jueves, 31 de mayo de 2012
Graduación
jueves, 21 de julio de 2011
Say you don’t want it

Debía esperarme al menos otras dos semanas para concluir una “etapa” dentro de mi vida académica, para escribir. Quizá acabe mal, pero ese no es el punto, tal vez sólo la parte de la vida académica.
Quise escribir ahora, en este momento, porque tuve otra experiencia microbusera del día a día, esta experiencia en realidad me puso a pensar no quiero eso.
Iba de regreso a este lugar donde duermo, estaba algo desesperada porque el conductor iba lento, y como siempre en estos casos, cuando tienes más prisa es cuando más lento manejan, como si supieran que tienes que llegar pronto a un lugar y lo hicieran para joderte la existencia.
Se subieron dos tipos, cuando los vi, supe inmediatamente que iban a llegar a una conversación irritante que acabaría hartándome, lo supe porque eran muy hipsters. Antes de conocer el concepto, no me percataría, o tal vez si, de este tipo de personajes, pero a partir del comentario de una amiga de “tu carrera es hipster”, me fui percatando de la serie de personajes como esos que abundan en mi escuela, y aún más en la carrera.
Iban platicando acerca del tenis, llevaban sus raquetas y más bien estaban bastante confundidos entre el tenis y el squash –hasta yo que soy neófita en esos temas, sé la diferencia –pero ellos iban muy orgullosos alardeando de su actividad deportiva (por cierto ninguno de ellos iba vestido ad hoc para un juego de squash). Luego comenzaron a hablar sobre las lenguas que dominaban y nuevamente alardeando a lo que consideran la plebe, iniciaron unas breves y patéticas clases para los presentes, sobre las lenguas germanas (inglés y alemán, las únicas que conocían) y lenguas romance (francés). Así es, si ya lo imaginaron comenzaron a decir palabras en estos idiomas.
Me encontraba realmente irritada, les hacía caras (mi especialidad), pero no entendían el mensaje, supongo que pensaban más bien, que sentía envidia o algo así. Pensé que no podía ser peor, pero uno de ellos platicaba sobre su mala nota en un examen de francés y posteriormente le comentaba a su compañero de viaje la razón –pronto se iban a bajar del bonito transporte, lo cual me alivio –y antes de bajar, para su salida triunfal, el chico del examen dice “es que me fue mal, porque andaba estresado, estaba en la clase de tele y habíamos invitado a Mauricio Clarke, ¿lo conoces?”... (inserte tono de papa en la boca).
Se bajaron, no sabía si llorar o enojarme más. Estaba haciéndole gestos a uno, quizá dos, personajes que, por lo que escuché eran mis colegas. Me iba a aventar del camión en cuanto avanzara.
Eso me ha pasado a lo largo de la carrera, sigo avanzando, no sé cómo, y me encuentro con que mis posibles colegas son patéticos, todos son artistas, todos son fregones, todos son superiores, todos son productores, directores de cine, fotógrafos, diseñadores, ¡qué basura!. En ese momento recordé esta frase que le da título a esta entrada: say you don’t want it, es verdad, yo no quiero eso. Agradezco a la virgen de los santos inocentes (no existe, sólo es por poner alguna deidad), tener personas a mi alrededor que me pongan los pies en la tierra, como mi amiga del comentario “tu carrera hispter”, sin esas personas seguramente me subiría al transporte colectivo diciendo semejantes sandeces.
Y viene mucho al caso, ahora en termino de trimestre, del cual por cierto estoy más que harta, pues nos toca elegir nuestra área de concentración. La reunión donde nos presentaron todos los proyectos y este ritual de la hoja con tus opciones me recordaron a cuando elegí mi capacitación en el bachillerato. Para ponerles un panorama en este sentido, le di la misma importancia, en ese entonces que ahora. Debo reconocer que tuve mis dudas, pero de algo sirvió escuchar la plática sin sentido de estos dos hombres, definitivamente dije no quiero esto por lo tanto, quiero esto.
Al escribir las razones por las cuales elegí periodismo como área de concentración, quise decir tantas cosas que pienso de la carrera que a mi modo de ver, están mal estructuradas. Puse otras dos opciones hispters, ¿por qué?, porque es un sistema del cual es casi imposible salir, pero también es bastante significativo que las opciones entre la primera y las otras dos sean tan distantes, en cierto sentido.
