Como
ya casi una tradición y como no he visto absolutamente nada de recuentos este
año; lo cual me hace pensar que en serio este año fue muy raro. Sin más
preámbulos comencemos la recapitulación de este año. Sí, aunque me rehusé y
para seguir la tradición que comencé hace un año, será por trimestres, no
escolares, pero así es más fácil que uno se acuerde de las cosas.
Enero-Febrero-Marzo
El
año comenzó con muchas expectativas. Debo confesar que hasta ese momento las
mantuve e incluso las quería. Inevitable es, no hablar de la escuela, ya que
hasta esas fechas era mi única actividad. Sí, había llegado el trimestre de
cine. Después de tantas peripecias vividas el año anterior con aquél cierre de
fin de año, mi única esperanza era que cada vez se acercaba el final. La
realidad es que en esos tres meses no ocurrió nada sorprendente, mi actitud era
tan mala que en realidad mi filosofía era no hacer mucho. Pasaron cosas
extrañas esos meses, yo me sentía extraña, la gente fue extraña.
Acabo
ese trimestre, me di cuenta que eso de trabajar con los amigos a veces no deja
muchas cosas positivas. Hasta ese momento entendí lo que se me dijo cuando
entré a la escuela. Lo más temprano que podía salir era a las cinco, quizá, y
que nunca hay un limite para salir tarde de la escuela.
Abril-Mayo-Junio
Salí
de vacaciones, después de una especie de relajamiento en el ámbito escolar. Mi
hermana regreso de Cancún para el magno evento de las quince primaveras de una
sobrina. Olvidaba aquellos rituales de las fiestas de quince años desde que mi
prima tuvo la suya. De hecho nunca asistí a los quince años de mis compañeras
de secundaria, como es costumbre.
Si,
fue en estos meses donde decidí por segunda vez cerrar este blog, razones me
sobraban y aún me siguen sobrando, pero imagino que aún tengo algo de ambición
y que mis amigos y familiares siguen insistiendo en aquello de que vale la pena
lo que escribo. Sigo dudando de esas afirmaciones.
Lo
que rescato de ese trimestre del año, fue el concierto de Two Door Cinema Club
que tanto disfrute, uno necesita de esos impulsos, de esa adrenalina y emoción
para darse un respiro, para saber que existen muchas más cosas que la rutina
diaria. Después de eso y antes de los quince años, me corte el cabello, cortito,
cortito, además de estar harta del cabello largo, pensé que era una especie de
catarsis, funcionó hasta cierto punto.
De
nuevo entré a la escuela, de nuevo permuté y lo hice para tomar clases con una
de las peores personas que he conocido. Mayo fue un mes agitado, además por
supuesto de la escuela, decidí hacer algo que deseaba hacer desde hace mucho
tiempo, cuando era mucho más diferente de cómo soy ahora. Así comencé mi
voluntariado en Amnistía Internacional.
Ahora
que lo escribo, me doy cuenta que fue este año, y hasta este punto siento que
llevo ahí años, y afortunadamente la gente a la que conocí me hizo sentir así,
como si los conociera de años. Me gustó y me gustó haberlo hecho.
Llegó
mi cumpleaños en junio también, fue muy distinto; pero siempre lo va a ser. Me
levanté, fui a la escuela, algo de estrés por qué no, fui a Amnistía, vi una
película, nada como bombo y platillo, eso me agrado. Las cosas en mi vida
escolar comenzaban a empeorar, y no se diga en la vida personal.
Julio-Agosto-Septiembre
La
escuela se tornaba más complicada, más pesada, más un fastidio. Y lo hice, lo
que siempre hago, estirar, estirar, estirar hasta reventar, mi siempre
constante problema, así que la consecuencia fue mi terrible enfermedad que
también cambio mi vida y mis hábitos alimenticios, me sentí aliviada al
terminar esa etapa. Decisiones llegaron, y a pesar de un conflicto interno
profesional y también sentimental, decidí elegir lo más honesto conmigo misma.
En
julio murió una de las personas que más me inspiraban, mi extraordinaria Amy
Winehouse, justo en un momento donde recapitulaba cosas de mi vida, justo en un
momento donde recordaba pasajes de mi vida. Ese tipo de ausencias se extrañan,
pero dejan algo y eso se queda. Espero me suceda lo mismo algún día.
Mi
incapacidad estomacal acarreó varios conflictos algo burdos pero que me
hicieron pensar. Fue en agosto donde regresé a mis labores en Amnistía que
había dejado por mucho tiempo gracias a mis obligaciones escolares. Fueron
vacaciones diferentes, fueron vacaciones en realidad. También fue en agosto
cuando mi papá se casó y cambiaron muchas cosas.
Septiembre
paso tranquilo y relajado, sin muchas expectativas, de hecho ya con ninguna.
Entré de nuevo a la escuela, en esa “nueva etapa” de la carrera.
Octubre-Noviembre-Diciembre
En
octubre asistí de nuevo a la segunda edición del Corona Capital, fue mucho
mejor que el año anterior, primero porque esta vez no tuve un encuentro cercano
con la muerte, y segundo porque ayudó en gran medida a mi ejercicio de meses
anteriores de recordar las cosas que eran buenas, aunque al final no sé que
tanto me ayudó o me perjudico eso. Ver, cantar y bailar a The Rapture y los
Strokes me hace sonreír.
Es
en estos meses donde la escuela ya no se convierte en mi principal tema de
conversación, eso me agrado, a pesar de mi problema de prioridades, sé cuales
son las responsabilidades de uno. Por esa parte fue tranquilo, mi estomago lo
agradeció, agradeció dejar ese estira, estira, aunque me di cuenta que hay
otras cosas además de la escuela que también me enferman.
La
casa cambió, mi vida cambió, mis amigos cambiaron, mi familia cambió, yo cambié
en algo que aún no logro descubrir.
Mi
hermana regresó definitivamente de Cancún, otra de ellas se mudo de casa, sin
duda estos últimos meses fueron intensos.
Fue
un año extraño, me doy cuenta que sucedieron pocas cosas, pero las que
sucedieron, vaya que sucedieron. Esto no termina, los años no terminan con algo
en nuestras vidas, somos un espiral continuo de acontecimientos, o bueno pertenecemos
a él. ¿Algo acaba con el año que no sea el año? Al menos en mi caso continuo
con algunas actividades este año y el que viene.
Este
año también cumplió un año este blog y me parece increíble la cantidad de cosas
que he escrito, y como soy la única que me leo –bueno no, ya sé, pero si la que
lo hace constantemente para autocriticarme –me he dado cuenta de cómo han
cambiado las cosas que escribo y como soy realmente, y brutalmente predecible.
Como un libro abierto.

Me encanta!!! Una entrada muy genial Dany, esto de escribir es lo tuyo, espero que tu año mejore muchísimo.
ResponderEliminar