Ya
lo había pensando antes, en mis replanteamientos sobre mis prioridades, en mi
búsqueda de qué hacer, en mis dudas, indecisiones, inseguridades y conflictos,
ya lo había pensado antes.
En
algún punto esto se tiene que terminar, no, más bien lo va a hacer, y ahora
temo un poco, llegan los pensamientos de “¿y luego? Qué procede”. Son normales,
lo he escuchado y en ocasiones visto, qué maldita incertidumbre.
En
un lugar, cuando no eres indispensable ¿qué haces? Me llega a la mente aquello
de los dones, habilidades y talentos. En serio temó por mi vida. Hagas lo que
hagas no es suficiente. Se dice que uno tiene que buscar, que tiene que
arriesgarse y que los pensamientos negativos no quedan con el espíritu
emprendedor. No sé, es verdad, pero ahí esta el meollo.
Conozco
a una persona. Su utilidad tiene alcances paupérrimos. No sabe hacer cosas que
se supone tendría que saber hacer. Le teme a los riesgos, y su inseguridad con
frecuencia hace que sea incompetente para la mayoría de las cosas. Su vida es
algo aburrida, no tiene muchas actividades. La gente a su alrededor le anima,
pero parece como una roca.
Esta
roca no tiene utilidad, no funciona, no es indispensable. Es triste observar
esa roca, pues con frecuencia a su alrededor la acompaña gente talentosa y
activa. Sin proponer nada, sin aportar nada, en silencio. No creo que sea un
caso perdido, pero no se ayuda mucho… sólo escribe, escribe lo primero que le
viene a la mente…
Que les
puedo decir así soy yo, y no sé que será de mi vida con mi inutilidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario