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lunes, 25 de marzo de 2013

Elijo no elegir la vida



Esperaba a que empezara la clase. No me gusta presumir lo que leo porque revela mucho quién eres. Olvidé guardarlo antes de que él se acercara. Lo vio y me preguntó si lo estaba leyendo. La irritación me invadió porque a menos que él conociera a gente que lleva cargando un libro como muestra de su egocentrismo o por estupidez, me parecía difícil cargar un libro nada más por que sí.

Contesté afirmativamente y él remato diciendo: “es mejor la película ¿ya la viste? ¿Primero viste la película? Sí, verdad”. Tuve ganas de responderle si él había leído algo en su vida, pero me contuve. Aunque ahora esa experiencia fue reveladora en dos sentidos, uno en el más superficial de demostrarme que aquél hombre es un imbécil; y el otro en cuestióname a mi misma la afirmación que él hizo ¿qué era mejor, el libro o la película?

Mientras leía Trainspotting veía muchas imágenes de la película que hizo Danny Boyle. Llegó un punto donde imagine que alejarme de la película resultaría complicado. Después la historia o más bien las historias de Irvine Welsh tomaron otro camino. Al final…

Trainspotting es de esos libros que te cambian la vida. De esos libros que, a veces, prefieres no haber leído. De esos libros que más bien agradeces haber leído y esperas que jamás olvides la sensación que al leerlo te causó.

En ocasiones lo único que le faltaba era que sonara música de fondo. En realidad faltaba que sonara una canción de fondo que viene mucho al caso en estos momentos. Me sentía todos y me sentía nadie. Era todos, éramos todos y éramos nadie. Parece complicado identificarte con una país y una cultura tan lejana. Parece aún más complicado identificarte con las drogas y las adicciones.

Al final, eran historias diferentes. No podía decir que era mejor el libro que la película o viceversa. Son historias completamente diferentes en mi opinión. Me llama la atención cómo decidieron que un personaje o tal hiciera lo que hiciera, cómo escogieron qué personajes saldrían en la película. Al final fue diferente. Cuenta la misma historia de forma tan diferente.

Renton, el joven yonki de converse blancos y pantalones ajustados era un personaje que al final de la película se redimía ante sus errores. En la anteportada del dvd dice que es una héroe de nuestros tiempos. Bien, en el libro lo amé, lo odié, me pareció brillante y me pareció un imbécil, era inteligente y luego era una escoria. Me parece que de pronto era como todos nosotros.

Puedo asegura ahora que Trainspotting es mi película favorita. No sé si fue la historia, si fue la forma de ser contada, las increíbles actuaciones, la música o ese sello extraño melancólico-inglés pero esperanzador de Danny Boyle. Quizá fue todo en su conjunto.

Lo que más me gusta de la película es la forma en que Renton camina por Londres, mientras Underworld se escucha de fondo y enlista las normales y absurdas cosas que hará para redimirse. Me hace pensar que siempre podemos cambiar por muy mierda que seamos y estemos.

Es en ese punto donde se cuentan historias diferentes. En el libro no parece haber una redención ante la sociedad y sus reglas. Es más no hay nada, después ya no hay nada. Termina y ya. No sé si termina para dar paso a Porno, la novela que sigue. Pero no, más bien parece que no hay nada. No hay esperanza, ni arrepentimiento, ni sueños, ni mucho menos redención.

Las épicas palabras que Ewan McGregor dice al principio de la película, son dichas por su personaje más bien a la mitad del libro. Elijo no elegir la vida y si no pueden aceptarlo entonces no me importa, es lo que más o menos dice Renton.

Hay muchos personajes impresionantes. Me descubrí amando al despreciable Sick Boy, quizá porque tiene siempre un encanto natural que a cualquier mujer llamaría la atención. Descubrí que Spud era más noble y más inteligente de lo que esperaba. Que Tommy realmente fue más bien mediocre. Que Begbie fue de todos modos una horrible persona y que había un personaje más, Davie que merecía ser mencionado porque fue sublime.

A pesar de esto, me quedé con Renton. No sé si porque de todos esos adictos o inmorales personajes era el más consciente de ello o porque terriblemente me identifiqué con él. El chiste es que me encontraba en la misma habitación con Renton, me desintoxiqué con él de la heroína y escuchaba las mismas mierdas de terapia con él.

