¿Quién
diría que después de casi cuatro años en la universidad, mi orientación
vocacional llegaría? Bueno a decir verdad, no fue una orientación vocacional
como tal, pero me hizo pensar y más que nada aceptar cuestiones dentro de mi
vida cotidiana. Todo en una fiesta casual.
Les comentaba
que aquello de conocer personas no ocurre mucho en mi vida cotidiana, y el
hecho ocurría una o dos veces al año. Pues ayer supongo que fue la primera y
quizá la última de este año donde conozca a personas nuevas. Unas chicas
alemanas muy amables.
Después
de hacer las clásicas preguntas para saber más de uno. Esas preguntas que
siempre me parecen de tinte existencial, nos comentaron su situación. Aquellas chicas
son más chicas que yo, y nos comentaban que en Alemania era muy común dejar
pasar un año y hacer el voluntariado.
Después de su voluntariado comienzan su carrera universitaria.
Por supuesto,
eso tiene totalmente sentido. Les ayuda a: a) viajar y conocer gente nueva, y
nuevas experiencias y b) decidir qué es lo desean estudiar o a lo que desean
dedicarse. Eso me dejó pensando mucho. Cuando le platiqué a mi padre le dije “claro,
si yo hubiera dejado pasar un año para saber qué es lo quería, en qué era buena
y qué cosas me gustaban hacer, no estaría pasando por esta crisis y tampoco
estaría sufriendo la escuela”.
Lo admito
con todas las letras me A-R-R-E-P-I-E-N-T-O. Y es bastante inútil arrepentirse
de acciones pasadas, de decisiones tomadas; pero aunque no sirva lo digo: me
arrepiento. Debí viajar, equivocarme, encontrarme, hacer locuras,
emborracharme, irme a un retiro, qué sé yo. Cualquier cosa, para ansiar entrar
a la escuela, para disfrutarla, para aprovecharla.
Mi camino
no es claro, ya no me causa tanto conflicto. Pase por esa crisis más fuerte
hace un año, cuando me di cuenta que no era buena en esto, que no me gustaban
las formas y las experiencias adquiridas. Sobre todo cuando me decepcione por
todo lo que me ha hecho y en que me ha convertido todo esto.
Por ahora,
no quiero seguir estudiando (después de terminar la carrera). Si, por ejemplo, y ya sé, continuo comparándome con
mis compañeros –en esta carrera, créanme que no hacerlo es casi inverosímil –veo
que ellos quieren maestrías, doctorados, posgrados, etc. A mi realmente no me
interesa, suena, quizá muy mediocre. Lo que deseo es algo que me guste y en lo
que no, no pido ser buena, sino útil.

Danielita; tienes toda la razón,muchos nos arrepentimos de estar en donde estamos y por cómo llegamos ahí; a mi también me hubiera servido hacer ese tipo de cosas en un año, lo tuve, pero me dediqué a estudiar lenguas extranjeras, sin embargo, nunca me detuve a pensar que era lo que realmente quería, después de la negativa de mi padre cuando le dije que quería estudiar historia, me decidí mu estúpida por comunicación y cuando me di cuenta de que eso no era lo mío y que tal vez diseño sería una buena opción mi madre me impidió cambiarme, ahora me arrepiento enormemente de hacerle caso y en mucho han ayudado el tipo de gente que se ha cruzado en mi camino y ha hecho más pesados y lentos estos 4 años. Pero dejaré de usar tu blog como paño de lágrimas, a lo que iba es: tienes toda la razón, pero ya no queda más que chingarle y adelante, no puedes regresar el pasado y verás que cuando salgas un mundo de posibilidades se abrirá ante ti; si no quieres tener un posgrado no es un pensamiento mediocre, tú, al contrario de muchos de los que queremos tener una maestría, un doctorado y un posdoctorado, tienes muy claro lo que quieres hacer, quieres ser útil y ayudar y espero que sigas siendo tú; aquellos, y lo sabes bien, no son útiles ni para sí mismos.
ResponderEliminarTe quiero chaparrita
Mariana Bonilla