebook a la chica que hizo el dibujo. Es mi vida alternativa y la verdad, es bueno tener esa vida.

Pocos lo saben o lo han visto. Cuando no duermo bien me pongo hiperactiva, molesto a personas, rió sin control y comienzo a hacer bromas tontas. Eso se triplica en el inglés. Mis compañeritos de todas las edades, oficios y pensamientos me dicen que “buleo” a la gente, así que imaginen cuán es mi hiperactividad.

No tengo el número de móvil de ninguno de mis compañeros, ni los tengo agregados a Facebook. Al principio no me interesaba, después fue un principio que establecí y ahora lo agradezco, no son parte de mi vida cotidiana a pesar de ser una actividad que ya hago habitualmente, me refiero a ir a inglés. Ellos no saben nada de mi, no saben lo que pienso, mis traumas y mis momentos enfermos. Ellos piensan “Daniela siempre sonríe, es muy feliz”.

Me alegra que no conozcan esa parte de mí que escribo aquí y que en muchas ocasiones, por impulso y un grave error pongo en estados de Facebook. Me alegra que a pesar de ser sábado por las mañanas, pueda entrar por esa puerta fresca y sonriente, casi todo el tiempo. Son pocas las excepciones y ocurren cuando realmente me encuentro exhausta.

Me gusta mi vida alterna, nadie me conoce bien, no necesitan hacerlo y yo tampoco necesito saber más allá de lo que sé.

jueves, 22 de marzo de 2012

Cumbre Tajín 2012: Björk



Podría empezar relatando las seis horas de camino a Veracruz y lo molestas que fueron con los pseudo intelectuales hipsters que así como sabían de Lars Von Trier hablaban de Harry Potter. Podría contar la travesía para llegar al Tajín, y los muy molestos personajes –que seguramente por mala suerte –me tocan en los conciertos. Decir que no es sorpresa que Rubén Albarran sea tan espiritual, hippie y buena vibra; decir que Elan fue un verdadero fiasco y que no tuvo ni presencia escénica, ni el respeto al público; decir que el IMS no representó una gran revelación para mi, como no lo son muchas cosas de la escena musical mexicana.

Quizá sería bueno contar a detalle como una especie de bitácora de todo lo que se hace por ver a una mujer como ninguna otra. Y es, precisamente por esa razón por la que no vale la pena ahondar en las cosas que, en algunas ocasiones hacen que detestes a las personas. Porque las seis horas de ida y de regreso, los empujones, pisotones, groserías y las cinco horas que pasamos en la estación de autobuses, todo valió la pena.

Cuando me traumé con Björk pasaba por un momento algo complicado, no sabía bien qué quería y estaba confundida, pudo haber sido la adolescencia, no lo sé. A mi me ha pasado así a lo largo de mi vida: me identifico mucho con la música en esos momentos atormentadores. Ayer reafirme lo que había dicho cuando Björk recién había sacado el Volta y escuchaba expresiones como: “en este disco esta menos rarita”.

A Björk no hay que entenderla, no necesitas entenderla. Varios la tachan de loca, de diva, de enferma mental, de rara… creo que sus detractores han intentado entenderla y por eso acaban odiándola. No hay manera de entender a esa mujer. Lo confirmé ayer mientras ese órgano que apenas probaba el sonido dio algunos acordes de sus canciones.

Björk no es pa’ cualquiera”, me dijo una amiga. Pienso que tiene razón y no es que me las haga de muy intelectual, conozco personas que no gustan de la música de Björk y son mucho más inteligentes que yo. Cuando esa mujer salió al escenario y su voz retumbaba en el recinto, me percate que no se trata de una cuestión de intelecto, es más una cuestión de sentimiento.

Salió con esa excentricidad que la caracteriza, porque así debe ser, y la emoción que sentí en ese momento es muy difícil de describir. Decía a modo de broma “la única vez que he visto a Björk en vivo es en Youtube, no me la creo”. Estar ahí escuchando todos esos sonidos y su hermosa voz no tiene precedentes. Sólo puedo otorgarle el calificativo de mágico.

Pensarán que exagero y quizá así sea. La voz de Björk es potente y su apabullante personalidad incluso a metros y metros de distancia perturba de forma positiva. A Björk no la entiendes, simplemente la sientes. En esos días de tremenda confusión recuerdo que escuchaba Post acostada en el piso de mi cuarto con unos enormes audífonos y mi mente adquiría cierta paz.

