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martes, 23 de abril de 2013

Broken



Ella es aún pequeña. Su padre esta a su lado preocupado. La imagen es aterradora. Ella tan pequeña postrada en una cama. Él la mira porque no hay nada más en este mundo. Ella tiene los ojos cerrados. Imágenes aleatorias pasan de un momento a otro. Él la tiene tomada de la mano pero ella no parece percatarse. Él le dice: “Tú eres mi chica”.

No voy a decir que soy muy intelectual y veo películas independientes. Llegan porque en realidad no soy tan indie. Llegan porque me gusta lo mismo que a todos pero con algunas diferencias.

El cine inglés se me antoja atrevido, se me antoja simple y por sobre todas las cosas se me antoja melancólico y emocional. Es por eso que las películas de realizadores ingleses pegan en lo más profundo del alma. Llegan donde las palabras quizá no puedan hacerlo y quieres volver a ver esa escena una y otra vez para entender.

Broken llegó en un momento especial. Broken en el modo más técnico es una película inglesa. Ópera prima del director Rufus Norris. No existe un elenco espectacular, salvo Tim Roth y Cillian Murphy. Al decir espectacular me refiero a que no hay en la película actores que ganen las absurdas cantidades de Hollywood.

En cuanto a actuaciones espectaculares debo decir que la joven Eloise Laurence es realmente sorprendente. Nadie más pudo ser mejor esa pequeña niña que esta a punto de descubrir el cruel mundo en el que nos toca vivir.

En la película podrá haber mucho tópicos, pero quiero resaltar el que me conmocionó al punto de las lágrimas cada vez que la veo: la relación padre-hija.

Para los que tenemos algunos conflictos con los padres, puede ser padre o madre, lo entendemos. Es complicado querer a personas que nos dicen que tenemos que amar. Supongo que vendrá la inserción de la frase cliché de: “nadie los enseño a ser padres”. En realidad, nadie nos enseño a ser humanos y mucho menos a amar.

Dicen que las niñas son más apegadas a sus padres y los niños a sus madres. No sé qué tan cierto sea eso. La realidad es que en ambos casos, cuando una ausencia duele, duele en verdad. Puede ser, sí, puede ser que sea cierto que las mujeres estamos más apegadas a los padres.

A veces, es difícil verlo a los ojos. A veces es difícil abrazarlo para volver a sentir amor. Es difícil perdonarlo y verlo sufrir por mi causa. Yo no sé qué se sienta que un hombre te rompa el corazón, pero si dicen que el padre es nuestro primer amor, entonces creo que él ha roto mi corazón un sinfín de veces.

Cuando veo la escena que les describí al principio, me pregunto qué pasaría si estuviéramos en esa situación él y yo. Me pregunto qué sentiría él y yo. Me pregunto si podría regresar con él y también si él volvería a quererme como antes o volvería a importarle como antes. Sólo sé que el rojo es color cuando mueres.

viernes, 27 de julio de 2012

Trivialidades



Las cosas en México, en el mundo se han puesto muy tensas, algo ha pasado en este siglo, la gente ha cambiado. A la gente le importa más y le importa menos, es una contrariedad. He descubierto que la clave para hacer reaccionar a las personas o al menos una parte importante, es la pasión. Cuando ellos descubren que hay pasión dentro de si suceden grandes cosas.

Con la pasión viene de la mano el fanatismo y el extremismo, lo sé porque lo he sentido y lo he vivido. A la gente le importa y no le importa. Nos importamos y no nos importamos.

Ha pasado casi un mes desde que termine mi trabajo escolar, ese que tanto daño mental me trajo y tanto coraje realzo en mi. No es que no me importe ahora, me sigue doliendo, siguen saliendo lágrimas mientras leo aquellas atrocidades, pero me olvide de mi misma. ¿Qué me gusta? ¿Qué me hace sentir bien? ¿Qué necesito?

