Otro mes llega, me hace sentir que el año no acaba de iniciar, en realidad quién sabe cuándo inicio. Febrero se me hizo eterno a pesar de ser el mes más corto de todo el año, pasaron muchísimas cosas, insisto en la parte de la salud mental de uno: se deteriora y febrero fue un claro ejemplo del hecho. Pero no quiero hablar de lo que deteriora mi salud mental, más bien he estado pensando en cosas.
A principios de febrero fui a comprar unos boletos para el concierto de Two Door Cinema Club, hacía bastante tiempo que no iba a comprar boletos, hacía bastante tiempo que no iba al Auditorio Nacional, hacia bastante tiempo que no me sentía libre como me sentí ese día al darme una escapada de la escuela. La última vez que fui al Auditorio Nacional fue a ver a Coldplay hace cuatro años y ese recuerdo vino mucho a colación con mis innumerables pensamientos de febrero, pensé: ¡Qué diablos, soy joven!
Lo digo porque a partir de haber entrado a la UAM un espíritu antiquísimo ha entrado en mí, y he dicho frases como: “no pues la edad”; “no pues uno ya no está para esos trotes”; “no pues bueno, uno que ya esta grande” y me puse a averiguar cómo es que me empecé a sentir vieja. La verdad de cierta forma el ambiente escolar lo amerita, los maestros, las tareas, los trabajos, ya sé, no es lo mismo que cuando tenía quince o los diecisiete que tenía cuando fui a ver a Coldplay, pero ¿uno ya no está para esos trotes?
Cuando me fui a formar para el concierto de Muse, debo admitirlo, me sentí bastante tonta, pensé “bueno ya, ¿no ya habíamos superado está etapa?”, y poco tiempo después le comenté a mi papá que no lo volvería a hacer pues era muy pesado, yo me cansaba y ya estaba lo suficientemente grande para seguir con esas ondas de las filas para entrar a los conciertos, los gritos y las ondas acosadoras a las cuales estaba acostumbrada.
Luego eliminé a una niña de quince años en Facebook, pues me irritaban demasiado sus estados típicos (ahora lo recuerdo) de alguien que tiene quince bueno, tal vez no sean tan típicos, si caía en lo absurdo y bobo, pero aún así recordé mis quince años, la verdad era igual de tonta, mucho más divertida que ahora pero boba y luego me di cuenta que tengo veinte años, que pasé por eso hace cinco años y pensándolo bien, ni siquiera es tan lejano.
Las clases de inglés alimentaron mi añoranza a los “diesi algo”, escuchó infinidad de veces que mi apariencia física no corresponde a mi edad, antes me irritaba, pero al escucharlo ahora, no me hace sentir tan irritada, tampoco me halaga del todo, no porque quiera verme más grande, sino porque lamentablemente en algunas cuestiones no puedo seguir siendo de diesi-algo, simplemente mi situación actual no me lo permite y me da un poco de coraje, quiero sentirme tal cual como luzco, de dieciséis años y tampoco es que tenga ese complejo de las señoras de cuarenta que quieren sentirse de veinte, simplemente es la añoranza de que cuando tenía esa edadlas cosas marchaban.
Tal añoranza me ha hecho escuchar a bandas que hace como cuatro o tres años que no escuchaba, me hacen recordar, sentir lo mismo que cuando tenía 16 años, me hacen ver en mi cabeza los momentos tan ligeros que vivía, los amigos, la ropa, mi casa e incluso la comida… fue una buena etapa. Ahora entiendo la parte que decía un primo cuando tenía los veinte años:
Danielita: Pero por qué te sientes así todo anciano, tienes veinte años todavía estas joven.
Primo de Danielita: Porque no es lo mismo decir tengo diesi-algo a tengo veinte años.
Aún así pienso que soy joven, y que si se me da la gana ir a formarme al concierto de Two Door Cinema Club, lo haré, pienso en que si me emociona tal evento no me avergonzaré. Y ahora que lo pienso, son esos pequeños detalles, esos que alimentan la emoción de una rutina aburridísima y cansada, los que valen la pena aunque sean fugaces.
Añoro el corte de cabello que tenía, añoro cómo me sentía en las reuniones del club, añoro ese sentimiento fan que no regresará pero que en su momento me hizo bien, añoro esas cosas tontas que hacía, los gritos tontos que había, la música que escuchaba, añoro a mis amigos, añoro esas tonterías. Una vez en la secundaria un consejero nos dijo “adolescencia, a- doles, de dolor, algo siempre les duele a los adolescentes”. Si dolía algo, ese constante movimiento, ese hecho de saber que está funcionando, hacia que la adolescencia fuera algo relativamente pasable. La única secuela que hay de mi adolescencia es esa emoción pre-concierto y la aprecio.
Una vez escribí algo así como: “Un día me levante y ya no me gustaban las mismas cosas, cambiaron las cosas que me gustaban y estaba bien, me bastaba con ello… al otro día me levante y ya no me gustaba lo mismo”. Supongo que algún día les contaré todas aquellas cosas ridículas y absurdas que hice cuando estaba en la adolescencia… las disfruté.
Por lo pronto, al final del día, me di cuenta que a pesar de no ser una adolescente, soy joven, tan así que como dijo Juno “estaba lidiando con cosas que van más allá de mi grado madurez”, pero ese tema es más denso y nada apropiado para el blog de Danielita. Sólo sé que estoy bastante emocionada con el concierto, además de que me gusta bastante la banda después de verlos en el Corona, tiene cierto vínculo el hecho de que los integrantes tengan veinte años y sobre todo el hecho de que voy a ir con mi sobrino y eso me emociona bastante.
Hoy de repente sentí esa necesidad de escribir. La verdad si se ha vuelto un hábito y he descubierto también, que junto con ese hábito de escribir siento la necesidad de ser leída, por alguna extraña razón, incluso por mí misma, supongo que es una forma de hablar conmigo misma, o algo así.
Tengo muchos temas en la cabeza y podría empezar con algo de lo que todo el mundo habla: los comentarios de “Top Gear”. Cuando leí la nota en la semana, se rompió mi corazón pues era una producción de la BBC, si, la misma pionera en radio y televisión, si, la misma que transmite los excelentes programas de Jonathan Ross y Jools Holland, más que nada fue eso y no un espíritu o sentimiento patriota, no presente en mi persona y mucho menos gracias a los festejos del bicentenario y centenario realmente vergonzosos.
Luego me dio risa, por toda la controversia, los ingleses son así, su humor ácido los caracteriza, eso no es para nada una justificación por supuesto, pero eso era lo que amaba de ellos, nos toco a nosotros y ni modo, y por otro lado pienso, por qué cada mexicano se siente aludido con tales comentarios. La verdad, si, se mancharon, pero veámoslo de otro modo para no estancarnos en los infinitos comentarios en la red con lenguaje poco formal, altisonante, estúpido y vulgar que caracteriza el enojo del mexicano.
Los hombres de Top Gear no dijeron nada que no sea cierto, somos unos flojos, somos de los países con mayor índice de obesidad y por supuesto el comentario hacia el embajador con toda seguridad no estaba lejos de la realidad. Aceptémoslo no nos molesta el hecho de las “ofensas” hacia la cultura de nuestro país y, el triste y pobre cliché del mexicano recargado en un cactus con un sombrero y zarape, no, realmente la causa de tanto comentario y tanto enojo es: acertaron, la verdad es bien incómoda y eso dolió.