Estar ahí, escuchar Hunter en vivo, me transportó a mis dieciséis años acostada en el piso de mi cuarto, pero ahora todo ese sonido retumbaba en mis oídos y en mi cuerpo. Cada golpeteo de la batería, era como los latidos del corazón. Qué importaba que te empujaran, que te pisaran, entre otras peripecias más, cerrabas los ojos y lo único que estaba ahí era su voz, sus coros, sus instrumentos y su música.

Es cierto, las cosas que hace no son siempre buenas. Cuando sacó el Medulla fue criticadísima, cómo se atrevía a quitar sus instrumentos y utilizar sólo voces, se atrevió porque ella es así. A diferencia de otras mujeres que se proclaman ser innovadoras, excéntricas y revolucionarias, Björk no necesita ir por el mundo diciendo que está loca. Las otras caen en lo vulgar, prosaico y ridículo, Björk sólo demuestra el inmenso bagaje cultural que ha adquirido y que honestamente ha querido aprender.

Precisamente fueron los coros lo que impresiona de su aparato musical detrás. Es bien sabido que le encanta experimentar con nuevos instrumentos, pero es aún más excelso sus coros, ese conjunto de mujeres que le hacen coros es impresionante, prueba fehaciente que el mejor instrumento es la voz.

Si, si ya le eche demasiadas flores, no puedo separarme del espíritu fan; pero si no fuera así no disfrutaría los conciertos como lo hago. Todo, su atuendo, sus instrumentos, sus coros, sus backgrouds en imágenes. Quizá sea pretencioso que Björk quiera educar al mundo a través de su música, animaciones y  apps para iphone, ipod y ipad. Ya hubiera querido yo que así me hubieran enseñado en la escuela.

Es indescriptible, estalló mi mente en ese lugar, la emoción llenaba cada parte del cuerpo, era irreal, la verdad aún lo es. No es como que bailes y muevas el cuerpo sin control, es otro tipo de éxtasis, más o menos como en los sueños más locos que se tiene. No podía pedir que cantara tal o cual canción, podía cantar las que ella quisiera porque todas son increíbles.

Al final cantó Declare Independence y no pudo ir más acorde, en este país, en nuestra situación, en esta forma en la que nuestra psique se daña cada vez más Björk cantó Raise your flag y nosotros no tuvimos más que contestarle: ¡Higher! ¡Higher!

Podrá ser una sangrona, enferma mental, loca y maldita descontrolada, pero su música hace que se concreten las ideas y los sueños más locos que tengo.

lunes, 19 de marzo de 2012

Tiempo de fingir


Esta es nuestra decisión, vivir rápido y morir jóvenes, tenemos esta visión, ahora vamos a divertirnos. Si, es abrumador pero, ¿qué más podemos hacer? ¿conseguir trabajos en oficinas y despertarnos a la misma hora todas las mañanas?

No había sentido tanta incertidumbre en este mes hasta apenas estos días. Es una desesperación horrible. Como cuando vas en un automóvil, hay mucho tráfico y el auto no tiene para donde moverse, justo así me siento yo. En estos días de incertidumbre no he dejado de tener mis altas y mis bajas. Y es cuando estoy en esos días donde en el celular aparece una canción y hasta con ganas de llorar me quedo, entonces busco y busco.

Me quedé pensando en aquello de la vejez involuntaria o quizá muy, muy voluntaria que tengo. Pero sobre todo me quedé oyendo esa canción que hizo Andrew Vanwyngarden, mientras la escuchó, más me doy cuenta que tiene razón y me cuestionó ¿cómo le hace ese hombre para sentirse así de joven, cuando gente que conozco de su edad piensa que les falta su credencial del inapam?

¿Cuál será la edad correcta para divertirte y hacer cuánta burrada se te antoje? Estaba pensando en eso, porque decidí que me haré un pequeño presente cuando termine definitivamente la escuela: me largaré por tres días –no pido más y quizá no pueda costear más –para irme a la playa tirarme en un camastro, sudar como un cerdo y comer camarones con una cerveza helada al lado: Me siendo rudo, me siento crudo, estoy en la flor de la vida.

A diferencia de los retiros espirituales en los que se involucraron mis hermanas, al diablo, yo si llevaré conmigo esa música que hace que mi mente estalle. No quiero saber nada de nada, ni de nadie. Y creo que comenzaré por ahí a aplicar aquellos principios de Vanwyngarden: Vamos a hacer música, vamos a hacer dinero… tenemos que olvidarnos de nuestras madres y nuestros amigos.

