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lunes, 9 de abril de 2012

Pavor a Junio


Ayer con la entrada, leí cosas de este espacio escritas con anterioridad (sí, otra vez) quedé impactada con todas las cosas que no recordaba, con esos momentos donde algunas relaciones no eran complicadas. En fin, después me percaté de que es abril, el mismo abril en que re abrí el blog con la entrada destinada a reseñar el concierto de Two Door Cinema Club. Es abril y si lo ven por los archivos, cada vez pasa más rápido el tiempo.

No me dejo dormir la idea, en verdad, el tiempo pasa rapidísimo y da mucho miedo. Después de abril, sigue mayo que es espantoso, pero junio, junio es el peor del año –sin contar diciembre que siempre se cuece a parte –el terrible, terrible junio. No hubiera le tomando tanta importancia al asunto, hasta que en el metro una mujer le dijo a otra: “ya esta semana es quince y dentro de dos semanas se acaba abril”, quería gritar en ese momento pero me contuve.

Junio es horrible. Es casi verano, hace mucho sol, los días no son nada frescos, es casi mitad de trimestre escolar o en su defecto suele ser un mes pesado en trabajo; la gente anda muy rara esos días y… está bien lo acepto, en junio es mi cumpleaños y es espantoso, realmente espantoso.

Mayo es turbio por una serie de fechas y circunstancias que no son del todo agradables y un mes que anteceda al espantoso junio no debe de ser tan lindo. Pero lo paso, lo paso y lo acepto, a veces ocurren en ese mes cosas agradables, pero se termina también al finalizar el mes. Ya lo mencioné, mis cumpleaños no son un hit, no lo serán jamás, ha habido unos mejores, pero en general es lo mismo.

Me aterra este junio por muchas circunstancias. Para empezar es el último en la UAM, y cumplo veintidós años. Es muy fuerte, muchos –todos –me dirán “Por favor, eres muy joven”. A los trece años era muy joven, a los trece años estaba consciente de que a los veintidós años terminaría una carrera, en ese entonces no sabía cual, pero sabía que era esa edad donde mi vida estudiantil terminaría.

Da miedo, jamás me tomé un respiro; afortunadamente o desafortunadamente, ahora creo que ambas, el destino que imaginé a esos trece años se cumplió al pie de la letra, y me refiero a que iba a seguir y seguir en la escuela hasta llegar a este punto y entonces salir a la vida real, en el cual a esa tierna edad era toda una fantasía.

Más que eso, más que eso, a pesar de haber vivido a mis dieciocho años la crisis de los veintitrés, si claro, ilusamente pensé que no me llegaría a mi propiamente, ya lo había visto y vivido con mis amigos. Pues todo parece indicar que llegará exclusivamente para mi la crisis de los veintitrés y con muchos creces. Cuando tenía veinte años escuché la canción de Incubus, Pardon me y pensé: “Si, cuando cumplas los veintitrés escucharás a todo volumen esa canción”. Bien, pues terror, me queda un año para escucharla.

Me da pavor, junio es el peor mes, el peor.


domingo, 31 de julio de 2011

La vida en trimestres



Casi oficialmente termino mi relación con la universidad y también casi cumplo mi tercer año dentro de la universidad. Había estado pensando en eso durante las últimas semanas, sobre todo el fin de semana pasado con las canciones antañas de aquellos tiempo de buenaventura, ilusión y ensoñación. Es por esto que decidí escribir el pequeño recuento de mi estancia en lo que sí fue mi carrera, ya que gracias el “magnifico” plan de estudios de la UAM, empecé el plan de estudios de la “carrera” hasta después de un año.


Para seguir un poco el hilo de estos pensamientos, pongo el número del trimestre y lo que recuerdo más de ellos, siempre hay un disco, canción, banda o solista al cual escuché mucho durante algún trimestre (por si les parece extraño los títulos).


