lunes, 4 de julio de 2011

Conocí una persona

Tuve un fin de semana terrible, estuve en cama prácticamente todo el día con una jaqueca que aún no termina, el estrés a flor de piel, gracias a que la escuela siempre es tomada demasiado en serio. Se la pasan diciéndonos que la vida afuera, que la vida en la calle es dura, y la vida de estudiante es muy cómoda, debo decirles a esos infames personajes que la escuela se ha convertido en un lugar de producción de traumas y problemas absurdos y, al mismo tiempo absorbentes.

Hoy por fin puede ir al lugar donde me gusta estar, de verdad me siento muy contenta en participar de alguna forma –ahora no activamente, ni productivamente –en Amnistía Internacional. Debo confesar que me dio bastante vergüenza ir toda comodina después de no haber asistido casi durante tres semanas consecutivas. Pero pensé que tenía ese compromiso y no podía dejar de ir; además claro que me acostumbre de manera estúpida a regresar a mi casa como antes con sólo los aburridos deberes escolares.

Estaba haciendo mis labores y de pronto mi jefe, muy amablemente, me ofreció ir por un helado –me fascina la forma en que todos son agradables ahí – y mientras bajábamos las escaleras, entro a la pequeña oficina una señora. Tenía aspecto humilde, iba acompañada por dos pequeñas que se mostraban tímidas y aún con esa mirada inocente y a la vez picara, característica de los niños.

Su nombre es Magdalena García y fue presa de conciencia, su caso fue tomado por Amnistía Internacional en el 2006, fue detenida y procesada por crimines que no cometió durante el enfrentamiento de Atenco. La señora Magdalena, según nos contó Arturo –mi jefe –fue detenida mientras el cuerpo policiaco tomaba Atenco y cometía los crimines más atroces de los que la mayoría tenemos conocimiento; fue golpeada y capturada como si se tratará de una delincuente de alta peligrosidad, estuvo un año y medio en la cárcel, primero en Almoloya, prisión de máxima seguridad, y posteriormente fue trasladada a Texcoco. Fue liberada al año siguiente en 2007.

Ella sólo nos platicó; a las nuevas voluntarias, que no teníamos el placer de conocerla, el tiempo que estuvo en prisión, y lo importante que era para ella Amnistía. Arturo nos platicó todo lo demás, su historia dentro de prisión, su lucha constante por salir adelante a pesar de las adversidades, la asquerosa burocracia dentro de la prisión y que después de su liberación, doña Magdalena no sólo se había convertido en una activista y defensora de los derechos incansable, sino en todo un ícono para su población y para todas las personas que conocen su historia.

Me parecía impresionante cómo había conocido a una persona tan extraordinaria, que si la viéramos en la calle, seguro no le prestaríamos demasiada atención y tal vez ni siquiera nos importaría. Ver cómo presentaba a sus nietas con el amor que se expresaba de ellas. Observar sobre todo como la mayor de sus nietas veía a su abuela, me hizo pensar en muchas cosas: paso un año, seis meses y cinco días, como ella nos dijo, en prisión, y estaba humildemente llevando unas pulseras hechas por ella para un evento que se llevará a cabo en Europa, donde su trabajo si será reconocido.

Finalmente la forma en que se expresó de Amnistía, con esa esperanza, con total confianza y fe en la organización, me hizo querer estar ahí siempre. Entonces comprendí, cuando ella dijo “es una labor muy bonita la que hace Amnistía”, que mucho o poco sea lo que haga en esa pequeña oficina, sirve de algo, y lo mucho que hace cada persona en ese lugar sirve de algo. Para aquellos que son escépticos y no creen en las ensoñaciones, bueno, la vida es bien cabrona, y yo soy una escéptica pero conocer a doña Magdalena García, me hizo ver que puedo continuar con mi escepticismo pero que no siempre vale la pena.