El sólo hecho de pensarlo me hace bien. Pero aún no puedo darme ese lujo, estoy llena de incertidumbre actualmente, lo detesto. Se supondría que la emoción pre conciertos vendría pronto, pero mis estados de ánimos están tan en constante cambio que parece complicado estar en algún equilibrio, que jamás he encontrado.

Ya quiero que termine para bien o para mal, también quiero que terminen las pesadillas y las reminiscencias de momentos que no sirven para nada, tener esa extraña sensación de desaparecer un poco: Extrañaré el confort de tener a mi madre y el peso del mundo. Llegar a casa y de verdad sentir que llegué y no que no sé a donde me dirijo: Extrañaré a mi hermana, extrañaré a mi padre, extrañaré a mi perro y a mi casa.

Que la permanencia en soledad sea un factor que aligere y no que pese, que la ociosidad fuese considerada un oficio y no un desperdicio, que de pronto nada, ni nadie te ate o te conduzca a realizar cosas que detestas: Extrañaré el aburrimiento, la libertad y el tiempo desperdiciado estando solo.

Pero el viaje, los pensamientos de libertad, juventud, ensoñaciones y demás siguen siendo utopías del poco espíritu que me queda y que canta Andrew, porque nos sigue importando, porque me sigue importando lo que opinen, lo que opines: Pero realmente no hay nada, nada que podamos hacer.

Creo que tuve libertades, que me sentí casi inmortal en algún tiempo pasado, muy pasado, donde no importaba nada; pero aún estos días hay ocasiones en las que tan enojada conmigo, con todos, con el mundo, pienso que no importa. Todo se olvidará, yo los olvidare y ellos me olvidaran, y para nadie significará algo porque es un estúpido círculo que vuelve a comenzar: El amor debería olvidarse la vida siempre puede empezar de nuevo.

Sólo que así como soy, como he sido criada, con toda la ingenuidad, la intransigencia, el voluntarismo y demás, me sigue importando. Seguro los días mejoraran un nivel más de lo que hoy son, por lo pronto no me queda más que sonreír no sólo pensando en mis días de descanso, también pretendiendo que todo saldrá de un modo u otro: Y todo seguirá su rumbo.

Porque dice Andrew Vanwyngarden que Nosotros estamos destinados a fingir, y la verdad creo, que lo hago bastante bien.

jueves, 15 de marzo de 2012

Cumpleaños



Llegué a la conclusión de que soy una anciana. Creo que viví mi pubertad a los cinco años, la adolescencia a los ocho, la juventud a los diecisiete y ahora atravieso por la etapa del adulto joven. Siempre he sido así, lo achacó en parte a que mis hermanas y primas son más grandes que yo por una cantidad considerable, que a pesar de eso nunca significó un obstáculo.

También me he juntado la mayor parte de mi vida con gente más grande, mis amigos son más grandes que yo, y hasta en el transporte y en la calle, las únicas personas que se acercan a conversar conmigo son personas mayores. Cuando mis amigos pasaron por la crisis de los veintitrés, creo que la viví con ellos cuando yo tenía en realidad dieciocho años. No los culpo, al contrario, les agradezco, sólo que por alguna razón me identificó con ellos, aunque ellos me vean con ternura y me digan a sus veintitantos años que me falta camino que recorrer.

Me llegó a la mente eso de los cumpleaños porque este mes han cumplido años varias personas que conozco. Luego con los planes a futuro en la universidad, donde varias de ellas caen en mi cumpleaños recordé que tengo una fecha donde se supone crezco, al menos sube un número más no sé en donde porque en la IFE quedó la edad de diecinueve.

Nunca he celebrado mi cumpleaños, seguro alguna vez en mi infancia me hicieron una fiesta de cumpleaños o dos, pero fuera de eso no me considero una persona que celebre a lo grande su cumpleaños. Antes me conformaba con un pastel pequeño ahora no aspiro ni a eso.

Supongo que me he amargado con los pocos años que han transcurrido. Después no le encontré sentido celebrar mi existencia otro año más y al contrario, me parecía poco más que deprimente. Esos días, prefería sentarme en un sofá comiendo un helado napolitano con jarabe de chocolate. Y en general mis cumpleaños pasan como días ordinarios sobre todo cuando caen entre semana.