4º Mew: Behind the drapes

Fue bastante complicado, tenía un sabor agridulce, ansiaba con locura entrar de lleno a lo que sería la experiencia universitaria de la carrera de Comunicación Social, pero había sufrido una pérdida importante. Ese trimestre la necesidad de compensar ese sentimiento agridulce me llevo a una buena experiencia en cuanto a técnica se refiere dentro del trimestre que popularmente dentro del ambiente universitario le denominan “diseño”. Aunque por otro lado la parte teórica me costaba trabajo –primera vez que tome café con coca cola –y una profesora por demás intolerante, arrogante y típico, con las tres m’s (antes ya explicadas en este espacio). A pesar de no haber salido con una buena nota en teoría y realmente sentirme una idiota en cuanto a esa comprensión de la parte teórica, se compensó con la satisfacción en la parte de taller, de cual –aunque pobremente realizado –me siento orgullosa. En ese trimestre la música de Mew me aliviano bastante, fue parte fundamental dentro del trabajo creativo de mi proyecto y por su reciente visita, más cercana a mí. Conocí a personas importantes que no sabría que serían así de importantes.


5º Phoenix: If I ever feel better/Jamie Cullum: Nothing I do

Después de unas merecidas vacaciones, entré al quinto trimestre, me emocionaba bastante, seguía “fotografía” y después del discurso introductorio que con el paso del tiempo llega a fastidiarte, me enteré que mi grupo era el del turno vespertino, la mala suerte comenzaba y también mi odio hacia los servicios escolares de la universidad. Tuve que hacer mi primera permuta al grupo donde se encontraba la profesora que me había impartido teoría en cuarto trimestre. Seguramente estaba pagando algo muy malo que hice. Fotografía no era lo que esperaba, comenzaba a deprimirme, me sentía la persona con menos talento y creatividad del planeta y la parte teórica se seguía complicando para mí. La incompetencia de mi cerebro llego a un punto crítico. Rescató el concierto de Phoenix ese trimestre y las personas que conocí, también algunas que no sabía que se convertirían en personas importantes en mi vida. Puse a Jamie Cullum, su canción fue la elegida para mi trabajo final en la parte de taller, pensé que la odiaría. Mi trabajo fue un verdadero asco. Algo comenzaba a no cuadrar entre mis deseos y lo que vivía.


6º Muse: The resistance

Después del agotador quinto trimestre, hice mi segunda permuta al grupo donde se encontraban mis amigas para “periodismo”, fue un buen trimestre en algunos sentidos, el grupo era tranquilo, estaba con mis amigas, los profesores eran bastante alivianados y algo que quizá hasta ahora reflexioné: no había parte técnica, lo cual me tranquilizó bastante. Por otro lado el profesor que tuve para el taller, que era más bien de técnica pero periodística, sabía mucho, pero eran clases de historia de las cuales no aprendí mucho. Se puede decir que ese trimestre fue una especie de limbo para mí, como de descanso, por supuesto no sabía que sería el último así. Supongo que hasta ese momento había un punto en el cual disfrutaba mi carrera. No esperaba mucho de periodismo y tenía la esperanza en lo siguiente. Rescaté muchísimo ese trimestre el regreso al placer de la escritura que había perdido gracias a la inseguridad afianzada por los trimestres anteriores sobre mi redacción –insisto sigue siendo bastante mala –pero al menos esas clases de escritura me ayudaron bastante. The resistance fue una parte importante, incluso para la escritura de algunas cosas.


7º Florence and the machine: Dog days are over/ Blonde Redhead: In particular

La vida escolar se tornaba más complicada, más confusa, sobre todo con la llegada de este trimestre en particular. Escuchaba miles de rumores de que el trimestre de “radio” era el más difícil, la verdad con mis múltiples miedos cada trimestre había considerado que podría ser el más difícil. Nuevamente una especie de karma o de mala suerte llegó, me había tocado en el grupo con el maestro más maldito de radio, me pareció también una especie de auto bloqueo porque antes de saber que era maldito me sentía tranquila. El trimestre fue pesado, mucho, por primera vez me quedaba hasta altas horas de la noche en la escuela, llegaba agotadísima a mi casa y ni hablar de la autoestima que estaba por los suelos, ya que mi profesor era de esos que les gusta hacer menos a la gente. A pesar de eso al final pienso que la convivencia fue buena, conocí mejor a personas que no imaginé que conocería tan bien, aunque fue el trimestre cuando esa pequeña inquietud que surgió en quinto trimestre se volvió más grande, la pregunta surgió ¿qué hago aquí? En cuanto a la parte teórica no me fue excelente, pero no estuvo mal, prefería mis clases de teoría que la práctica algo muy raro, aunque no tanto para mí.