Lo mejor de todo o más bien lo más triste es seguir el juego de tres personas que se atrevieron públicamente a decir una parte de verdad. Por alguna razón en todo país hay gente racista y xenofóbica, volteemos a vernos, somos iguales, me encanta el comentario de “no todos los mexicanos somos así, por qué nos encasillan” y ese es aún más bello cuando se junta con el comentario de “malditos ingleses, son una basura por esto, esto y esto”, los ingleses nos dirán “no todos somos así” - es cierto no todos los mexicanos son así- por tres personajes no creo que toda Gran Bretaña piense lo mismo y por supuesto seguirán viniendo ingleses a tocar, la gente los irá a ver, y por supuesto no por eso van a dejar de amar a los Beatles, los Rolling Stones, Pink Floyd, Radiohead, Oasis, etc. ¿Cómo dice ese dicho? Ah sí, crea fama y échate a dormir (casi literal dicen estos tres tipos).
Después de este tema, pasemos a lo siguiente en la lista. Llevo tres semanas en la escuela y siento una flojera impresionante (hablando de flojera). El punto es, todo ha sido tan relajado desde el inicio de trimestre hasta arrastrarte a las garras de la flojera. Mi maestro de taller no sabe gran cosa y uno se pone más exigente cuando te toca vivir una especie de síndrome de Estocolmo, ya sé, ya sé, nos quejamos demasiado, pero he descubierto que ese es mi pasatiempo favorito: quejarme.
Por otro lado la clase de teoría se vuelve interesante, algo complicada de entender del todo, pero interesante. De tarea me dejaron un análisis de una película, y al realizarlo comprendí por completo el comentario del maestro al decirnos que el análisis era un recurso académico, profesional y era muy difícil sacarlo a relucir en una plática con los amigos, pues, seguramente acabaríamos sin amigos. Escogí Hard Candy, la primera vez que la vi pensé “qué rayos” y al final dejo esa sensación extraña, esa ansiedad de ver y ver la película, e inevitablemente logró entrar en mis gustos, así que me ayudo bastante eso del análisis, si te das cuenta de unas cosas medio densas.
Y hablando de películas, ayer me fui a ver Black Swan, el escribir el título en inglés me remite sin pensarlo dos veces a la canción de Thom Yorke, pero no tiene nada que ver. Tenía muchas ganas de ver está película, obviamente salió muchísimos meses después de haber sido estrenada en Estados Unidos y de que yo viera el trailer. Para empezar es Darren Aronofsky, nunca olvidaré esas escenas de Pi y Réquiem, y la película no me decepcionó, creo que Darren Aronofsky sabe retratar muy bien los momentos fatídicos del ser humano, ya sea alguien que sabe tanto y al final desea no saber nada, alguien que tiene sueños y al final se vuelven en pesadillas o en este caso alguien quien pelea entre su mitad blanca y su mitad negra. Definitivamente tienen que ver está película, independientemente de que ahora me fije en detalles en las películas antes casi desapercibidos por mi persona, les puedo decir que si te deja pensando.
Ayer al ir a ver Black Swan, fui sola y he descubierto un verdadero y exquisito placer en ir al cine sola, con anterioridad pensaba que me vería ridícula yendo al cine sola, la verdad también me deprimía pensar en el hecho, me decía a mí misma “te vas a ver toda sin amigos”. Tengo amigos, sólo que muchas veces nuestros horarios no coinciden y al final creo que ha llegado sólo un poquito de espontaneidad a mi vida, pienso, “quiero ir a tal lado” y simplemente lo hago. Ya había ido a la cineteca sola y lo había disfrutado, de cierta forma sentía como si toda la sala fuera para mi sola, no es que no hubiera nadie, más bien era que los demás me importaban muy poco, a pesar de los comentarios que lamentablemente si podía escuchar, pero era como si proyectaran una película sólo para mí.
Además era como si no tuviera un compromiso con nadie, como si no me viera en la necesidad de tener que voltear al menos dos veces a mi compañía para sonreírle o darle una señal de pasarla bien, estaba ahí en la sala con un montón de desconocidos y en realidad estaba sola, se escucha muy triste, la verdad lo es, pero creo que es parte de vivir y aprender sobre todo, a vivir en soledad. Tengo amigos, mis hermanas, mi papá, pero la mayor parte del tiempo estoy sola, me era imposible estar conmigo e ir a lugares sin alguna compañía. Por ahora disfruto un poco de esta melancólica soledad y no me importa mucho si la gente piensa de mí que no tengo amigos, bueno los tengo, ahí están, pero no pueden estar siempre (espero que si esto lo leen mis amigos no lo tomen a mal).
Todo esto me hizo pensar en muchísimas cosas, también me afectó eso del tema de la película, me dejo pensando, es un poco frustrante cuando pasa eso con las películas, algunas me hacen sacar una sonrisa, otras como Trainspotting me hacen pensar “ah sí, bueno, me vale”, pero está película fue como un “auch”. No sé si algún día sacaré mi cisne negro o algo así, pero me dejo bien ida y me fui de la plaza caminando como zombie, trayendo a mi cabeza un sinfín de imágenes, pensamientos y letras. De hecho imagino que me hizo pensar tanto que me dolió la cabeza al llegar a casa y parte del día de hoy estuve igual, tengo que volver a la normalidad o la gente preguntará qué sucede y como diría una canción que recientemente volví a escuchar con atención “algunas cosas son fáciles de explicar”, pero como también decía la canción “¿no odias hablar y explicar?”, me pasa lo mismo.
Yo siempre paso por diversas etapas, aunque eso pasa con muchos de nosotros, es clásica la etapa de felicidad cuando te entusiasma algo, lo que sea, o esperar algo con entusiasmo, donde siempre sonríes, convives y haces reír a todas las personas. Luego sigue como la etapa que denomino “creo que entro en crisis”, es donde sabes que algo está mal interiormente y aún sigues poniendo sonrisa de plástico para que los demás no piensen que estás mal de la cabeza, entonces haces más tonterías y ríes más. Después está la etapa que llamo “pesimismo” en donde interiormente ya sientes que nada vale la pena pero continúas haciendo tus actividades monótonamente. Posteriormente está la etapa “ya valió madres” donde entras en la depresión a todo lo que da; no encuentras sentido a nada; pasas todo tu tiempo quejándote; pensando y como último recurso tirarte a tu cama a llorar.
Finalmente está la etapa “¡Ay ya!”, en la que estoy en este momento, ya pasó todo lo anterior y hasta tú te hartas porque además no deseas contarles a los demás tus problemas o si lo haces nunca es de forma total, sabes que si lo dices completo puedan enviarte al psiquiátrico, pero estás muy harto, piensas en pasar la hoja sin importar nada y volver a recurrir a las sonrisas de plástico. Como bien dijo un muy buen amigo mío “disfrutas tu soledad pero no dejas que te gobierne”, así que bienvenidos a mi etapa “¡Ay ya Danielita, te tiras bien duro al drama!”
Aún así, como dice esa canción que escuche “Ah como me encanta quejarme”.
Regreso a escribir y a pesar del tiempo sigo sin encontrarle sentido a mis palabras, créame las leo a menudo, pero sigue avergonzándome mi escritura y aún así encuentro un maravilloso placer en ver cómo de pronto en el ordenador aparecen las letras y conforman las palabras, es bastante interesante y divertido, debo confesar.
Regrese a la escuela, trimestre de cine, trimestre par. De nuevo pienso: es bastante estúpido creer que haya una predicción acerca de los números pares e impares de mi estancia en la carrera en la UAM, y sin embargo me sigue sorprendiendo que la teoría de los números impares y pares sea cumplida. Este trimestre por primera vez estaré con todos mis amigos en el mismo salón. Para serles totalmente franca no sé qué tan bueno sea y me refiero académicamente, de otro modo sé lo divertido que será.