Fue eso, fue exactamente eso lo que sucedió. En ese capítulo, dónde se da cuenta lo miserable y estúpida que es la vida. Las terapias, psicólogos y psiquiatras decían lo que él ya sabía: nunca se había sentido más solo, pero nada realmente significaba algo para él.

Cuando leí aquello, me entró una angustia indescriptible y leí unas diez veces: “Pues bien, yo elijo no elegir la vida. Si los muy cabrones no pueden soportarlo, ése es su puto problema. Como lo dijo Harry Lauder, sólo pretendo continuar así hasta el final del camino…”1

Y ya no hubo un Underworld, ni un ápice de esperanza. Más bien sonaba Sing continuamente, pero a pesar de todo fue bueno.

1.Extracto tomado de Trainspotting (1993), Irvine Welsh, España, 9na. ed. Anagrama pp.191

lunes, 5 de marzo de 2012

Experimento social


Me sentía como Renton en Trainsportting cuando decide dejar la heroína. Excepto por su conjunto de cosas que tenía a la mano para sobrellevar su adicción (me refiero al supositorio y la pornografía). Un poco así estaba yo esa noche, un poco sentí algo, sólo algo de desesperación, pero la prueba ha sido superada.

Decidí por, aproximadamente cuatro días, cancelar mi cuenta de Facebook. El reto tenía una razón algo boba, pero durante estos cuatro días significó más. El punto era hacer un experimento social. Después de reflexionar sobre estas cuestiones del: te extraño; te necesito; te quiero; las amistades, etc., me di cuenta que Facebook ha comenzado a ser importante para nuestra vida colectiva y personal.

Así que razón número uno para cancelar mi cuenta: pues nomás para ver qué pasaba. Créanme que lo pensé mucho, en Facebook desapareces, casi literalmente para ciertas personas. Sabes que si lo haces perderás el contacto con esas personas que te agradan demasiado, pero que lamentablemente si no es por esa vía, no sabrías nada de ellas. Aún así lo hice, porque de pronto, de pronto soy impulsiva.

Recuerdan que hace tiempo les comentaba de esa columna de Olallo Rubio donde decía que para dejar de angustiarse no veía noticiarios ni leía los periódicos. Pensé que necesitaba una razón más coherente que sólo el porque si, porque se me ocurrió. Luego me di cuenta que aplicaba la excusa de Olallo Rubio también para Facebook. Mis últimos corajes y que ha resentido mi estómago han sido provocados por el chisme maldito en Facebook.

Eso me llevó a la razón número dos: por salud mental y física dejaba estos días Facebook para relajarme y no estar metida en asuntos que no me corresponden o en su defecto que no me deberían de importar, y también debo confesar, para no sentir esa horrible ansiedad de que ella o él –cualesquiera, lo digo honestamente –me hablen, porque… pues ya fue mucho.

Y la razón número tres que, probablemente la gente normal pensaría  debiera ser mi razón número uno es: para no tener distracciones y avanzar en la tesina. Esa bien pudo ser una buena razón, pero el problema de las distracciones no radica en Facebook, al menos no es la única distracción, el internet es un cúmulo de distracciones. Lo malo es que es necesario incluso para las tesinas, tesis y trabajos de investigación.

El resultado fue bueno. Sentí mucha angustia al principio, como dos horas después de haberla cancelado. La costumbre me llevó varias veces a abrir la página principal de Facebook en lugar de la de Google. No duro mucho, aunque no lo crean. Me di cuenta que si, la red social se convirtió en una adicción pero quizá no en una muy grave. Al día siguiente había olvidado si quiera en revisar algo concerniente a Facebook.

La angustia de no checar Facebook, de hecho se generó porque las primeras dos horas después de cancelar la cuenta, las pase viendo vídeos, buscando noticias de posibles conciertos, googleando a bandas, cosas nimias que aunque no ayudaron a escribir con prontitud parte del marco contextual del trabajo que tenía que hacer, ayudaron a olvidarse de la casi necesidad que se había convertido revisar cada cinco minutos la página inicial de Facebook.