8º Two door cinema club: This is the life

A modo de descanso, un poco, y más del lado de estoy en el limbo, llego el octavo trimestre, nuevamente la permuta fue una opción para estar con los amigos. El trimestre tan ansiado de “cine”, la verdad al punto en el que me encontraba, ya no era ansiado. Sabía de antemano eso de que la parte técnica no se me daba, por lo tanto me llego el miedo irracional de no querer tocar ningún aparato relacionado con la parte de taller. Tanta era mi negación que más bien sentía que no quería hacer absolutamente nada, de hecho, me parece que eso sucedió, no hice nada. Mala idea, por otra parte, hacer equipo con amigos. Trabajo es siempre trabajo, desacuerdos hay siempre, pero qué difícil es esa parte con los amigos. Cada vez la vida estudiantil se me hacía más insoportable y el hecho de despertarme todas las mañanas para ir a la escuela se me hacía por demás inútil y fastidioso. En la parte de taller nos había tocado un maestro muy incompetente para la labor de la enseñanza, por lo cual me sentí no sólo decepcionada de mi incompetencia y la del profesor, también de la negligencia de la universidad por poner a personas así a impartir la docencia. La parte teórica fue igual de tranquila, más interesante eso sí. Pasaron cosas muy extrañas ese trimestre, que me cambiaron a mi y mis relaciones interpersonales de alguna forma negativa.


9º Moby: Porcelain/ Lykke Li: Silent my song

Llegué al último trimestre de esta parte “profesional” de la carrera. La verdad me encontraba escéptica, no podía llegar algún profesor, una materia, una máquina que me hiciera cambiar de opinión acerca de mi estancia en la universidad y sobre todo de esta carrera. Hice mi última permuta de la carrera, para cambiarme con el maestro más maldito del trimestre de “tele”. No me pregunten por qué lo hice ya que ni yo misma lo sé, supongo que me gusta sufrir y lo hago bien. En este momento aseguro que ha sido el trimestre más pesado que he vivido, no sólo porque el profesor es un desgraciado, no sólo porque trabajamos día y noche, no sólo porque sus regaños nos afectaban tanto física como emocionalmente, también porque las cosas dentro de mi vida privada no se encuentran del todo bien, juntado todo esto, este trimestre fue una verdadera porquería. La duda se ha disipado por completo, porque se ha convertido en una realidad: no estoy hecha para esta carrera. Y estoy muy agradecida de que falte muy poco para que termine y tenga tiempo de reacomodar, o al menos intentar, mi vida. Y por otro lado debo reconocer: a pesar de sufrir tanto este trimestre, puedo decir que de algún modo la pase bien gracias al buen grupo que me toco, de esas personas alivianadas y simpáticas que pocas veces te encuentras.


No hay música de fondo


He resumido lo que viví en un año, y parece ser tan rápido, gracias a que ahora mi vida se mide en trimestres, es bastante molesto, si quiero contar algo, siempre tengo que decir “bueno cuando iba en cuarto trimestre” o algo por el estilo. Me he quedado en el área de Periodismo, porque descubrí que sigue siendo lo más honesto que puedo hacer, pues elegir otra cosa además de atormentarme por otro año más, sería engañarme a mi misma, querer hacer cosas que ya sé que no puedo hacer, es patético.


Trato de no odiar la universidad, pero tal vez, y ahora no me da tanto miedo decirlo públicamente, la UAM ha sido de las peores cosas que me han pasado, acabo con mis ilusiones, con mis sueños, con mis relaciones sociales, con mi alegría. Lo único que ha hecho es amargarme, hacer que tome todo a pecho, absorberme casi por completo y envejecerme como no tienen una idea. Pero esta sólo es mi experiencia personal, conozco a varias personas que la UAM casi los ha salvado, no fue mi caso, simplemente. Esto debió suceder, sucedió.