Y luego me llegó otro pensamiento, mientras tomaba mi camino a este lugar donde vivo: estaba estresada, cansada, fastidiada y enojada; pero, hasta dónde importa todo eso cuando conoces a una persona que en serio le fue mal y sigue sonriendo, esto suena trilladísimo, pero jamás me había pasado, estar frente a frente con alguien cuya vida fue dura, mientras yo sigo cortándome las venas con galletas de animalitos.

Entonces puedo decir, la escuela es una porquería, estoy harta de ella, totalmente fastidiada y no soporto a mis profesores. Siempre dije que no era justo comparar desgracias con desgracias, pero de verdad, ¿hasta cuándo seguiremos haciendo una tormenta en un vaso de agua? ¿hasta cuándo podremos aprender, no, más bien aprehender de los demás?

sábado, 2 de julio de 2011

Sabes que ya valió cuando…

Me choca ser mujer, de verdad hay tantas cosas en este asunto del género femenino que me enloquecen y me enojan demasiado. Seguramente hay cosas buenas de ser mujer, pero la verdad no cuentan tanto cuando la competencia entre mujeres es de lo más burda y ridícula de lo que puede existir, hasta la solidaridad entre féminas es absurda.

Me molesta la forma en que somos sentimentales, sentidas, emocionales y dramáticas. No sé si las mujeres de verdad cuando quieren algo lo consiguen, o tengan realmente ese razonamiento de saber exactamente lo que quieren, lo dudo, con bastante frecuencia las mujeres no saben lo que quieren, me incluyó. Esto pasa sobre todo en las relaciones de pareja, por eso los hombres se confunden mucho, creo que deberían pasarles un diccionario del doble lenguaje de la mujer.

Me parece gracioso cómo las mujeres pasan la mayor parte de su tiempo arreglándose, preocupándose por cosas que no son importantes, intentando que el otro las entienda y las consuele, intentando llamar la atención, diciendo indirectas que los hombres jamás entenderán, preocupándose por un hombre que no se preocupa por ellas, y su especialidad: hacer una tormenta en un vaso de agua.

He intentado alejarme de todo eso, no lo he logrado con mucho éxito, no sé si es una cuestión genética o qué rayos, de lo único que me he podido despegar es de eso del arreglo personal, ya que mi flojera es mucho más grande que la competencia sobre quién se ve mejor o siquiera ese pensamiento de “verme mejor”.

Hoy me encuentro encerrada, con múltiples pensamientos de algunos conflictos generados con el paso del tiempo, y siempre llega ese instinto femenino que molesta de verdad, ese donde llega un pensamiento femenino y luego la cordura y digo “qué me pasa, por qué estoy pensando en esto”, me sucede con frecuencia y no me agrada. Además del clásico “ah estas en tus días” que tampoco es bonito este sentir de mujer me causa conflictos, siempre he pensado que sería mejor si fuera un niño, ya que no se complican mucho la vida.

Aunque bueno seguramente ese vestido para la boda de mi prima no se me hubiera visto “bien” si hubiera sido un niño, pienso que estaría más satisfecha. A veces me molesta tanto la actitud femenina, no sólo en mí, también en otras mujeres que me veo obligada a decir comentarios misóginos, algo ridículo, pues yo soy una mujer, y los demás me miran de forma extraña, he conocido a muy, pero muy pocas mujeres que de verdad valen la pena, y lo más absurdo es que tengo más amigas que amigos.

Pero ese asunto de mi amistad con los hombres ya es otro tema, por lo pronto sé que ya valió cuando me pongo a cantar canciones de amor y sobre todo de desamor bien ardidas con demasiado sentimiento o veo El Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos y lloró (lo cual es patético ya que no he vivido situación parecida a esa película). Eso sin ninguna razón en especial… tal vez si, pero eso es parte de mi vida privada que no quisiera compartir con nadie. Bueno supongo que al final todo esto es “normal”.