El segundo día, afortunadamente no la pase en casa, eso ayudo. Luego sin la distracción, comencé a leer y a leer sin control alguno, temas de la tesina por supuesto y una que otra fuera de él. También me dio la oportunidad de contestar  cuatro unidades de mi libro de inglés y achacó también a eso la buena calificación en mi examen. La costumbre se deshizo muy pronto.

No sé qué tipo de reacciones haya generado en ese mundo, porque a decir verdad se convierte en un mini mundo con una realidad simulada, mi inminente desaparición. Honestamente, tampoco me importa mucho, y escribo esto antes de regresar a ese mundo. Da un poco de temor, incluso pensé si no sería mejor borrarlo definitivamente al traerme tantas cosas positivas.

Primero que nada, si hubiera causado controversia mi desaparición sería muy triste, significaría que el mundo o al menos ese, tiene la percepción de que yo sin una cuenta de Facebook no existiría. Dos, el hecho de que no haya recibido mensajes y llamadas alarmadas de mi desaparición contiene un hecho negativo y uno positivo.

Por un lado es negativo porque eso quiere decir que a muchas de las personas que tengo agregados como “amigos” y su mundo es Facebook –lo dicen sus publicaciones, no yo –no les interesa si existo o no existo en su mundo ficticio, es triste pero como para el resto de la población ese mundo es importante, incluso o más que el mundo real, es revelador. O, sabían que volvería aunque eso también es triste, o, y eso puede ser más alentador, su mundo no es Facebook y en tal caso les va y les viene quien esta o no en él.

El lado positivo es que las personas con las que seguí conversando aún sin Facebook, no les interesa si estoy o no estoy ahí, porque mantener el contacto para esas personas va más allá de que una página te diga lo que hace el otro.

Aunque una de mis hermanas se dio cuenta de que había cancelado mi cuenta de Facebook hasta el tercer día. Bueno, mi familia es más cercana así que, aunque quizá hice una expresión de “¡duh!”, no fue tan grave.

Decidí regresar, después de mi experimento social, porque hay personas con las que, si, muy, muy tristemente, si no fuera por ese medio no sabría qué pasa con ellas, y porque a mi si me interesa mantener el contacto con esas personas. Y por otro lado porque Facebook se ha convertido en una excelente plataforma escolar, así que me sentía un poco perdida acerca de la información relacionada con la labor escolar.

Quien sabe si a la larga lo haga definitivamente. Cuando descubrí el internet y todo lo que conlleva, me trajo muchas cosas positivas, con uno que otro vicio. Alejarme de la red social, fue como cuando me voy de viaje, así me siento ahora, piensas y te das cuenta de cosas que sólo cuando estas lejos puedes ver.


martes, 18 de enero de 2011

Par o impar

Regreso a escribir y a pesar del tiempo sigo sin encontrarle sentido a mis palabras, créame las leo a menudo, pero sigue avergonzándome mi escritura y aún así encuentro un maravilloso placer en ver cómo de pronto en el ordenador aparecen las letras y conforman las palabras, es bastante interesante y divertido, debo confesar.

Regrese a la escuela, trimestre de cine, trimestre par. De nuevo pienso: es bastante estúpido creer que haya una predicción acerca de los números pares e impares de mi estancia en la carrera en la UAM, y sin embargo me sigue sorprendiendo que la teoría de los números impares y pares sea cumplida. Este trimestre por primera vez estaré con todos mis amigos en el mismo salón. Para serles totalmente franca no sé qué tan bueno sea y me refiero académicamente, de otro modo sé lo divertido que será.

Cine, justo ayer le comentaba a mi papá que eso del cine no es lo mío, me gusta muchísimo ver películas, comentarlas e incluso, la verdad me fascina que me dejen rondando una idea en la cabeza y soñar con ella después. Alguna vez platique con un primo de sus gustos, pues el resto de mi familia pensaba que él y yo teníamos mucho en común, y no nos hablábamos, yo había descubierto mucho antes la disociación de caracteres, personalidad e incluso gustos; le preguntaba cuáles eran sus películas favoritas y él me contestó “no veo películas, se me hace una pérdida de tiempo, sentarte sólo a ver películas, cuando puedes hacer más cosas, son dos horas de tu vida desperdiciadas”.