No sé, ni pretendo adelantarme a los hechos, así que no haré una predicción de lo que ocurra el siguiente año, tengo una pequeña esperanza de que me satisfaga más que este último año, y siempre me refiero al aspecto netamente académico, aunque con frecuencia afecta la vida social. No estaré al lado de mis amigos, me entristece hasta cierto punto, pero me llena más de incertidumbre, me llegan los pensamientos aquellos de lejanía y cercanía de las personas, si afecta eso, a pesar de no desearlo. Quizá por esa razón nunca entable relaciones tan estrechas con compañeros del tronco interdivisional y divisional, supe que tomaríamos caminos diferentes.


Se sienten cerca las vacaciones, así se le llama al conjunto de días donde no tienes una obligación de cualquier índole, me gustaría hacer muchas cosas, me propuse hacerlo, veremos si lo cumplo, por lo pronto debería irme a la playa o al menos a Oaxtepec, pero la economía personal sigue sin estar en condiciones para darme ese lujo. Lo único que si espero del siguiente año, es que mi vida se deje de medir en trimestres.

jueves, 14 de abril de 2011

El club de cine de las dos puertas

Regrese después de algunos fletes existenciales, dudas, enojos, frustraciones, impaciencias, etcétera, etcétera.Tengo muchísimas cosas que contar, tantas cosas que vi, escuché y viví; podría ser una de las razones por las cuales regresé a escribir, y sí realmente es una de ellas pero no la verdadera.

Cuando cerré el blog lo más difícil para mí fue: qué haré ahora cuando pase algún concierto. Independientemente de que este blog lo he usado o lo use en fechas recientes como desahogo, en un principio su finalidad era simple: voy a conciertos, cuento lo que veo y sobre todo escucho. Por lo tanto, sí acabo el trimestre, sí viví cosas un poco densas, sí fue un poco extraño, pero no, ya no importa mucho en este momento.

El pasado sábado 2 de abril se presentó en el Lunario del Auditorio Nacional Two Door Cinema Club. El antecedente: vinieron al Corona Capital Fest el pasado mes de octubre del año pasado, los vi digamos un poco hasta por error y cuando los escuché y, para mi sorpresa jalaron a un buen de gente, supe que entrarían en mi, si lo voy a decir mamonamente, mi selectivo gusto musical (sé que no es el mejor pero existen reglas personales en cuanto a música se refiere).

El Lunario, un lugar bastante pequeño, intimo, escenario perfecto en mi humilde opinión para un evento como ese. La cosa es que las bandas vienen de un modo estratégico, les explico: vienen en festivales u eventos privados para empresas, luego se lanzan a traerlos a lugares pequeños como el Lunario, el Vive Cuervo Salón si son más solicitados y van creciendo hasta que llegan al Palacio de los Deportes. Lo digo por la experiencia con Phoenix.

Al lugar obviamente llegó gente apropiada para el evento, si los imaginan, mujeres y hombres de tez clara, altos, delgados y lo más importante con vestuario extravagante, en pocas palabras: hipsters. Ya sé lo que piensan, pero hay una especie de maldición: me persiguen gustos musicales con "corrientes" u "tribus" inverosímiles y bastante predecibles.

Como siempre, porque el universo no puede ser tan maravilloso con uno, sino ni siquiera estaría aquí, hubo grupo telonero. Está bien, aquí va: táchenme de malinchista o mamona, lo que quieran les puedo decir, sí lo soy; pero me molesta demasiado que a bandas como Two Door Cinema Club les abran bandas mexicanas, fresas; pretenciosas; hijos de papi y mami, y además pedorras, discúlpenme. Los tipos me recordaron a unos compañeritos que tengo de la maravillosa carrera de Comunicación Social (inserte tono sarcástico). Para acabar con su paupérrima actuación porque al parecer las cinco canciones que tocaron creo que tenían el mismo ritmo y casi la misma letra, el vocalista nos ilumino con su infinita sabiduría diciendo "acuérdense, nosotros somos el talento mexicano de esta noche"… ¿eso necesita comentarios?, yo creo que no.

