lunes, 15 de octubre de 2012
Festival Corona Capital Vol.3
viernes, 27 de julio de 2012
Trivialidades
martes, 27 de diciembre de 2011
Esto fue lo que dejo el 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
Festival Corona Capital Vol. 2

De nuevo asistí al Corona Capital este año. El cartel fue más interesante que el año pasado. El año pasado hubo bandas pequeñas (de esas que se presentan por la tarde) buenas, algunas no todas. Pero este año las bandas estelares eran imperdibles.
Tengo que confesar dos cosas que quizá desmeriten el trabajo escrito que hago en este momento: la primera es que llegué tardísimo al evento, no vi ninguna banda del inicio, pero tampoco me molestó tanto eso; la segunda es que no vi a Portishead. Explicó la experiencia.
Uno sabe que ya esta viejo cuando le deja de interesar meterse en el bullicio del principio con la gente; cuando uno llega tarde y va a comer algo o a tomar algo en vez de visitar algún escenario; cuando llega a ver a los amigos y se sienta en el pasto a platicar un rato con ellos. En ese momento pensé “ya estoy en otra etapa con esto de los conciertos”.
Nuevamente vendieron muchísimos boletos, el lugar estaba a reventar. Me sorprendieron varias cosas, los hipsters ya no entran en las cosas que sorprenden; me sorprendió que dejaran entrar con mochilas enormes, con sombrillas y que ahora abundaron los adultos contemporáneos y la chaviza, dos generaciones reunidas, dicen.
Bien, después de relajarme, mientras la gente entraba cuál hordas de zombis y las bandas desconocidas para mí tocaban en algún lugar. A las cinco y media decidí ver a Santigold. Al separarme de mis amigos no volví a encontrarlos, por lo que vi a Santigold solita, pero no me molestó. Qué mujer es, muy al estilo M.I.A. distintas y parecidas a la vez. Me encantan esas mujeres que traen músicos buenos, Santigold se veía radiante, con todo el estilo y lo mejor fueron sus bailarinas, con una energía bárbara.
Después de vagar un rato sola y decidir internamente si veía a los Editors o me movía a The Rapture. Ya había tenido ese conflicto con Moby, y decidí rotundamente ver a The Rapture. Por cierto he de mencionar, que necesitan organizar nuevamente este tipo de eventos. Hubo tres escenarios el año pasado, sólo uno estaba retirado, al cual ni me paré porque no tenía ni caso. Este año los dos escenarios principales estaban infinitamente lejos, lo que significó chocar con gente todo el tiempo desesperada por llegar a ver otra banda.
Dieron las siete y media, lista para escuchar a The Rapture. No podía perdérmelos, lo supe desde el viernes con mi flashback del bachillerato, supe que tenía que escucharlos en vivo. Empezaron con el pie izquierdo, cosas como el audio siempre fallan, tocaron el principio de Pieces of the people we love dos veces, la tercera fue la vencida y todos nos movíamos al ritmo de The Rapture. Desde que los he escuchado me parecieron de esas bandas con ese impulso de energía necesaria para saltar, bailar y gritar, la verdad no me equivoque.
Estando tan prendidos en The Rapture, no quisimos movernos, aunque en el otro escenario se encontraba Portishead haciendo lo suyo. Cuando nos movimos para intentar ver a Portishead, había toda esa gente que había pagado su boleto por ese único momento surrealista.
El año pasado sucedió lo mismo, traen a una serie de bandas, que sólo le gusta a un número exclusivo y casi reducido de gente, que sí, debo admitir no son lo bastante buenas como para calificar a tal festival como uno que valga la pena en serio, no, no es un Glastonbury, ni un Coachella, ni un Reading, ni un Lollapalooza, ni siquiera se le acerca en un 2%.
Pero, traen a una bandota, y así a una bandota, que también, no le gusta a un grueso de la población, una bandota exclusiva diría yo, de esas importantes, que son hito en la música pero que sólo personas con “gusto refinado” podrían conocer y gustar de ellas. Lo digo porque todo el mundo se quejo amargamente de que los Strokes fueran headliners este año, y el año pasado la gente se quejó porque el festival era una porquería y por lo único que valía la pena ir era por los Pixies.
Portishead es una bandota, era un privilegio en serio poder estar escuchando sus canciones en vivo, aún así no me sentía tan emocionada. Eso sí, escucharlos de verdad es un asunto surrealista, era como estar en otro lugar y en otra dimensión. Son bastante buenos, sobra decirlo, y sólo los escuché pues había tanta gente, especímenes, chaviza, adulto contemporáneo, borrachos y hipsters que decidimos adelantarnos al otro escenario.
