Algunas veces creo que soy muy supersticiosa. No es que me
de temor pasar debajo de una escalera, pasar donde hay un gato negro, romper un
espejo, o ese tipo de cosas; creo que todos tenemos algunos rituales. Esta cosa
esotérica sigue siendo absurda, algunas veces funciona y otras definitivamente
no. Me llega mucho a la mente mi tonta superstición de los trimestres pares o
impares, ahora ya no importa porque ya terminé.
Tengo otra ridícula superstición y tiene que ver con la
ropa. No recuerdo cómo fue que instintivamente lo relacioné, pero es algo
perturbador. La cuestión es que cuando algo me ocurre, algo malo, no vuelvo a
usar la ropa que llevaba puesta en ese momento, la dejo de utilizar un tiempo o
nunca más vuelvo a utilizar esa combinación.
Me sucedió por ejemplo, el primer día que me dieron mis
náuseas de la gastritis, el día del regaño del profesor de televisión, el…
bueno muchos acontecimientos desagradables. Supongo que es algo un poquito
natural, hacer esa combinación de ropa me haría recordar “ese” día. Lo
considero un mal presagio, de mala suerte, aunque más que nada es aquello del
recuerdo.
Hoy he sido víctima, otra vez, de la delincuencia en la
ciudad. La primera vez, no me quitaron nada, fui astuta o quizá tonta y
arriesgada, y escondí el patético celular que tenía, hoy desafortunadamente no
sucedió así. Qué triste subirte al transporte y esperar que aquel, aquella,
esos que se subieron te asaltaran.
La cosa es que regresando a casa, sentí coraje, porque si
las cosas materiales cuestan y las apegas tanto a tu estilo de vida que se
convierten en una necesidad. Yo pienso que el celular no sería una necesidad si
la gente llegara temprano en la vida. De lo demás poco a poco se puede llegar a
prescindir, conforme paso la tarde se me fue olvidando un poco, y luego llegue
a mi tonta superstición.
Sí, dije “diablos, no me pondré esta combinación”, cada
quien pasa por sus extraños rituales, el mío si es ridículo, pero cuando vuelvo
a ver esa combinación de tenis, jeans y playera/blusa, me llega a la mente ese
horrible recuerdo y pienso que es posible que me vaya mal en el día. Así soy yo
y mis manías extrañas y locas.
¡Diablos y los tenis son nuevos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario