Las mujeres son muy así. Pasa una chica muy bonita y las
demás comienzan a criticarle todo: la ropa, el peinado, el maquillaje y hasta
su estructura ósea. Se dice que eso es causado por la envidia que genera una
mujer bonita. Pero eso no sólo le sucede a las mujeres, en general, todos
deseamos tener lo que el otro tiene. En las mujeres ese deseo es expuesto a
modo de critica.
Quizá sea la menos indicada para hablar del tema. La razón
número uno es por ser mujer o intentar entrar en algunos cánones de la
femineidad. Eso me lleva a la segunda razón por la cual no puedo explicar este
comportamiento colectivo entre las féminas, esto es el hecho de que me choca
eso de las reglas implícitas del ser mujer y no soy así.
No es que no tenga envidia de las otras mujeres, creo que en
algún punto deseo lo que las otras poseen, sólo que mi forma de expresarlo es
totalmente diferente. He pensado mucho en eso esta semana en mis recorridos
donde invariablemente me topo con diversas personas, diferentes mujeres y pongo
atención.
Me ha tocado ver a chicas muy lindas, otras más que lindas
bastante guapas, unas que no son tan guapas pero llaman la atención. No soy
lesbiana. Las observo y también observo el comportamiento de las demás mujeres
ante alguien que exige tu atención, es interesante. He pensando que se podría
hacer un programa para National Geographic a partir de este comportamiento.
Por ejemplo, se sube una chava muy bonita al vagón del
metro, llama la atención y enseguida las mujeres alrededor la barren con la
mirada y no le quitan los ojos de encima, por supuesto la mirada es de odio
total. A mi me pasa algo distinto, por supuesto las volteo a ver, y si me les
quedo viendo, pero –ok no sé si sea bueno confesarlo, pero lo haré –tengo
pensamientos internos como “ah se le ve bien esa blusa” o “tiene bonitas
facciones”, o algo por el estilo.
Puede que se deba a mi baja autoestima, debo reconocer, eso
o simplemente no me da la gana criticarlas, son bonitas y ya. Si también, puedo
decir honestamente que les tengo envidia, si pienso “¿por qué yo no tengo el
cabello así?” o “¿por qué los pantalones no se me ven así?”; pero esa es la
esencia de la envidia, el deseo por lo ajeno.
Ya sé, soy algo excéntrica, pero… no sé. Mi excusa siempre
optimista es, que yo a diferencia de las mujeres envidiosas, si puedo reconocer
cuando una mujer es bella.

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