lunes, 3 de enero de 2011

Crónicas depresivas: Behind the drapes

Nota: Esta es una crónica depresiva que tenía muchas ganas de hacer desde hace mucho tiempo, es una de mis canciones favoritas en la vida y sólo espero no haberla arruinado.




El cuarto

Un cuarto azul, con cortinas claras, una cama individual con edredones color blanco, sucias, zapatos tirados en el piso, un ordenador viejo sobre un escritorio de madera pequeño. En el armario ropa acomodada por colores y ocasiones, el librero lleno de Dostoievski, Hesse, Nietzsche, Poe, Lovecraft, Sade, Homero y desentonando J.K. Rowling. Los discos en cambio no tienen orden, rock, alternativo, muy alternativo, música clásica, jazz y soul.

En el pequeño escritorio, se encuentra un pedazo de papel arrancado de un cuaderno tamaño carta, en él se lee a penas garabateado:

"Todos nosotros ahora, nos rompemos al caer implorando la luz del amor
Atte. B"

No interferir

Entré a mi cuarto y tropecé con mis tenis, cuántas veces tengo que tropezarme con mis zapatos para que se me quite esa costumbre, sueno a mi madre. Tengo que encontrar algo para entretenerme, llevo unos días sin trabajar, no me han llamado de la entrevista, supongo que lo mejor será encontrar otra oferta de empleo. De nuevo leeré a Hesse.

El teléfono suena y se arma un alboroto en casa, no sé quien sea, escuchó la voz de mi hermana de este lado, ahora me llama, creo que es para mí, la verdad no tengo ganas de hablar con nadie, pero por cortesía tomaré el teléfono. Sigo teniendo un pensamiento en la mente.

Ella

Hace tiempo que no hablo con B, espero que este en casa, al parecer su hermana cree que sí, ha estado distante, pero bueno en el encierro todo el mundo parece distante, no sé si decirle que vayamos al cine, o veamos a los demás como siempre, hay algo extraño en su comportamiento, como si ya no le importará vernos, a lo mejor necesita distracción.

Conversación

-¿Bueno?
-Ah si estás, ¡qué bien!
-¿Necesitabas algo?
-Uy de modo que tengo que necesitar algo para verte
-Ah eso, si ¿a qué hora?
-Paso por ti mejor, alcanzamos a los demás en el café
-¿Quién más va a ir?
-Pues los de siempre, ya sabes
-Ah, bueno te espero
-Sí, no me tardo

El café

El café bizarro, en la esquina de la avenida, estaba a su máxima capacidad, las paredes pintadas de color beige con espirales morados, cuadros de cantantes de rock, artistas plásticos, escritores y figuras destacadas, una máquina de capuchinos vieja al lado de una nueva, botellas de sabores de capuchinos, un cuadro enorme de madera rotulado con el nombre del café, mesas estilo minimalista, rústico, muebles viejos, lámparas de distintos tamaños en cada mesa, incienso en tres mesas dentro del café, otras dos de las mesas fuera.

Dentro, en una esquina, cuatro personas sentadas, incienso en el centro, las cuatro personas fuman, vestidas informamente, una con anteojos, otra sosteniendo un libro en el brazo, otra tomando un sorbo de café y otra mirando el reloj.

Todos nosotros ahora


De nuevo en el mismo café, todo el tiempo en la escuela nos la pasábamos en ese café, los hábitos y las costumbres ni con el tiempo se van. De nuevo sonó mi celular, era mi hermano mayor quería saber si iría a comer a su casa el domingo, le dije que si, pero la verdad no quiero, eso de tener que convivir con sus amigos no va conmigo, trato de unirme a la plática; pero cuesta trabajo, mis primos irán, creo que puede ser divertido. Aún no me decido.

Llegamos y veo a mucha gente, hago un gesto de sorpresa y me adentro con L para encontrarnos con los demás, a medio metro de llegar a la mesa tengo ganas de dar la vuelta y salir, hace tiempo que no los veía así, todos juntos, pero no sé qué decir ahora. Me acerco, tomo una silla y me siento, les sonrió y actúo como una persona normal, charlo con ellos y trato de disimular lo más que puedo. Mientras, sigo teniendo un pensamiento en la mente.

Todos mis viejos amigos, no son tan amistosos

1.
Por fin llegaron, pensé que tardarían horas en llegar L es muy indecisa para los lugares en lo que nos veremos y B, no me había dado cuenta que hace mucho que no veo a B, qué bueno que vino, vaya desde la escuela no estamos todos juntos. Este cigarro no me gusta, odio los "light" pero no había otra cosa, creo que pediré otro café. Me imagino que tendremos tantas cosas para hablar. Me siento realmente bien hoy.

2.
No pensé que B fuera a venir, quien sabe cómo le habrá ido en la entrevista, no se ve en mal, a lo mejor si le dieron el trabajo, me quede preocupado por lo que platicamos ayer, parecía que tenía algo, me iba a decir algo, pero se fue de pronto de esa charla por la red. Su sonrisa y humor me hacen pensar: se encuentra bien, quizá me estoy volviendo paranoico, no sería la primera vez, necesito otro cigarro.

3.
Como en los viejos tiempos, estamos todos, seguimos haciéndonos más viejos, eso asusta, bueno en realidad no somos tan viejos, pero he estado viendo a los chavitos de la mesa de enfrente, parece tan lejano cuando yo tenía esa edad. L y B se ven bien, ayer hable con L y olvidaba el buen humor de B, pero ahora T encendió otro cigarro, le pediré uno.

4.
B se detuvo un poco al caminar a la mesa, será que ya no le caemos bien, o sólo yo me di cuenta de ese gesto, hace tiempo que no platico con B como quisiera. Ya no es lo mismo. Necesito más café y otro cigarro.

5.
Qué bueno que B decidió venir, pensé que le tendría que rogar.

Humo

Yo no fumaba con frecuencia, pero todos ellos lo hacían y bueno todos respiramos el humo para saber a qué sabe… como aquella vez. Tome un cigarro, de nuevo el celular, ya no me está gustando la idea de tener uno, cuando lo olvide estuve en paz. No era una llamada, un mensaje de una amiga: "nos podemos ver el sábado", decía, conteste rápidamente un "si, a qué hora y dónde" y apague el celular.

De repente ese lugar me parecía más pequeño, me empezaba a marear, la verdad el humo era insoportable ahora, pero lo respirábamos hasta ahogarnos…como aquella vez. Me despedí y en ese instante todos decidieron irse, no quería que lo hicieran pero lo hicieron, salimos todos juntos, ya era de noche y estaba muy oscuro, había luz, pero el cielo estaba demasiado oscuro, por qué, hice esa pregunta en voz alta, me cuestionaron al respecto, pero seguía viendo el cielo, alguien contesto que sólo estaba nublado y otro me dijo "es que es luna nueva, no esta la luna que a veces es la que alumbra un poco".