Y por fin, después de la pareja junto a nosotros que como me dijo mi sobrino "estaban bien prendidos" y no precisamente por las ganas de ver a Two Door, sino porque realmente necesitaban un hotel; y las viejas estiradas que creen que en un concierto pueden tener lo que yo denomino "tu espacio vital" y 500 metros a la redonda, Two Door Cinema Club salió al escenario.

¿Saben que me gusta de las bandas jóvenes? Que tienen una energía apabullante en el escenario. Debo confesar que desde Blonde Redhead que la verdad si ya estaba para joven adulto, no había asistido a un concierto, no se imaginan lo que me gusto el concierto, además de ya saber canciones que en el Corona honestamente no conocía, esos hombres son energía pura, yo que últimamente había estado dando el viejazo a mis escasos (aja) 20 años, fue como una inyección rejuvenecedora.

Lo evidente, tocan de forma impecable, nada de sorpresas y echarle crema a sus tacos a la hora de tocar, personalmente eso me agrada bastante. Lo que prende al público es que los hombres sí saben tocar y lo hacen muy bien; pero sobre todo la actitud de estos hombrecillos en el escenario, no puedes dejar de identificarte con uno, lo sienten y tú invariablemente te mueves con cada acorde que tocan. Mención aparte el vocalista, explico, no me gusta tanto la atención que se les da a los vocalistas de las bandas, de hecho me irrita bastante, pero debo admitir que cuando se habla tanto de ellos es por una sola razón: tienen carisma que es importante en una banda, en especial cuando son los que cantan.

Alex Trimble es carismático, de esos que agradeces que estén parados ahí porque disfrutan lo que hacen y se les nota que les gusta lo que hacen, además para mi sorpresa toca la guitarra, canta bien lindo, muy limpio y al mismo tiempo anima al público, todo, sin moverse más de treinta centímetros de su lugar, eso muy pocos lo logran. Y bueno Kevin Baird y Sam Halliday que les puedo decir no hay banda sin ellos, qué buen guitarrista es Sam, me encantan sus riffs y qué buen bajista es Kevin, simplemente son adecuados para la banda y para lo que tocan.

Two Door Cinema Club, les voy a ser honesta no es la gran banda, quizá incluso ni siquiera traigan una propuesta alternativa, ni diferente, es música muy bailable, como yo le llamo, escuchable, disfrutable y eso cuenta mucho. Es bien difícil encontrar bandas recientes que no tengan un poco esta influencia, son muy parecidas Passion Pit, MGMT, hasta Phoenix que son los primeros en esta onda rock pop bailable y sin embargo, esto no hace malo a Two Door Cinema, les doy mi voto a favor y el beneficio de la duda para trabajos siguientes.

Mientras tanto yo brinque, grite, canté y bailé como hace mucho tiempo no hacía, seguro asuste a muchos presentes pero lo disfrute mucho, mi cuerpo es el que al día siguiente no disfruto nada del dolor, y descubrí músculos que no sabía que existían. En resumen fue un muy buen concierto, de esta oleada de conciertos que hay este año, y que mi bolsillo no podrá costearlos a todos lamentablemente.

Estoy de regreso, gracias por la paciencia y el ánimo, de verdad lo aprecio. Espero poder en serio mejorar en esto.

sábado, 5 de marzo de 2011

Stuff: La emoción pre-concierto

Otro mes llega, me hace sentir que el año no acaba de iniciar, en realidad quién sabe cuándo inicio. Febrero se me hizo eterno a pesar de ser el mes más corto de todo el año, pasaron muchísimas cosas, insisto en la parte de la salud mental de uno: se deteriora y febrero fue un claro ejemplo del hecho. Pero no quiero hablar de lo que deteriora mi salud mental, más bien he estado pensando en cosas.

A principios de febrero fui a comprar unos boletos para el concierto de Two Door Cinema Club, hacía bastante tiempo que no iba a comprar boletos, hacía bastante tiempo que no iba al Auditorio Nacional, hacia bastante tiempo que no me sentía libre como me sentí ese día al darme una escapada de la escuela. La última vez que fui al Auditorio Nacional fue a ver a Coldplay hace cuatro años y ese recuerdo vino mucho a colación con mis innumerables pensamientos de febrero, pensé: ¡Qué diablos, soy joven!