Ya quiero vacaciones.


viernes, 1 de julio de 2011

Me quedaré en casa porque 2+2 siempre es igual a 5

Estuve pensando de forma detallada cómo le pondría de título a esta entrada, pensé en un sinfín de ellos. Por lo general yo rompo la regla de poner el título al final, pues el título, siempre me ayuda a no desvirtuarme del tema que estoy comentando, aunque con frecuencia me desvirtuó. Pensé desde repetirme a mí misma con “misóginos”, y luego llegue a una canción que no era precisamente 2+2=5, pero hoy en mi camino al lugar donde vivo, la recordé y pensé que tal vez quedaría bien.

Han sucedido bastantes cosas relevantes dentro de mi vida cotidiana. Pensé en llamarlo misóginos porque tuve un incidente con un profesor de esos con las tres m’s malditos, mendigos y maloras. Pero pensé que dedicaba demasiado de mi tiempo pensando en aquél incidente molesto, fastidioso y nada agradable, así que lo mencionó porque fue una de las cosas que me impulso a escribir, pero nada sorprendente.

Hoy es de esos días en los que tienes un montón de cosas en la cabeza y piensas en diferenciar tu vida privada con esta que compartes a los pocos lectores que se toman el tiempo de descifrar tus revoltijos mentales. La verdad no tengo un tema en específico, pero siempre me parece maravilloso cómo se forman las palabras, las frases, los enunciados y los párrafos de pronto.

Escogí el título de la entrada porque pienso que tiene razón en tantas formas, me recuerda mucho a mis épocas de estudiante de secundaria, donde algo era como debía ser y no había alternativas, no sé si las haya; pero me parece una forma de decir que las hay aunque aún no te queden claras y que dos números pares invariablemente te dan un non, imposible de forma lógica, pero los seres humanos, o al menos, la mayoría de ellos, carecemos de lógica.

Ha estado lloviendo a cántaros, pareciera que de pronto la lluvia y las nubes se desquitaron con el intenso sol que estuvo durante casi el último mes. No recordaba todos esos sentimientos que afloran con la lluvia, para mí significa mucho más que sólo lluvia, vaya, necesitaba volver a verla, ver caer agua para recordar cómo era. Es como un efecto secundario, te pone en un estado de ánimo ya sea para bien o para mal, es bueno que esas pequeñas partículas de agua contaminada caigan sobre mi cabeza.

Todo esto me sigue recordando que a veces, la forma en la que vives, adecuada o no, siempre cambia, cuando piensas que te encuentras en una zona de confort, viene algo como si te echaran una cubeta de agua en la cara, o te despertaran bruscamente y te dice “oye, entiende, nunca estarás en una zona de confort, hazte a la idea”. La vida no es tan complicada, las situaciones se repiten como en un espiral sin final, la diferencia son las personas y a veces ni eso.

Si soy “cambiante”, “bipolar”, “antisocial”, la verdad no puedo decirlo con seguridad, sólo respondo a las situaciones que se me presentan, no puedo prometer tener la suficiente inteligencia emocional para enfrentarlas, pero lo intento… aunque no estoy segura de hasta dónde lo seguiré intentando. Por lo pronto me quedaré en este lugar, no sé si es mi casa, pero mientras tanto aquí: 2+2 siempre da 5.

martes, 21 de junio de 2011

No prestes atención


Amo los audífonos, es más, puedo decir con toda seguridad que desde mi punto de vista, es de los mejores inventos del hombre. Me encantan porque hay un sinfín de posibilidades con ellos, me han ayudado en momentos de aburrimiento, en momentos incómodos, en momentos tristes, en momentos de relativa felicidad. Pero quizá la cualidad más exquisita de los audífonos es lo que llaman “desconectarse del mundo”; aunque quizá algún día sin mucha atención, termines atropellado/a.