Cine, justo ayer le comentaba a mi papá que eso del cine no es lo mío, me gusta muchísimo ver películas, comentarlas e incluso, la verdad me fascina que me dejen rondando una idea en la cabeza y soñar con ella después. Alguna vez platique con un primo de sus gustos, pues el resto de mi familia pensaba que él y yo teníamos mucho en común, y no nos hablábamos, yo había descubierto mucho antes la disociación de caracteres, personalidad e incluso gustos; le preguntaba cuáles eran sus películas favoritas y él me contestó “no veo películas, se me hace una pérdida de tiempo, sentarte sólo a ver películas, cuando puedes hacer más cosas, son dos horas de tu vida desperdiciadas”.
No estuve de acuerdo con su apreciación, en ese momento no recuerdo lo que respondí, seguramente me ofendí y lo deje hablando solo, o lo ignoré y deje que siguiera viendo su partido de fútbol americano, porque el ver fútbol americano eran dos horas de su vida sin desperdiciar.
Para mí, el acto de ver películas es mucho más que sólo aplastarte a comer palomitas y desperdiciar dos horas de tu vida; de los libros y las películas he aprendido muchas cosas. Además, eso de ver películas ha diferenciado distintas etapas de mi vida, jamás voy a olvidar cuando vi, y de verdad vi por primera vez 2001: A Space Odyssey, debo admitir la primera vez al ponerla en el reproductor de dvd hace ocho años, me dormí; la segunda vez, me quede con cara de “¿qué? A ver, a ver otra vez ¿qué?” y la tercera vez al ponerla, no sabía exactamente cómo describirla, pero causo un efecto en mí, recordaba todas esas imágenes todo el tiempo, es lo único que agradeceré a mi profesor de español de segundo de secundaria. Estas vacaciones, vi como unas diez veces Trainspotting, la razón: siempre que veo esa película me cambia la vida, no soy una drogadicta, ni heroinómana o algo parecido (aunque a veces lo parezca), supongo que tengo vicio pero aún no sé con exactitud cuál es, el punto es que cada vez que la veo pienso “Claro la puedo cagar cuantas veces sea y al final siempre hay una reivindicación”, y no es que me valga, simplemente cada vez que la veo tomo más a la ligera las cosas.
Al final no, no creo que ver películas sea un desperdicio de tiempo, y a pesar de saber que eso del cine no es lo mío, pues para ser honesta, la producción y realización de un filme no es un asunto que llame mi atención, me encanta ver películas y me imagino que eso haré más de lo acostumbrado por tres meses.
Let it fall
Hoy regresando de la escuela, caminaba hacia mi casa tranquilamente, el clima era como para caminar a paso lento, eso o todavía estaba algo somnolienta del viaje de la escuela a casa. Iba atravesando la plaza cerca de mi casa y escuché sollozos de esos bien desgarradores, y al voltear vi a una chica llorando de forma muy dramática. No quería, pero la mire para comprobar si de verdad estaba llorando, cuando lo hice ella también volteo a verme y no tuvo ningún reparo en ocultar su llanto, voltee al frente de inmediato, la verdad me dio muchísima vergüenza, como si a mi hubiera sido a la que descubrieron llorando. Todavía al alejarme unos cuantos metros escuchaba su respiración agitada y frente, a unos pasos, unos chicos de secundaria besándose, se imaginan la escena, me sentí muy extraña.
Me quede pensando mucho rato en mi acto repentino de voltear la cabeza inmediatamente al encontrarme con la chica, siempre he pensando que el llanto es muy vergonzoso, en mi caso, obviamente, no es que lo menosprecie, la verdad siempre es un aliviane, pero que me vean llorando es algo que no soporto, nuevamente estoy demostrando que me faltan algunas tuercas. Para mí el llanto es para hacerlo en solitario, encerrada…en un cuarto acolchonado; bueno no, exageré, pero se me hace algo muy personal y al final, hasta me sentí algo molesta con aquella chica por llorar en un lugar público y tal vez más que nada por haberme hecho sentir tan incómoda.
Let it snow, let it snow
Por cierto, pasé exitosamente la navidad y el año nuevo, no son mis épocas preferidas, pero la navidad no fue nada extraordinario, salvo el hecho de todos los años, convencer a mi papá que debemos irnos temprano y el irremediable hecho de que jamás me hace caso. Y el año nuevo, por fin cumplí un deseo que tuve desde hace muchos años, cuando descubrí mi repudio al año nuevo: estar en mi casa, viendo películas, comiendo porquería y media, por fin lo hice, tampoco fue maravilloso, me quejo demasiado, pero no se sintió y la melancolía no llego de golpe, por lo que lo superé.
Supersonic sound
Este año aún no hay concierto a los que tentativamente quiera o tenga que asistir, bueno tal vez el de los Friendly Fires, pero eso ya será si de verdad me encuentro en la necesidad de ir a un concierto, siempre hace falta esa emoción e ilusión de “si, ya falta menos para ver a…”, por lo menos a mí me emociona mucho ese hecho. Tengo la corazonada de que quizá venga Daft Punk, ojalá y sea cierto, y al pensarlo es inevitable recordar cuando vinieron, qué concierto, qué experiencia y qué recuerdos aquellos con Gaby, siempre he pensado, sino fuera por ella no sería quién soy ahora, algunas personas piensan que soy simpática- digo algunas personas y lo que dicen, ciertamente no me considero así- pero si es que soy algo simpática, se lo debo a ella.
Pero regresando a eso de los conciertos, sería un año muy bueno si viene Daft Punk o Mew, lo sé, lo sé pido demasiado, pero pedir demasiado sería, que ocurriera un milagro y viniera Apparatjik (ni siquiera sé cómo se pronuncie eso). Hace unos cuantos días los he escuchado mucho, hace tiempo no lo hacía y debo confesar que me gusta bastante el disco, pero sigo rehusándome al proyecto, no, más bien me preocupa, no me acaba de gustar del todo.
Les explico. Apparatjik empezó por un proyecto donde se juntaron varios tipos de otras bandas para componer una canción, esta canción fue incluida en un disco llamado Songs for Survival, me parece que era para un documental de la BBC2 que hablaba acerca de la vida de las tribus indígenas en el mundo. El proyecto no acabo ahí, resultó ser un proyecto alterno para dos personajes, uno fue importante en algún momento dentro de mis gustos musicales, el otro es el más importante personaje de mis gustos musicales y mi mayor fuente de inspiración.
Apparatjik está conformado por Martin Terefe, al parecer un productor, sigo sin encontrar qué produjo anteriormente; Magne Furuholmen, ex integrante de una banda súper ochentera llamada A-ha, aja, aquella banda noruega que tocaba ese famoso tema de Take me on donde salía una mujer y era llevada al mundo cómic que estaba leyendo; Guy Berryman bajista del muy, muy empobrecido musicalmente, Coldplay, y por supuesto Jonas Bjerre, vocalista de Mew, me reservo los comentarios, es bien sabido lo que pienso de ese hombre.
Resulta que “wikipediandole”, encontré que Apparatjik es una palabra sueca de origen ruso que se utiliza para “describir a las personas que causan cuellos de botella en las organizaciones eficientes”, la banda tiene un estilo que se describe experimental, trabajan con varias personas, diseñadores, animadores, me imagino por aquello del concepto, tienen un vestuario específico para sus presentaciones (dos en total, si no me equivoco), actúan dentro de un cubo donde se proyectan varias animaciones y sólo se ven sus siluetas…¿a qué no se les antoja pretencioso?