No estuve de acuerdo con su apreciación, en ese momento no recuerdo lo que respondí, seguramente me ofendí y lo deje hablando solo, o lo ignoré y deje que siguiera viendo su partido de fútbol americano, porque el ver fútbol americano eran dos horas de su vida sin desperdiciar.

Para mí, el acto de ver películas es mucho más que sólo aplastarte a comer palomitas y desperdiciar dos horas de tu vida; de los libros y las películas he aprendido muchas cosas. Además, eso de ver películas ha diferenciado distintas etapas de mi vida, jamás voy a olvidar cuando vi, y de verdad vi por primera vez 2001: A Space Odyssey, debo admitir la primera vez al ponerla en el reproductor de dvd hace ocho años, me dormí; la segunda vez, me quede con cara de “¿qué? A ver, a ver otra vez ¿qué?” y la tercera vez al ponerla, no sabía exactamente cómo describirla, pero causo un efecto en mí, recordaba todas esas imágenes todo el tiempo, es lo único que agradeceré a mi profesor de español de segundo de secundaria.

Estas vacaciones, vi como unas diez veces Trainspotting, la razón: siempre que veo esa película me cambia la vida, no soy una drogadicta, ni heroinómana o algo parecido (aunque a veces lo parezca), supongo que tengo vicio pero aún no sé con exactitud cuál es, el punto es que cada vez que la veo pienso “Claro la puedo cagar cuantas veces sea y al final siempre hay una reivindicación”, y no es que me valga, simplemente cada vez que la veo tomo más a la ligera las cosas.

Al final no, no creo que ver películas sea un desperdicio de tiempo, y a pesar de saber que eso del cine no es lo mío, pues para ser honesta, la producción y realización de un filme no es un asunto que llame mi atención, me encanta ver películas y me imagino que eso haré más de lo acostumbrado por tres meses.

Let it fall

Hoy regresando de la escuela, caminaba hacia mi casa tranquilamente, el clima era como para caminar a paso lento, eso o todavía estaba algo somnolienta del viaje de la escuela a casa. Iba atravesando la plaza cerca de mi casa y escuché sollozos de esos bien desgarradores, y al voltear vi a una chica llorando de forma muy dramática. No quería, pero la mire para comprobar si de verdad estaba llorando, cuando lo hice ella también volteo a verme y no tuvo ningún reparo en ocultar su llanto, voltee al frente de inmediato, la verdad me dio muchísima vergüenza, como si a mi hubiera sido a la que descubrieron llorando. Todavía al alejarme unos cuantos metros escuchaba su respiración agitada y frente, a unos pasos, unos chicos de secundaria besándose, se imaginan la escena, me sentí muy extraña.

Me quede pensando mucho rato en mi acto repentino de voltear la cabeza inmediatamente al encontrarme con la chica, siempre he pensando que el llanto es muy vergonzoso, en mi caso, obviamente, no es que lo menosprecie, la verdad siempre es un aliviane, pero que me vean llorando es algo que no soporto, nuevamente estoy demostrando que me faltan algunas tuercas. Para mí el llanto es para hacerlo en solitario, encerrada…en un cuarto acolchonado; bueno no, exageré, pero se me hace algo muy personal y al final, hasta me sentí algo molesta con aquella chica por llorar en un lugar público y tal vez más que nada por haberme hecho sentir tan incómoda.

Let it snow, let it snow

Por cierto, pasé exitosamente la navidad y el año nuevo, no son mis épocas preferidas, pero la navidad no fue nada extraordinario, salvo el hecho de todos los años, convencer a mi papá que debemos irnos temprano y el irremediable hecho de que jamás me hace caso. Y el año nuevo, por fin cumplí un deseo que tuve desde hace muchos años, cuando descubrí mi repudio al año nuevo: estar en mi casa, viendo películas, comiendo porquería y media, por fin lo hice, tampoco fue maravilloso, me quejo demasiado, pero no se sintió y la melancolía no llego de golpe, por lo que lo superé.