Les dije que prefería caminar a mi casa y a solas, no se sorprendieron, aunque sentí algunas miradas de disgusto. Mientras caminaba observaba el cielo, de verdad que todo parecía estar tan oscuro y me llego un recuerdo a la mente: en la niñez mi abuelo siempre me decía que cada vez que me perdiera encontraría el camino a casa con la luz de la luna, en ese tiempo no lo entendí muy claro, pero de cierto modo cada vez que salía observaba la luna como una especie de guía; pero ahora no había luna, ¿entonces qué podría guiarme ahora?, ¿las luces de la calle lo harían?

No sabía qué, sólo sabía que no me sentía bien, ni física, ni mentalmente. Encendí de nuevo el celular y me habían llegado como siete mensajes de personas diferentes, invitándome a salir o sólo para platicar, ese día decidí hacer algo: por diez días me encerraría en mi cuarto sin hablar, ni ver a nadie, no quería saber nada del mundo. Seguía ese pensamiento en mi mente.

A puerta cerrada

Una recamara, una puerta, cerrada.

Encierro

Día uno:
Escribir en mi cuaderno, garabatear unas cuantas frases, dormir. Un sonido aqueja mi sueño, era como si pedazos de papel pelearan entre sí.

Día dos:
Dormir, tirarme en la cama a escuchar música, estuve en vela, por lo menos hasta las 2 de la madrugada, de nuevo ese sonido.

Día tres:
Toque mi guitarra, estaba empolvada, me puse los audífonos y le subí todo el volumen a mi amplificador, no había nadie en casa, esta vez estuve en vela hasta las 3 de la madrugada. Ese sonido continúa.

Día cuatro:
Salí por unas cervezas y algo para comer, no sabía que mi familia se había ido a casa de mis tíos, hoy dormí temprano, a las 9 de la noche, pero ese sonido me despertó como a la 1 de la madrugada.

Día cinco:
Se me ocurrió conectar el teléfono, mala idea. Mis padres llamaron, les dije que todo iba bien, leí toda la tarde, me dormí hasta las 2 de la madrugada, de nuevo ese sonido.

Día seis:
Acomode, desacomode y volví a poner en orden mis discos, los sacaba y volvía a meter en sus cajas, no sé por qué lo hice, me dormí a las 12 de la noche, pero ese sonido no me dejo dormir hasta las 1:30 de la madrugada.

Día siete:
Hacen estragos las desveladas y la mala alimentación. Dolores de cabeza. Comienzo a enfermarme, es un resfriado. Ese sonido sigue ahí.

Día ocho:
Tuve algo de amnesia, no recuerdo qué hice las últimas tres semanas. Sigue el dolor de cabeza y el resfriado. Esta vez dormí hasta las 4 de la madrugada, leí un poco, escribí de nuevo y acabe rayando el cuaderno. Ese sonido.

Día nueve:

Empiezo a creer que esto termino.

Dile a mi hermana que la extraño

No me contesta el teléfono, su forma de ser ya no es la misma, creo que siempre he pensado que tiene problemas, pero me da miedo preguntarle. Les diré a mis papás, la verdad me está angustiando y sé que los angustiaré a ellos también, pero lleva días sin contestar el teléfono, salvo esa vez, dijo que todo estaba bien, ¿todo estará bien? Me encantaba pensar que era así, yo se lo decía, pero ahora no estoy muy segura.

La verdad prefiero corroborar que todo está bien, les diré a mis padres.

Dile a mi hermano que es mucho más fácil


No veo a mi hermana a gusto, y tampoco sabemos qué onda con B, a lo mejor eso es lo que la tiene preocupada, pero no entiendo el por qué, B es así impredecible a momentos, ha salido de todas las cosas que le han puesto enfrente, debe estar bien, seguro salió todo este tiempo con sus amigos y amigas, ha de estar en plena diversión y me parece injusto que mi hermana se preocupe. Va con mis papás, siguen llamándole ¿es tan complicada su situación o qué?

Día diez:

El resfriado me está matando, tomo un frasco con pastillas de esas que siempre tomo cuando el resfriado me tumba en la cama, las tengo en mi mano y regreso a mi cama. Ayer por la noche abrí la ventana y me di cuenta: el ruido de todas las noches era una polilla, así es por nueve días una polilla trato de escapar de mi cuarto.

Seguía sin sentirme bien, otra vez conecte todo, teléfono, prendí el celular, puse música, aunque me confundía el sonido de los timbres del celular y el teléfono, y la música, no hice caso más que a mi música. Estaba aquí, en la casa sin nada por hacer. Prendí el ordenador, pero me desesperaba la lentitud, veo las redes sociales y montones de mensajes preguntando mi paradero, me molestó.

Y seguía ahí en la cama, con un puño de pastillas para el resfriado, de pronto recordé que esas pastillas me daban mucho sueño, después de los nueve días donde la polilla no me dejaba dormir, pensé que sería buena idea tomarme más de lo debido, sólo quería dormir y si pudiera desaparecer un momento. Así tome ese puño, no sé cuántas pastillas tenía en la mano, pero tome todas las pastillas y las trague.

Decidí meterme a bañar, la verdad por el quinto día había dejado de bañarme, no sé si era depresión, seguramente sí, nunca lo he tomado demasiado en serio. Espere a que el agua estuviera caliente. Me metí a bañar y de repente mi cuerpo se relajo, demasiado, todo daba vueltas, me caí, creo que soy de cristal, creo que me estoy rompiendo… y me pegue en la cabeza, sentía aún el agua caliente caer por mi cuerpo, no podía moverme pero aún estaba consciente. Escuché la puerta principal abrirse, me hablaban pero no podía contestar, escuchaba la voz de mi hermana, de mis padres, de mi hermano cada vez más lejano y balbuceé para mi mismo: “Nosotros somos la presa de cada día”.

Sus voces se escuchaban cada vez mucho más lejanas, a una distancia increíble. El último pensamiento que llego a mi cabeza fue el mismo mientras cerraba mis ojos, pero aún sentía caer el agua caliente.

El pensamiento

En el cuarto azul, con la cama individual; las colchas blancas, cortinas de color claro; los zapatos en desorden por el piso; el armario con la ropa acomodada por colores y ocasión; la repisa aún con los libros de Dostoievski, Nietzsche, Hesse, Sade, Lovecraft, Poe y Rowling; ahora los discos estaban en orden, soul, jazz, rock, alternativo. En el escritorio de madera, frente a la pantalla del ordenador viejo una libreta color azul cielo, sobre ella un papel con una nota garabateada, sólo decía en mayúsculas:

¿POR QUÉ ESTAMOS TAN SOLOS INCLUSO EN COMPAÑÍA?

Nueva imagen

Comienza el año y hay nueva imagen para el blog, por qué, pues porque no tenía nada por hacer, porque necesitaba un cambio el blog, porque comenzó un año, por lo que quieran, este tiempo también me dio la oportunidad de poner más guapas unas entradas pasadas que no leerán, ya lo sé, pero pues se ven bien bonitas de todos modos.