Hasta para mí que soporto y me gustan las cosas raras, este proyecto me pareció pretencioso, cuando escuche su disco al principio pensé “suena a Mew, porque esta Jonas” y la verdad nadie me quitara la idea de que mucho del asunto creativo sale de la mente de ese hombre que tiene un buen de ideas locas en la cabeza, luego lo acepte y acabo gustándome, aún me da miedo todo el entusiasmo de sus integrantes por el proyecto, sobre todo tanta involucración de Jonas Bjerre, pero me gusta la música.
Lo que acabo por pasarme al lado oscuro, es decir, si Apparatjik me convencía en un 58%, subió un 80% debo decir, fue: no es el primer grupo que actúa detrás de una manta, donde sólo se aprecian sus siluetas, no es el primer grupo que utiliza recursos visuales sincronizados con la música (hablando justamente de Daft Punk), pero me pareció interesantísimo el hecho de construir un lugar donde tocaran, se proyectaran sus animaciones y además fuera una especie de galería de arte. Así que, si me preguntan, por supuesto los iría a ver.
Les dejo su página, si logran descifrarla o entenderla, por favor avísenme porque me he metido varias veces y no le encuentro ni pies, ni cabeza.
http://apparatjik.com/
Y de paso, sé que lo no harán y tal vez ni siquiera les interese, pero si quieren descubrir cómo supe que Jonas Bjerre era una artista en toda la extensión de la palabra, visiten su página, es un sueño para mí y mi mente. A mí me encanta “el famoso generador de números primos de Jonas Bjerre” y el “Human Voice” donde se pueden dar una idea de todo el registro vocal de este hombre.
Nota: Esta es una crónica depresiva que tenía muchas ganas de hacer desde hace mucho tiempo, es una de mis canciones favoritas en la vida y sólo espero no haberla arruinado.
El cuarto
Un cuarto azul, con cortinas claras, una cama individual con edredones color blanco, sucias, zapatos tirados en el piso, un ordenador viejo sobre un escritorio de madera pequeño. En el armario ropa acomodada por colores y ocasiones, el librero lleno de Dostoievski, Hesse, Nietzsche, Poe, Lovecraft, Sade, Homero y desentonando J.K. Rowling. Los discos en cambio no tienen orden, rock, alternativo, muy alternativo, música clásica, jazz y soul.
En el pequeño escritorio, se encuentra un pedazo de papel arrancado de un cuaderno tamaño carta, en él se lee a penas garabateado:
"Todos nosotros ahora, nos rompemos al caer implorando la luz del amor
Atte. B"
No interferir
Entré a mi cuarto y tropecé con mis tenis, cuántas veces tengo que tropezarme con mis zapatos para que se me quite esa costumbre, sueno a mi madre. Tengo que encontrar algo para entretenerme, llevo unos días sin trabajar, no me han llamado de la entrevista, supongo que lo mejor será encontrar otra oferta de empleo. De nuevo leeré a Hesse.
El teléfono suena y se arma un alboroto en casa, no sé quien sea, escuchó la voz de mi hermana de este lado, ahora me llama, creo que es para mí, la verdad no tengo ganas de hablar con nadie, pero por cortesía tomaré el teléfono. Sigo teniendo un pensamiento en la mente.
Ella
Hace tiempo que no hablo con B, espero que este en casa, al parecer su hermana cree que sí, ha estado distante, pero bueno en el encierro todo el mundo parece distante, no sé si decirle que vayamos al cine, o veamos a los demás como siempre, hay algo extraño en su comportamiento, como si ya no le importará vernos, a lo mejor necesita distracción.
Conversación
-¿Bueno? -Ah si estás, ¡qué bien! -¿Necesitabas algo? -Uy de modo que tengo que necesitar algo para verte -Ah eso, si ¿a qué hora? -Paso por ti mejor, alcanzamos a los demás en el café -¿Quién más va a ir? -Pues los de siempre, ya sabes -Ah, bueno te espero -Sí, no me tardo
El café
El café bizarro, en la esquina de la avenida, estaba a su máxima capacidad, las paredes pintadas de color beige con espirales morados, cuadros de cantantes de rock, artistas plásticos, escritores y figuras destacadas, una máquina de capuchinos vieja al lado de una nueva, botellas de sabores de capuchinos, un cuadro enorme de madera rotulado con el nombre del café, mesas estilo minimalista, rústico, muebles viejos, lámparas de distintos tamaños en cada mesa, incienso en tres mesas dentro del café, otras dos de las mesas fuera.
Dentro, en una esquina, cuatro personas sentadas, incienso en el centro, las cuatro personas fuman, vestidas informamente, una con anteojos, otra sosteniendo un libro en el brazo, otra tomando un sorbo de café y otra mirando el reloj. Todos nosotros ahora
De nuevo en el mismo café, todo el tiempo en la escuela nos la pasábamos en ese café, los hábitos y las costumbres ni con el tiempo se van. De nuevo sonó mi celular, era mi hermano mayor quería saber si iría a comer a su casa el domingo, le dije que si, pero la verdad no quiero, eso de tener que convivir con sus amigos no va conmigo, trato de unirme a la plática; pero cuesta trabajo, mis primos irán, creo que puede ser divertido. Aún no me decido.
Llegamos y veo a mucha gente, hago un gesto de sorpresa y me adentro con L para encontrarnos con los demás, a medio metro de llegar a la mesa tengo ganas de dar la vuelta y salir, hace tiempo que no los veía así, todos juntos, pero no sé qué decir ahora. Me acerco, tomo una silla y me siento, les sonrió y actúo como una persona normal, charlo con ellos y trato de disimular lo más que puedo. Mientras, sigo teniendo un pensamiento en la mente.
Todos mis viejos amigos, no son tan amistosos
1. Por fin llegaron, pensé que tardarían horas en llegar L es muy indecisa para los lugares en lo que nos veremos y B, no me había dado cuenta que hace mucho que no veo a B, qué bueno que vino, vaya desde la escuela no estamos todos juntos. Este cigarro no me gusta, odio los "light" pero no había otra cosa, creo que pediré otro café. Me imagino que tendremos tantas cosas para hablar. Me siento realmente bien hoy.
2. No pensé que B fuera a venir, quien sabe cómo le habrá ido en la entrevista, no se ve en mal, a lo mejor si le dieron el trabajo, me quede preocupado por lo que platicamos ayer, parecía que tenía algo, me iba a decir algo, pero se fue de pronto de esa charla por la red. Su sonrisa y humor me hacen pensar: se encuentra bien, quizá me estoy volviendo paranoico, no sería la primera vez, necesito otro cigarro.
3. Como en los viejos tiempos, estamos todos, seguimos haciéndonos más viejos, eso asusta, bueno en realidad no somos tan viejos, pero he estado viendo a los chavitos de la mesa de enfrente, parece tan lejano cuando yo tenía esa edad. L y B se ven bien, ayer hable con L y olvidaba el buen humor de B, pero ahora T encendió otro cigarro, le pediré uno.
4. B se detuvo un poco al caminar a la mesa, será que ya no le caemos bien, o sólo yo me di cuenta de ese gesto, hace tiempo que no platico con B como quisiera. Ya no es lo mismo. Necesito más café y otro cigarro.
5. Qué bueno que B decidió venir, pensé que le tendría que rogar.
Humo
Yo no fumaba con frecuencia, pero todos ellos lo hacían y bueno todos respiramos el humo para saber a qué sabe… como aquella vez. Tome un cigarro, de nuevo el celular, ya no me está gustando la idea de tener uno, cuando lo olvide estuve en paz. No era una llamada, un mensaje de una amiga: "nos podemos ver el sábado", decía, conteste rápidamente un "si, a qué hora y dónde" y apague el celular.
