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lunes, 15 de octubre de 2012

Festival Corona Capital Vol.3




Por dónde comenzar con esto de  la convención anual de hipsters, perdón, del Festival Corona Capital. Creo que ir a dicho festival se convirtió en un hábito, de esos malos que tienes y son, algunas veces, irremediables. Y precisamente fue eso, el hábito, pero más aún, lo descubrí después, la añoranza.

Este año sirvió mucho más para observar las acciones de la desagradable gente que va al festival, no toda, pero un grueso de la entrada se llena de personas, perdón por mi comentario fascista, que deberían ser exterminadas. Realmente fui a pasear, al menos, eso me sucedió el primer día.

Como bien, y muy bien, lo dijo una amiga mía, pudieron haber armado un muy buen cártel con todas las bandas sin ser dos días. Me sigue perturbando sus aires de Coachella de petatiux. Pero se vieron muy soberbios y en su afán aspiracional Coachella-Lolapalooza-Glastonbury, decidieron hacer dos sosos, pero algo rescatables, días.

Honestamente vinieron muchas bandas que no conocía y no tenía ánimo, mi vejez prematura me lo impedía, de conocer. Por tal razón, el día sábado –primer día del festival –llegue tarde. El tiempo es muy valioso como para desperdiciar una hora o poco más de una escuchando a unos monitos que no sabes que tan buenos o malos son. Lo mejor es irse a la segura.

A pesar de eso me tocó escuchar la aberración musical que significa todo lo concerniente a un grupo que se dice llamar Zoé. No tengo más comentarios al respecto.

Tenía mucha curiosidad por ver en vivo a Cat Power, en realidad, quería saber si era cierto que se escondía detrás de la batería. No es del todo cierto, pero la personalidad que tiene su voz y que deja ver en sus muy bonitas fotos es la que quizá le falta a la hora de interpretar en vivo. La verdad no me sorprendió mucho, no la amé, ni la odie; pero me pude haber ahorrado esa hora.

Compruebo una vez más que no tener expectativas es lo mejor que puedes hacer en la vida. No tenía actitud pre concierto. Le pedía a todas las fuerzas de la naturaleza que llegara esa emoción. Incluso llegué a pensar en vender o hasta regalar el boleto del sábado.

Después de Cat Power le siguió Franz Ferdinand. Franz Ferdinand eran de esas bandas que escuchaba en el bachillerato. De esas bandas que veía en cada sticker o pulsera de aquél grupito pretencioso en el bachillerato. Eran de esas bandas que escuchaba en los discman y de las que merecían que le subieras el volumen si pasaban un vídeo de ellos. Finalmente eran eso, el bachillerato, lo que ya pasó.

Gran sorpresa me llevé. Si claro, eran el bachillerato y había olvidado que fue la mejor etapa de mi vida. Sobra decir que con mi no emoción pre concierto, obviamente tenía el cansancio de la vida laboral y los veinte años que me he cargado solita en estos últimos dos meses.

En cuanto salió Franz Ferdinand y escuché Dark in the Matinée, me sucedió lo mismo que con The Rapture el año pasado. Estaba ahí brincando, cantando y quitándome esos veinte años de encima. Era la persona que había sido hace unos cinco años.

Siempre había visto en vídeos cómo la gente ente la multitud brincaba al mismo tiempo, movía los brazos y aplaudía al mismo tiempo. Lo típico y a la vez lo épico de los conciertos. Gracias a mi estatura y la poca resistencia que tengo, sólo me había tocado presenciar en vídeo o de muy lejos eso. Ahora fui parte y realmente lo disfruté. Estoy segura de que si regresan los iría ver sin dudar.

Llegó el domingo y con la emoción de ver a Florence and The Machine. Porque son de esas bandas que has visto millones de veces por Youtube y las mismas que piensas que nunca escucharás en vivo. Porque con esa mujer salen mis momentos y sentimientos más nena que tendré. Y una que otra lágrima y grito de desamor.

El segundo día si llegué temprano. Escuché a un grupo llamado The Big Pink, fueron buenos, pero los grupos de pronto te tienen que impactar, tienen que hacer que muevas los piecitos, que tengas esa canción todo el día y ellos no lo lograron.