Lo digo porque a partir de haber entrado a la UAM un espíritu antiquísimo ha entrado en mí, y he dicho frases como: “no pues la edad”; “no pues uno ya no está para esos trotes”; “no pues bueno, uno que ya esta grande” y me puse a averiguar cómo es que me empecé a sentir vieja. La verdad de cierta forma el ambiente escolar lo amerita, los maestros, las tareas, los trabajos, ya sé, no es lo mismo que cuando tenía quince o los diecisiete que tenía cuando fui a ver a Coldplay, pero ¿uno ya no está para esos trotes?

Cuando me fui a formar para el concierto de Muse, debo admitirlo, me sentí bastante tonta, pensé “bueno ya, ¿no ya habíamos superado está etapa?”, y poco tiempo después le comenté a mi papá que no lo volvería a hacer pues era muy pesado, yo me cansaba y ya estaba lo suficientemente grande para seguir con esas ondas de las filas para entrar a los conciertos, los gritos y las ondas acosadoras a las cuales estaba acostumbrada.

Luego eliminé a una niña de quince años en Facebook, pues me irritaban demasiado sus estados típicos (ahora lo recuerdo) de alguien que tiene quince bueno, tal vez no sean tan típicos, si caía en lo absurdo y bobo, pero aún así recordé mis quince años, la verdad era igual de tonta, mucho más divertida que ahora pero boba y luego me di cuenta que tengo veinte años, que pasé por eso hace cinco años y pensándolo bien, ni siquiera es tan lejano.

Las clases de inglés alimentaron mi añoranza a los “diesi algo”, escuchó infinidad de veces que mi apariencia física no corresponde a mi edad, antes me irritaba, pero al escucharlo ahora, no me hace sentir tan irritada, tampoco me halaga del todo, no porque quiera verme más grande, sino porque lamentablemente en algunas cuestiones no puedo seguir siendo de diesi-algo, simplemente mi situación actual no me lo permite y me da un poco de coraje, quiero sentirme tal cual como luzco, de dieciséis años y tampoco es que tenga ese complejo de las señoras de cuarenta que quieren sentirse de veinte, simplemente es la añoranza de que cuando tenía esa edad las cosas marchaban.

Tal añoranza me ha hecho escuchar a bandas que hace como cuatro o tres años que no escuchaba, me hacen recordar, sentir lo mismo que cuando tenía 16 años, me hacen ver en mi cabeza los momentos tan ligeros que vivía, los amigos, la ropa, mi casa e incluso la comida… fue una buena etapa. Ahora entiendo la parte que decía un primo cuando tenía los veinte años:

Danielita: Pero por qué te sientes así todo anciano, tienes veinte años todavía estas joven.

Primo de Danielita: Porque no es lo mismo decir tengo diesi-algo a tengo veinte años.

Aún así pienso que soy joven, y que si se me da la gana ir a formarme al concierto de Two Door Cinema Club, lo haré, pienso en que si me emociona tal evento no me avergonzaré. Y ahora que lo pienso, son esos pequeños detalles, esos que alimentan la emoción de una rutina aburridísima y cansada, los que valen la pena aunque sean fugaces.

Añoro el corte de cabello que tenía, añoro cómo me sentía en las reuniones del club, añoro ese sentimiento fan que no regresará pero que en su momento me hizo bien, añoro esas cosas tontas que hacía, los gritos tontos que había, la música que escuchaba, añoro a mis amigos, añoro esas tonterías. Una vez en la secundaria un consejero nos dijo “adolescencia, a- doles, de dolor, algo siempre les duele a los adolescentes”. Si dolía algo, ese constante movimiento, ese hecho de saber que está funcionando, hacia que la adolescencia fuera algo relativamente pasable. La única secuela que hay de mi adolescencia es esa emoción pre-concierto y la aprecio.

Una vez escribí algo así como: “Un día me levante y ya no me gustaban las mismas cosas, cambiaron las cosas que me gustaban y estaba bien, me bastaba con ello… al otro día me levante y ya no me gustaba lo mismo”. Supongo que algún día les contaré todas aquellas cosas ridículas y absurdas que hice cuando estaba en la adolescencia… las disfruté.

