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sábado, 4 de agosto de 2012

Las obligaciones



Dice mi hermana que todos los días se aprende algo nuevo, esta vez tiene razón. En los últimos tres días he aprendido mucho acerca de mi misma. Quizá el proceso fuere un poco más largo de tres días. Soy una maldita miedosa, eso es muy sabido y alardeado por su servidora. Y descubrí algo mucho más triste que eso: las cosas que he hecho, las hice no por pasión en lo que hago, más bien por obligación.

El futuro sigue siendo incierto, quiero creer en esa canción de los Gorillaz, pero me parece todavía lejano aunque hubiere tomado una decisión. Qué tontería que te importe tanto lo que los otros piensen cuando son los últimos en pensar qué es lo mejor para ti, porque siempre piensan en lo qué es lo mejor para ellos. Uno debería ser libre y ya. O quizá he visto demasiadas películas donde mandan todo al carajo.

Pero sobre todo pienso en aquellos que me felicitaban, se alegraban por una falsa, muy falsa y delgada zona de confort. Sólo puedo decir que no puedo estar segura de nada. Porque las personas siguen opinando al respecto, mientras no sean sus problemas todo asunto es sencillo de resolver, así somos los seres humanos de egoístas. Una maraña de cosas, de indecisiones, de constantemente estar pensando en el qué dirán, de toda esa porquería esta llena mi cabeza.

Decidir entre lo que te guste hacer –por muy patético y sueño adolescente que parezca –entre eso y lo que te hace bien o lo que socialmente es lo mejor. Sigue siendo complicado. Y conforme pasan los días compruebo que esos otros, los que dicen interesarse, son los que menos te conocen. ¡Qué monótona he permitido que sea mi vida! Sólo, quizá sólo una decisión cambie ese deseo inalcanzable de querer complacer a los demás sin importar lo que yo quiero.

martes, 31 de julio de 2012

El martes antes de...



Es martes. Oigo todos los ruidos que se generan en la calle: los árboles sacudiéndose, los gritos de los niños jugando incluso el ruido de los autos y el transporte público. Los rayos del sol llegan hasta mi recamara y con la ventana abierta también el aire alborota algunos papeles que tengo encima.

Se acabó. Se acabó la escuela, se acabaron mis vacaciones, se acabó julio y por eso no es un martes cualquiera. La verdad nunca estuve consciente de que eran vacaciones hasta que era cada vez más real lo del empleo.

Siento muchas cosas, entre nervios, algo de emoción, ansias y también tristeza. El viento sigue soplando y parece que lo hace a propósito para el tono melancólico. Sucedieron varias cosas este mes, sin pensarlo, más bien creo que sucedieron todas. Pasó todo este mes.

Pensé que tenía miles de pensamientos para el día de hoy. Pensé también que haría muchas cosas antes de que este día llegara, pero no fue así. Ayer me puse a dibujar porque hay algo en esa actividad que te deja satisfecho, feliz, alegre. Ojalá pudiera hacerlo toda mi vida. No hice nada más interesante porque no soy alguien interesante. Tampoco vi a mis amigos.

Esta esa cuestión de los amigos. Quién sabe qué sucederá en las próximas semana o en los próximos meses, pero pasan cosas extrañas con mis amistades, no sé en quién confiar, ni con quien platicar. Para terminar, otra vez me sucedió lo de las expectativas. Leí hace tiempo un tweet de una amiga decía algo así como: “ese triste momento cuando te das cuenta de que seremos (inserte cualquier relación aquí) para siempre, sólo serán tres meses”, no pude estar más de acuerdo. Pensé, en serio, pensé que a pesar de todo, podría hablarte, platicarte y verte por mucho tiempo más. Me equivoqué como toda la vida.

Mi gran escape este mes, aunque no fue salir a tomar fotos como lo había “planeado” ni empezar por cosas como manualidades y esas cosas, por supuesto mucho menos salir de vacaciones, el maravilloso escape fue la música. Me la pase encerrada todos los días, pero ¡qué placer compartir mi tiempo con Blur y los Gorillaz!

El futuro está próximo no me emociona porque no estoy segura de qué vendrá. Nadie lo sabe, nadie sabe nada. Porque no, no tengo la seguridad de ninguna de las cosas que me ocurrirán o no lo harán. Pero bueno de algún modo u otro tiene que salir. Alguien decía que si no salen bien las cosas es porque todavía no se terminan, quien sabe, la verdad es que desconfío mucho en las frases de basuración personal.

Tal vez… y sólo tal vez, debí salir a columpiarme un rato.