Supersonic sound

Este año aún no hay concierto a los que tentativamente quiera o tenga que asistir, bueno tal vez el de los Friendly Fires, pero eso ya será si de verdad me encuentro en la necesidad de ir a un concierto, siempre hace falta esa emoción e ilusión de “si, ya falta menos para ver a…”, por lo menos a mí me emociona mucho ese hecho. Tengo la corazonada de que quizá venga Daft Punk, ojalá y sea cierto, y al pensarlo es inevitable recordar cuando vinieron, qué concierto, qué experiencia y qué recuerdos aquellos con Gaby, siempre he pensado, sino fuera por ella no sería quién soy ahora, algunas personas piensan que soy simpática- digo algunas personas y lo que dicen, ciertamente no me considero así- pero si es que soy algo simpática, se lo debo a ella.

Pero regresando a eso de los conciertos, sería un año muy bueno si viene Daft Punk o Mew, lo sé, lo sé pido demasiado, pero pedir demasiado sería, que ocurriera un milagro y viniera Apparatjik (ni siquiera sé cómo se pronuncie eso). Hace unos cuantos días los he escuchado mucho, hace tiempo no lo hacía y debo confesar que me gusta bastante el disco, pero sigo rehusándome al proyecto, no, más bien me preocupa, no me acaba de gustar del todo.

Les explico. Apparatjik empezó por un proyecto donde se juntaron varios tipos de otras bandas para componer una canción, esta canción fue incluida en un disco llamado Songs for Survival, me parece que era para un documental de la BBC2 que hablaba acerca de la vida de las tribus indígenas en el mundo. El proyecto no acabo ahí, resultó ser un proyecto alterno para dos personajes, uno fue importante en algún momento dentro de mis gustos musicales, el otro es el más importante personaje de mis gustos musicales y mi mayor fuente de inspiración.

Apparatjik está conformado por Martin Terefe, al parecer un productor, sigo sin encontrar qué produjo anteriormente; Magne Furuholmen, ex integrante de una banda súper ochentera llamada A-ha, aja, aquella banda noruega que tocaba ese famoso tema de Take me on donde salía una mujer y era llevada al mundo cómic que estaba leyendo; Guy Berryman bajista del muy, muy empobrecido musicalmente, Coldplay, y por supuesto Jonas Bjerre, vocalista de Mew, me reservo los comentarios, es bien sabido lo que pienso de ese hombre.

Resulta que “wikipediandole”, encontré que Apparatjik es una palabra sueca de origen ruso que se utiliza para “describir a las personas que causan cuellos de botella en las organizaciones eficientes”, la banda tiene un estilo que se describe experimental, trabajan con varias personas, diseñadores, animadores, me imagino por aquello del concepto, tienen un vestuario específico para sus presentaciones (dos en total, si no me equivoco), actúan dentro de un cubo donde se proyectan varias animaciones y sólo se ven sus siluetas…¿a qué no se les antoja pretencioso?

Hasta para mí que soporto y me gustan las cosas raras, este proyecto me pareció pretencioso, cuando escuche su disco al principio pensé “suena a Mew, porque esta Jonas” y la verdad nadie me quitara la idea de que mucho del asunto creativo sale de la mente de ese hombre que tiene un buen de ideas locas en la cabeza, luego lo acepte y acabo gustándome, aún me da miedo todo el entusiasmo de sus integrantes por el proyecto, sobre todo tanta involucración de Jonas Bjerre, pero me gusta la música.

Lo que acabo por pasarme al lado oscuro, es decir, si Apparatjik me convencía en un 58%, subió un 80% debo decir, fue: no es el primer grupo que actúa detrás de una manta, donde sólo se aprecian sus siluetas, no es el primer grupo que utiliza recursos visuales sincronizados con la música (hablando justamente de Daft Punk), pero me pareció interesantísimo el hecho de construir un lugar donde tocaran, se proyectaran sus animaciones y además fuera una especie de galería de arte. Así que, si me preguntan, por supuesto los iría a ver.

Les dejo su página, si logran descifrarla o entenderla, por favor avísenme porque me he metido varias veces y no le encuentro ni pies, ni cabeza.

http://apparatjik.com/

Y de paso, sé que lo no harán y tal vez ni siquiera les interese, pero si quieren descubrir cómo supe que Jonas Bjerre era una artista en toda la extensión de la palabra, visiten su página, es un sueño para mí y mi mente. A mí me encanta “el famoso generador de números primos de Jonas Bjerre” y el “Human Voice” donde se pueden dar una idea de todo el registro vocal de este hombre.

http://www.jonasbjerre.com/