Y a pesar de esto, hay sólo una objeción, o más bien una contradicción (porque soy mujer, hay un número ilimitado de contradicciones), esta es: me molesta que las demás personas usen los audífonos. Explico, yo los uso con mayor frecuencia para mi largo recorrido de mi casa a la escuela y viceversa; lo hago porque escuchar las conversaciones de las señoras y jóvenes no sé si decir que es deprimente o molesto, más bien ambas.


Los mantengo en mis oídos cuando llego a mi destino y me encuentro sola, eso suele ocurrir a menudo, pues repito, no soy una persona que se caracterice por la sociabilidad, me refiero a que no soy de esas personas que llegan a la escuela y pasan por ella como miss universo, saludando a todo el mundo. Simplemente llegó, me arrincono y observo a las personas, cuando me aburren, leo o hago cualquier otra nimiedad.


Cuando llega una persona, conocida y a la cual le hablo bien, o en su defecto un amigo u amiga, inmediatamente me quito los audífonos. Es una cuestión de educación impartida por mis padres, hermanas (quizá), tíos, tías y demás familiares; es casi como una tradición familiar: presta atención –o al menos finge que si –lo digo porque suelo ser bastante distraída.


El acto de continuar con los audífonos, platicar con alguien y mantener los audífonos en los oídos, el hecho de realizar una actividad que requiera interactuar con otras personas y portando unos audífonos se me hace insoportable. No sé si es la cuestión egocentrista, narcisista del deseo de ser escuchado y tomado en cuenta, o simplemente envidio a las personas que hacen eso, pues, significaría hacer dos cosas al mismo tiempo, capacidad de la que carezco.


No me hagan mucho caso, continúen usando sus audífonos. La cuestión en mi persona es que aplico en infinidad de veces, reglas básicas, que me recuerdan mucho a la forma de tomar asistencia de una clase de inglés que tuve en bachillerato:


-Digan presente en voz alta y clara, levanten la mano y hagan contacto visual conmigo –decía mi profesora.


No es que lo haga así, pero cada vez que alguien platica conmigo, no puedo dejar de hacerlo, hago el clásico contacto visual, utilizo las clásicas respuestas afirmativas o de entendimiento en la conversación, me calló y si pudiera silenciaría todo a mi alrededor. Estoy loca, pero por más que lo intento no puedo dejar de hacerlo de esa forma, y cuando siquiera volteo a algún lugar durante la conversación o me disperso, me siento realmente culpable. Sé que algunos son buenos “listeners” diría mi libro de inglés, oyentes para nosotros los mortales y no tienen la necesidad de aplicar mis reglas personales ridículas; es más pienso que a pesar de aplicarlas sigo sin ser buena para escuchar a los demás.

domingo, 19 de junio de 2011

La playa

¿No les ha pasado que presienten cuando una semana va a salir mal por más intentos por mejorarla? Bueno pues esta semana ha sido así, han sucedido muchas cosas, como siempre, suceden cosas eso es bastante ordinario. Así como este bonito espacio es para escribir mi basura mental, pues aquí vamos.

Para empezar, cumplí años. Me sigue causando un problema el hecho de que la gente festeje los cumpleaños, no porque no lo aprecie, pero por alguna razón ese día es el único en dónde eres especial y por lo tanto hay que invitarte todo y ser condescendiente lo cual me causa un conflicto, entre muchas otras cosas algo deprimentes que no mencionaré.

La realidad es que cumplí 21 años, soy oficialmente legal en todo el mundo, así que ya podré ir a gastar mi dinero a las Vegas, o tal vez ir a un pub en Londres, o mejor ir a fumar marihuana en Ámsterdam. Esperen, no, no me sirve en nada tener 21 años, es todo un desperdicio, la verdad los "veintialgo" pesan. Es para lo único que sirven los cumpleaños, para recapitular tu paupérrima vida.