Agradezco a todos los que leen mi blog, de verdad sé lo molesto que es siempre pedirles que lean las cosas que escribo y es parte de su tiempo donde podría ver un vídeo, buscar imágenes de ese actor/actriz de su agrado, buscar un libro, etc., cualquier cosa más productiva que leer mi blog.

Espero que se queden conmigo este año donde no sé que escriba, pero como diría Chente Fernández, “mientras el público siga aplaudiendo su Chente sigue cantando je-je-jeee”

Feliz año.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Esto fue lo que dejo el 2010

Supongo, no, más bien afirmo: esto de los recuentos está muy usado por en general todos los medios, pues bien, usemos este recurso una vez más para completar una entrada más en el blog.

Yo, desafortunadamente no hablaré de un recuento mencionando el caso Paulette, Marcelo y su metrobús, el Jefe Diego o los mineros de Chile, para eso estarán muchos periódicos y sitios web donde se pueda analizar lo acontecido.

Por mi parte digo, un año más se termina y ahora me doy cuenta que da un poco de temor la forma tan rápida en ocasiones, en las que se pasa el tiempo. Hoy recordando cosas me doy cuenta, y algunas veces recordaba algo pensando que habían ocurrido el año pasado y no fue así. Es cosa extraña esto del tiempo, tan impredecible y a veces hasta algo subjetivo.

Enero-Febrero-Marzo.

Entre a quinto trimestre, el trimestre de fotografía y puedo añadir el más esperado por mí. Continúo pensando que eso de la maldición del trimestre impar es más real de lo que pensaba, eso o empiezo en mala hora a ser supersticiosa. Me toco la misma profesora del trimestre pasado, esa a la que tanto detestábamos varios, además el trimestre no fue lo que esperaba, de nuevo las expectativas acaban decepcionándote y para acabar me puse una borrachera monumental en Pachuca -sin comentarios- y bueno al final decidí no volver a tomar una cámara, al menos por el momento.

En ese trimestre conocí mejor a Valeria y Anahí, la verdad si no hubiera sido por ellas, el trimestre se hubiera tornado más pesado, aburrido e insoportable de lo normal, además puedo decir que si no fuera por ellas tampoco hubiera vuelto a probar una sola fruta en mi vida. Son unas niñas bien buena onda, simpáticas y trabajadoras a las cuales quiero mucho, pues son de esas personas que te brindan su cariño inmediatamente y eso se agradece.

El 2 de febrero fue el concierto de Phoenix, en el Vive Cuervo Salón, antes Salón 21. Había decidido no volver a hacer tonterías por las bandas, pero era Phoenix y después de armar un drama pues pensé que no los vería, me fui a formar once horas antes del concierto. Lo sé, sé lo que están pensando.

Desgraciadamente para mí, tengo la mala costumbre de admirar a las personas, llámense músico o no, y es una ilusión o un sentimiento que no tiene un sentido racional para mí, pero ahí está. El punto fue: conocí a una chava bien buena onda, Gaby, estuvo conmigo en la fila diez horas y tuve una de las mejores experiencias en mi vida. Que alguien llegue a decirte en un concierto “oye ¿no quieres conocer a la banda?”, estés presente en la prueba de sonido y platiques con ellos como con tus amigos, no creo que pase todos los días, a eso añadan estar en primera fila, y subir al escenario… si creyera en las ondas místicas, los astros y esas cosas, lo achacaría a eso, pero no creo en eso, supongo que fue suerte aunque tampoco creo mucho en ella, sólo sé que algo paso ese día, y el éxtasis y esa felicidad que sentí me supo a gloria después de tantas malas rachas.

Y contrario a esto, llego el 6 de marzo, era el concierto de Coldplay, si me fui a formar, menos horas que por Phoenix y debo admitir más por nostalgia y amistad que por verdadero gusto. Sabía que ese concierto significaba algo, llamémoslo por la antigua yo, y lo que sucedió fue una experiencia totalmente distinta a la de Phoenix: la gente en un plan muy pesado (le aventaron un refresco a mi sobrino de 12 años, quien parece de 8), comencé a odiar a la gente y los eventos masivos, la gente del foro sol muy estúpida y un concierto aburridísimo, donde no veía la hora para irme. Fue una especie de despedida, muy triste y decepcionante, y a decir verdad hasta me deprimió un poco, ahí supe que jamás volvería a ir a un concierto de Coldplay aunque me pagaran el boleto. Pero siempre rescató las risas, los chistes, las bromas de Violet, Juans, Susan y Jan.

Abril-Mayo-Junio.


Para el mes de abril estaba de vacaciones, y unas semanas antes de entrar a sexto trimestre, para ser exactos el 20 de abril, fui a ver a Muse. De nuevo gano la parte que no piensa de mi persona y volví a formarme horas antes del concierto, siempre es una experiencia eso de formarse en un concierto, ves y conoces a tanta gente y no es mi hit eso de conocer gente, pero me da mucha tela de donde cortar. Ese día de nada sirvió formarnos tantas horas, al final la estúpida organización sirvió para tres cosas. Aun así disfrutamos el concierto porque era la primera vez que veíamos a Muse y también puedo decir que probablemente sea de las últimas. Al día siguiente me sentía muy mal, no sólo porque mi cuerpo resentía golpes y eso ya era lo de menos, sino porque fue esos días donde empezó la ola de calor que azoto la ciudad y yo acabe siendo un camarón, se ponía el sol en, valga la redundancia, en el foro sol y yo ya no lo soportaba, mi sobrino me abrazaba y me dolía.

Entre a sexto trimestre y no imaginaría que sería el último trimestre relajado, era trimestre par y nos fue bastante bien a todos, nos divertimos mucho, reíamos y no podíamos quejarnos por tarea, realmente fue un trimestre que puedo asegurar, muchos disfrutamos. Al menos por mi parte, no me podía quejar, estaba con mis amigas, la profesora era muy relajada, el profesor… de cierto modo también y para mí sobre todo me regreso el amor a la escritura. Fue en ese trimestre donde volví a escribir, pues hacía mucho tiempo no lo hacía y prueba de esto fue precisamente la intensa actividad en el blog, gracias a ese trimestre escribí varias entradas por esas fechas. Fue un trimestre tranquilo.

En mayo me fui con mis hermanas a Cancún, solo nosotras cuatro, no sabía qué resultaría del viaje, para empezar era mi primer viaje en avión, sólo me resta decir que para una de mis hermanas fue bastante divertida mi reacción al despegar el avión. Una vez en Cancún nosotras cuatro, era como una especie de retiro entre hermanas, a pesar de estar con mis sobrinos y la razón era algo muy especial. Aun recuerdo esa tranquilidad de estar en la cabaña cuyo baño era lo único que no nos agradaba, y después de un incidente con la hamaca donde mis hermanas se pelearon y parecía que estaba viendo pelear a mis sobrinos de 8 y 7 años, recordé que al día siguiente tendríamos que regresar a la rutina.