Después de escuchar tanta recomendación sobre Alamba Shakes los escuché sin prestarles tanta atención. Es complicado, pero en ese tipo de eventos con las multitudes y a pesar de tener las bocinas al lado o las pantallas, es más fácil que uno deje de prestar atención. Lo que si destaco es la voz de la vocalista, si es impresionante.

Todo el mundo alabó a los Maccabees. Tal vez soy yo y mi amargura, son unos chicos lindos, como las bandas que últimamente salen que tienen nombres parecidos ya todos son The algo o Black algo. Tuvieron una o dos canciones que me hicieron mover el pie y a pesar de salir Florence Welch a cantar con ellos, no fue algo sorprendente para mí.

Irónicamente el grupo que más me gustó, en esa espera por ver a Florence, fue a la que no vi. Como siempre mis problemas de salud se hicieron presentes, si es mental, en serio debo concentrarme en sacar mi alegría o algo así. Comencé a sentir nauseas y decidimos sentarnos. The Drums tocó mientras yo me encontraba como una anciana sentada y esperando a que las náuseas no surtieran un efecto embarazoso.  Y ahora sólo recuerdo esa canción que dice: “let’s go surfing”.

Después de The Drums siguieron Snow Patrol, otra banda esporádica de bachillerato. Snow Patrol es, para mí, lo que Coldplay no pudo conservar. El sonido de Snow Patrol se me hace antiquísimo, entre lo que quiere pegar pero no porque se mantiene en lo clásico. Lo que respeto de ellos, es que hasta ahora, como lo hizo Coldplay o muchas, muchas otras bandas, siguen siendo un poco lo que siempre ha sido Snow Patrol.

Y bueno, aquí viene la parte difícil. Pues si, en este momento muchos estarán enojados ¿cómo es posible que no vi a Suede, a My Morning Jacket, a los Hives –que siempre me parecerán lo mismo- ni a los muy, muy asediados Black Keys? Sobre todas las cosas ¿cómo es posible que no haya visto a New Order?

Evidentemente, nunca he ido a verdaderos festivales. No sé cuáles serían las formas de elegir entre una banda u otra. Soy nueva en esto. Por ahora, lo he decido por corazonadas. ¿A quién sientes que debes ver? Mi corazón de nena me dijo que a Florence and The Machine y me sentía realmente emocionada al respecto.

No me defraudo para nada. Es una mujer esplendida, sabe en serio hacer su trabajo, nos hizo cantar, bailar, brincar y gritar. Se ve, que le gusta su chamba y se vio que lo disfrutó. Lo que me encantó y lo que siempre me gustará es ver la expresión de los músicos cuando no se esperan una reacción. Ver su cara de sorpresa y también de satisfacción fue muy lindo. Pero al final, muy al final, sentí que algo me faltó, quizá una o dos canciones, pero sentí que algo faltó.

Me enteré que New Order tocó Love will tear us apart y Atmosphere. Justo una amiga estaba en el dilema Florence o New Order. Yo le di mi absurda teoría de a quien tu corazón diga, ridículo. Pero quizá a mi corazón o a mi consciencia, o a mi vida no le hubiera caído nada mal escuchar, sobre todo Atmosphere. Otra vez la añoranza.

No es Joy Division, nunca lo será. Ian Curtis, es de esos personajes irremplazables. Si, si nadie es indispensable, al diablo, él si lo es. Aunque quizá y sólo quizá escuchar Atmosphere no hubiera sido lo mejor para mi salud mental.

Al final no fue tan mal, estoy cansada y sorprendida con otro asunto curioso. No sé si se trataba de publicidad. Les digo que por soberbia de hacer dos días de concierto, no se vendieron sus boletos –por cierto, caros, muy caros –había menos gente a comparación de los años anteriores.

El punto es, que había mucho extranjero, no creo que sea un asunto de internacionalización del festival, de verdad que esos aires aspiracionales son muy absurdos. O tal vez, estaban por ahí y decidieron ir, quizá me estoy haciendo otra vez ideas conspiratorias. La cosa es que, sin intención de sonar xenofóbica, era un poco extraño, te hacía pensar ¿dónde diablos estoy?