Me alegra que haya terminado la semana, la mitad de ella, ni siquiera estuve en el lugar donde me gusta estar, casi me asaltan lo cual genera un poco de paranoia de mi parte –aún más de la que ya tengo –me quede hasta tarde en la escuela, mi profesor me regaño bien bonito y para acabar cada vez mi casa ya no lo es. De verdad me parece muy bien que termine, sin esperar que la siguiente semana mejore, sólo que sea otra semana.

Finalmente llegué a la conclusión de que necesito “tomar el fresco”, necesito salir de este diminuto cuarto, de esta colonia, de esta ciudad y si pudiera de este país. E increíblemente tengo unas ganas tremendas de ir a la playa, de tirarme en un camastro, sudando como un cerdo, porque a diferencia de las demás mujeres que no sé cómo rayos pero se ven glamorosas con su atuendo playero, bueno, a mi no me pasa eso. Necesito tocar la arena con los pies, necesito llenarme de arena aunque eso me moleste, pero lo más importante necesito ESTAR SOLA.

Supongo que la idea de la playa, es causa de ver innumerables veces “La playa”. Por alguna razón las películas de Danny Boyle tienen un extraño ingrediente que me hace tomar decisiones o en su defecto –con el caso específico de Trainspotting –me resuelve la vida, de algún modo, no es tan mágico, simplemente me hacen decir “si, está bien, es esto” o “qué rayos, está mal, pero ¿y qué?”. Con la playa, más que este asunto del turista que se adentra a tierras desconocidas y en su aventura con tintes hedonistas y hasta arriesgados encuentra sentido casi a su existencia. Yo sólo quiero ir para dejar de pensar.

Me gustaría salir a la calle como en ese vídeo de Lily Allen dónde habla de las porquerías de Londres, y salir brincando como niña estúpida y cantando, casi gritando eso que decía en su canción “Estoy bien, todo es maravilloso, tengo todo el tiempo del mundo”, por supuesto igual que como ella lo canta, con esa ironía.

Si, quisiera poder salir y llegar directamente a Phi Phi o al menos a alguna playa paradisiaca de este bonito país (inserte sarcasmo), estar frente al mar, uno donde las olas no peguen tan fuerte y tirarme como un saco de papas en la arena, tal vez quemarme un poco, meterme al mar con todo y ropa, y finalmente volverme a tirar en la arena sin importar si esas pequeñas partículas están en lugares insospechados de mi cuerpo, escuchando la canción de este avance. Cada vez que veo esos primeros segundos me dan más ganas de irme.




*El trailer no esta completo, pero fue el único vídeo, de este trailer que me dejo insertar, aún así el punto que quería esta.

martes, 31 de mayo de 2011

Las consecuencias de los dulces dieciséis

Hace cuatro años fui a un concierto. Mi hermana, mi sobrino y yo esperábamos en las escaleras del Auditorio Nacional a que diera una hora decente para entrar a dicho recinto. Un hombre alto de tez clara, bien parecido y con sonrisa amable se nos acercó. Traía un gafete verde y muchos papeles en una mano; se sentó a lado de nosotras y nos preguntó si podríamos llenar un pequeño papel, y firmar una petición a favor de los trabajadores del campo para que recibieran mejores condiciones de vida y de salario. Ahí empezó todo.

Mi hermana y yo hicimos preguntas, él amablemente nos explicó a grandes rasgos la función de Oxfam. Después de eso decidí meterme a la página oficial de Oxfam, necesitaba saber qué era lo que hacían y cómo. Leí algunos informes acerca de cómo habían ayudado a mejorar las condiciones de trabajo de algunos campesinos en África y Sudamérica, realmente les creí. Oxfam, el incrementó de atención a sus campañas de “Comercio Justo”, me llevaron a otra página: Amnistía Internacional (AI).

Cuando uno es joven, no le interesan demasiado las cuestiones sociales, pero les digo que yo soy rara, esta onda de las injusticias me hacía bastante ruido desde que era una mocosa, más que nada porque me gusta ver, no sé si observar, pero veo. Por esa razón me sentía bastante anormal al estar leyendo reportes de Oxfam, sobre todo porque después del pesimismo general que me llego en la secundaria, no le creía a ninguna ONG, ni siquiera a Greenpeace.