Luego siguieron los Strokes, también voy a ser honesta, no soy muy fan de los Strokes, de hecho me molesta un poco que hayan regresado (me refiero musicalmente) de es forma algo mediocre. Pero con ese tipo de bandas, siempre hay una añoranza al pasado.
Había escuchado en infinidad de ocasiones que los Strokes no eran una banda buena en vivo, que Julian Casablancas cantaba horrible en vivo, no sólo porque era desafinado, sino porque salía al escenario borracho y drogado, no dudo que haya salido así ayer, pero no fue tan mal. No son lo mejor de lo mejor, pero saben lo que hacen, son hasta cierto punto buenos músicos y la verdad prendieron un buen a la gente que en realidad si estaba contenta de verlos otra vez.
Y así pasó, entre tanta gente, entre montones y montones de cerveza, entre escenas raras e inverosímiles, entre ruido de bocinas, entre vendedores de comida, refrescos, helados y cerveza. Pasó otro año del Corona Capital.
Lo más odiado: los escenarios tan alejados, lo alejado que estaba el evento del metro, fue maratónico; los precios tan altos de la comida y bebidas; la gente borracha mala copa; los baños son espantosos y sobre todo la maldita mala señal, cuando llegué a casa me llegaron como cinco mensajes al mismo tiempo. Los organizadores deberían considerar otro lugar.
Lo mejor: House of jealous lovers, Whoo alright yeah uh huh con The Rapture, puro baile y ¡qué buenos son!; la mini cena en el bosque tenebroso con Sara escuchando Glory Box a lo lejos; el mini pic nic con mis amigos, risas no faltaron y volver a tocar mi guitarra imaginaria en Reptilia, recordar a Gaby.
Me gustó más que el año pasado.
domingo, 17 de octubre de 2010
Festival Corona Capital
El día de ayer me lance al Festival Corona Capital. Fundamentalmente iba a ver a Regina Spektor, a The Temper Trap e Interpol, ya que había cancelado Metric para mi desgracia. Después de ver los horarios y organizar un poco el itinerario que tendría durante el día, resultó que se supondría que tenía que haber visto a: Two Door Cinema Club, The Temper Trap, Regina Spektor, Foals, Interpol y los Pixies.
Llegue después de que los grupos menos importantes, para mí, tocaran y en el camino larguísimo para llegar donde estaban los escenarios y en general todo el festival, encontré a muchísima gente que mi amiga llamaría “hipsters”. Antes de continuar quisiera detenerme aquí un momento. Mi amiga muchas veces me hacía burla y me decía “si tus amigas hipsters” y a mi realmente no me ofendía por que no sabía qué diablos era un “hipster”; cuando le pregunté si iría al Corona, me contestó que no porque irían puros “hipsters” y decidí buscar qué demonios era un “hipster”. Al “googlearlo” y “wikipediarlo” encontré que según su descripción de un hipster actual era una “subcultura contemporánea” de chavos de clase alta y media que les gusta la música alternativa y cine independiente, según este rápido vistazo que di a google.
Cuando iba caminando para entrar al evento, supe lo que de verdad era un “hipster”, son lo que yo convencionalmente llamaría fresa o güeros menonitas vende quesos, cuya ropa es de marca pero piensan que yendo a ese tipo de eventos y mezclándose con la plebe van a ser más alternativos. A partir de ahí supe que el asunto no se iba a poner tranquilo ni muchos menos bonito. Cuando por fin llegue al lugar, donde por cierto no se pudo dar más propaganda porque hubiera sido una grosería.
Vi a un grupo espantoso llamado She’s a tease y después vimos a Two Door Cinema Club, que jalo a muchísima gente, prendieron bastante y debo admitir que me gustaron las canciones que tocaron, desde ahí supe que si quería ver a The Temper Trap y Regina Spektor lo mejor sería que me quedará ahí. Quedarme ahí para poder ver más de cerquita y de hecho para poder ver, significaba hacer un gran sacrificio y tener que escuchar a Furland, que por cierto me dio muchísima flojera.
Los horarios, al fin no se acomodaron como debía ser, las bandas salían con 10 minutos de retraso. Así que cuando por fin salió The Temper Trap lo disfrutamos mucho, aunque algunos empujones como siempre arruinaban alguna canción. Debo mencionar que estos chavos de The Temper Trap tienen mucha energía, sobre todo el bajista, me simpatizo bastante, de las bandas que disfrutan de verdad estar en un escenario y eso siempre se agradece. Cuando acabó The Temper, empezó lo feo, la gente empezó a empujar como toda la vida, lo mejor de todo es que empujaron y pegaron y todo lo que siempre pasa en los conciertos cuando no había nadie en el escenario. Todos querían estar cerca para ver a Regina Spektor.