Sin duda alguna, aquello de que uno necesita estar bien para ayudar a los demás, para mí, se queda en ser una falacia. Uno puede estar hecho mierda y salir a las calles a reclamarle a la gente y con toda seguridad creo que hasta lo hacemos con más coraje. No es lo más sano, pero somos personas extrañas, muy extrañas.

Cuando salía de la pubertad me encantaban las trivialidades y tenía grandes expectativas y numerosos sueños, enormes. Es bueno tener sueños pero tienes que estar demasiado consciente de tu realidad para poder intentar soñar sin estrellarte. Y con respecto a las trivialidades, muchas, muchas son las pequeñas cosas por las que sigues con vida.

¿Por qué digo todo esto? Dos acontecimientos: El Corona Capital y los juegos olímpicos en Londres. Con todos los escenarios sociales, económicos y sobre todo políticos; han caído en gran controversia, siempre lo fueron pero ahora hay más presión y atención hacia ellos. Empecemos por el principio.

Con todo el movimiento de #YoSoy132, el Corona Capital se ha visto criticadísimo. En cierta parte no se volvería de esa manera si no fuera porque entre algunos de sus integrantes hay cierto tipo de personas que se la pasa pregonando la lucha social e irán al festival. Yo apoyo el movimiento pero sinceramente no he estado tan involucrada, aunque pienso muy similar.

Así pues, los demás recriminan a las personas que pretendemos ir al festival en cuestión. Hay muchas cuestiones, en las que estarán o no de acuerdo. Sólo puedo decir en mi defensa y sin el afán de ser perdonada o con el pensamiento de que me crucificaran: amo los conciertos y me hacen sentir que entre tanta porquería, estoy viva. No es una justificación, ni siquiera una buena razón pero es mi motivo.

Luego los juegos olímpicos. Tengo que reconocer que mientras veía la ceremonia de inauguración y miraba a las selecciones desfilar cual miss universo por el estadio, pensé que había cosas inverosímiles. Ciertamente no creo que como México, países como Libia, Egipto, Myanmar, Bahréin o España tuvieran multitudes ilusionadas y emocionadas con los juegos olímpicos, dada la situación en la que están inmersas. Me preguntaba, mientras desfilaban, cómo países así pueden estar ahí entre tanta jovialidad y ante la mirada de todo mundo, justo cuando ese es el mundo el que los tiene en el olvido.

Es por esa y muchas otras razones por las cuales muchos, muchos, y pienso seriamente que también los propios ingleses, toman con tanta amargura los juegos olímpicos. Les digo el mundo está de cabeza. Y lo acepto, lo veo, no me es indiferente, pero como lo hice por lo del Corona Capital, me pregunté ¿Qué me hace sentir bien?

La cosa con Inglaterra y Londres, es un asunto casi personal para mí, era parte de un sueño que tuve desde que decidí ser una persona diferente. Ese sueño era enorme y con el paso del tiempo se fue perdiendo, se convirtió en una cosa insignificante.

Cuando vi la inauguración y el trabajo enorme que hizo Danny Boyle –sobra decir, es uno de mis directores favoritos y sus películas han cambiado mi vida –movió algo muy personal. Aquel sueño grande que tenía, el que había desaparecido porque me di cuenta de mi realidad, no regreso, pero regreso el sentimiento que lo acompañaba cuando pensaba en él. Y aunque diferente, lo quise, lo quise otra vez.

En realidad deseaba tanto, anhelaba tanto aquel sueño, que a mis trece, catorce y subsecuentes años hacía las cosas con determinación. Determinación. Después de cuatro años en la universidad y tres de que las cosas cambiaron, determinación era lo que no tenía, y mucho antes de perder la determinación se perdieron mis sueños.

Ver representados los acontecimientos que hicieron a ese país, pero sobre todo escuchar, porque la música inglesa en lo personal me a dado tanto, hizo que regresara mi determinación por conseguir tal vez no ese sueño que comenzó cuando tenía trece años, pero si por resolver una de las tres preguntas que más me han causado conflictos. O al menos, conseguir algo de satisfacción en esas trivialidades que antes me hacían enormemente feliz.

sábado, 23 de julio de 2011

I told you I was trouble…


De verdad tenía planeado escribir, curiosamente pasó algo muy extraño el día de hoy. Les explico, me encontraba lavando mi ropa, escuchando un disco de un cantante de jazz que me gusta bastante, de pronto recuerdos vinieron a mi mente, con todo esto del fin de trimestre; a un año de terminar la carrera; la elección del área, y ver si esto acaba o no mal, recordé algunos trimestres anteriores.


