Jamie
Cullum canta en una canción cuyo título es 7 days to change your life que la
vida era muy perra. Hubo un momento donde esa canción me hacía estremecerme. No
sólo por la acertada afirmación de Jamie, sino por todo lo que decía. Ahora más
que nunca estoy de acuerdo con esa frase que tantas veces se repetía en mi
cabeza durante la canción.
Y
bien, ahora que comentamos y relacionamos la vida con tantas cosas, con
canciones. Florence Welch canta que los días de perro han terminado y sigo
comprobando que eso aún no sucede, al menos para mí. Días difíciles, días
raros, días complicados se aproximan. Nunca estuve más segura de ello.
Me
avergüenza en algún grado que quizá no puedan imaginar escribir mi pesimismo
todo el tiempo. Lo más honesto es esto: escribir sobre las cosas que conoces.
Esto es lo que conozco. Pero siempre pueden tomar la decisión, como dicen los
comunicólogos creyentes en las audiencias inteligentes, de elegir lo que gustan
o no leer, ver y escuchar.
La única
forma en la que estaré bien del todo, será cuando comience a ser una persona
despreocupada. Algunos lo sabrán, otros quizá no, pero eso de ser despreocupado
es tan complicado. Sobre todo cuando la mayoría de tu vida ha sido pasar coraje
tras coraje. Ridículo preocuparse, ridículo enojarse por tonterías. Sucede.
Pero
de algún modo, todos son despreocupados. Al menos lo que he comprobado. Uno se
preocupa por las personas, pero somos realmente tan egoístas que al final, sólo
estamos nosotros. Siempre lo digo a todos les preocupas cinco minutos si
alguien lo hace más de esos cinco minutos es un milagro. Supongo que está bien,
y por lo tanto debería dejar de importarme lo que piensen los demás.
Estos
días han sido complicados. En algún punto me estoy acostumbrando, no es bueno.
Sólo voy por las calles, por el transporte, por la vida cerrando los ojos,
intentando poner atención en los detalles de la música, del viento, del sol o
de la lluvia. Todo con tal de no vomitar.
No
hay ninguna sorpresa, lo ven. Quisiera, llegará alguien que me dijera “sólo
dame el dinero y cambiaré tu vida en sólo siete cortos días”, eso o que se me
concediera un deseo. Ya sé que pediría.

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