A pesar de que en este país, en este momento es bastante complicada la labor periodística, considero que es la más completa. Una de las razones para elegir esta área fue porque estoy bastante cansada de la carrera, y lo que más me aleje de máquinas para producir imágenes y sonido me hará feliz, quiero disfrutar esto último ya que casi he sufrido el intermedio, algo tiene que satisfacerme por fin. Y si bien, como el blogger que sigo lo dijo, periodismo es un mundo podrido y corrompido y ha puntualizado aspectos en los cuales estoy de acuerdo, créame que de todos los proyectos que escuché, es por mucho el más honesto y menos pretencioso. Eso incluye al tipo de personas que entraran en dichos proyectos, y no lo digo por mi.
Tengo la oportunidad de decir no quiero esto, pues ya es tiempo de decirlo, de hacerlo. Mi pretensión y aspiración no contiene una carga ambiciosa, si algo he aprendido durante estos trimestres, aunque aún no acabe este último, es que la humildad es la clave para ser verosímil, para la identificación y para el respetarse con uno mismo y sus creencias.
Me parece gracioso que un pseudo profesor, nos diga que no tenemos la capacidad de desarrollarnos, que no tenemos oportunidad y al minuto siguiente nos diga que el mundo es muy grande. Supongo que es selección natural, cada quien escoge cómo vive su vida y qué es lo que le acompleja o no, por mi parte si termino esto, tengo un título y acabo de mesera, pero haciendo algo que me haga feliz –como estar en Amnistía Internacional, por ejemplo –sin engañar a otros y sobre todo a mí misma, no me sentiría infeliz. Aunque ESTA es sólo MI opinión, hay gente que piensa distinto, esta en su derecho y se respeta.
miércoles, 16 de junio de 2010
Crónicas depresivas: Fitter Happier

Mi vida era ruín, me sentía infeliz, solo. Había comenzado algún tiempo atrás a ser fármaco dependiente, consumía antibióticos, la razón, me hacían sentir mejor; consumir drogas como la marihuana, la cocaína u otras drogas no me causaban el mismo efecto, la había probado pero, con los antibióticos era diferente, era como rebelarme ante la sociedad, porque ellos creían que los antibióticos ayudaban a sanar a gente enferma, bien, yo estaba enfermo y utilizaba los antibióticos para destruirme, era como ironía.
Ese día salí de la recámara porque me desesperaba estar encerrado; tomé mi chaqueta rota, mis llaves y el poco dinero que tenía. El vecindario era igual, deplorable, al menos eso me parecía, pero era lo mejor que podía pagar. Vine aquí pensando estudiar música, lo que me apasionaba, al menos en un tiempo anterior a este, pero los sueños se destruyen y fue así que se destruyeron los míos. No quería regresar a casa, sabría lo que escucharía de mi padre “eres un zángano, te dije que te emplearás en algo relacionado con tu carrera, pero dejar todo por la música, ¡eres un imbécil!”.
Quizá tendría razón.
Mientras caminaba, me senté en una banca, todos me observaban y eso realmente me molestaba, sí, quizá había bebido demasiado y lucía mal. De repente volví mi mirada al piso (como siempre lo hacía), y vi un pequeño libro que decía “Manual para ser feliz”, lo hojeé por un rato y luego sucedió.
Primer paso: Ser más feliz, más productivo, cómodo. Más productivo, pensé, justo como querría mi padre, con esa simple frase cambió la percepción que tenía, contra todos mis pensamientos e ideales, decidí dejar de pensar y… seguir el manual.
1. No beber demasiado. Vacié y tire todas las botellas, empezaría por eso entonces, cambiar mi manera de beber.
2. Hacer ejercicios regularmente en el gimnasio. Busqué un empleo, estaba en una oficina, como contador, mi primera quincena fue destinada a comprar otra ropa; mi segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta quincena fueron destinadas a rentar un departamento más adecuado a mi nueva forma de vida. Finalmente en mi séptima quincena pagué la suscripción de un gimnasio para estar en forma, (tres días por semana)
3. Mejorar las relaciones con tus contemporáneos, empleados, socios. En la oficina todos eran unos ignorantes, tenían pocos intereses y no era afines con los míos, pero si quería ser feliz, tendría que empezar a hablar de lo mismo que ellos.