De pronto no sólo me encontraba escuchando aquel artista de jazz, escuchaba un disco que una muy buena amiga me quemo, al final del disco me puso una canción, que a ella le gustaba muchísimo y me dijo “te va a gustar un buen”. Ahora después de cinco años confirmaba su teoría, me había fascinado. La canción era You know I’m no good.


Después de escucharla, pues es con la que termina ese disco, prendí la computadora y me encuentro con una terrible noticia: “Amy Winehouse ha muerto”. La noticia ha dado la vuelta al mundo, ha sido comentada por todos los medios, en sólo quizá, cuestión de minutos. La verdad me dejó pensando mucho y sentí un pequeño vacío, no sólo en gustos musicales, sino en mi persona.


A muchos esto les puede parecer exagerado, la verdad a mi también, y mi parte racional quiere entender por qué ese vacío. Para empezar algo que ya les he dicho, tengo cierta debilidad y admiro mucho a las personas, sobre todo a los músicos, una herencia de tantos años de ser fan de una banda; y luego el hecho de que una muerte no es algo que se entienda tan a la ligera, pero la música de Amy Winehouse me regaló tantas cosas en cierto momento que es casi imposible desligarse o no involucrar sentimientos.


Justamente recordaba aquellos tiempos donde a penas cumplía un año en la universidad, no sólo escuchaba aquel cantante de jazz, no dejaba de escuchar el Frank, por alguna razón ese recuerdo: ir en el camión por una de las distintas rutas que tome –antes de definir alguna –escuchando el disco Frank, me pareció reconfortante, y hasta sentí una especie de alivio.


También recuerdo, la vez que peleé con aquel profesor de filosofía en el bachillerato por cómo se pronunciaba Winehouse, y a pesar de esa diferencia ambos estábamos de acuerdo con que se merecía esos Grammy’s, aunque hipócritamente Estados Unidos había prohibido que Amy Winehouse pusiera un pie en dicho país.


Como ella lo dijo, alguna vez: “a todos nos han roto el corazón”, tal vez por eso tanta gente se identificó con las letras de esta mujer, con el modo en que su voz expresaba lo que todo corazón roto sentía cuando, bueno, eso llega a pasar. Posteriormente todo el mundo quedó cautivado, no sólo por su voz, no sólo por sus letras, también por su personalidad apabullante, yo quedé enamorada de ella.


Se fue una gran artista, aquella que mejor sabía expresar los sentimientos de pareja, la mujer de los excesos, de las drogas y el alcohol, de los escándalos, de los desplantes, la mujer extravagante y locuaz. Simplemente de esas mujeres que ya no hay, no existen, escasean o se deforman. Amy Winehouse, fue para mí, y supongo que lo seguirá siendo, una gran inspiración, sus letras depresivas, honestas reflejaban algo de mí que en ese entonces me era muy complicado expresar –sobre todo en relación a cómo se ve uno mismo –como ella sin duda se veía.


Cuando abrí mi blog por primera vez, ya hace bastantes años de eso, no sabía qué frase o palabra usar para definirlo, tenía que ser algo relacionado conmigo, y ya le había puesto en el link antisocial que es algo que me define bastante. Estaba en ese dilema, escuchando música, ya que escribir en el blog es la única actividad que puedo hacer escuchando música, de pronto apareció esa frase “you know that I’m no good” y dije es perfecta, es la indicada para describirme y para describir lo que plasmo en el ordenador o en papel. Así fue como recibió el nombre este pobre blog.


