Hemos
llegado a la entrada número cien desde que re reabrí el blog. ¿Pensaban que
tenía tema especifico para esta entrada? Sinceramente lo pensé cuando descubrí
que estaba a diez entradas de esta. Casi la hubiera planeado, pero mis planes
jamás funcionan. Aunque guarde un pensamiento para esta entrada, uno que se
quedo alojado en un corto y a la vez largo tiempo.
Recuerdo
la primera vez que escribí en el blog de Myspace, si, del Myspace. Supongo que
al principio si deseaba que la gente me leyera, cuando no logré la atención de
nadie, me di cuenta que no necesitaba lectores, sólo escribía las
experiencias y pensamientos que me llegaban a la mente.
Quizá
y creo que está fundamentado, piensen que me quiero dedicar a escribir. No lo quiero. Vender algo que es un pasatiempo, casi una necesidad, para mi,
es una idea que sólo pensarla me causa nauseas. Además, de por supuesto pensar: ¿quién diablos querría algo que yo escribiera?
Cuando
entendí Facebook y decidí publicar el enlace del blog por ahí, me dio muchísimo
miedo, debo reconocer. Como se habrán dado cuenta soy bien predecible, hablo de
las mismas cosas y con frecuencia escribo mucho acerca de lo que pienso y
siento. Soy un libro abierto. Eso me daba miedo, que la gente que no me conocía
e incluso la que si lo hacía, leyera a esa Daniela.
Después
ese miedo se aminoró, no ha desaparecido, siempre me da miedo que llegue
alguien a leer esto y piense que soy una demente. Aún me sigue importando lo
que los demás piensen. La verdad, jamás imagine que las personas a mi alrededor
comenzaran a leerme. Me sentía halagada y sorprendida, y también, con mucho
miedo. Ahora es un poco más normal.
Escribo
porque me gusta, no es una vocación para mí. Escribo porque es una necesidad,
un gusto, un pasatiempo. No sé qué haré de mi vida, lo he dicho millones de
veces, pero quizá no esto. Y por supuesto, no tiene ningún valor en
absoluto, no hago crónicas, ni reportajes, ni artículos, ni columnas. Hago lo
que cualquiera de ustedes haría, contar experiencias propias.
Así,
llego al post número cien. Cuando vi lo cerca que me encontraba del número
salieron y salieron un sinfín de temas. Al publicar el enlace de una nueva
entrada en Facebook bromeo con la destrucción del blog, no porque lo vaya a
hacer, ya lo explique muchas veces aquí. Más que nada porque creo que hay un
asunto profético-presagio con esto. No soy muy supersticiosa pero con
frecuencia ocurren cosas extrañas. Como mis sueños.

Felicidades por esto, yo lo he intentado y nunca pasaba del post número 2...
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