4. Comer bien. En mi momento de auto destrucción, sólo me alimentaba de comida chatarra, está bien, olvidaría todo eso, nada de cenas de microondas y grasas saturadas, pensé.
5. Ser un mejor conductor, más paciente, más seguro. Me imaginaba yo como buen conductor, siendo cauteloso, nada de altas velocidades, tal vez cuando me casará y tuviera hijos, estaría un lindo bebé en el asiento trasero.
6. Dormir bien. De ahora en adelante nada de pesadillas, ni paranoia de la que tanto sufría en mi otra vida.
7. Cuidadoso con los animales. Deje de ahogar a las arañas en el desagüe, de matar a las polillas o echar agua hirviendo a las hormigas, ahora que me convertía en una buena persona, debía amar a los animales.
8. Seguir en contacto con los viejos amigos. Comencé a llamar a todos los amigos que tenía, los “buenos” por supuesto, los que mi familia habría aceptado, fui amable y los invité a tomar una copa (de vez en cuando tomaba una, como buena persona) y continué en contacto con ellos.
9. Ir comprobando con frecuencia el crédito en el banco, favores por favores. Trataba de mantenerme al corriente con mis cuentas, nada de despilfarrar el dinero, ser ahorrativo, precavido. Algunas veces les prestaba dinero a mis viejos amigos, a compañeros del trabajo, favor por favor.
10. Cariñoso pero no enamorado. Encontré a una chica, una buena chica, inteligente, respetuosa, con habilidades para ser buena esposa, buena madre y buena ama de casa; no me encontraba enamorado de ella, pero era la correcta para esta vida.
11. Unirte a la caridad social y los domingos ir al supermercado. Me uní a varias asociaciones caritativas, donaba dinero y hasta le daba una moneda al mendigo de la esquina por donde transitaba diariamente. Los domingos iba al supermercado a abastecerme de comida nutritiva para tener el refrigerador lleno.
12. Lavar el auto. Lo hacía, siempre se mantenía limpio; lo hacía yo mismo: me hacía lucir mejor ante los demás, lo lavaba incluso los domingos.
13. Ahora trabajando por cuenta propia, un facultado e informado miembro de la sociedad. Deje el empleo para poner uno propio donde asesoraba a mis clientes en sus finanzas, me iba bien. Leía cuanto podía, diariamente los periódicos sin mantener una postura contraria a los demás por supuesto.
Sin llorar en público, menos oportunidades para enfermarse, ya sin miedo a la oscuridad, o a las sombras del mediodía, nada tan ridículamente adolescente y desesperado, nada tan infantil, en un mejor lugar, más lento y más calculado, sin oportunidad de escapar, seguir llorando con una buena película, seguir besando con saliva, ya no vacío y frenético como un gato atado a un palo, más satisfecho, más saludable y más productivo.
Han pasado años desde que encontré ese manual; estoy casado, tengo dos hijos; mi negocio va de maravilla, mi esposa espera un tercer bebé, que pondremos en el asiento trasero de la camioneta. Volví a ver a mis padres y están muy orgullosos de mí, sigo haciendo donaciones a la caridad; me mantengo en forma, le sigo hablando a mis viejos amigos y a los que con el tiempo he acumulado, mis cuentas van bien. Tal vez cuando crezcan les heredaré el manual a mis hijos, serán felices igual que su padre, serán buenas personas, por cierto…sigo tomando antibióticos.
miércoles, 9 de junio de 2010
Instrucciones para...
La clase pasada o quizá… antepasada, la maestra nos dejo hacer un cuento basándonos en una frase, había escogido una, pero luego decidí que si estaba muy proyectada y me dio terror caer en las ridiculeces de mis compañeros, además, lo saben no soy muy buena en esto de la escritura.
Así que en vez de eso decidí hacer instrucciones para algo elemental, como ejemplo teníamos las instrucciones para subir una escalera de Cortázar. Entonces les dejo: Instrucciones para sobrevivir a un concierto.