Amy Winehouse era excepcional, pero de algún modo todos tenemos algo de ella, en menor medida, sino no hubiera habido nadie que se identificara con sus canciones, con su música y con ella. De un modo soy como ella, así que dejemos de pensar en sus escándalos, en si se lo merecía, en si era obvio, en si era alcohólica (adjetivo difícil ya que hay mucha gente alcohólica, y carece de talento), drogadicta, era simplemente Amy Winehouse y así como ella, yo también les digo…


I told you I was trouble yeah you know that I’m no good

martes, 31 de mayo de 2011

Las consecuencias de los dulces dieciséis

Hace cuatro años fui a un concierto. Mi hermana, mi sobrino y yo esperábamos en las escaleras del Auditorio Nacional a que diera una hora decente para entrar a dicho recinto. Un hombre alto de tez clara, bien parecido y con sonrisa amable se nos acercó. Traía un gafete verde y muchos papeles en una mano; se sentó a lado de nosotras y nos preguntó si podríamos llenar un pequeño papel, y firmar una petición a favor de los trabajadores del campo para que recibieran mejores condiciones de vida y de salario. Ahí empezó todo.

Mi hermana y yo hicimos preguntas, él amablemente nos explicó a grandes rasgos la función de Oxfam. Después de eso decidí meterme a la página oficial de Oxfam, necesitaba saber qué era lo que hacían y cómo. Leí algunos informes acerca de cómo habían ayudado a mejorar las condiciones de trabajo de algunos campesinos en África y Sudamérica, realmente les creí. Oxfam, el incrementó de atención a sus campañas de “Comercio Justo”, me llevaron a otra página: Amnistía Internacional (AI).

Cuando uno es joven, no le interesan demasiado las cuestiones sociales, pero les digo que yo soy rara, esta onda de las injusticias me hacía bastante ruido desde que era una mocosa, más que nada porque me gusta ver, no sé si observar, pero veo. Por esa razón me sentía bastante anormal al estar leyendo reportes de Oxfam, sobre todo porque después del pesimismo general que me llego en la secundaria, no le creía a ninguna ONG, ni siquiera a Greenpeace.

Todo esto lo recordé por ese asunto antes mencionado en este pequeño espacio, de esta pequeña personita, sobre la reminiscencia de aquellos momentos entrañables en mi vida. Imagino que la razón es la cercanía de mi cumpleaños y aunque soy todavía una jovenzuela, tener que llegar ya a los veinte-algo comienza a pesar.

Hace casi dos semanas, hice algo que quería hacer hace cuatro años cuando me metí a las páginas web de Oxfam y AI, como toda una dulce, soñadora e idealista muchachita quería ser voluntaria en cualquier de esas dos organizaciones, pues eran, por mucho, en las únicas en las que creía. Pero había razones de peso para no poder cumplir ese deseo en aquellos años: a) era demasiado joven, no tenía ni la mayoría de edad; b) seguía en el bachillerato (uno con un nulo prestigio) por lo cual mi colaboración no sería significativa ; y c) me daba miedo.

Decidí retomar ese deseo y heme aquí, llevo una semana y media siendo voluntaria en Amnistía Internacional, me hace sentir bastante bien. Más que por el hecho del rollo activista pretencioso o sentirse Mahatma Gandhi, son cuestiones más personales y nada pretenciosas por las cuales me hace sentir bien. Además de ser un poco más productiva que sólo tirarme a perder el tiempo en internet, ahí hago algo que tal vez no sirva o no cambie el mundo, pero hago algo, y lo más importante decidí hacerlo, por primera vez en mi vida tuve iniciativa y estoy dentro de algo que vale la pena.

La gente a mi alrededor piensa que me metí para aplicar mis inútiles estudios de Comunicación o para liberar mi servicio social (tal vez ayudaría y si decidí hacerlo ahí), eso es basura, no me metí por eso. No podemos retroceder a lo que éramos; pero sí puedo recuperar lo que deseaba y la universidad me ha quitado, lo quiero. Además irónicamente Amnistía me ha llenado de un espíritu más positivo, y nuevamente me refiero a algo personal, mi dramatismo y estar constantemente pensando en mis problemas existenciales, mi negatividad frente a mis propios problemas.

