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martes, 22 de mayo de 2012

Amigos con O



Creo que en algún momento había prometido hablar de mi relación con los hombres, pero no lo había hecho, hasta ahora. Es bien complicado, yo podría ser un niño, lamentablemente, hay cosas del hecho de ser mujer de las que es imposible escapar, un hecho triste. A pesar de mis pensamientos poco femeninos, siempre he tenido problemas para relacionarme con los hombres.

Siendo como soy, y sin aún yo, entender a las mujeres, podría pensarse que estoy rodeada de niños y la verdad es que no, de los únicos niños que estoy rodeada es de mis sobrinos y eso ya es mucho decir. En la primaria era demasiado tímida para hablarle a cualquier persona, niña, niño, maestros, quien fuere. Creo que los niños me creían rara y aburrida por lo que decidían ignorarme como yo a ellos.

Las etapas posteriores decisivas en la vida social de una persona no cambio mucho. En la secundaria era tan amargada, apática, ñoña y teta que difícilmente una niña me hablaba y mucho menos un niño porque siempre les contestaba mal. En el bachillerato me hablaron algunos al principio, aunque generalmente sólo era para molestarme porque hago expresiones que consideran graciosas –absurdo –y por lo que les parece un pasatiempo divertido molestarme.

Ya al final del bachillerato pude tener un cambio de actitud, y sospecho que se debió a las muchas cualidades que, en su momento, me otorgó ser una maldita descontrolada con un grupo; y conocí a los que serían mis primeros amigos hombres. Luego en la escuela conocería a chavos buena onda y con los que podía platicar sin un intermediario y por más de cinco minutos.

Hay un miedo ridículo que no sé si aún tengo, pero que en esas etapas secundaria y bachillerato me perturbaba. Siempre tuve el miedo de hacer amigos hombres y que me salieran con la tontería de “es que me gustas”. Ustedes dirán: oh pues quién las entiende. Para mí hay un principio básico, cuando son mis amigos, son mis amigos y llego incluso a sentir una repulsión tan sólo en pensar en ellos como algo más.  Me sucedió dos veces y traté de sacar mi lado coolness y decir: ok, tú no me gustas pero podemos platicar igual chido, ¡mate! (inserte puñetazo en el hombro). Ridículo.

Puedo contar a mis amigos con las dos manos y me sobran dedos, se han hecho más que mis amigos, los hermanos que no tuve, el lado masculino que yo quizá siempre he tenido. No sé en qué radique realmente, ahora más que mi miedo es que quizá sigo siendo igual de aburrida, tímida y apática que siempre.

Lo malo es que hubo dos excepciones a mi principio básico y fue desastroso. Y ahora ya no sé si aquellos hombrecillos fueron o no fueron mis amigos. Mantengo un buen recuerdo de ellos, por supuesto, después de mi rencor añadido, pero al menos hubo un tiempo en el que a los dos parecía importarles. Después recuerdan que no esperaran a esta personita, ni sacrificarían cosas por ella, y se van. Y es entonces donde entra mi lado femenino. No sé por que no puedo tener amistades con hombres. 

sábado, 9 de julio de 2011

She/he can read, she's/he’s bad

Si, pero a nadie le importa,

A nadie le importa cómo,

Cuando el amor que has gastado,

Te llueve encima desde una nube gris,

Y podría parar y mirarte directo a la cara,

Desaparecer en la dulce, dulce mirada,

Ver la habitación que me rodea,

Disiparse en un lugar violeta,

¿No ves lo que le has hecho a mi corazón… y a mi alma?

Este es un lugar vacío ya.

(Slow Hands, Interpol)


Hoy estuve viendo algunos vídeos aprovechando que tengo cinco minutos de falsa libertad, ya que aún no terminan mis clases, y en realidad debería encontrarme haciendo otro tipo de cosas, incluso debería ir al banco, pero la verdad es que eso es lo malo de las obligaciones, nunca las quieres hacer.