Recordé un cumpleaños hace casi tres años, uno muy especial. Les comentaba a mis amigas que jamás había tenido una fiesta sorpresa o algo así, ellas hicieron algo muy lindo: juntaron a algunos de mis amigos y me llevaron un lindo pastel en un parque. Fue un detalle que agradecí muchísimo. Me gustaba ver a mis amigos juntos, sé que a veces no es buena idea juntarlos, pero ese día la pase muy bien. Ahora que lo pienso ese ha sido uno de los mejores cumpleaños que he tenido y que definitivamente no se volverá a repetir.

No me caracterizo tampoco por eso de fiestear mucho. De hecho he escuchado por otros amigos más grandes que yo, aquello de que a su edad ya no están para fiestear y pensé “pues yo nunca he estado para fiestear”, asentía inclusive al ver la cara de ellos como diciendo “tú aún no me puedes entender”.

Soy muy joven, muy joven para algunos; pero cuando veo a mis sobrinos y a sus amigos, me parece abismal la diferencia entre ellos y yo. Hace poco escuché la canción de MGMTTime to pretend, algo le sucedió a Andrew Vanwyngarden porque las letras hace mucha referencia a la juventud en estos días. Él cantaba que pues al diablo había que divertirse como si no hubiera mañana y la muerte no significaba mucho en la juventud. Casi sería un himno y resolvió parte de mi lío mental y luego pensé “descontrolaré ahora que termine la carrera” y luego pensé si no es la etapa donde se supone tienes que adquirir cierta seriedad y consistencia en tu vida.

Después de todo podre tener veintiún años, dentro de unos meses veintidós y qué. Yo creo que es verdad eso de que la juventud no esta en la edad, yo al menos me siento una anciana, siempre me he sentido así, como cuando a los nueve años me encontré preocupada por asuntos de adultos y me dije a mi misma "¿por qué estoy pensando en esto?" Como cuando más chica tire mis muñecas porque eran bobas.

No sé, de lo único de lo que estoy segura es que en mi cumpleaños quiero una gran, gran rebanada de pastel de chocolate y tres leches. Lo merezco por más de seis meses de martirio con la comida.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Envidia femenina



Las mujeres son muy así. Pasa una chica muy bonita y las demás comienzan a criticarle todo: la ropa, el peinado, el maquillaje y hasta su estructura ósea. Se dice que eso es causado por la envidia que genera una mujer bonita. Pero eso no sólo le sucede a las mujeres, en general, todos deseamos tener lo que el otro tiene. En las mujeres ese deseo es expuesto a modo de critica.

Quizá sea la menos indicada para hablar del tema. La razón número uno es por ser mujer o intentar entrar en algunos cánones de la femineidad. Eso me lleva a la segunda razón por la cual no puedo explicar este comportamiento colectivo entre las féminas, esto es el hecho de que me choca eso de las reglas implícitas del ser mujer y no soy así.

No es que no tenga envidia de las otras mujeres, creo que en algún punto deseo lo que las otras poseen, sólo que mi forma de expresarlo es totalmente diferente. He pensado mucho en eso esta semana en mis recorridos donde invariablemente me topo con diversas personas, diferentes mujeres y pongo atención.

Me ha tocado ver a chicas muy lindas, otras más que lindas bastante guapas, unas que no son tan guapas pero llaman la atención. No soy lesbiana. Las observo y también observo el comportamiento de las demás mujeres ante alguien que exige tu atención, es interesante. He pensando que se podría hacer un programa para National Geographic a partir de este comportamiento.

Por ejemplo, se sube una chava muy bonita al vagón del metro, llama la atención y enseguida las mujeres alrededor la barren con la mirada y no le quitan los ojos de encima, por supuesto la mirada es de odio total. A mi me pasa algo distinto, por supuesto las volteo a ver, y si me les quedo viendo, pero –ok no sé si sea bueno confesarlo, pero lo haré –tengo pensamientos internos como “ah se le ve bien esa blusa” o “tiene bonitas facciones”, o algo por el estilo.

Puede que se deba a mi baja autoestima, debo reconocer, eso o simplemente no me da la gana criticarlas, son bonitas y ya. Si también, puedo decir honestamente que les tengo envidia, si pienso “¿por qué yo no tengo el cabello así?” o “¿por qué los pantalones no se me ven así?”; pero esa es la esencia de la envidia, el deseo por lo ajeno.

Ya sé, soy algo excéntrica, pero… no sé. Mi excusa siempre optimista es, que yo a diferencia de las mujeres envidiosas, si puedo reconocer cuando una mujer es bella.