Todo esto lo recordé por ese asunto antes mencionado en este pequeño espacio, de esta pequeña personita, sobre la reminiscencia de aquellos momentos entrañables en mi vida. Imagino que la razón es la cercanía de mi cumpleaños y aunque soy todavía una jovenzuela, tener que llegar ya a los veinte-algo comienza a pesar.

Hace casi dos semanas, hice algo que quería hacer hace cuatro años cuando me metí a las páginas web de Oxfam y AI, como toda una dulce, soñadora e idealista muchachita quería ser voluntaria en cualquier de esas dos organizaciones, pues eran, por mucho, en las únicas en las que creía. Pero había razones de peso para no poder cumplir ese deseo en aquellos años: a) era demasiado joven, no tenía ni la mayoría de edad; b) seguía en el bachillerato (uno con un nulo prestigio) por lo cual mi colaboración no sería significativa ; y c) me daba miedo.

Decidí retomar ese deseo y heme aquí, llevo una semana y media siendo voluntaria en Amnistía Internacional, me hace sentir bastante bien. Más que por el hecho del rollo activista pretencioso o sentirse Mahatma Gandhi, son cuestiones más personales y nada pretenciosas por las cuales me hace sentir bien. Además de ser un poco más productiva que sólo tirarme a perder el tiempo en internet, ahí hago algo que tal vez no sirva o no cambie el mundo, pero hago algo, y lo más importante decidí hacerlo, por primera vez en mi vida tuve iniciativa y estoy dentro de algo que vale la pena.

La gente a mi alrededor piensa que me metí para aplicar mis inútiles estudios de Comunicación o para liberar mi servicio social (tal vez ayudaría y si decidí hacerlo ahí), eso es basura, no me metí por eso. No podemos retroceder a lo que éramos; pero sí puedo recuperar lo que deseaba y la universidad me ha quitado, lo quiero. Además irónicamente Amnistía me ha llenado de un espíritu más positivo, y nuevamente me refiero a algo personal, mi dramatismo y estar constantemente pensando en mis problemas existenciales, mi negatividad frente a mis propios problemas.

No sólo escuchas distintos acentos, hay gente ahí comprometida con su trabajo, sin ser fanáticos, conscientes de lo que pueden o no pueden hacer, amables la mayoría. Me preocupa el pensamiento de la gente donde AI puede hacer milagros, es una ONG con mucho poder de convocatoria, pero son personas y aunque este ahí dentro, sigo pensando que no se puede cambiar el mundo. Se hacen cosas, cambias tú, pero tú no eres el mundo, y tendríamos que matar a todos y repoblar con gente buena para hacer un cambio sustancial, pero no sucederá. Amnistía Internacional, para mí es una forma de decir “me uno, no estoy de acuerdo con lo que pasa en el mundo”.

Después de estar una semana y media ahí me di cuenta: el mundo es una mierda, pero no sólo para mí, es una mierda para todos y si estoy aquí respirando entonces voy a hacer algo con eso, quejarme, sufrir por mis problemas existenciales y darme cuenta que alguien sufre también.

martes, 24 de mayo de 2011

La invasión sueca II: Las rimas y los corazones heridos

Debo confesar: estúpidamente siento cierta misoginia con las cantantes, y a lo mejor es más bien la idea bastante clara que nos van vendiendo y que me mostraron desde que tengo memoria. Una mujer disque con buena voz, disque bonita, que con el tiempo se fue deformando muchísimo más. Lykke Li, es de las mujeres que respeto y admiro, junto con otras pocas.

Para una agrupación y/o solista el mayor reto siempre es el segundo disco, sobre todo cuando su antecedente es un excelente primer disco, el cual fue elogiado y aclamado por un modesto grupo de personas. Pocos superar ese reto de forma loable. Lykke Li lo ha logrado como pocos.