Llego junio y con el mi cumpleaños, algo complicado, algo melancólico, de verdad eso de los cumpleaños sigue sin ser lo mío y mucho menos si se trata del día en que nací, fue diferente, muy diferente, cayó entre semana puede ser que por eso haya atraído algo más de atención y por el hecho de que mi hermana no me soltó ni un momento para recordarme el festejo, se lo agradecí y a todos, de hecho, pero sigue sin ser lo mío.

Julio-Agosto-Septiembre.

Termino sexto trimestre y comenzaron unas largas vacaciones, para el cumpleaños de mi padre, en agosto, fuimos otra vez a Cancún a visitar a mi hermana y sobre todo a cumplir con una meta que mis hermanas tenían: abrir un negocio allá. Después de pasear y estar dos largas semanas en Cancún, cosa que no fue agradable para mí y también sobre eso escribí una entrada al blog llamada “Open”, al regresar goce de más tranquilidad, mientras se acercaban los días para entrar a la escuela.

Llego septiembre y entré a la escuela, de nuevo apareció la maldición del trimestre impar, y la superstición o la estupidez llego a mi vida, junto con un poco de mal humor, de nuevo melancolía y depresión, también acerca de eso escribí otra entrada al blog “The Dog Days Come”. Lo sabía, el trimestre más pesado: radio, no imaginaría todas las cosas que nos esperaban a mí y a mis compañeros, pienso que de alguna forma todo lo que paso nos sirvió a todos en algún aspecto. Mis amigas insistían en permutar y yo no quise, y ahora si lo pienso tal vez fue mi culpa si es que, como dicen mis demás compañeros de generación, fui una mártir, pero también he pensado, esto se va a escuchar muy mal y sonaré a las típicas frases que yo llamo “basuración personal”, pero sabía que era algo que tenía que vivir y no podía mmm… ¿cómo continuarían esas frases? Ah sí, no podía esconderme o evadirlo. Tenía que aprender cosas.

Ocho días después de entrar a séptimo trimestre, el 28 de septiembre fue el concierto de Phoenix, sí otra vez de Phoenix, muchos piensan que es mi banda favorita, desde Coldplay no tengo una, simplemente es: soy joven, me gusta la música que escucho y me encanta ir a conciertos. La verdad no estaba muy entusiasmada de ir, eso de la escuela me deprimió bastante, de hecho ni mi hermana, quien me acompaño, estaba entusiasmada. No llegamos a formarnos, sólo llegamos a buena hora para entrar, sentarnos, comer unas palomitas rancias y una cerveza entre las dos, después del acoso de un estúpido, nunca falta, hacia mi hermana, decidimos quedarnos por donde colocan el sonido en el Palacio de los Deportes. No había grandes expectativas. De hecho ese día corroboré mi forma de pensar, “no generes grandes expectativas y las sorpresas serán más grandes”. Al llenarse el lugar no veía absolutamente nada, pero resulto que justo donde nos encontrábamos nosotras Phoenix decidió hacer un magnifico acústico y estábamos si acaso a diez centímetros de ellos. Por cierto, mi hermana y yo no nos arrepentimos de haber ido.

Después de eso, de esa adrenalina del concierto, de ese momento de alegría y emoción, supe que de alguna u otra forma todo tendría que salir bien al final, me había tocado con el profesor más desgraciado de la carrera, con un House en persona, pero al final todo debía salir bien, sin embargo ese optimismo y ese pensamiento se me olvido con el tiempo.

Octubre-Noviembre-Diciembre.

En octubre tuve la oportunidad de asistir al Corona Capital Fest, principalmente iría a ver a Regina Spektor, The Temper Trap, Interpol y los Pixies, al final había armado un itinerario, el cual por cierto no fue seguido y sobre ese evento también escribí una entrada cuyo título fue el mismo al del festival. Rescato las nuevas cosas que escuché y me gustaron mucho, y fue el primer concierto al que fuimos juntas Andrea, Sara y yo, aunque también vi y estuve con otros amigos. Al final no hubo nada sorprendente, salvo que conocí a los verdaderos hipsters y también imagino que de ahí saque varias bromas al respecto.

Noviembre fue un mes pesado en la escuela, prueba de eso también está aquí mismo, sólo una entrada al blog, yo me encontraba desesperada, quería que terminara la escuela en ese momento, como fuera pero que terminará, y ahí fue cuando ese optimismo del concierto de Phoenix, ese pensamiento de “todo va a salir bien, tiene que salir bien” se esfumó por completo, el estrés, la ansiedad y las desveladas terminan por nublar la mente de uno.

Mi prima se caso en ese mes, era el acontecimiento más esperado por la familia, quizá llego un momento en el que pensé sería hasta divertido, la verdad no tuvo nada de divertido, era una boda, la primer boda a la que había asistido desde hace por lo menos cinco años, mi hermana hasta regreso de Cancún sólo para ver como se casaba mi prima, sólo una boda. Además de aburrirme demasiado y de la mala promoción de mi prima con los amigos de mi sobrino, por cierto mucho más chicos que yo, recibí una noticia no muy grata, una noticia que cambiaría y cambiará mi vida, pero la cual tuve que asumir como la joven adulta que se supone que soy.

Gracias al estrés de la escuela y tantos trabajos por hacer, me perdí el concierto de Hot Chip, tanto tiempo esperando y planeando verlos a su regreso y me lo perdí. Eso sin contar las aburridas clases de inglés que tuve y a las que asistí casi dormida, con dolores de cabeza y a desgana.

Diciembre, y comienza el mes con la cancelación de la barra programática, presagio, mito, realidad, berrinche, como sea, simplemente paso. Y tremendo embrollo armo esa cancelación de la barra programática, opiniones encontradas, pero al final escuela, a Daniela se le olvido “de alguna u otra forma todo terminará bien”. Hacer el esfuerzo final era nuestra única opción y después de todo, al final todo termino bien y yo diría más que bien, gane muchas cosas con esta experiencia: grandes compañeros, grandes momentos, grandes enseñanzas y grandes amigos. Jamás podré agradecer a Tatashi y a Rogelio lo suficiente por aceptarme entre su grupo de amigos y sobre todo aguantarme. Lo más gracioso es terminar diciendo “ah no estuvo tan difícil”.

Para cerrar el año de los conciertos, por casualidad encontré Blonde Redhead en concierto, telonera St. Vincent, tenía que ir y fui, el primer concierto de Ali y yo, cuando el primero debió haber sido Daft Punk hace ya tres años, casi cuatro, porque ni en Muse estuvimos juntas, aún nos quedan esperanzas de ir a un verdadero concierto juntas, y no es que Blonde Redhead no lo fuera, quede fascinada con Kazu, Simone y Amedeo, pero como ella y yo dijimos ese era un aperitivo, la experiencia también es contada en una entrada al blog titulada “Complicaciones: Todos fuimos actores y fuimos rubias pelirrojas”. Y al final, el negocio no funciono como lo planeamos y creo que tendré que hacer otra entrada que diga “Closed” o algo así, pero ahí vamos.

