Creo
que escribo desesperadamente para llegar a un número non representativo. Pero
bueno si esto sirve de algo para cumplir una especie de meta, entonces lo
acepto. Y también asumiré lo que hasta ahora me parece irremediable, hablar de
experiencias personales y de mis ridículos pensamientos.
Hoy
pasó algo bonito, así algo bonito. A pesar de todo, de lo que siento tantas
veces por las noches, en el día se pueden compensar por días como hoy. Nunca
espero que haya más, ni menos, más bien no me pongo a pensar en ello. Por tal
razón tengo en este momento un espíritu algo, sólo un poco, positivo.
Llegué
a casa, ya sin tanta paranoia, cantando una canción. Oh my baby, oh my baby, oh
why, oh my. Entonces no tuve opción: al prender el ordenador busqué inmediatamente
esa canción y entonces con una muy pobre entonación canté, sin importar las
personas que viven aquí: Love’s the greatest thing that we have, I’m waiting
for that feeling.
Hace
mucho, mucho tiempo me encontraba de ociosa tras el ordenador, aunque quizá eso
sea más cotidiano de lo que pienso. Tenía dieciocho años, unos más, otros
menos. No sé cómo llegué, imagino que veía cosas sobre el tema, pero llegue a
un foro de mujeres solteras y desesperadas.
Es
bien triste, pensar que hay mujeres que en algún momento de su vida, jóvenes o
adultas, sientan tanta desesperación por aquello de tener una pareja. Había
cosas tristísimas, otras absurdas y algunas hasta divertidas. Desde la mujer
con sobrepeso que jamás ha tenido un novio hasta la chavita de catorce que la
tronaron. No sé cómo llegué ahí pero me dejaron pensando. Y debo mencionar que
soy reacia a esos temas.
Nunca
he sido alguien, no sé cómo decirlo sin que suene a cliché o que parezca que me
desvalorizo y comiencen a localizarme para recomendarme un psicólogo.
Evidentemente no soy una reina de belleza y llamo poco la atención. Nunca me ha
importado demasiado y detesto como no tienen una idea el trilladísimo
comentario de: “allá afuera está el indicado, el que es para ti”. ¡Meh!
Después
de leer los “casos” de las personas de ese blog, la verdad me amé un poco más.
Las mujeres no necesitan estar en pareja, muchas deberían aprender a estar
solas. Muchas, créanme muchas. El resto de nosotras seguiremos escuchando
frases sosas y aburridas.
Y es
donde entra la canción de la banda del mes: Blur. No tengo ni idea de por qué
me gusta tanto Tender, es tan cursi, sobre todo no sé por qué me gusta cantarla
con tanta felicidad. Creo que se debe a la magia de Damon Albarn y la forma tan
esperanzadora en que la interpreta.
No
entiendo, hasta ahora qué es exactamente eso del amor. Me siento como una niña de
siete años tratando de entender eso. Igual todo sigue siendo un juego y las
personas que observo lo siguen viendo como un juego, pero no lo sé. Mientras
tanto sigo coreando: oh my baby, oh my baby, oh why, oh my.

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