No sólo escuchas distintos acentos, hay gente ahí comprometida con su trabajo, sin ser fanáticos, conscientes de lo que pueden o no pueden hacer, amables la mayoría. Me preocupa el pensamiento de la gente donde AI puede hacer milagros, es una ONG con mucho poder de convocatoria, pero son personas y aunque este ahí dentro, sigo pensando que no se puede cambiar el mundo. Se hacen cosas, cambias tú, pero tú no eres el mundo, y tendríamos que matar a todos y repoblar con gente buena para hacer un cambio sustancial, pero no sucederá. Amnistía Internacional, para mí es una forma de decir “me uno, no estoy de acuerdo con lo que pasa en el mundo”.

Después de estar una semana y media ahí me di cuenta: el mundo es una mierda, pero no sólo para mí, es una mierda para todos y si estoy aquí respirando entonces voy a hacer algo con eso, quejarme, sufrir por mis problemas existenciales y darme cuenta que alguien sufre también.

lunes, 25 de abril de 2011

Extras

Cuando era un poco más joven, pensaba que el mundo de los medios era bastante glamoroso, por mi poca experiencia con los medios (aja), me he dado cuenta que no es así, hay que ensuciarse las manos, hay que hacer muchas cosas y con todo eso nunca llegarás a ser famoso, sí eso es lo que en verdad quieres.

Extras es una serie inglesa que trata precisamente de eso. Vemos a los grandes actores de Hollywood, pero qué pasa si nos acercáramos un poco más a observar, si nos metiéramos, como lo dicen en el teatro, tras bambalinas, veríamos a montones de personas trabajando para una súper producción y precisamente las que tienen más reconocimiento (actores, directores, escritores) no son precisamente las más agradables. Cuál es la historia de las personas que trabajan para estas producciones, lo que es más, cuál es la historia de las personas que salen en una escena, detrás, que sólo entran y salen… de los extras.

Me gustan mucho las series, pero mi problema es que son demasiado largas, debo tener mucha constancia para seguirlas todos los días que los transmiten o en su defecto, echarme por lo menos cuatro horas seguidas en internet de una serie de personajes que entran, salen, se mueren, reviven, se involucran con todo el elenco, etcétera; la verdad es que personalmente acaban fastidiándome. Hace algún tiempo escuché la serie de Extras, de hecho fue hace mucho tiempo y en realidad ni siquiera sabía que era una serie. Quizá si la hubiera comenzado a ver cuando se estrenó aquel ya lejano año de 2005, no le hubiera entendido y ni siquiera hubiera tenido sentido para mí. Cabe mencionar que vino en un momento excelente en mi vida y ver la serie, además de divertirme, me sirvió bastante.

Extras fue una producción de la BBC y posteriormente la trasmitió HBO, es muy corta, consta con dos temporadas de seis capítulos cada una, cuya duración es algo así de treinta minutos aproximadamente y un especial de navidad que más bien es el final de la historia. Más o menos la cosa es así, la serie trata de un hombre llamado Andy Millman quien es extra en varias películas mientras busca a toda costa conseguir un papel principal en alguna de ellas, se involucra en una serie de enredos junto con su amiga Maggie Jacobs, que es por demás distraída y al tratar de ayudarlo siempre lo mete en más problemas. Las cosas se complican pues su agente Darren es un incompetente y con frecuencia también lo mete en apuros.

Todo parece mejorar cuando la BBC le ofrece un contrato a Andy para hacer una serie de televisión cómica que él mismo escribió y que transmitirá en la BBC1, las cosas podrían mejorar, Andy podría convertirse en un exitoso y respetado actor, para que posteriormente pueda trabajar con las grande estrellas de Hollywood; sin embargo la sorpresa será mayor cuando Andy se dé cuenta que el programa no se realizará como esperaba y tendrá que enfrentarse a las críticas de la prensa y la audiencia.

