Ella
es aún pequeña. Su padre esta a su lado preocupado. La imagen es
aterradora. Ella tan pequeña postrada en una cama. Él la mira porque no hay
nada más en este mundo. Ella tiene los ojos cerrados. Imágenes aleatorias pasan
de un momento a otro. Él la tiene tomada de la mano pero ella no parece
percatarse. Él le dice: “Tú eres mi chica”.
No
voy a decir que soy muy intelectual y veo películas independientes. Llegan
porque en realidad no soy tan indie. Llegan porque me gusta lo mismo que a
todos pero con algunas diferencias.
El
cine inglés se me antoja atrevido, se me antoja simple y por sobre todas las
cosas se me antoja melancólico y emocional. Es por eso que las películas de
realizadores ingleses pegan en lo más profundo del alma. Llegan donde las
palabras quizá no puedan hacerlo y quieres volver a ver esa escena una y otra
vez para entender.
Broken
llegó en un momento especial. Broken en el modo más técnico es una película
inglesa. Ópera prima del director Rufus Norris. No existe un elenco
espectacular, salvo Tim Roth y Cillian Murphy. Al decir espectacular me refiero
a que no hay en la película actores que ganen las absurdas cantidades de
Hollywood.
En
cuanto a actuaciones espectaculares debo decir que la joven Eloise Laurence
es realmente sorprendente. Nadie más pudo ser mejor esa pequeña niña que esta a
punto de descubrir el cruel mundo en el que nos toca vivir.
En
la película podrá haber mucho tópicos, pero quiero resaltar el que me conmocionó
al punto de las lágrimas cada vez que la veo: la relación padre-hija.
Para
los que tenemos algunos conflictos con los padres, puede ser padre o madre, lo
entendemos. Es complicado querer a personas que nos dicen que tenemos que amar.
Supongo que vendrá la inserción de la frase cliché de: “nadie los enseño a ser
padres”. En realidad, nadie nos enseño a ser humanos y mucho menos a amar.
Dicen
que las niñas son más apegadas a sus padres y los niños a sus madres. No sé qué
tan cierto sea eso. La realidad es que en ambos casos, cuando una ausencia
duele, duele en verdad. Puede ser, sí, puede ser que sea cierto que las mujeres
estamos más apegadas a los padres.
A
veces, es difícil verlo a los ojos. A veces es difícil abrazarlo para volver a
sentir amor. Es difícil perdonarlo y verlo sufrir por mi causa. Yo no sé qué se
sienta que un hombre te rompa el corazón, pero si dicen que el padre es nuestro
primer amor, entonces creo que él ha roto mi corazón un sinfín de veces.
Cuando
veo la escena que les describí al principio, me pregunto qué pasaría si
estuviéramos en esa situación él y yo. Me pregunto qué sentiría él y yo. Me
pregunto si podría regresar con él y también si él volvería a quererme como
antes o volvería a importarle como antes. Sólo sé que el rojo es color cuando
mueres.

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