De repente ese lugar me parecía más pequeño, me empezaba a marear, la verdad el humo era insoportable ahora, pero lo respirábamos hasta ahogarnos…como aquella vez. Me despedí y en ese instante todos decidieron irse, no quería que lo hicieran pero lo hicieron, salimos todos juntos, ya era de noche y estaba muy oscuro, había luz, pero el cielo estaba demasiado oscuro, por qué, hice esa pregunta en voz alta, me cuestionaron al respecto, pero seguía viendo el cielo, alguien contesto que sólo estaba nublado y otro me dijo "es que es luna nueva, no esta la luna que a veces es la que alumbra un poco".
Les dije que prefería caminar a mi casa y a solas, no se sorprendieron, aunque sentí algunas miradas de disgusto. Mientras caminaba observaba el cielo, de verdad que todo parecía estar tan oscuro y me llego un recuerdo a la mente: en la niñez mi abuelo siempre me decía que cada vez que me perdiera encontraría el camino a casa con la luz de la luna, en ese tiempo no lo entendí muy claro, pero de cierto modo cada vez que salía observaba la luna como una especie de guía; pero ahora no había luna, ¿entonces qué podría guiarme ahora?, ¿las luces de la calle lo harían?
No sabía qué, sólo sabía que no me sentía bien, ni física, ni mentalmente. Encendí de nuevo el celular y me habían llegado como siete mensajes de personas diferentes, invitándome a salir o sólo para platicar, ese día decidí hacer algo: por diez días me encerraría en mi cuarto sin hablar, ni ver a nadie, no quería saber nada del mundo. Seguía ese pensamiento en mi mente.
A puerta cerrada
Una recamara, una puerta, cerrada.
Encierro
Día uno: Escribir en mi cuaderno, garabatear unas cuantas frases, dormir. Un sonido aqueja mi sueño, era como si pedazos de papel pelearan entre sí.
Día dos: Dormir, tirarme en la cama a escuchar música, estuve en vela, por lo menos hasta las 2 de la madrugada, de nuevo ese sonido.
Día tres: Toque mi guitarra, estaba empolvada, me puse los audífonos y le subí todo el volumen a mi amplificador, no había nadie en casa, esta vez estuve en vela hasta las 3 de la madrugada. Ese sonido continúa.
Día cuatro: Salí por unas cervezas y algo para comer, no sabía que mi familia se había ido a casa de mis tíos, hoy dormí temprano, a las 9 de la noche, pero ese sonido me despertó como a la 1 de la madrugada.
Día cinco: Se me ocurrió conectar el teléfono, mala idea. Mis padres llamaron, les dije que todo iba bien, leí toda la tarde, me dormí hasta las 2 de la madrugada, de nuevo ese sonido.
Día seis: Acomode, desacomode y volví a poner en orden mis discos, los sacaba y volvía a meter en sus cajas, no sé por qué lo hice, me dormí a las 12 de la noche, pero ese sonido no me dejo dormir hasta las 1:30 de la madrugada.
Día siete: Hacen estragos las desveladas y la mala alimentación. Dolores de cabeza. Comienzo a enfermarme, es un resfriado. Ese sonido sigue ahí.
Día ocho: Tuve algo de amnesia, no recuerdo qué hice las últimas tres semanas. Sigue el dolor de cabeza y el resfriado. Esta vez dormí hasta las 4 de la madrugada, leí un poco, escribí de nuevo y acabe rayando el cuaderno. Ese sonido. Día nueve: Empiezo a creer que esto termino.
Dile a mi hermana que la extraño
No me contesta el teléfono, su forma de ser ya no es la misma, creo que siempre he pensado que tiene problemas, pero me da miedo preguntarle. Les diré a mis papás, la verdad me está angustiando y sé que los angustiaré a ellos también, pero lleva días sin contestar el teléfono, salvo esa vez, dijo que todo estaba bien, ¿todo estará bien? Me encantaba pensar que era así, yo se lo decía, pero ahora no estoy muy segura.
La verdad prefiero corroborar que todo está bien, les diré a mis padres. Dile a mi hermano que es mucho más fácil
No veo a mi hermana a gusto, y tampoco sabemos qué onda con B, a lo mejor eso es lo que la tiene preocupada, pero no entiendo el por qué, B es así impredecible a momentos, ha salido de todas las cosas que le han puesto enfrente, debe estar bien, seguro salió todo este tiempo con sus amigos y amigas, ha de estar en plena diversión y me parece injusto que mi hermana se preocupe. Va con mis papás, siguen llamándole ¿es tan complicada su situación o qué? Día diez: El resfriado me está matando, tomo un frasco con pastillas de esas que siempre tomo cuando el resfriado me tumba en la cama, las tengo en mi mano y regreso a mi cama. Ayer por la noche abrí la ventana y me di cuenta: el ruido de todas las noches era una polilla, así es por nueve días una polilla trato de escapar de mi cuarto.
Seguía sin sentirme bien, otra vez conecte todo, teléfono, prendí el celular, puse música, aunque me confundía el sonido de los timbres del celular y el teléfono, y la música, no hice caso más que a mi música. Estaba aquí, en la casa sin nada por hacer. Prendí el ordenador, pero me desesperaba la lentitud, veo las redes sociales y montones de mensajes preguntando mi paradero, me molestó.
Y seguía ahí en la cama, con un puño de pastillas para el resfriado, de pronto recordé que esas pastillas me daban mucho sueño, después de los nueve días donde la polilla no me dejaba dormir, pensé que sería buena idea tomarme más de lo debido, sólo quería dormir y si pudiera desaparecer un momento. Así tome ese puño, no sé cuántas pastillas tenía en la mano, pero tome todas las pastillas y las trague.
Decidí meterme a bañar, la verdad por el quinto día había dejado de bañarme, no sé si era depresión, seguramente sí, nunca lo he tomado demasiado en serio. Espere a que el agua estuviera caliente. Me metí a bañar y de repente mi cuerpo se relajo, demasiado, todo daba vueltas, me caí, creo que soy de cristal, creo que me estoy rompiendo… y me pegue en la cabeza, sentía aún el agua caliente caer por mi cuerpo, no podía moverme pero aún estaba consciente. Escuché la puerta principal abrirse, me hablaban pero no podía contestar, escuchaba la voz de mi hermana, de mis padres, de mi hermano cada vez más lejano y balbuceé para mi mismo: “Nosotros somos la presa de cada día”.
Sus voces se escuchaban cada vez mucho más lejanas, a una distancia increíble. El último pensamiento que llego a mi cabeza fue el mismo mientras cerraba mis ojos, pero aún sentía caer el agua caliente.
El pensamiento
En el cuarto azul, con la cama individual; las colchas blancas, cortinas de color claro; los zapatos en desorden por el piso; el armario con la ropa acomodada por colores y ocasión; la repisa aún con los libros de Dostoievski, Nietzsche, Hesse, Sade, Lovecraft, Poe y Rowling; ahora los discos estaban en orden, soul, jazz, rock, alternativo. En el escritorio de madera, frente a la pantalla del ordenador viejo una libreta color azul cielo, sobre ella un papel con una nota garabateada, sólo decía en mayúsculas:
Comienza el año y hay nueva imagen para el blog, por qué, pues porque no tenía nada por hacer, porque necesitaba un cambio el blog, porque comenzó un año, por lo que quieran, este tiempo también me dio la oportunidad de poner más guapas unas entradas pasadas que no leerán, ya lo sé, pero pues se ven bien bonitas de todos modos.