La serie es muy divertida si entienden el humor inglés, muy ácido, sarcástico, bastante directo y a veces hasta grosero, si no están de acuerdo con ese tipo de humor o también se ofendieron con los comentarios de Top Gear, realmente no se las recomiendo - no hacen comentarios sobre los mexicanos- pero advierto de una vez. La producción es buenísima, los saltos de pantalla entre lo que ves en televisión y lo que hay detrás, son increíbles. Yo no sé cómo una serie como esta no tuvo tanta promoción como lo tienen series americanas, sería muy complicado que la transmitieran en televisión abierta, por ejemplo, la verdad me podré escuchar muy sangrona pero no es para todos, el grueso de la población no la entendería, y por otro lado pensaba que había otra cuestión, la sociedad inglesa no es la misma que la mexicana, pero al ver la serie completa… no esta tan alejada, las audiencias aquí y en china al parecer son lo mismo: a la gente le gusta la basura.

Quizá sería una de las razones por las cuales no transmitirían esta serie aquí, critican muy sutilmente, creo (el creo es para lo de la sutileza), la forma en que se producen los programas de televisión con el pensamiento de que la gente es estúpida y puede consumir lo que sea, lo ven, no muy alejado de cómo se hacen los programas para televisión en nuestro país.

He pensado: esta serie sería excelente para que la vieran mis compañeritos de la carrera, y no porque salgan unas lámparas arri, pues podría emocionarles el hecho, sino porque a mí, me hizo entender muchas cosas sobre los medios en cuanto a producción y sobre todo porque la historia de Andy aplica para muchos compañeros que conozco. He reflexionado bastante al respecto en las últimas semanas, pienso, los medios te atrapan y te arrastran a un ambiente bastante hostil, son engañosos hasta para los que estudiamos algo sobre los medios. No sólo en mi carrera, aunque se dan más casos, hay personas que tienen un constante dilema interno sobre qué es lo que quieren, sólo les voy a parafrasear algo que le dicen al personaje de Andy Millman:

-¿Qué es lo que quieres, ser respetado o tener fama, qué quieres hacer una obra de arte o tener seis millones de espectadores? Escoge porque no puedes tener las dos.*

Otro plus que no les he comentado es que en cada capítulo participan diferentes artistas como: Ben Stiller, Kate Winslet, Samuel L. Jackson, Orlando Bloom, Ian McKellen, David Bowie, Robert De Niro, entre otros, son muy cómicas sus apariciones, bastante acertadas y muy al caso. Mis favoritas fueron Kate Winslet, el joven Daniel Radcliffe y su condón, y la maravillosa canción de David Bowie. Podrás amar a Andy, Maggie, Darren y su asistente Barry o los podrás odiar, pero la verdad es que te harán reír mucho. Altamente recomendable la serie y para ponernos a reflexionar un rato.

Irónicamente la serie Extras ganó un BAFTA, si la ven ya sabrán por qué es irónico.

*Esta frase se la dijo un representante que tuvo Andy, en el último capítulo, buenísimo por cierto por la crítica a los programas como Big Brother Celebrities, en nuestro caso como el Big Brother VIP espantoso que transmitieron.

viernes, 4 de febrero de 2011

De ingleses, flojeras y etapas

Hoy de repente sentí esa necesidad de escribir. La verdad si se ha vuelto un hábito y he descubierto también, que junto con ese hábito de escribir siento la necesidad de ser leída, por alguna extraña razón, incluso por mí misma, supongo que es una forma de hablar conmigo misma, o algo así.

Tengo muchos temas en la cabeza y podría empezar con algo de lo que todo el mundo habla: los comentarios de “Top Gear”. Cuando leí la nota en la semana, se rompió mi corazón pues era una producción de la BBC, si, la misma pionera en radio y televisión, si, la misma que transmite los excelentes programas de Jonathan Ross y Jools Holland, más que nada fue eso y no un espíritu o sentimiento patriota, no presente en mi persona y mucho menos gracias a los festejos del bicentenario y centenario realmente vergonzosos.

