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domingo, 29 de abril de 2012

No puedes dejarlo pasar


No sé ni cómo empezar esto. Cuando trato estos temas quisiera ser lo más directa posible, quisiera que no me ganara este sentimiento en el estómago para no escribir sin control, porque estas cosas nadie las lee. Trataré de ser lo más breve para no aburrirlos y espero, de verdad, poder hacer que algo dentro de ustedes les mueva como lo hizo a mi.

Este último año he cambiado, han cambiado muchos pensamientos. Hoy por hoy, lo único que le agradezco a la universidad, profesionalmente, es este último año. El trabajo de investigación me ha cambiado, no soy la misma, no puedo serlo. A nadie le importa, nadie lo quiere ver, nadie quiere hablar de eso. Vamos a agarrarnos nuestros pantaloncitos, hablemos el tema, veámoslo de frente, de no ser así, sólo contribuiremos al problema.

Iba comenzar esto contando mi experiencia en aquello de pedir firmas para Medio Oriente y Norte de África después de la Primavera Árabe en el concierto de Roger Waters. Me choca la gente, ESA gente, a la que no le importa. Unos tipos, más o menos de mi edad hicieron bromas absurdas, al principio me molesté muchísimo y luego me dieron lástima, no se han dado cuenta.

Además de las contradicciones de que Roger Waters invitará a Amnistía Internacional a participar en sus conciertos en México y no mencionar nada sobre ellos y por supuesto pasar desapercibido el tema de Medio Oriente. Dijo algo, hizo algo, que a mi no pudo más que revolverme el estómago y querer patear a toda la gente presente.

Dedica y habla en su concierto sobre los niños desaparecidos y las muertas de Juárez, acusa al narcotráfico, y en ese momento la gente aplaude, rechifla y grita. La hipocresía generalizada me enferma. Si bien Amnistía no pedía algo para México, nunca olvidaré que nosotros hablamos por aquellos que en esos países  no pueden hacerlo, así como en otros países se encuentran preocupados y hablan de lo que aquí en México no podemos, ni QUEREMOS hablar. Esto ocurre porque somos una humanidad, pero me vuelvo a preguntar ¿dónde quedó nuestra humanidad?

No empecé hablando de eso, porque hoy prendo el ordenador y encuentro que una periodista más ha sido asesinada, Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz. Y la tristeza me invade aunque no quiera, porque me importa. Nadie quiere hablar de esto, para eso tenemos el cine, Facebook y hasta twitter, por eso vamos a conciertos, para olvidarnos que esto pasa, y viene Roger Waters a hablarle a la gente en México sobre el narco y los muertos, ¿por qué él tiene que venir a recordarnos, algo que tendríamos que tener en mente todo el tiempo? ¿por qué aplauden? ¿qué no se dan cuenta que Roger Waters diciendo “por los niños y mujeres de Juárez” no es un equivalente a Viva México?

Me pregunté si aquellos chicos que se burlaron o aquellos que nos ignoraron tenía una garantía. Me pregunto si la tienen ahora, si pueden decir con confianza que a ellos no les pasara nada, que no les tocara la violencia, ni la pobreza, ni la incertidumbre, tendrán la certeza de que su vida será un concierto todo el tiempo. Pasarla bien, divertirse, como eso que decía MGMT en Time to pretend, tal vez interpretaron mal el mensaje, incluso yo lo hice, Andrew se burla, porque no nos importa nada como jóvenes, porque estamos vacíos.

Voy a los conciertos, la paso bien, pues si bien es cierto, debemos mirar de cara al problema, no podemos dejarnos intimidar, Regina Martínez, así como muchos periodistas, lo sabían perfectamente. Tampoco pido, ni creo, que dediquemos nuestra vida a llorar sobre la desolación que ha dejado tanta miseria, corrupción y egoísmo, sólo pido no dejarlo pasar, tomarse cinco minutos para escuchar a los otros.

Me alegra que esos chicos, esas personas que nos ignoraron tengan la certeza de que ningún mal los alcanzará, no lo deseo en serio, pero al menos yo no puedo tener la misma certeza. Tengamos sólo un poquito de humanidad en nosotros.

lunes, 19 de marzo de 2012

Tiempo de fingir


Esta es nuestra decisión, vivir rápido y morir jóvenes, tenemos esta visión, ahora vamos a divertirnos. Si, es abrumador pero, ¿qué más podemos hacer? ¿conseguir trabajos en oficinas y despertarnos a la misma hora todas las mañanas?