Se acaba el año, pero tendré en mi mente, lo recordado hoy: la larga espera en Phoenix con Gaby; los rostros de esos cuatro franceses y sobre todo Christian con esa singular sonrisa y humildad; las bromas de Pachuca antes y sí, incluso la posteriores a la borrachera; las naranjas con sonrisa de Valeria; el rico y enorme Kisses que compartí con Anahí y Valeria; la sesión de fotos casi profesionales de Ena y Paty; la espera en el foro sol con mis adorados amigos: Violet, Juans, Jan, Susan y Sandra para ver a Coldplay; la felicidad de saber que Violet los había conocido; las risas con mi sobrino en el concierto de Muse; su pantalón roto en el concierto; la playera de Ali; la cabaña frente al mar en Tulum; la vista desde la torre de control en el aeropuerto de Cancún; la risa de mi hermana al ver mi cara en el avión; los abrazos y bromas de mis sobrinos; ese momento frente al mar con las rosas que le llevamos a mi mamá; los abrazos de mis amigos en mi cumpleaños; el viaje a carretera y las risas de mis sobrinos; el pastel de mi papá; las bromas acerca del perico muerto en el refrigerador; el entusiasmo al abrir el negocio; la cara de mi hermana al ver a Phoenix en el acústico; Sara, Andrea y yo cantando a Regina Spektor; Juan cuidándome en The Temper Trap; ver a mi sobrinos de nuevo en la boda de mi prima; las criticas en clase de inglés de Elena y yo hacia el maestro; las bromas en la cabina de radio; el baile de Laura; las múltiples voces de Tatashi y sus innumerables bromas que me hacen doblarme de risa; el “que diche, que diche” que siempre hace reír a Rogelio; los viajes en el coche de Itzel; la sinceridad de Sara, la de Valeria, son demasiados momentos, va en mi Word cinco hojas y me parece increíble que un año pueda resumirse en cinco hojas.

No me queda más que decir: se acaba 2010 y vendrá otro año, espero con muchos conciertos, y sino con más cosas memorables de las cuales me pueda reír mucho más, de esas que te sacan sonrisas aunque estés en tu cuarto con la luz apagada. E inserte frase cliché de la época: Gracias a todos ustedes, por hacer tan maravilloso este año, aunque algunos quizá no estén mencionados con nombre, saben que hacen que mi vida no sea tan aburrida, me hacen sonreír y los quiero mucho. Frase cursi: Gracias por hacerme parte de su vida y por aceptarme aunque soy bastante molesta, MUCHAS GRACIAS.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Gustos culposos


Última clase de inglés básico uno, examen final oral con un profesor que parece integrante de la “Maldita Vecindad” o “Panteón Rococo”.

Fragmento de la conversación para el examen:

Elena (mi amiga): I’m student but sometimes play violin and reading
Compañerita del inglés: We have a reading club, Do you like Dan Brown?
Danielita (esa soy yo): Yes, he's Ok but I prefer Julio Cortazar (no pongo acento porque se supone que inglés no hay acentos pero es Cortázar)…

Termina la conversación y el profesor me pregunta si me gusta Julio Cortázar, a lo cual respondo un sí, me pregunta la razón y le respondo “es un gran escritor”. El profesor comienza una charla interna de lo que es o no es literatura diciendo “Dan Brown sólo es best seller, Julio Cortázar es literatura”, yo asiento con la cabeza junto con mi acompañantes, me pregunta la razón por la cual me gusta Dan Brown y me cuestiono en mi fuero interno “qué diablos no entendió la conversación o el plan de estudios, es sólo un ejercicio”. Y aquí una pequeña pausa en el relato, debo admitir que leí un libro de Dan Brown, el ya muy mencionado “Código Da Vinci”, es lo único que leí de él y eso fue en la secundaria, es un libro de poco más de quinientas páginas, cuando mis compañeros de clase a penas y pudieron leer uno de veinte páginas. Después de la pregunta del profesor yo le respondí, con muchas trabas debo decir, que me “gustaba” porque era interesante lo que escribía acerca de la religión, la fe, el oscuro y muy conocido ya, tema de corrupción en el Vaticano, y ahí comenzó todo.

Profesor: Pues sí, habla de eso pero sólo es un best seller, no tiene gran ciencia, no es lo mismo a Julio Cortázar que si es literatura.

Me quede callada, pues todo lo que acabo de mencionar, fue en inglés. Quedamos un minuto en silencio y comenzó una acalorada charla sobre eso que decía, ya que no pude contenerme y comencé a discutir con él en español, para no hacérselas más cansada y relatarles todo lo que sucedió en la charla, sólo les puedo decir que el punto del profesor o más bien lo que detrás de sus palabras me decía era: “Eres una tonta, porque estas en la universidad y no sabes discernir entre lo que es bueno y es malo, y yo con toda mi sabiduría te estoy abriendo los ojos para que sepas qué es literatura y que no”. No me quede callada, pero mi amiga tenía unos ojos de “Daniela tranquila” por lo que decidí no discutir más y seguía pensando en mi mente “Por qué no entendió el punto, era un ejercicio, pusimos Dan Brown porque estaba en el libro de inglés, y en todo caso sí, lo leí y mi punto era, ‘esta bueno pa’ palomear’, así como cuando ves una película dominguera”.

Y toda esta explicación para llegar a los gustos culposos, era importante mencionarlo, de aquí, de ese momento surgió mi tema de entrada, sólo que no sabía cómo plantearlo, pero heme aquí y ahí vamos. Cuando le platique esto a una amiga me contestó “bueno, pero pues es cuestión de gustos ¿no?”, exacto, le contesté, es cuestión de gustos.

Todos sin excepción tenemos gustos culposos, los míos son bien sabidos por la gente que me conoce, no me meteré en detalles, si los digo, quizá haya la posibilidad de que hasta me cierren el blog, está bien, no son tan graves… para algunas personas. Sin embargo, podría decir, no esta tan malo tener gustos culposos y después de un minuto diría “Danielita si no fuera malo no serían culposos”. De manera muy particular, en mi caso uno de mis gustos culposos tiene una explicación muy densa, ese estúpido gusto culposo me hizo entrar en una crisis y hasta caer en depresión, y hay otros, en el lado opuesto que me dan tanta risa pero me traen recuerdos de lo que fue alguna vez mi infancia y parte de mi pubertad.