Luego me dio risa, por toda la controversia, los ingleses son así, su humor ácido los caracteriza, eso no es para nada una justificación por supuesto, pero eso era lo que amaba de ellos, nos toco a nosotros y ni modo, y por otro lado pienso, por qué cada mexicano se siente aludido con tales comentarios. La verdad, si, se mancharon, pero veámoslo de otro modo para no estancarnos en los infinitos comentarios en la red con lenguaje poco formal, altisonante, estúpido y vulgar que caracteriza el enojo del mexicano.

Los hombres de Top Gear no dijeron nada que no sea cierto, somos unos flojos, somos de los países con mayor índice de obesidad y por supuesto el comentario hacia el embajador con toda seguridad no estaba lejos de la realidad. Aceptémoslo no nos molesta el hecho de las “ofensas” hacia la cultura de nuestro país y, el triste y pobre cliché del mexicano recargado en un cactus con un sombrero y zarape, no, realmente la causa de tanto comentario y tanto enojo es: acertaron, la verdad es bien incómoda y eso dolió.

Lo mejor de todo o más bien lo más triste es seguir el juego de tres personas que se atrevieron públicamente a decir una parte de verdad. Por alguna razón en todo país hay gente racista y xenofóbica, volteemos a vernos, somos iguales, me encanta el comentario de “no todos los mexicanos somos así, por qué nos encasillan” y ese es aún más bello cuando se junta con el comentario de “malditos ingleses, son una basura por esto, esto y esto”, los ingleses nos dirán “no todos somos así” - es cierto no todos los mexicanos son así- por tres personajes no creo que toda Gran Bretaña piense lo mismo y por supuesto seguirán viniendo ingleses a tocar, la gente los irá a ver, y por supuesto no por eso van a dejar de amar a los Beatles, los Rolling Stones, Pink Floyd, Radiohead, Oasis, etc. ¿Cómo dice ese dicho? Ah sí, crea fama y échate a dormir (casi literal dicen estos tres tipos).

Después de este tema, pasemos a lo siguiente en la lista. Llevo tres semanas en la escuela y siento una flojera impresionante (hablando de flojera). El punto es, todo ha sido tan relajado desde el inicio de trimestre hasta arrastrarte a las garras de la flojera. Mi maestro de taller no sabe gran cosa y uno se pone más exigente cuando te toca vivir una especie de síndrome de Estocolmo, ya sé, ya sé, nos quejamos demasiado, pero he descubierto que ese es mi pasatiempo favorito: quejarme.

Por otro lado la clase de teoría se vuelve interesante, algo complicada de entender del todo, pero interesante. De tarea me dejaron un análisis de una película, y al realizarlo comprendí por completo el comentario del maestro al decirnos que el análisis era un recurso académico, profesional y era muy difícil sacarlo a relucir en una plática con los amigos, pues, seguramente acabaríamos sin amigos. Escogí Hard Candy, la primera vez que la vi pensé “qué rayos” y al final dejo esa sensación extraña, esa ansiedad de ver y ver la película, e inevitablemente logró entrar en mis gustos, así que me ayudo bastante eso del análisis, si te das cuenta de unas cosas medio densas.

Y hablando de películas, ayer me fui a ver Black Swan, el escribir el título en inglés me remite sin pensarlo dos veces a la canción de Thom Yorke, pero no tiene nada que ver. Tenía muchas ganas de ver está película, obviamente salió muchísimos meses después de haber sido estrenada en Estados Unidos y de que yo viera el trailer. Para empezar es Darren Aronofsky, nunca olvidaré esas escenas de Pi y Réquiem, y la película no me decepcionó, creo que Darren Aronofsky sabe retratar muy bien los momentos fatídicos del ser humano, ya sea alguien que sabe tanto y al final desea no saber nada, alguien que tiene sueños y al final se vuelven en pesadillas o en este caso alguien quien pelea entre su mitad blanca y su mitad negra. Definitivamente tienen que ver está película, independientemente de que ahora me fije en detalles en las películas antes casi desapercibidos por mi persona, les puedo decir que si te deja pensando.