No había sentido tanta incertidumbre en este mes hasta apenas estos días. Es una desesperación horrible. Como cuando vas en un automóvil, hay mucho tráfico y el auto no tiene para donde moverse, justo así me siento yo. En estos días de incertidumbre no he dejado de tener mis altas y mis bajas. Y es cuando estoy en esos días donde en el celular aparece una canción y hasta con ganas de llorar me quedo, entonces busco y busco.

Me quedé pensando en aquello de la vejez involuntaria o quizá muy, muy voluntaria que tengo. Pero sobre todo me quedé oyendo esa canción que hizo Andrew Vanwyngarden, mientras la escuchó, más me doy cuenta que tiene razón y me cuestionó ¿cómo le hace ese hombre para sentirse así de joven, cuando gente que conozco de su edad piensa que les falta su credencial del inapam?

¿Cuál será la edad correcta para divertirte y hacer cuánta burrada se te antoje? Estaba pensando en eso, porque decidí que me haré un pequeño presente cuando termine definitivamente la escuela: me largaré por tres días –no pido más y quizá no pueda costear más –para irme a la playa tirarme en un camastro, sudar como un cerdo y comer camarones con una cerveza helada al lado: Me siendo rudo, me siento crudo, estoy en la flor de la vida.

A diferencia de los retiros espirituales en los que se involucraron mis hermanas, al diablo, yo si llevaré conmigo esa música que hace que mi mente estalle. No quiero saber nada de nada, ni de nadie. Y creo que comenzaré por ahí a aplicar aquellos principios de Vanwyngarden: Vamos a hacer música, vamos a hacer dinero… tenemos que olvidarnos de nuestras madres y nuestros amigos.

El sólo hecho de pensarlo me hace bien. Pero aún no puedo darme ese lujo, estoy llena de incertidumbre actualmente, lo detesto. Se supondría que la emoción pre conciertos vendría pronto, pero mis estados de ánimos están tan en constante cambio que parece complicado estar en algún equilibrio, que jamás he encontrado.

Ya quiero que termine para bien o para mal, también quiero que terminen las pesadillas y las reminiscencias de momentos que no sirven para nada, tener esa extraña sensación de desaparecer un poco: Extrañaré el confort de tener a mi madre y el peso del mundo. Llegar a casa y de verdad sentir que llegué y no que no sé a donde me dirijo: Extrañaré a mi hermana, extrañaré a mi padre, extrañaré a mi perro y a mi casa.

Que la permanencia en soledad sea un factor que aligere y no que pese, que la ociosidad fuese considerada un oficio y no un desperdicio, que de pronto nada, ni nadie te ate o te conduzca a realizar cosas que detestas: Extrañaré el aburrimiento, la libertad y el tiempo desperdiciado estando solo.

Pero el viaje, los pensamientos de libertad, juventud, ensoñaciones y demás siguen siendo utopías del poco espíritu que me queda y que canta Andrew, porque nos sigue importando, porque me sigue importando lo que opinen, lo que opines: Pero realmente no hay nada, nada que podamos hacer.

Creo que tuve libertades, que me sentí casi inmortal en algún tiempo pasado, muy pasado, donde no importaba nada; pero aún estos días hay ocasiones en las que tan enojada conmigo, con todos, con el mundo, pienso que no importa. Todo se olvidará, yo los olvidare y ellos me olvidaran, y para nadie significará algo porque es un estúpido círculo que vuelve a comenzar: El amor debería olvidarse la vida siempre puede empezar de nuevo.

Sólo que así como soy, como he sido criada, con toda la ingenuidad, la intransigencia, el voluntarismo y demás, me sigue importando. Seguro los días mejoraran un nivel más de lo que hoy son, por lo pronto no me queda más que sonreír no sólo pensando en mis días de descanso, también pretendiendo que todo saldrá de un modo u otro: Y todo seguirá su rumbo.

Porque dice Andrew Vanwyngarden que Nosotros estamos destinados a fingir, y la verdad creo, que lo hago bastante bien.