Una vez, leí a un tipo, escribió “mi gusto culposo es Metallica”, todos nos quedamos con cara de extrañeza, es más puedo decir que yo hasta lo leí cuatro veces para corroborar si estaba viendo bien esas palabras, muchos le respondieron “oye amigo, Metallica no es gusto culposo” y bueno, supongo que depende mucho de la forma de ser visto, pero a comparación de quienes pusieron gusto culposo: Camila, Gloria Trevi o/y derivados, estaba totalmente de acuerdo con la afirmación “Metallica no es gusto culposo”, después de un rato, el tipo en cuestión respondió “ya lo sé, pero es que no tengo gustos culposos”.

Ahora, recordando al tipo cuyo gusto culposo era Metallica, pienso, “qué vida tan aburrida debe tener para no contar con un solo y pequeño gusto culposo”, aunque también pienso que seguramente se lo guardo para darse importancia, pero regresando a la triste persona sin gustos culposos, piénsenlo, es de cierto modo emocionante escuchar una canción a escondidas, cantarla en tu mente, hacer alguna actividad en secreto, ver esa película que todos decían que era un asco y además tenerla en tu colección o leer un libro a escondidas y no ser precisamente uno del Marqués de Sade.

No puedo mostrar una postura ni en contra ni a favor, podría decir, bueno es un gusto culposo, al final un gusto, destapémonos todos y contemos nuestros gustos culposos porque no tiene nada de malo, pero seamos realistas y volviendo a mi pensamiento anterior, si no tuviera nada de malo, si no te diera pena admitirlo, simplemente no sería gusto culposo. Por otro lado podría decir, desháganse de sus gustos culposos, sacrílegos, espíritus del mal, pero no, es divertido tener gustos culposos y sonrojarte cuando los admites con los amigos, además que sería de la vida sin ese rato tan mágico y tan intimo entre tú y tus gustos culposos.

Por cierto, para terminar, el profesor acabo confesándome: “Yo también estudie comunicación”, se imaginaran mi reacción, casi tiro todo en ese momento y me salgo del salón azotando la puerta y diciendo “Voy a terminar de teacher de inglés diciendo: ‘When’s your verrdey?’ o tal vez diciendo ‘Is de seim but is de diferent in de rialiti laif’, por qué”, en fin ese día tenía tantas cosas que hacer por lo que no me di la oportunidad de orillarme en una de las paredes de mi cuarto, abrazando mis piernas y repitiendo un sinfín de ocasiones “¿verrdey? ¿tuenti en vez de twenty con la pronunciación correcta?”

Como sea, sean felices in de rialiti laif.

martes, 14 de diciembre de 2010

Christmas Lights


Ha terminado ese enorme “sufrimiento” escolar, tareas, trabajos, calificaciones (bueno aún falta pero ya casi se termina) y llegado a este punto es inevitable tener muchísimos pensamientos, todos ellos en desorden, lo cual me hace preguntarme una y otra vez si no estaré mal de la cabeza, en fin.

Pensarán, los que saben, que el titulo de mi blog está relacionado con la canción de Coldplay, la cual no he escuchado, pero se equivocan, el titulo está más en relación a las innumerables luces navideñas que he visto al regresar a mi casa.

Cuando era niña me emocionaba, de una forma que ahora no sé explicar, el rito de poner las luces de navidad en la ventana, el árbol de navidad, los intercambios, las posadas, las piñatas, los regalos y la cena en familia. Cuando llego la adolescencia eso dio un giro un poco más dramático, me seguían emocionando las fiestas decembrinas pero por cierta melancolía, en cuanto a las luces de navidad, bueno, cuando comencé a dormir sola en una recámara me daba mucho miedo (siempre he sido miedosa) y llegue a quedarme noches en vela por el miedo de dormir sola y la oscuridad. Cuando la navidad llegaba era mi época favorita, en mi cuarto había unas cortinas transparentes, de noche se ve tétrico los árboles y el viento cuando los movía, así que cuando llegaba la navidad las luces de los vecinos iluminaban mi cuarto y me hacían sentir mejor, supongo que hasta ese momento fue una buena etapa.

Ahora…

Ali: ¿Qué te parece si nos sentamos afuera de tu edificio a ver las luces y ver si nos dan convulsiones?

Pasa el tiempo e invariablemente cambia tu manera de pensar con respecto a algunas cuestiones, eso paso con la navidad, el año nuevo y las luces de navidad. No entiendo ahora el entusiasmo de la gente, más bien la excitación por los adornos alusivos a la navidad y el año nuevo. Primero, en las tiendas departamentales y/o derivados comienzan a poner los adornos navideños incluso antes de que termine noviembre. Segundo, de verdad las personas se emocionan con el evento. En mi caso, vivo en un departamento, no entiendo por qué los vecinos colocan infinidad de luces en una pequeña ventana de un departamento, pero no, eso no es todo, los edificios son adornados con luces en un intento fallido de árbol de navidad, no conforme con eso, las luces en su mayoría son de distintos colores (por eso de las convulsiones) y no es lo peor, lo peor son las piñatas, los peluches y hasta regalos que colocan en los jardines, jardines que son ¡comunitarios! y pasan los años y siguen sin entenderlo. No estoy de “grinch” simplemente la gente es muy boba y mis vecinos son un ejemplo de eso.

Por otra parte, la navidad, las posadas y los intercambios. Recuerdo que cuando era niña, mi tía nos obligaba a mecer al niño Jesús y teníamos que ir a escoger el atuendo que se pondría para el día de la candelaria, sigo sin comprender por qué nos obligaban a hacer el ridículo enfrente de toda la familia cantando canciones y meciendo a un muñeco de porcelana que para ser sincera me daba mucho miedo. Luego dentro de las posadas hacías el recorrido por la calle llevando un nacimiento, con una vela en la mano, vela que te quemaba las manos con la cera, recuerdo que todos querían salir con el nacimiento pero yo siempre quería estar adentro calientita y bebiendo el tradicional ponche, que en las posadas en familia es lo único que vale la pena.

Y mención aparte merecen los intercambios ya sean familiares o escolares, ya que por alguna estúpida razón hacen muchos intercambios en las escuelas, siempre terminan decepcionándote y te hacen pasar un mal rato. En la escuela siempre te tocaba alguien que te cae mal o al que ni siquiera sabías que existía, o en su defecto le tocaba darte un regalo la persona que te caía mal. En los intercambios familiares, bueno fue todo un caso, en todas las navidades los niños acababan llorando y pataleando porque no les gustaban los regalos o querían el del otro, así que optamos por hacer una lista de las cosas que cada uno quisiera, para que no ocurriera el clásico voy y le pregunto a la tía qué le gusta al primo y dices “Me toco perenganito no sabes cómo qué podría gustarle” y la tía responderá “Ah sí, cómprale un cochecito, al él le gustan mucho”; ahí vas a comprarle el cochecito y resultaba que odiaba los cochecitos y que en realidad lo que quería era una lapicera, pero como la tía lo vio una única vez en su vida jugando con cochecitos dio por hecho que le encantaban.

