Esperaba
que hubiera una necesidad, por un lado me entristece saber que no existe y por
otro me alegra porque si yo me caigo tú no lo harás. Esperaba verte a la cara y
que sonrieras; esperaba que me miraras a los ojos y ver ese brillo por el
tiempo de no vernos; esperaba un palabra o una expresión. Ese es el problema:
esperar por cosas que no sucederán. Ya lo decía Yorke en su canción Nude, los
he escuchado últimamente porque no sé si lloraré como un bebé si la tocan en el
concierto y no porque me emocioné. Ya no me emocionaron tantas cosas porque
seguí esperando.
Detesto
esta dependencia a las personas, ellas no me necesitan. Las mentiras que
decimos caen en el cinismo porque en las acciones herimos a los otros. Las
promesas que hacemos tarde o temprano se romperán. Me lo dijiste, me lo echaste
en cara, trate de ser fuerte, asumir la culpa y retirarme dignamente, pero esos
encuentros virtuales que no debieran significar nada sólo hacen que me resquebraje.
Me
alegra saber que si yo no estoy ahí te encuentras mejor, que no te enojas o
preocupas por lo que yo haga. Eso es algo que tengo que aprender de ti.
Aprender a no contarle a las personas lo mal que me siento, que los días son
nublados y me deprimen; que estoy cansada y la alegría de los momentos cálidos
nunca llega a los ojos, que no me siento cómoda. Ya han sido muchos años, y
entiendo cuánto te decepcioné.
A
veces, como me encuentro sola, me gustaría arrastrarme de rodillas y pedir
perdón por lo tonta que soy. Podría poner como excusa que no sé lo que hago,
que mi cabeza no funciona de forma correcta, y si me vuelvo algo más práctica,
puedo excusarme diciendo que estoy atareada, que no tengo tiempo, pero sólo son
eso: excusas. Soy nefasta, ya lo has dicho, no me importa, ya lo expresaste… no
estás, eso ya lo sé.
Las
personas a mi alrededor repiten: “por algo pasan las cosas”, lo dicen porque no hay otra forma de reconfortar. Creo que soy como
Ana “Es más fácil terminar sola. Dejar a la gente”. Lo hago involuntariamente
no sé si asegurarlo, pero algo pasa. No es que lo hayas hecho tú, no fue tu
carácter, tu sensibilidad, tu personalidad y tus berrinches ¿qué me habría
hecho acercarme a ti, si no es eso? Es que quizá no soy a quien necesitas para
permanecer a tu lado, porque soy yo.
Aún
no entiendo bien el sentimiento terrenal de extrañar. La verdad hoy por hoy no
necesito comprenderlo, porque cuando veo que eres feliz y veo tu mirada,
entiendo todo. Sólo sé que te extraño, pero que prefiero que no me veas y
mantengas esa tranquilidad, acudas a las personas que si te pueden ayudar, y
encuentres en ellas, lo que tanto esperaste en mi y no pude dar.

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