No
saben lo bonito que es el estado actual. La emoción, la adrenalina, el éxtasis.
No es positivo, tampoco negativo, pero se siente en cada poro y es bueno. Llegó
en un momento correcto antes de una crisis. Puedo sonreír un poco. Son las
consecuencias de las experiencias primeras. Estoy pensando: “bien no te
importa, no me hablas, no quieres saber nada de mí, yo de qué me preocupo”. El día
que logre importarme a mi misma la quinta parte de lo que me interesan los
demás, estaré del otro lado.
Estuve
pensando un poco en eso después de hacer ejercicio, y de recorrer mentalmente
las actividades a realizar los próximos días. No soy muy activa, pero esto de
ir a hacer ejercicio, darse una escapada, los conciertos e incluso ir a
inglés me hacen sentir que hago algo con mi vida.
Justamente
me detuve en el inglés, cuando me encontré con la foto de la ardilla inglesa y
pensé “a nadie le importa porque es muy local”, no puedo etiquetar a nadie
porque ni siquiera tengo en Facebook a la chica que hizo el dibujo. Es mi vida
alternativa y la verdad, es bueno tener esa vida.
Pocos
lo saben o lo han visto. Cuando no duermo bien me pongo hiperactiva, molesto a
personas, rió sin control y comienzo a hacer bromas tontas. Eso se triplica en
el inglés. Mis compañeritos de todas las edades, oficios y pensamientos me
dicen que “buleo” a la gente, así que imaginen cuán es mi hiperactividad.
No tengo
el número de móvil de ninguno de mis compañeros, ni los tengo agregados a
Facebook. Al principio no me interesaba, después fue un principio que establecí
y ahora lo agradezco, no son parte de mi vida cotidiana a pesar de ser una
actividad que ya hago habitualmente, me refiero a ir a inglés. Ellos no saben
nada de mi, no saben lo que pienso, mis traumas y mis momentos enfermos. Ellos piensan
“Daniela siempre sonríe, es muy feliz”.
Me alegra
que no conozcan esa parte de mí que escribo aquí y que en muchas ocasiones, por
impulso y un grave error pongo en estados de Facebook. Me alegra que a pesar de
ser sábado por las mañanas, pueda entrar por esa puerta fresca y sonriente,
casi todo el tiempo. Son pocas las excepciones y ocurren cuando realmente me
encuentro exhausta.
Me gusta
mi vida alterna, nadie me conoce bien, no necesitan hacerlo y yo tampoco
necesito saber más allá de lo que sé.

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