Por lo pronto, al final del día, me di cuenta que a pesar de no ser una adolescente, soy joven, tan así que como dijo Juno “estaba lidiando con cosas que van más allá de mi grado madurez”, pero ese tema es más denso y nada apropiado para el blog de Danielita. Sólo sé que estoy bastante emocionada con el concierto, además de que me gusta bastante la banda después de verlos en el Corona, tiene cierto vínculo el hecho de que los integrantes tengan veinte años y sobre todo el hecho de que voy a ir con mi sobrino y eso me emociona bastante.

Two Door Cinema Club… allá vamos.

domingo, 17 de octubre de 2010

Festival Corona Capital

Hay tres cosas que hacen que las personas pierdan su “humanidad”, dejen de ser personas civilizadas y les salga su instinto animal para convertirse en bestias. Esta son: a) el metro; b) el RTP gratuito; c) los conciertos y tal vez agregaría un d) la cafetería de la escuela.

El día de ayer me lance al Festival Corona Capital. Fundamentalmente iba a ver a Regina Spektor, a The Temper Trap e Interpol, ya que había cancelado Metric para mi desgracia. Después de ver los horarios y organizar un poco el itinerario que tendría durante el día, resultó que se supondría que tenía que haber visto a: Two Door Cinema Club, The Temper Trap, Regina Spektor, Foals, Interpol y los Pixies.

Llegue después de que los grupos menos importantes, para mí, tocaran y en el camino larguísimo para llegar donde estaban los escenarios y en general todo el festival, encontré a muchísima gente que mi amiga llamaría “hipsters”. Antes de continuar quisiera detenerme aquí un momento. Mi amiga muchas veces me hacía burla y me decía “si tus amigas hipsters” y a mi realmente no me ofendía por que no sabía qué diablos era un “hipster”; cuando le pregunté si iría al Corona, me contestó que no porque irían puros “hipsters” y decidí buscar qué demonios era un “hipster”. Al “googlearlo” y “wikipediarlo” encontré que según su descripción de un hipster actual era una “subcultura contemporánea” de chavos de clase alta y media que les gusta la música alternativa y cine independiente, según este rápido vistazo que di a google.

Cuando iba caminando para entrar al evento, supe lo que de verdad era un “hipster”, son lo que yo convencionalmente llamaría fresa o güeros menonitas vende quesos, cuya ropa es de marca pero piensan que yendo a ese tipo de eventos y mezclándose con la plebe van a ser más alternativos. A partir de ahí supe que el asunto no se iba a poner tranquilo ni muchos menos bonito. Cuando por fin llegue al lugar, donde por cierto no se pudo dar más propaganda porque hubiera sido una grosería.

Vi a un grupo espantoso llamado She’s a tease y después vimos a Two Door Cinema Club, que jalo a muchísima gente, prendieron bastante y debo admitir que me gustaron las canciones que tocaron, desde ahí supe que si quería ver a The Temper Trap y Regina Spektor lo mejor sería que me quedará ahí. Quedarme ahí para poder ver más de cerquita y de hecho para poder ver, significaba hacer un gran sacrificio y tener que escuchar a Furland, que por cierto me dio muchísima flojera.

Los horarios, al fin no se acomodaron como debía ser, las bandas salían con 10 minutos de retraso. Así que cuando por fin salió The Temper Trap lo disfrutamos mucho, aunque algunos empujones como siempre arruinaban alguna canción. Debo mencionar que estos chavos de The Temper Trap tienen mucha energía, sobre todo el bajista, me simpatizo bastante, de las bandas que disfrutan de verdad estar en un escenario y eso siempre se agradece. Cuando acabó The Temper, empezó lo feo, la gente empezó a empujar como toda la vida, lo mejor de todo es que empujaron y pegaron y todo lo que siempre pasa en los conciertos cuando no había nadie en el escenario. Todos querían estar cerca para ver a Regina Spektor.