Después de aventarme un mini maratón de avances de películas de terror, no sé por qué rayos acabe viendo avances de películas cursis, melosas de esas que el cine comercial llama: comedia romántica. Creo que estoy en esa etapa que les contaba de demasiada “nenes” y por esa razón, inconscientemente acabe viendo esas porquerías. Resulta que salió en la búsqueda el avance de una película llamada He’s not that into you, aunque en español el nombre es mucho más bonito A él no le gustas tanto.

Había visto esa película hace mucho tiempo, una muy, muy buena amiga me dijo que la viera, de hecho, la vimos juntas. Recuerdo mucho que me decía “es que es en serio, somos unas tontas, sufrimos para nada, tienes que ver esa película, vas a entender muchas cosas”. La verdad no entendí muchas cosas, pero coincidí en el hecho de que algunas cuestiones planteadas en la película eran verdad, por ejemplo, que Scarlett Johansson siempre va a interpretar el papel de zorra.

No, pues la verdad, es que lo malo de ser mujer, insisto con eso, es que hay en algún punto donde ese tipo de comedias románticas si te llegan y dices “diablos eso me ha pasado”, aunque eso es obvio, las historias como esas, siempre están basadas en situaciones de la vida cotidiana, por lo tanto no es raro pensar que nos ha pasado.

Después de atormentarme con el hecho de que la asimilación de dichas películas era a causa de mi género, me puse a escuchar canciones de Interpol, ¿qué clase de mujeres se encontraba Paul Banks? Al parecer, por la letra de sus canciones, unas muy desgraciadas y bien perras. La mayoría de ellas dicen algo así como “jugaste conmigo” en pocas palabras, pero para ser sincera a Paul Banks se le perdona lo que sea, y si entra mi instinto femenino, ahí no me importa, sólo es curioso que esto no es exclusivo de las mujeres, me alivio.

Me pregunto qué será aquello que nos molesta, duele e incomoda más en términos amorosos: la traición, el engaño, el juego, la decepción, la rutina o el más común, la indiferencia, en pocas palabras el amor no correspondido. Alguna vez alguien me decía que el principio de toda canción era el amor, incluso aquellas de desamor, bueno… quiten el “des” y lo dice todo. Pensé que era cierto, no había escuchado una canción ambientalista, a los hermanos, a la tecnología. Luego deseché la idea por qué donde quedarían esas donde las bandas hacen canciones políticamente correctas o las depresivas, que si bien insertan algo sobre el amor, al final es mínimo.

Como sea, recordando a Interpol y su reciente concierto en la ciudad, me di cuenta que las canciones de amor, pero muchísimo más las canciones de ardillas, son las más coreadas, y se cantan con un sentimiento… bueno al final creo que todos quedamos al descubierto. Si me preguntan por qué el tópico de esta entrada, pues vi y escuché estas cosas, pero la razón de escribirlo, no la sé, quizá la “nenes” llegó en un muy mal momento. Seguiré cantando canciones de Interpol, aunque no hayan tocado PDA, me encantan las canciones ardillas.

Quizá esto esta dedicado para quienes como dice Paul Banks han jugado con nuestro corazoncito, alguna vez, y también como dice Paul porque así es como aprendemos (esto es increíble)”.

viernes, 1 de julio de 2011

Me quedaré en casa porque 2+2 siempre es igual a 5

Estuve pensando de forma detallada cómo le pondría de título a esta entrada, pensé en un sinfín de ellos. Por lo general yo rompo la regla de poner el título al final, pues el título, siempre me ayuda a no desvirtuarme del tema que estoy comentando, aunque con frecuencia me desvirtuó. Pensé desde repetirme a mí misma con “misóginos”, y luego llegue a una canción que no era precisamente 2+2=5, pero hoy en mi camino al lugar donde vivo, la recordé y pensé que tal vez quedaría bien.

Han sucedido bastantes cosas relevantes dentro de mi vida cotidiana. Pensé en llamarlo misóginos porque tuve un incidente con un profesor de esos con las tres m’s malditos, mendigos y maloras. Pero pensé que dedicaba demasiado de mi tiempo pensando en aquél incidente molesto, fastidioso y nada agradable, así que lo mencionó porque fue una de las cosas que me impulso a escribir, pero nada sorprendente.

