Es
martes. Oigo todos los ruidos que se generan en la calle: los árboles
sacudiéndose, los gritos de los niños jugando incluso el ruido de los autos y
el transporte público. Los rayos del sol llegan hasta mi recamara y con la
ventana abierta también el aire alborota algunos papeles que tengo encima.
Se
acabó. Se acabó la escuela, se acabaron mis vacaciones, se acabó julio y por
eso no es un martes cualquiera. La verdad nunca estuve consciente de que eran
vacaciones hasta que era cada vez más real lo del empleo.
Siento
muchas cosas, entre nervios, algo de emoción, ansias y también tristeza. El
viento sigue soplando y parece que lo hace a propósito para el tono
melancólico. Sucedieron varias cosas este mes, sin pensarlo, más bien creo que
sucedieron todas. Pasó todo este mes.
Pensé
que tenía miles de pensamientos para el día de hoy. Pensé también que haría
muchas cosas antes de que este día llegara, pero no fue así. Ayer me puse a
dibujar porque hay algo en esa actividad que te deja satisfecho, feliz, alegre. Ojalá pudiera hacerlo toda mi vida. No hice nada más interesante porque no soy alguien interesante. Tampoco vi a
mis amigos.
Esta
esa cuestión de los amigos. Quién sabe qué sucederá en las próximas semana o en
los próximos meses, pero pasan cosas extrañas con mis amistades, no sé en quién
confiar, ni con quien platicar. Para terminar, otra vez me sucedió lo de las
expectativas. Leí hace tiempo un tweet de una amiga decía algo así como: “ese
triste momento cuando te das cuenta de que seremos (inserte cualquier relación
aquí) para siempre, sólo serán tres meses”, no pude estar más de acuerdo.
Pensé, en serio, pensé que a pesar de todo, podría hablarte, platicarte y verte
por mucho tiempo más. Me equivoqué como toda la vida.
Mi
gran escape este mes, aunque no fue salir a tomar fotos como lo había
“planeado” ni empezar por cosas como manualidades y esas cosas, por supuesto
mucho menos salir de vacaciones, el maravilloso escape fue la música. Me la
pase encerrada todos los días, pero ¡qué placer compartir mi tiempo con Blur y
los Gorillaz!
El
futuro está próximo no me emociona porque no estoy segura de qué vendrá. Nadie
lo sabe, nadie sabe nada. Porque no, no tengo la seguridad de ninguna de las
cosas que me ocurrirán o no lo harán. Pero bueno de algún modo u otro tiene que
salir. Alguien decía que si no salen bien las cosas es porque todavía no se
terminan, quien sabe, la verdad es que desconfío mucho en las frases de
basuración personal.
Tal vez…
y sólo tal vez, debí salir a columpiarme un rato.

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