Sea como sea, no fue el mejor año. No sé si en el futuro mi vejez me permita este tipo de peripecias. Tampoco si mi presupuesto lo permita. Pienso también que a la larga, con mucho esfuerzo y con intención, los malos hábitos se quitan.

viernes, 10 de febrero de 2012

Pensamientos del día de San Valentin de 2012



Zooey Deschanel dijo en 500 días con ella "El amor no existe. Es una fantasía". No es mi costumbre hablar de esto, de hecho, de todos los problemas de la vida, este es quizá, al que menos le dedique tiempo en el blog. Tal vez, son de esos temas adecuados para plática de nenas, pero al diablo a todos les ha pasado.

No sé si estar totalmente de acuerdo con la afirmación de Summer. Creo que por todo lo que en mi joven vida me ha tocado ver y vivir, podría decir que es verdad. Pero hacerlo también provocaría contradicciones de lo más variadas entre ustedes lectores y yo. Es normal, diría mi hermana que cada quien habla de cómo le va en la feria.

Escribo esto, porque se acerca. El patético catorce de febrero que para las personas solteras como yo, no significa absolutamente nada. No significa y si, porque nosotros las personas solteras, seguimos hablando al respecto, incluso se siguen haciendo películas sobre eso, entonces ¿será realmente insignificante?

En la naturaleza del ser humano, se encuentra la necesidad de estar y sentirse acompañado, por familiares, amigos y si, una pareja. Es feo que sea una necesidad y que tu psique también lo exija en algún momento de nuestras vidas. Lo peor es que esta necesidad se ha extendido a edades más tempranas. Gente joven comienza a sufrir "mal de amores" a los doce años.

¿Por qué necesitaremos ser acompañados por alguien, de ese modo? Tienes a tu familia y amigos, por qué la necesidad de que llegue un ser ajeno y te abrace, y le importe tu estado de ánimo. A veces creo, que es por alguna carencia dentro del ámbito familiar y amistoso. Pero sigo sin entender el por qué.

Me chocan las cosas de niñas. Cuando comienzas a hablar sobre estos temas, es imposible no mezclar pensamientos femeninos y sentimientos casi exclusivos de este género. Tampoco soy fan de las mujeres que pasan la vida quejandose de lo amarga que han sido sus relaciones sentimentales. Lo entiendo, pero a veces exageran -por esa razón no me gusta Adele -pero siempre existen esas grandes excepciones.

Amy Winehouse, por ejemplo, escribía mucho acerca de eso. Y muchos pensarán, si igual que Adele, o cualquier ejemplo. A la Winehouse se lo creías, porque sus letras eran honestas, yo a ella se la compro. Lo mismo me sucede con Florence Welch, se la compro totalmente a esa mujer. Sobre todo cuando las frases de las letras coinciden con tu sentir.

Florence canta "Me abrazo a mi misma, porque sé que va a doler, pero me gusta pensar que por lo menos las cosas no pueden ir peor" y no pueden hacerlo. Al menos también espero eso yo. He pensado, por un incidente acontecido, en todo aquello que me han dicho mis amigos. Me llegó a la mente algo que me dijo un amigo, hace un tiempo, sobre una situación extraña que me sucedió: "Eres muy chida, no entiendo, podrías estar con cualquiera, pero estas en ese desmadre, no entiendo".

Y lo recordé porque tenía razón en alguna parte. Tenían razón todas aquellas personas que me lo advirtieron. Por qué la necesidad de que lo hagan a uno como quieran, por qué la necesidad de pasar por todo eso de las decepciones amorosas, aclaro, cuando desde el principio sabes que no dejaran nada bueno. Hay otras que no se pueden prever. Pero cuando se ve venir el desastre, deberíamos reaccionar y hacernos a un lado, para que la tormenta no arrase con todo.

Aún así, hay cosas mucho peores. La he pasado peor y no por cuestiones romántico-sentimentales. Bien lo dice Florence, no puede empeorar, siempre espero pensar eso.