No aguante más y nos fuimos saliendo de lo denso que se puso, porque a la gente le sale lo bestia en estos eventos y lo poco civilizados que llegan a ser se les olvida. Cuando empezó a tocar Regina Spektor, ya tarde por cierto, se me hizo bastante estúpido que la gente se pusiera así, es una tipa tocando con un piano, no había ni una sola canción en la que pudieran siquiera saltar. Nos fuimos haciendo más atrás porque yo ya estaba harta de la gente, mi poca paciencia salió a flote y evidentemente no veía el escenario. El sonido era espantoso incluso Regina hacía gestos de lo malo que era, de todos modos toco bien, tengo que mencionar su asiento de piano improvisado, era una caja con un cojín arriba y de todos modos, personalmente no me sorprendió mucho.
Luego salimos de toda esa gente para encontrar que había muchísima gente más y que era casi imposible pasar y mejor ni les cuento la gente que había para comprar un agua, un refresco o una cerveza, que escuché y no recuerdo de quién, que en un punto donde vendían cerveza la gente se puso tan loca que empezó a saquear el lugarcito este, ven la gente saca lo bestia.
Y bueno cuando me senté seguí viendo a gente hipster y escuchando conversaciones bastante tontas, ahí fue cuando me acordé que los eventos masivos no me agradan demasiado, como extrañe el salón 21, lo cerca que estaba de Phoenix y de Mew, y que aunque la gente se puso loca a lo mucho había 300 personas.
Escuché de lejos Echo & the Bunnymen, pero no les puse especial atención, también vi de lejos a James, prendió un buen a la gente y yo no sé como logro mantenerse vivo después de acercárseles. Y finalmente el momento esperado: Interpol, el lugar en donde nos encontrábamos no era tan favorable pero al menos podíamos vislumbrar el escenario, cuando acabo James y todos corrieron a ver a Interpol ni la pantalla veía; pero de cualquier modo pude disfrutar las canciones que tocaron, a decir verdad me quede en el Antics a partir de ahí ya no supe más, de cualquier modo Interpol nunca fue mi hit.
No sé como haya sido ir a ver a Interpol con el antiguo bajista, Carlos, pero aún así no estuvo nada mal, tocaron las viejitas pero bonitas y me encantó que tocaran Obstacle 1, Slow Hands y Not Even Jail, que por alguna extraña razón me traen buenos recuerdos, al final como decía mi amigo “Paul no se mueve pero ni por favor” y de cualquier modo sólo puedo añadir que es increíblemente guapo, se despidió con el clásico “Gracias México , los queremos mucho, ahora vamos a ver a los Pixies”, con un acento español porque el hombre habla mejor español que tú y que yo, definitivamente.
Cuando Interpol acababa Obstacle 1, medio escuche un ritmito que se me hacía conocido, porque llego un momento en que Interpol y los Pixies tocaron al mismo tiempo, y como había esperado era Wave of Mutilation, que habría querido escuchar pero por ese empalme con las bandas no pude, escuché Here comes your man y desgraciadamente no pude quedarme a escuchar la clásica Where is my Mind.
En general no estuvo tan mal, pero tampoco fue la cosa del otro mundo, lo único que rescató son los descubrimientos: The Temper Trap y Two Door Cinema Club, me arrepiento de no haber ido a ver a los Foals dicen que estuvieron bastante bien, de ahí en fuera, si no iba no creo que me hubiera perdido de mucho y me hubiera salvado de unos cuantos golpes que mi cuerpo aún reciente.
Al final, no faltó el amargado en facebook que puso que fue a ver a los Pixies y que ninguna otra banda valió la pena, a decir verdad el festival fue bastante mediocre y reitero el pésimo sonido que había y el mal lugar del evento. El escenario llamado Corona Light, brillo por su ausencia, puras bandas de habla español que no proponen algo diferente y lo único bueno que ahí paso fueron los Foals, y eso dicen, a mi no me consta. De todas formas no creo que se pueda encasillar en que todo fue una “mierda” como lo leí, yo creo más bien que los géneros eran bien distintos y que a decir verdad Regina Spektor, Interpol, Pixies, James y Echo & the bunnymen, bien pudieron venir solos.
Y bueno ya ni hablar de los hipters y en general de la gente bestia que asiste a esos eventos, por lo pronto, llámenme fresa, yo ya opté por ir a gradas y asistir a conciertos en el Vive Cuervo Salón.


