El
ocio se ha apoderado de mi está semana en especial. Días de completa flojera
han llegado, no se quedaran pero por primera vez los aprecio. No es lo más
sano, dormir a altas horas de la madrugada; levantarse pasado el mediodía; permanecer
en pijama por lo menos dos días seguidos; encerrarse con sólo el sonido de la
música, pero eso he hecho.
De
forma exagerada y ridícula comencé a padecer una paranoia acerca de salir y
desarrollarme en el exterior. Miro a todos lados, hago ese típico ruido con las
articulaciones de mis dedos y trato a toda costa evitar el contacto visual.
Sospecho que esos pueden ser algunos síntomas de un sociópata, pero no me
quiero adelantar.
Mi
vida en cada momento tiene su propio soundtrack. Es una canción, un disco o una
banda la que me acompaña cuando atravieso momentos en la vida absurdos y
contradictorios. El de este mes es Blur. No por algo en especial o
quizá si. Un día no tenía nada que hacer vi No distance left to run y me dejó
pensando en muchas cosas.
Hoy
por hoy tienen algo sus canciones que encuentro satisfactorio, que encuentro
reconfortante y que me hacen sentir algo drogada. Aún me faltan muchas,
muchísimas cosas por vivir. Lo raro es, en este caso, encontrar paralelismos
con mi vida y no sé si es bueno o malo.
Las
amistades, esa amistad, el triunfo, el exceso, el fracaso, el miedo, la
arrogancia, la timidez, la melancolía, el amor y la decepción. Estoy
exagerando, pero en este momento Blur representa todo eso.
La
amistad de Damon (vocalista) con Graham (guitarrista) me hace recordar las
distintas personalidades que tenemos y que nos hacen querernos y no soportarnos
a la vez. La arrogancia de Damon es la que alguna vez sentí y su fracaso lo que
no llegaré a entender. La timidez, melancolía y el miedo de Graham me hace
recordarme a mi misma y querer ser libre. En cuanto al amor, aún superando
todas las pruebas, todos los obstáculos, todos los traumas que hayas generado,
no me quedara distancia para correr.
Tal
vez necesito tomar el fresco, dejar de llorar cuando escucho Coffe and TV, dejar brincar cuando escucho Girls and Boys, dejar de querer reclamarle a la gente cuando
escucho Parklife, querer romper todo al escuchar Song 2 y ver Clockwork Orange
cuando veo y escucho The Universal. Si eso es, necesito dejar mi paranoia y
salir.
Cuando
vi otra vez el vídeo de Beetlebum entendí un poco el por qué me gusta
recostarme en el piso. Lo hice cada vez que escuché esa canción.

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