Aún así la dichosa lista no funcionó, ponías lo que te gustaría que te regalaran pero te acabaron regalando genéricos intercambiables que ni siquiera sabías que existían, porque claro siempre van al último momento por el regalo de intercambio y como no buscaron bien el regalo dan un genérico muy chafa que acabas tirando a la basura; además no terminó ahí el asunto, las primas y tías terminaban indignadísimas porque a sus hijos les dieron un regalo bien pirata. Por cierto en todos los intercambios familiares siempre recibí peluches, qué originales. Decidí desde hace años no participar en intercambios y de hecho me he negado rotundamente a ir a una posada familiar.

Y finalmente la navidad, hermosa y mágica navidad. Después de 19 años viviendo navidades he descubierto que la mejor parte de la navidad sigue siendo la comida. Comes lo que en todo el año no se hace en casa: lomo (en mi caso). He tratado de encontrar una razón por la cual debas ir vestido de gala en la cena de navidad, sigo sin encontrarla si lo hacen avísenme para entender la razón. Luego regresamos con los regalos, cuando mi hermana comenzó a hacer la cena de navidad en su casa fue divertido en cierto punto, ahora no encuentra otras formas más originales de dar los regalos de navidad, en donde sólo vemos desfilar regalos para niños, quizá hubo sólo una navidad en la que mi hermana se llevo la noche con la cantidad de regalos que le hizo su novio. Insisto la cena es lo mejor de la navidad.

Para terminar están los rituales de año nuevo y el año nuevo en sí, debo reconocer que sí, hice los propósitos de año nuevo, comí las uvas y pensé rápidamente en un deseo pero creo que siempre era el mismo porque no te daba tiempo de pensar en otro, si lloré en algunos años al último campanazo, si me puse el típico sombrerito de “happy new year”, pero, no, no lo volveré a hacer, ahora que lo pienso ¿quién diablos invento todo eso?

Llámenme sacrilega, grinch, amargada, aguafiestas, pero es muy ridículo todo esto de la navidad, el año nuevo, y sobre todo el proceso para llegar a ambas cosas. No sé que pase este año, pero por lo menos yo espero estar en mi casa descansando, comiendo porquerías y viendo películas, no necesito todo ese lindo, exquisito y hermoso ritual navideño, yo paso.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Complicaciones: Todos fuimos actores y fuimos rubias pelirrojas

Ha llegado el pre viernes como hubiera dicho un maestro de matemáticas que tuve en la preparatoria y es tiempo de escribir en el blog.

Quería hacerlo desde hace tiempo pero realmente he estado tan ocupada que no había encontrado la oportunidad y para mi sorpresa tengo cosas que comentar pero sigo sin tener algo realmente esencial que decir.

Comienzo diciendo que estoy escribiendo esto y me doy cuenta de los infinitos “que’s” en mi redacción y por algún asunto de trauma me genera mucha angustia escribir tanto “que”, en fin, ese puede ser el principio de muchos problemas que surgieron en todas estas semanas.

Complicaciones

La escuela ha estado pesada, muy pesada para mi costumbre y eso que soy exagerada, pero sobre todo el ambiente escolar se ha tornado pesado y hostil de una forma tan extraña pero a la vez tan predecible que es difícil explicar.

¿Qué pasa cuando tienes que convivir con mucha gente tanto tiempo, con gente que no conoces, que te cae mal, que no sabes cómo trabajan?

El resultado es por demás desastroso, este trimestre he estado mucho tiempo con personas, como dijo un compañero “con tu equipo” y lo pensé mejor y me repetí a mí misma “no, he estado demasiado tiempo con gente”. En relación a mi equipo de trabajo, quede sorprendida, hicimos un buen equipo, son personas muy agradables y descubrí a unos amigos extraordinarios, pero es inherente en mí pensar “oye Daniela de verdad has estado mucho tiempo con personas”, mi situación no es tan complicada, soy una persona solitaria y de repente sentí tan extraño estar rodeada tanto tiempo de personas y sobre todo de sentir en ciertos momentos ese apoyo , cariño y protección de momentos en los que, pensándolo bien, en otro tiempo, en otra circunstancia hubiera estado sola, tirada en mi cama y deprimida. Aún así me siento indefensa.

Por otro lado esta, eso que convencionalmente en las escuelas le llaman “generación”. Ahora me viene a la mente algo que platicaba una vez con una amiga sobre eso de la convivencia con tanta gente que no conoces bien. Ella y yo decíamos que cuando recién llegas a un grupo es muy difícil que saques lo que ella y yo denominamos “tu verdadera personalidad”, el trabajo que se nos dejo hacer en la escuela sirvió para tres cosas en mi punto de vista: 1) para aprender que el trabajo en equipo siempre es en equipo y que han pasado siete trimestre y ninguno lo ha aprendido; 2) para sacar a relucir las rencillas entre los propios profesores y tal vez la más importante la 3) darse cuenta de la “verdadera personalidad” de cada uno de los compañeros.

El perfil del aspirante de la carrera de Comunicación Social en la UAM debería ser: Persona ego centrista, incapaz de ejercer la auto critica, ser desleal, no conocer el concepto de compañerismo, incapaz de escuchar, impulsivo, inmaduro, irresponsable, impuntual, cada vez que haga un trabajo sentir que es el mejor de todos, no conocer el concepto de humildad, decir sandeces y creer todo el tiempo que tiene la razón. Claro habrá sus excepciones porque con alguien tiene que haber una confrontación.

Si últimamente había sentido esa etapa del “no sé qué rayos hago estudiando esto, no es para mí, no soy buena en esto”; la verdad la actitud de compañerismo que se pulula en la carrera no ayuda en mucho a mi perspectiva de las cosas. Muchos pensarán que ese pensamiento es algo débil, pero de verdad vi y escuche muchas cosas que realmente acabaron por decepcionarme bastante.

Aún así por supuesto que hay cosas buenas, esto suena como si me estuviera despidiendo de la carrera, todavía lo sigo pensando; de cualquier modo, a pesar de todo esto me quedo este trimestre con la lección del maestro maldito, con el esfuerzo y el trabajo de mis compañeros que si los hubo, con las risas de mis amigas y amigos, con las personas que me dejaron entrar en su vida y que me compartieron parte de su vida. Y por supuesto tengo que mencionarlo con los nuevos amigos que hice, que ven algo bueno en mí, me apoyan, me cuidan, me hacen reír y que quiero demasiado. Suena como a agradecimiento de trabajo escolar, pero para mí era importante decirlo.

Después de todo ese esfuerzo (me da un poco de temor mencionar esa palabra) y trabajo, todavía no termina pero seguimos intentándolo, hoy me siento no más confiada, pero si un poco más tranquila, tal vez no totalmente pero si un poco más. Afortunadamente el trimestre no está lleno de la escuela y a pesar de que han sucedido no cosas tan agradables en casa, en la familia, en mi persona, todavía puedo jactarme de que la paso bien algunos momentos.