No aguante más y nos fuimos saliendo de lo denso que se puso, porque a la gente le sale lo bestia en estos eventos y lo poco civilizados que llegan a ser se les olvida. Cuando empezó a tocar Regina Spektor, ya tarde por cierto, se me hizo bastante estúpido que la gente se pusiera así, es una tipa tocando con un piano, no había ni una sola canción en la que pudieran siquiera saltar. Nos fuimos haciendo más atrás porque yo ya estaba harta de la gente, mi poca paciencia salió a flote y evidentemente no veía el escenario. El sonido era espantoso incluso Regina hacía gestos de lo malo que era, de todos modos toco bien, tengo que mencionar su asiento de piano improvisado, era una caja con un cojín arriba y de todos modos, personalmente no me sorprendió mucho.

Luego salimos de toda esa gente para encontrar que había muchísima gente más y que era casi imposible pasar y mejor ni les cuento la gente que había para comprar un agua, un refresco o una cerveza, que escuché y no recuerdo de quién, que en un punto donde vendían cerveza la gente se puso tan loca que empezó a saquear el lugarcito este, ven la gente saca lo bestia.

Y bueno cuando me senté seguí viendo a gente hipster y escuchando conversaciones bastante tontas, ahí fue cuando me acordé que los eventos masivos no me agradan demasiado, como extrañe el salón 21, lo cerca que estaba de Phoenix y de Mew, y que aunque la gente se puso loca a lo mucho había 300 personas.

Escuché de lejos Echo & the Bunnymen, pero no les puse especial atención, también vi de lejos a James, prendió un buen a la gente y yo no sé como logro mantenerse vivo después de acercárseles. Y finalmente el momento esperado: Interpol, el lugar en donde nos encontrábamos no era tan favorable pero al menos podíamos vislumbrar el escenario, cuando acabo James y todos corrieron a ver a Interpol ni la pantalla veía; pero de cualquier modo pude disfrutar las canciones que tocaron, a decir verdad me quede en el Antics a partir de ahí ya no supe más, de cualquier modo Interpol nunca fue mi hit.

No sé como haya sido ir a ver a Interpol con el antiguo bajista, Carlos, pero aún así no estuvo nada mal, tocaron las viejitas pero bonitas y me encantó que tocaran Obstacle 1, Slow Hands y Not Even Jail, que por alguna extraña razón me traen buenos recuerdos, al final como decía mi amigo “Paul no se mueve pero ni por favor” y de cualquier modo sólo puedo añadir que es increíblemente guapo, se despidió con el clásico “Gracias México , los queremos mucho, ahora vamos a ver a los Pixies”, con un acento español porque el hombre habla mejor español que tú y que yo, definitivamente.

Cuando Interpol acababa Obstacle 1, medio escuche un ritmito que se me hacía conocido, porque llego un momento en que Interpol y los Pixies tocaron al mismo tiempo, y como había esperado era Wave of Mutilation, que habría querido escuchar pero por ese empalme con las bandas no pude, escuché Here comes your man y desgraciadamente no pude quedarme a escuchar la clásica Where is my Mind.

En general no estuvo tan mal, pero tampoco fue la cosa del otro mundo, lo único que rescató son los descubrimientos: The Temper Trap y Two Door Cinema Club, me arrepiento de no haber ido a ver a los Foals dicen que estuvieron bastante bien, de ahí en fuera, si no iba no creo que me hubiera perdido de mucho y me hubiera salvado de unos cuantos golpes que mi cuerpo aún reciente.

Al final, no faltó el amargado en facebook que puso que fue a ver a los Pixies y que ninguna otra banda valió la pena, a decir verdad el festival fue bastante mediocre y reitero el pésimo sonido que había y el mal lugar del evento. El escenario llamado Corona Light, brillo por su ausencia, puras bandas de habla español que no proponen algo diferente y lo único bueno que ahí paso fueron los Foals, y eso dicen, a mi no me consta. De todas formas no creo que se pueda encasillar en que todo fue una “mierda” como lo leí, yo creo más bien que los géneros eran bien distintos y que a decir verdad Regina Spektor, Interpol, Pixies, James y Echo & the bunnymen, bien pudieron venir solos.

Y bueno ya ni hablar de los hipters y en general de la gente bestia que asiste a esos eventos, por lo pronto, llámenme fresa, yo ya opté por ir a gradas y asistir a conciertos en el Vive Cuervo Salón.