Agradezco a todos los que leen mi blog, de verdad sé lo molesto que es siempre pedirles que lean las cosas que escribo y es parte de su tiempo donde podría ver un vídeo, buscar imágenes de ese actor/actriz de su agrado, buscar un libro, etc., cualquier cosa más productiva que leer mi blog.
Espero que se queden conmigo este año donde no sé que escriba, pero como diría Chente Fernández, “mientras el público siga aplaudiendo su Chente sigue cantando je-je-jeee”
Supongo, no, más bien afirmo: esto de los recuentos está muy usado por en general todos los medios, pues bien, usemos este recurso una vez más para completar una entrada más en el blog.
Yo, desafortunadamente no hablaré de un recuento mencionando el caso Paulette, Marcelo y su metrobús, el Jefe Diego o los mineros de Chile, para eso estarán muchos periódicos y sitios web donde se pueda analizar lo acontecido.
Por mi parte digo, un año más se termina y ahora me doy cuenta que da un poco de temor la forma tan rápida en ocasiones, en las que se pasa el tiempo. Hoy recordando cosas me doy cuenta, y algunas veces recordaba algo pensando que habían ocurrido el año pasado y no fue así. Es cosa extraña esto del tiempo, tan impredecible y a veces hasta algo subjetivo.
Enero-Febrero-Marzo.
Entre a quinto trimestre, el trimestre de fotografía y puedo añadir el más esperado por mí. Continúo pensando que eso de la maldición del trimestre impar es más real de lo que pensaba, eso o empiezo en mala hora a ser supersticiosa. Me toco la misma profesora del trimestre pasado, esa a la que tanto detestábamos varios, además el trimestre no fue lo que esperaba, de nuevo las expectativas acaban decepcionándote y para acabar me puse una borrachera monumental en Pachuca -sin comentarios- y bueno al final decidí no volver a tomar una cámara, al menos por el momento.
En ese trimestre conocí mejor a Valeria y Anahí, la verdad si no hubiera sido por ellas, el trimestre se hubiera tornado más pesado, aburrido e insoportable de lo normal, además puedo decir que si no fuera por ellas tampoco hubiera vuelto a probar una sola fruta en mi vida. Son unas niñas bien buena onda, simpáticas y trabajadoras a las cuales quiero mucho, pues son de esas personas que te brindan su cariño inmediatamente y eso se agradece.
El 2 de febrero fue el concierto de Phoenix, en el Vive Cuervo Salón, antes Salón 21. Había decidido no volver a hacer tonterías por las bandas, pero era Phoenix y después de armar un drama pues pensé que no los vería, me fui a formar once horas antes del concierto. Lo sé, sé lo que están pensando.
Desgraciadamente para mí, tengo la mala costumbre de admirar a las personas, llámense músico o no, y es una ilusión o un sentimiento que no tiene un sentido racional para mí, pero ahí está. El punto fue: conocí a una chava bien buena onda, Gaby, estuvo conmigo en la fila diez horas y tuve una de las mejores experiencias en mi vida. Que alguien llegue a decirte en un concierto “oye ¿no quieres conocer a la banda?”, estés presente en la prueba de sonido y platiques con ellos como con tus amigos, no creo que pase todos los días, a eso añadan estar en primera fila, y subir al escenario… si creyera en las ondas místicas, los astros y esas cosas, lo achacaría a eso, pero no creo en eso, supongo que fue suerte aunque tampoco creo mucho en ella, sólo sé que algo paso ese día, y el éxtasis y esa felicidad que sentí me supo a gloria después de tantas malas rachas.
Y contrario a esto, llego el 6 de marzo, era el concierto de Coldplay, si me fui a formar, menos horas que por Phoenix y debo admitir más por nostalgia y amistad que por verdadero gusto. Sabía que ese concierto significaba algo, llamémoslo por la antigua yo, y lo que sucedió fue una experiencia totalmente distinta a la de Phoenix: la gente en un plan muy pesado (le aventaron un refresco a mi sobrino de 12 años, quien parece de 8), comencé a odiar a la gente y los eventos masivos, la gente del foro sol muy estúpida y un concierto aburridísimo, donde no veía la hora para irme. Fue una especie de despedida, muy triste y decepcionante, y a decir verdad hasta me deprimió un poco, ahí supe que jamás volvería a ir a un concierto de Coldplay aunque me pagaran el boleto. Pero siempre rescató las risas, los chistes, las bromas de Violet, Juans, Susan y Jan. Abril-Mayo-Junio.
Para el mes de abril estaba de vacaciones, y unas semanas antes de entrar a sexto trimestre, para ser exactos el 20 de abril, fui a ver a Muse. De nuevo gano la parte que no piensa de mi persona y volví a formarme horas antes del concierto, siempre es una experiencia eso de formarse en un concierto, ves y conoces a tanta gente y no es mi hit eso de conocer gente, pero me da mucha tela de donde cortar. Ese día de nada sirvió formarnos tantas horas, al final la estúpida organización sirvió para tres cosas. Aun así disfrutamos el concierto porque era la primera vez que veíamos a Muse y también puedo decir que probablemente sea de las últimas. Al día siguiente me sentía muy mal, no sólo porque mi cuerpo resentía golpes y eso ya era lo de menos, sino porque fue esos días donde empezó la ola de calor que azoto la ciudad y yo acabe siendo un camarón, se ponía el sol en, valga la redundancia, en el foro sol y yo ya no lo soportaba, mi sobrino me abrazaba y me dolía.
Entre a sexto trimestre y no imaginaría que sería el último trimestre relajado, era trimestre par y nos fue bastante bien a todos, nos divertimos mucho, reíamos y no podíamos quejarnos por tarea, realmente fue un trimestre que puedo asegurar, muchos disfrutamos. Al menos por mi parte, no me podía quejar, estaba con mis amigas, la profesora era muy relajada, el profesor… de cierto modo también y para mí sobre todo me regreso el amor a la escritura. Fue en ese trimestre donde volví a escribir, pues hacía mucho tiempo no lo hacía y prueba de esto fue precisamente la intensa actividad en el blog, gracias a ese trimestre escribí varias entradas por esas fechas. Fue un trimestre tranquilo.
En mayo me fui con mis hermanas a Cancún, solo nosotras cuatro, no sabía qué resultaría del viaje, para empezar era mi primer viaje en avión, sólo me resta decir que para una de mis hermanas fue bastante divertida mi reacción al despegar el avión. Una vez en Cancún nosotras cuatro, era como una especie de retiro entre hermanas, a pesar de estar con mis sobrinos y la razón era algo muy especial. Aun recuerdo esa tranquilidad de estar en la cabaña cuyo baño era lo único que no nos agradaba, y después de un incidente con la hamaca donde mis hermanas se pelearon y parecía que estaba viendo pelear a mis sobrinos de 8 y 7 años, recordé que al día siguiente tendríamos que regresar a la rutina.
Llego junio y con el mi cumpleaños, algo complicado, algo melancólico, de verdad eso de los cumpleaños sigue sin ser lo mío y mucho menos si se trata del día en que nací, fue diferente, muy diferente, cayó entre semana puede ser que por eso haya atraído algo más de atención y por el hecho de que mi hermana no me soltó ni un momento para recordarme el festejo, se lo agradecí y a todos, de hecho, pero sigue sin ser lo mío.
Julio-Agosto-Septiembre.