Ayer al ir a ver Black Swan, fui sola y he descubierto un verdadero y exquisito placer en ir al cine sola, con anterioridad pensaba que me vería ridícula yendo al cine sola, la verdad también me deprimía pensar en el hecho, me decía a mí misma “te vas a ver toda sin amigos”. Tengo amigos, sólo que muchas veces nuestros horarios no coinciden y al final creo que ha llegado sólo un poquito de espontaneidad a mi vida, pienso, “quiero ir a tal lado” y simplemente lo hago. Ya había ido a la cineteca sola y lo había disfrutado, de cierta forma sentía como si toda la sala fuera para mi sola, no es que no hubiera nadie, más bien era que los demás me importaban muy poco, a pesar de los comentarios que lamentablemente si podía escuchar, pero era como si proyectaran una película sólo para mí.

Además era como si no tuviera un compromiso con nadie, como si no me viera en la necesidad de tener que voltear al menos dos veces a mi compañía para sonreírle o darle una señal de pasarla bien, estaba ahí en la sala con un montón de desconocidos y en realidad estaba sola, se escucha muy triste, la verdad lo es, pero creo que es parte de vivir y aprender sobre todo, a vivir en soledad. Tengo amigos, mis hermanas, mi papá, pero la mayor parte del tiempo estoy sola, me era imposible estar conmigo e ir a lugares sin alguna compañía. Por ahora disfruto un poco de esta melancólica soledad y no me importa mucho si la gente piensa de mí que no tengo amigos, bueno los tengo, ahí están, pero no pueden estar siempre (espero que si esto lo leen mis amigos no lo tomen a mal).

Todo esto me hizo pensar en muchísimas cosas, también me afectó eso del tema de la película, me dejo pensando, es un poco frustrante cuando pasa eso con las películas, algunas me hacen sacar una sonrisa, otras como Trainspotting me hacen pensar “ah sí, bueno, me vale”, pero está película fue como un “auch”. No sé si algún día sacaré mi cisne negro o algo así, pero me dejo bien ida y me fui de la plaza caminando como zombie, trayendo a mi cabeza un sinfín de imágenes, pensamientos y letras. De hecho imagino que me hizo pensar tanto que me dolió la cabeza al llegar a casa y parte del día de hoy estuve igual, tengo que volver a la normalidad o la gente preguntará qué sucede y como diría una canción que recientemente volví a escuchar con atención “algunas cosas son fáciles de explicar”, pero como también decía la canción “¿no odias hablar y explicar?”, me pasa lo mismo.

Yo siempre paso por diversas etapas, aunque eso pasa con muchos de nosotros, es clásica la etapa de felicidad cuando te entusiasma algo, lo que sea, o esperar algo con entusiasmo, donde siempre sonríes, convives y haces reír a todas las personas. Luego sigue como la etapa que denomino “creo que entro en crisis”, es donde sabes que algo está mal interiormente y aún sigues poniendo sonrisa de plástico para que los demás no piensen que estás mal de la cabeza, entonces haces más tonterías y ríes más. Después está la etapa que llamo “pesimismo” en donde interiormente ya sientes que nada vale la pena pero continúas haciendo tus actividades monótonamente. Posteriormente está la etapa “ya valió madres” donde entras en la depresión a todo lo que da; no encuentras sentido a nada; pasas todo tu tiempo quejándote; pensando y como último recurso tirarte a tu cama a llorar.

Finalmente está la etapa “¡Ay ya!”, en la que estoy en este momento, ya pasó todo lo anterior y hasta tú te hartas porque además no deseas contarles a los demás tus problemas o si lo haces nunca es de forma total, sabes que si lo dices completo puedan enviarte al psiquiátrico, pero estás muy harto, piensas en pasar la hoja sin importar nada y volver a recurrir a las sonrisas de plástico. Como bien dijo un muy buen amigo mío “disfrutas tu soledad pero no dejas que te gobierne”, así que bienvenidos a mi etapa “¡Ay ya Danielita, te tiras bien duro al drama!”

Aún así, como dice esa canción que escuche “Ah como me encanta quejarme”.