Actores y actrices rubias y pelirrojas

Hasta las clases de inglés básico uno, sirvieron para des estresarme, las salidas con mis amigas, los partidos de americano de mi hermana, mis sobrinos en “casita vieja” de nuevo, son cosas que vale la pena mencionar, y obviamente los conciertos a los que fui. Y hablando de esto, el viernes pasado fui a ver a Blonde Redhead y su telonera fue St. Vincent y después de las complicaciones todos fuimos actores y rubias pelirrojas.

Después de perderme a Hot Chip, por una casualidad en la red, encontré que St. Vincent preguntaba quien la iría a ver en la Ciudad de México y definitivamente tenía que ir, ¿cuándo ves a una banda que te gusta por pura casualidad? Según yo, no conocía a Blonde Redhead, pero como toda la vida, se me va la onda y no me acuerdo de las bandas que escuché alguna vez. Un día antes de ir al concierto busqué videos de Blonde Redhead, la primer canción que salió fue “Equus”, “ah Equus, este video ya lo había visto”, pues si era de esos videos que había visto de niña y que se me quedaron grabados por lo bizarro del asunto, algo muy parecido a lo que me paso con Bacherlorette de Björk y con Paranoid Android de Radiohead.

Abrió St. Vincent, sólo les puedo decir que estoy más enamorada de esa mujer, es una forma muy interesante de combinar la femineidad con la pasión de tocar una guitarra, la manera en que Annie Clark toca su guitarra sólo te puede remitir a como lo haría un hombre, pero al verla a ella tan delgada, con sus rizos, su vestido, sus mallas y su labial rojo es imposible no enamorarte de ella. Sus músicos son muy buenos, sobre todo su baterista, aunque todos son buenos. Después de recordar la monotonía que sentía al escuchar el Actor, después de verla en vivo entendí todo el significado de poner un violín, un saxofón y esa guitarra en una sola canción.

Salió St. Vincent y después del típico momento donde los roadies hacen su trabajo, se encienden unas sombrillas doradas, salen dos personajes que parecen iguales, y una mujer con un pantalón dorado, cabello largo y lacio. Comienzan a tocar y uno de los gemelos hace una seña a su hermano para que deje de tocar la batería, finalmente dice “me está dando electricidad”. Vuelven a tocar y comienza una etapa de descubrimiento para mí. Blonde Redhead es como de esos grupos que estaba esperando escuchar, la voz de una mujer suave a la cual asocias invariablemente a los animes y no sólo por el aspecto físico de ella, su timbre te liga a esa imagen y luego complementa la escena unos gemelos italianos que lo único que los diferencia entre sí físicamente es la barba que uno tiene y el otro no. Al ver a Kazu Makino y como se mueve en el escenario entendí de donde saco Bat for lashes sus movimientos en vivo, lo cual resta a los ya menos puntos que tenía su banda y ella en sí.

Y bueno después de ver a tanto hipster a los alrededores, la señora que nos toco al lado de nosotras que no paraba de quejarse del escándalo que hacía St. Vincent con su guitarra e incluso llego a taparse los oídos, y cuando finalmente salió Blonde Redhead y Kazu Makino saludara al público con un pobre español y la señora se molestara por el hecho, puedo decir que estuvo bastante bien. Aquí les dejo una foto, de las cuales se de su existencia gracias a Charlie.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Compromisos

Hace tiempo que no me daba una vuelta por acá, de cualquier modo siempre encuentro lo mismo, pensamientos míos que con el tiempo se vuelven basura virtual y que en una búsqueda ordinaria de Google jamás encontrarían, como sea me gusta escribirlo (aunque reitero lo malo de mis textos) porque bueno no sé, supongo que estudios psicológicos y sociológicos dirían que me siento bastante sola y quiero compartir al mundo mi sentir; pero como no creo en esas cosas lo hago simplemente porque quiero.

El título de la entrada la estuve pensando desde hace algún rato, primero me vino a la mente el compromiso de mi prima, pues pronto se casa y luego han pasado una serie de circunstancias que me han hecho pensar bastante en eso de los compromisos y no de pareja aunque también entra dentro de la categoría, más bien en general.

Hace poco ocurrió un incidente con una amiga, me hizo revalorar todo lo que pensaba y también lo que tenía y tengo. La amistad también es un compromiso de cierto modo y me imagino que aplicaría en este momento la frase de “la amistad también se cultiva” y esas cosas. Pensaba que hasta cierto grado mantenía con mis amigos algún grado de compromiso, pero con lo que paso me hizo dudar, obviamente de mí, qué tanto estoy proporcionando a las demás personas y si más bien no soy yo la que la esta regando.

Las personas que me conocen lo saben, siempre trato de ser lo más sincera, no soy una persona que diga de forma bonita las cosas, porque las digo como las pienso, tal vez eso este mal y quizá no me he dado cuenta que esa acción puede dañar a otras personas y me hizo también pensar si más bien lo que yo defiendo como sinceridad u honestidad no es más bien cinismo de mi parte y también un lado oscuro que lo sé, lo tengo y de vez en vez sale de la forma más burda y tonta.

Después de pensarlo mucho, acepte que por mí parte, a pesar de que el enojo o los malentendidos hayan sido causas ajenas, pensé que a lo mejor no era tan buena amiga y no mantenía ese nivel de compromiso que se requiere, a pesar de hacer mi mejor esfuerzo mi lado tontamente emocional, dramático y soso, siempre sale a la luz. Tengo defectos que hago más y más grandes conforme pienso más las situaciones e irremediablemente hacen darme cuenta que esos defectos también se hacen más grandes con mis acciones.

Por otro lado, he estado reflexionando mucho, sobre todo en los largos caminos de regreso a mi “casa”, qué tanto nivel de compromiso tengo conmigo misma y con lo que estoy haciendo. He estado recordando todas las expectativas que pensé durante un periodo de mi vida, de hecho durante un periodo bastante largo, donde sin duda era una persona diferente. No sé si he cambiado para bien; pero pareciera que siempre me pongo el pie solita y tropiezo: la inseguridad, el sentimentalismo, la baja autoestima, la melancolía, la tristeza, el carácter volátil, el dramatismo son características de mi personalidad que no quiero cambiar, porque eso es NO QUIERO. Me quejo demasiado lo sé, y muchos me preguntan “bueno y por qué no haces algo por cambiar” y la respuesta a pesar de las muchas explicaciones y excusas que pueda dar es que no quiero.

Hoy, vislumbre un futuro para mí que me da un poco de miedo, del cual me hubiera burlado antes gracias a mis fantasías y de nuevo a mi carácter volátil, del cual incluso me hubiera avergonzado por mis ambiciones falsas y sin fundamento; pero es un futuro del cual hoy por hoy lo veo más verosímil, más cercano y más seguro que cualquier otro.

Sólo me seguiré preguntando una cosa una y otra vez ¿hasta cuándo podré mantener un compromiso conmigo misma?