No sólo eso, ha demostrado una madurez admirable, pareciera como si llevara veinte años en el medio, su disco Wounded Rhymes pareciera como su material número treinta y a la buena, pues hay agrupaciones que llevan años en esto y los críticos siempre utilizan ese término “suena más maduro” o “se nota que la banda ha madurado”, por lo general es sinónimo no de madurez, sino de evidenciar su sonido antiquísimo y repetitivo.

Ya hable de dos características de Wounded Rhymes, su madurez, que en este sentido tendría más que ver con la diferencia notable entre su primer trabajo y este, su exploración y hasta el sentido más metafórico y profundo de sus letras. A diferencia del Youth Novel, que como su nombre lo dice si era una joven novela y el disco claramente se representaba de esa forma, este disco es como una montaña rusa y tampoco es a la mala, es como todo en la vida, los extremos, el sonido melancólico y el sonido fuerte, y bailable.

En cuanto a su sonido, mantiene su estilo de una forma particular, sabes inmediatamente que es un disco de Lykke Li, pero esta lleno de sonidos tibales, (y lo que de verdad se llama tribal), junto –y concuerdo con eso- lo que leí en cierta reseña, su gusto por el rock and roll cincuentero, combinación un poco extravagante, pero bastante buena y que ejecutada en vivo seguro suena increíble, mención a parte de que sus músicos son bastante competentes.

Luego esta el tema de la hermosa y particular voz de Lykke Li, leí alguna vez en una reseña, que su voz era como de una niña, no sé si estoy totalmente de acuerdo, o más bien si únicamente la definiría de ese modo. En mi opinión hay dos cosas con la voz de Lykke Li, la dulce y casi atractiva, y la grave casi desgarradora, ambas combinadas, ambas para el sentido de sus canciones, lo cual la hace muy, muy peculiar. Sobre todo porque hay alguna razón y más allá de la barrera del lenguaje, aunque lo maneja muy bien, su voz si tiene un dejo de algo de estilo escandinavo.

Y el mayor plus es, ah pues como sufre esta mujer, como todos en cierto momento, como siempre los artistas utilizan el recurso poético del “es un disco más oscuro”, más que nada es que algo le duele como a todos y cuando se trata de una mujer el desamor es lo mejor para plasmar en ese lenguaje poético. Aunque, también como dijo ella “esta enojada con el mundo” y algunas letras también hacen referencia a ello. Pero la mayoría de sus letras reflejan bastante desamor, el amor no correspondido, el desencanto del enamoramiento. Todos aquellos sentimientos que te llevan al extremo cuando, supongo, uno se enamora, por eso mencionaba aquello de la montaña rusa.

En conjunto, todas estas cosas hacen del disco de Lykke Li, que recientemente salió, el 2 de marzo para ser exactos y bajo la producción nuevamente de Björn Yttling (Peter, Bjorn and John) uno de los mejores discos que he escuchado últimamente. Lo recomiendo altamente si les gusta aquello de las voces femeninas, lo experimental, lo original y son fanáticos del sufrimiento y del desamor, lo último no es necesario, tal vez exagere.

Por último les quiero compartir el nuevo sencillo de Lykke Li, Sadness is a blessing, de las melancólicas del disco, pero realmente sublime y les comparto el vídeo no sólo porque la canción es hermosa, también porque el vídeo esta bien realizado. Me confirma el hecho de que si quisiera Lykke Li, hasta podría actuar, aunque siempre agradeces más que se dedique a la música. Normalmente se respeta más a una cantante cuando luego incursiona en la actuación que viceversa, al menos en mi humilde opinión, supongo que se debe a que para cantar, además de voz requieres esa cualidad interpretativa, en fin, ese ya será tema de otra entrada, por lo mientras: sólo disfruten...