Últimamente eso de “la tesis” me tiene, no, no agobiada (en realidad si), más que eso me tiene realmente harta. Para empezar es muy patético, en la maravillosa (léase con sarcasmo) UAM no hacemos tesis, hacemos tesinas. ¿Por qué?, se preguntaran: porque en la UAM todo es de chocolate. La carrera, los alumnos, los profesores, las materias, el equipo, las investigaciones, todo, absolutamente todo queda a medias, sin validez, es como no hacerlo.
He escuchado
historias de terror. Hoy platicaba con una amiga, y llegamos a la conclusión de
que el historial de la carrera no fue tan difícil. El sistema modular es una
porquería, en lo personal no me funciono, a otros tal vez si. El mismo sistema
te jala, si no pasas no es porque no sepas –cosa que es imposible determinar
porque todo lo haces en equipo –repruebas porque echas la flojera bien intenso.
En la
escuela todo es una simulación de la realidad. Una simulación debo agregar,
bastante paupérrima. Toparte con profesores que gritan por gritar o los que son
poco menos que inútiles, es toda una ironía. Y aún así mis compañeros –todos ellos
–sufren “la tesis”. Es tesina.
Ahora
pienso que el primer requisito de admisión a la UAM, pero a la unidad
Xochimilco es: que tengas ganas, estés dispuesto y te guste sufrir, de otro
modo no entiendo porque tantas lágrimas.
Estos
últimos días he visto todo tipo de publicaciones en Facebook sobre la tesis, es
un síndrome, hace un año, o dos, o tres no escuchaba nada sobre eso y lo puedo
asegurar pues, la mayoría de mis amigos son más grandes que yo, la mayoría
también ya licenciados. Pero al parecer esta de moda esto de la tesis.
Qué
puedo decir, yo estoy en el limbo, no estoy sufriendo amargamente como mis
compañeros –en cuestión académica –más bien siento un vacío. La inutilidad que
sentimos al menos mi amiga y yo en la misma área. A veces pienso que el hecho
de que se digan los unos a los otros cuánto hacen o no, sólo es para hacer
sentir mal a uno. En la UAM, con mis compañeros… ¡bah! No lo dudaría.
Sólo
es una cierta inestabilidad, que entrando al juego del “yo hago más, yo sufro
más”, ciertamente es horrible esta incertidumbre, no estar parado en un lugar
concreto, ver Word vacío. Pero pronto se acaba, tiene que hacerlo. Para bien o
para mal se acabará y saldrá, algo saldrá, y en ese momento… comenzaremos la
vida, pero también nos separaremos. Así es la vida.