Termino sexto trimestre y comenzaron unas largas vacaciones, para el cumpleaños de mi padre, en agosto, fuimos otra vez a Cancún a visitar a mi hermana y sobre todo a cumplir con una meta que mis hermanas tenían: abrir un negocio allá. Después de pasear y estar dos largas semanas en Cancún, cosa que no fue agradable para mí y también sobre eso escribí una entrada al blog llamada “Open”, al regresar goce de más tranquilidad, mientras se acercaban los días para entrar a la escuela.
Llego septiembre y entré a la escuela, de nuevo apareció la maldición del trimestre impar, y la superstición o la estupidez llego a mi vida, junto con un poco de mal humor, de nuevo melancolía y depresión, también acerca de eso escribí otra entrada al blog “The Dog Days Come”. Lo sabía, el trimestre más pesado: radio, no imaginaría todas las cosas que nos esperaban a mí y a mis compañeros, pienso que de alguna forma todo lo que paso nos sirvió a todos en algún aspecto. Mis amigas insistían en permutar y yo no quise, y ahora si lo pienso tal vez fue mi culpa si es que, como dicen mis demás compañeros de generación, fui una mártir, pero también he pensado, esto se va a escuchar muy mal y sonaré a las típicas frases que yo llamo “basuración personal”, pero sabía que era algo que tenía que vivir y no podía mmm… ¿cómo continuarían esas frases? Ah sí, no podía esconderme o evadirlo. Tenía que aprender cosas.
Ocho días después de entrar a séptimo trimestre, el 28 de septiembre fue el concierto de Phoenix, sí otra vez de Phoenix, muchos piensan que es mi banda favorita, desde Coldplay no tengo una, simplemente es: soy joven, me gusta la música que escucho y me encanta ir a conciertos. La verdad no estaba muy entusiasmada de ir, eso de la escuela me deprimió bastante, de hecho ni mi hermana, quien me acompaño, estaba entusiasmada. No llegamos a formarnos, sólo llegamos a buena hora para entrar, sentarnos, comer unas palomitas rancias y una cerveza entre las dos, después del acoso de un estúpido, nunca falta, hacia mi hermana, decidimos quedarnos por donde colocan el sonido en el Palacio de los Deportes. No había grandes expectativas. De hecho ese día corroboré mi forma de pensar, “no generes grandes expectativas y las sorpresas serán más grandes”. Al llenarse el lugar no veía absolutamente nada, pero resulto que justo donde nos encontrábamos nosotras Phoenix decidió hacer un magnifico acústico y estábamos si acaso a diez centímetros de ellos. Por cierto, mi hermana y yo no nos arrepentimos de haber ido.
Después de eso, de esa adrenalina del concierto, de ese momento de alegría y emoción, supe que de alguna u otra forma todo tendría que salir bien al final, me había tocado con el profesor más desgraciado de la carrera, con un House en persona, pero al final todo debía salir bien, sin embargo ese optimismo y ese pensamiento se me olvido con el tiempo.
Octubre-Noviembre-Diciembre.
En octubre tuve la oportunidad de asistir al Corona Capital Fest, principalmente iría a ver a Regina Spektor, The Temper Trap, Interpol y los Pixies, al final había armado un itinerario, el cual por cierto no fue seguido y sobre ese evento también escribí una entrada cuyo título fue el mismo al del festival. Rescato las nuevas cosas que escuché y me gustaron mucho, y fue el primer concierto al que fuimos juntas Andrea, Sara y yo, aunque también vi y estuve con otros amigos. Al final no hubo nada sorprendente, salvo que conocí a los verdaderos hipsters y también imagino que de ahí saque varias bromas al respecto.
Noviembre fue un mes pesado en la escuela, prueba de eso también está aquí mismo, sólo una entrada al blog, yo me encontraba desesperada, quería que terminara la escuela en ese momento, como fuera pero que terminará, y ahí fue cuando ese optimismo del concierto de Phoenix, ese pensamiento de “todo va a salir bien, tiene que salir bien” se esfumó por completo, el estrés, la ansiedad y las desveladas terminan por nublar la mente de uno.
Mi prima se caso en ese mes, era el acontecimiento más esperado por la familia, quizá llego un momento en el que pensé sería hasta divertido, la verdad no tuvo nada de divertido, era una boda, la primer boda a la que había asistido desde hace por lo menos cinco años, mi hermana hasta regreso de Cancún sólo para ver como se casaba mi prima, sólo una boda. Además de aburrirme demasiado y de la mala promoción de mi prima con los amigos de mi sobrino, por cierto mucho más chicos que yo, recibí una noticia no muy grata, una noticia que cambiaría y cambiará mi vida, pero la cual tuve que asumir como la joven adulta que se supone que soy.
Gracias al estrés de la escuela y tantos trabajos por hacer, me perdí el concierto de Hot Chip, tanto tiempo esperando y planeando verlos a su regreso y me lo perdí. Eso sin contar las aburridas clases de inglés que tuve y a las que asistí casi dormida, con dolores de cabeza y a desgana.
Diciembre, y comienza el mes con la cancelación de la barra programática, presagio, mito, realidad, berrinche, como sea, simplemente paso. Y tremendo embrollo armo esa cancelación de la barra programática, opiniones encontradas, pero al final escuela, a Daniela se le olvido “de alguna u otra forma todo terminará bien”. Hacer el esfuerzo final era nuestra única opción y después de todo, al final todo termino bien y yo diría más que bien, gane muchas cosas con esta experiencia: grandes compañeros, grandes momentos, grandes enseñanzas y grandes amigos. Jamás podré agradecer a Tatashi y a Rogelio lo suficiente por aceptarme entre su grupo de amigos y sobre todo aguantarme. Lo más gracioso es terminar diciendo “ah no estuvo tan difícil”.
Para cerrar el año de los conciertos, por casualidad encontré “Blonde Redhead en concierto, telonera St. Vincent”, tenía que ir y fui, el primer concierto de Ali y yo, cuando el primero debió haber sido Daft Punk hace ya tres años, casi cuatro, porque ni en Muse estuvimos juntas, aún nos quedan esperanzas de ir a un verdadero concierto juntas, y no es que Blonde Redhead no lo fuera, quede fascinada con Kazu, Simone y Amedeo, pero como ella y yo dijimos ese era un aperitivo, la experiencia también es contada en una entrada al blog titulada “Complicaciones: Todos fuimos actores y fuimos rubias pelirrojas”. Y al final, el negocio no funciono como lo planeamos y creo que tendré que hacer otra entrada que diga “Closed” o algo así, pero ahí vamos.
Se acaba el año, pero tendré en mi mente, lo recordado hoy: la larga espera en Phoenix con Gaby; los rostros de esos cuatro franceses y sobre todo Christian con esa singular sonrisa y humildad; las bromas de Pachuca antes y sí, incluso la posteriores a la borrachera; las naranjas con sonrisa de Valeria; el rico y enorme Kisses que compartí con Anahí y Valeria; la sesión de fotos casi profesionales de Ena y Paty; la espera en el foro sol con mis adorados amigos: Violet, Juans, Jan, Susan y Sandra para ver a Coldplay; la felicidad de saber que Violet los había conocido; las risas con mi sobrino en el concierto de Muse; su pantalón roto en el concierto; la playera de Ali; la cabaña frente al mar en Tulum; la vista desde la torre de control en el aeropuerto de Cancún; la risa de mi hermana al ver mi cara en el avión; los abrazos y bromas de mis sobrinos; ese momento frente al mar con las rosas que le llevamos a mi mamá; los abrazos de mis amigos en mi cumpleaños; el viaje a carretera y las risas de mis sobrinos; el pastel de mi papá; las bromas acerca del perico muerto en el refrigerador; el entusiasmo al abrir el negocio; la cara de mi hermana al ver a Phoenix en el acústico; Sara, Andrea y yo cantando a Regina Spektor; Juan cuidándome en The Temper Trap; ver a mi sobrinos de nuevo en la boda de mi prima; las criticas en clase de inglés de Elena y yo hacia el maestro; las bromas en la cabina de radio; el baile de Laura; las múltiples voces de Tatashi y sus innumerables bromas que me hacen doblarme de risa; el “que diche, que diche” que siempre hace reír a Rogelio; los viajes en el coche de Itzel; la sinceridad de Sara, la de Valeria, son demasiados momentos, va en mi Word cinco hojas y me parece increíble que un año pueda resumirse en cinco hojas.
No me queda más que decir: se acaba 2010 y vendrá otro año, espero con muchos conciertos, y sino con más cosas memorables de las cuales me pueda reír mucho más, de esas que te sacan sonrisas aunque estés en tu cuarto con la luz apagada. E inserte frase cliché de la época: Gracias a todos ustedes, por hacer tan maravilloso este año, aunque algunos quizá no estén mencionados con nombre, saben que hacen que mi vida no sea tan aburrida, me hacen sonreír y los quiero mucho. Frase cursi: Gracias por hacerme parte de su vida y por aceptarme aunque soy bastante molesta, MUCHAS GRACIAS.
Última clase de inglés básico uno, examen final oral con un profesor que parece integrante de la “Maldita Vecindad” o “Panteón Rococo”.
Fragmento de la conversación para el examen:
Elena (mi amiga): I’m student but sometimes play violin and reading Compañerita del inglés: We have a reading club, Do you like Dan Brown? Danielita (esa soy yo): Yes, he's Ok but I prefer Julio Cortazar (no pongo acento porque se supone que inglés no hay acentos pero es Cortázar)…
Termina la conversación y el profesor me pregunta si me gusta Julio Cortázar, a lo cual respondo un sí, me pregunta la razón y le respondo “es un gran escritor”. El profesor comienza una charla interna de lo que es o no es literatura diciendo “Dan Brown sólo es best seller, Julio Cortázar es literatura”, yo asiento con la cabeza junto con mi acompañantes, me pregunta la razón por la cual me gusta Dan Brown y me cuestiono en mi fuero interno “qué diablos no entendió la conversación o el plan de estudios, es sólo un ejercicio”. Y aquí una pequeña pausa en el relato, debo admitir que leí un libro de Dan Brown, el ya muy mencionado “Código Da Vinci”, es lo único que leí de él y eso fue en la secundaria, es un libro de poco más de quinientas páginas, cuando mis compañeros de clase a penas y pudieron leer uno de veinte páginas. Después de la pregunta del profesor yo le respondí, con muchas trabas debo decir, que me “gustaba” porque era interesante lo que escribía acerca de la religión, la fe, el oscuro y muy conocido ya, tema de corrupción en el Vaticano, y ahí comenzó todo.
Profesor: Pues sí, habla de eso pero sólo es un best seller, no tiene gran ciencia, no es lo mismo a Julio Cortázar que si es literatura.
Me quede callada, pues todo lo que acabo de mencionar, fue en inglés. Quedamos un minuto en silencio y comenzó una acalorada charla sobre eso que decía, ya que no pude contenerme y comencé a discutir con él en español, para no hacérselas más cansada y relatarles todo lo que sucedió en la charla, sólo les puedo decir que el punto del profesor o más bien lo que detrás de sus palabras me decía era: “Eres una tonta, porque estas en la universidad y no sabes discernir entre lo que es bueno y es malo, y yo con toda mi sabiduría te estoy abriendo los ojos para que sepas qué es literatura y que no”. No me quede callada, pero mi amiga tenía unos ojos de “Daniela tranquila” por lo que decidí no discutir más y seguía pensando en mi mente “Por qué no entendió el punto, era un ejercicio, pusimos Dan Brown porque estaba en el libro de inglés, y en todo caso sí, lo leí y mi punto era, ‘esta bueno pa’ palomear’, así como cuando ves una película dominguera”.
Y toda esta explicación para llegar a los gustos culposos, era importante mencionarlo, de aquí, de ese momento surgió mi tema de entrada, sólo que no sabía cómo plantearlo, pero heme aquí y ahí vamos. Cuando le platique esto a una amiga me contestó “bueno, pero pues es cuestión de gustos ¿no?”, exacto, le contesté, es cuestión de gustos.
Todos sin excepción tenemos gustos culposos, los míos son bien sabidos por la gente que me conoce, no me meteré en detalles, si los digo, quizá haya la posibilidad de que hasta me cierren el blog, está bien, no son tan graves… para algunas personas. Sin embargo, podría decir, no esta tan malo tener gustos culposos y después de un minuto diría “Danielita si no fuera malo no serían culposos”. De manera muy particular, en mi caso uno de mis gustos culposos tiene una explicación muy densa, ese estúpido gusto culposo me hizo entrar en una crisis y hasta caer en depresión, y hay otros, en el lado opuesto que me dan tanta risa pero me traen recuerdos de lo que fue alguna vez mi infancia y parte de mi pubertad.
Una vez, leí a un tipo, escribió “mi gusto culposo es Metallica”, todos nos quedamos con cara de extrañeza, es más puedo decir que yo hasta lo leí cuatro veces para corroborar si estaba viendo bien esas palabras, muchos le respondieron “oye amigo, Metallica no es gusto culposo” y bueno, supongo que depende mucho de la forma de ser visto, pero a comparación de quienes pusieron gusto culposo: Camila, Gloria Trevi o/y derivados, estaba totalmente de acuerdo con la afirmación “Metallica no es gusto culposo”, después de un rato, el tipo en cuestión respondió “ya lo sé, pero es que no tengo gustos culposos”.
Ahora, recordando al tipo cuyo gusto culposo era Metallica, pienso, “qué vida tan aburrida debe tener para no contar con un solo y pequeño gusto culposo”, aunque también pienso que seguramente se lo guardo para darse importancia, pero regresando a la triste persona sin gustos culposos, piénsenlo, es de cierto modo emocionante escuchar una canción a escondidas, cantarla en tu mente, hacer alguna actividad en secreto, ver esa película que todos decían que era un asco y además tenerla en tu colección o leer un libro a escondidas y no ser precisamente uno del Marqués de Sade.
No puedo mostrar una postura ni en contra ni a favor, podría decir, bueno es un gusto culposo, al final un gusto, destapémonos todos y contemos nuestros gustos culposos porque no tiene nada de malo, pero seamos realistas y volviendo a mi pensamiento anterior, si no tuviera nada de malo, si no te diera pena admitirlo, simplemente no sería gusto culposo. Por otro lado podría decir, desháganse de sus gustos culposos, sacrílegos, espíritus del mal, pero no, es divertido tener gustos culposos y sonrojarte cuando los admites con los amigos, además que sería de la vida sin ese rato tan mágico y tan intimo entre tú y tus gustos culposos.
Por cierto, para terminar, el profesor acabo confesándome: “Yo también estudie comunicación”, se imaginaran mi reacción, casi tiro todo en ese momento y me salgo del salón azotando la puerta y diciendo “Voy a terminar de teacher de inglés diciendo: ‘When’s your verrdey?’ o tal vez diciendo ‘Is de seim but is de diferent in de rialiti laif’, por qué”, en fin ese día tenía tantas cosas que hacer por lo que no me di la oportunidad de orillarme en una de las paredes de mi cuarto, abrazando mis piernas y repitiendo un sinfín de ocasiones “¿verrdey? ¿tuenti en vez de twenty con la pronunciación correcta?”