Existen eventos masivos, dónde en una plataforma considerablemente alta se colocan instrumentos musicales y suben a tocarlos algunos individuos, a estos eventos se les llama conciertos. Después de experimentos realizados al asistir a dichos eventos, he aquí algunas instrucciones para sobrevivir a este tipo de espectáculos.
El primer paso para sobrevivir a un concierto, consiste en tener un pequeño trozo de papel muy importante y elemental llamado boleto, sin este pequeño papel, usted con toda seguridad no entrará a algún evento. No se recomienda la reventa si usted cuenta con pocos recursos económicos.
Previamente usted ha elegido el acompañante con el que asistirá al concierto, es importante hacer una buena elección, de esto también depende que usted disfrute el evento, ya que ir con una persona inadecuada, hará que se le agreguen adjetivos como “loco”, “lunático”, “fanático” o “ridículo”.
Para tal ocasión es recomendable manejar la vestimenta adecuada, se invita a utilizar un par de pantalones, una playera cómoda y una chamarra ligera; pero el calzado es muy importante, debe ser sin plataforma, y confortable, de esta primera elección depende el cincuenta por cierto de su supervivencia dentro del recinto donde se realizará el espectáculo.
Es preferible llegar un tiempo antes de la hora indicada en el papel llamado boleto, esta instrucción tiene algunos inconvenientes, dependerá el recinto donde se realice el concierto y la zona que usted previamente haya elegido o le haya tocado. Algunas personas exageran en este punto, pero según nuestros experimentos, sólo le recomendamos llegar una hora antes del evento.
Una vez que se encuentre formado para entrar, le hayan checado su trozo de papel (boleto), y haya tenido que hacer algunos movimientos para ser examinado cuidadosamente de no llevar artículos inconvenientes, lo dejarán entrar; ahí usted puede: a) caminar hacia su lugar; b) correr hacia su lugar o, c) subir o bajar escaleras para llegar a su lugar.
Aquí hay dos cuestiones importantes, si a usted le ha tocado un lugar establecido, lo ha encontrado fijándose en su boleto y esta cómodamente sentado, espere a que empiece el espectáculo, permanezca ahí, si cuenta con los recursos necesarios puede, si gusta, comprar algunas bebidas o algo para comer; sólo tenga cuidado si se encuentra ubicado en asientos que estén empinados ya que si se emociona demasiado y hace su cuerpo muy adelante podría caer y arruinarle el concierto a los demás asistentes.
Ahora nos concentraremos en las personas que se encuentran de pie en estos eventos, previamente usted ha tenido que alimentarse bien y también se ha hidratado para que los fluidos en su organismo se liberen mucho antes de que empiece el concierto; no querrá que le ocurra algún accidente.
Evite acercarse a las personas que tengan aliento alcohólico, sólo le traerán problemas; si ve que algún personaje así se acerca, trate de mantener su distancia. Esquive con algunos movimientos alternados (atrás, adelante y de un lado a otro), a los vendedores de bebidas alcohólicas, refrescos y nieves. Trate de mantenerse en un lugar, aunque cueste un poco de trabajo, quizá usted acabe en el otro extremo de dónde se encontraba al inicio del programa, no se asuste. Evite sobre todo estar en contacto con individuos que usted considere que tienen algún problema mental, créale a su instinto, normalmente lo tienen. Algunas veces a estos espectáculos van personas que a usted seguramente le irritaran, en tal caso mantenga la calma y no trate por ningún motivo de golpearlos.
Si usted es de estatura baja, por ningún motivo se coloque detrás de una persona más alta que usted, esto le impedirá ver el escenario y por lo tanto no lo disfrutara; si por el contrario usted es alto entonces no tendrá ningún inconveniente.
Finalmente si asiste a este tipo de espectáculos, es indispensable que sepa quiénes serán los individuos que tocaran los instrumentos y sobre todo las canciones que tocarán, la mayoría por lo menos, sino quiere quedar en ridículo. Muchas veces las personas si les sobra algo de capital, les gustan comprar algún suvenir, es recomendable para tener un recuerdo de lo vivido.
Con estas instrucciones usted podrá presumir a familiares y amigos que asistió a tal evento y que lo disfruto muchísimo.