Hoy es de esos días en los que tienes un montón de cosas en la cabeza y piensas en diferenciar tu vida privada con esta que compartes a los pocos lectores que se toman el tiempo de descifrar tus revoltijos mentales. La verdad no tengo un tema en específico, pero siempre me parece maravilloso cómo se forman las palabras, las frases, los enunciados y los párrafos de pronto.

Escogí el título de la entrada porque pienso que tiene razón en tantas formas, me recuerda mucho a mis épocas de estudiante de secundaria, donde algo era como debía ser y no había alternativas, no sé si las haya; pero me parece una forma de decir que las hay aunque aún no te queden claras y que dos números pares invariablemente te dan un non, imposible de forma lógica, pero los seres humanos, o al menos, la mayoría de ellos, carecemos de lógica.

Ha estado lloviendo a cántaros, pareciera que de pronto la lluvia y las nubes se desquitaron con el intenso sol que estuvo durante casi el último mes. No recordaba todos esos sentimientos que afloran con la lluvia, para mí significa mucho más que sólo lluvia, vaya, necesitaba volver a verla, ver caer agua para recordar cómo era. Es como un efecto secundario, te pone en un estado de ánimo ya sea para bien o para mal, es bueno que esas pequeñas partículas de agua contaminada caigan sobre mi cabeza.

Todo esto me sigue recordando que a veces, la forma en la que vives, adecuada o no, siempre cambia, cuando piensas que te encuentras en una zona de confort, viene algo como si te echaran una cubeta de agua en la cara, o te despertaran bruscamente y te dice “oye, entiende, nunca estarás en una zona de confort, hazte a la idea”. La vida no es tan complicada, las situaciones se repiten como en un espiral sin final, la diferencia son las personas y a veces ni eso.

Si soy “cambiante”, “bipolar”, “antisocial”, la verdad no puedo decirlo con seguridad, sólo respondo a las situaciones que se me presentan, no puedo prometer tener la suficiente inteligencia emocional para enfrentarlas, pero lo intento… aunque no estoy segura de hasta dónde lo seguiré intentando. Por lo pronto me quedaré en este lugar, no sé si es mi casa, pero mientras tanto aquí: 2+2 siempre da 5.

domingo, 17 de abril de 2011

Misóginos

Ahora que estoy de vacaciones me ha dado mucho tiempo para pensar en cosas y sobre todo recordar algunas cuestiones. Vayamos al grano, y explico por qué el título de la entrada.

A lo largo de mis 20 años, me he encontrado con muchos maestros evidentemente, tengo que admitir que soy un poco bastante ñoña, y que estos asuntos de la escuela han encontrado en mí a una mujer que puede hablar extensamente del tema. La verdad es que quisiera hablar de otra cosa, como de mi viaje a Italia, el día que conocí a Thom Yorke, cuando estuve atrapada en el Amazonas, pero ciertamente todo eso no ha pasado.

Tengo que confesar también, de todas las mujeres que conozco y he conocido, soy quizá de las más anormales sino es que la más anormal. Podría explicar que mi comportamiento no corresponde a los estándares establecidos para una joven de mi edad, pero ciertamente nada en mí corresponde a lo "común" y estoy agradecida por ello. No quiero decir que sea especial, ni que sea rara, porque al parecer todos ven el calificativo "rara" como algo negativo y no entiendo la razón, simplemente detesto que me digan lo que debo hacer y cómo lo debo hacer.

Es llegado a este punto que confieso: tengo cierta complacencia, amor-odio, agradecimiento y admiración con los hombres que son misóginos o, llegan a hacer comentarios misóginos. Yo no he podido establecer vínculos tan fuertes con los hombres, de hecho me cuesta mucho trabajo hacer amistad con un hombre, tengo muy pocos amigos del sexo masculino, son contados y mis dedos sobran a la hora de contar. Pero al encontrarme con alguien que tiene cierta tendencia misógina, la reacción natural es "enojarme" con su actitud y al minuto siguiente me da risa.

Sorpresivamente he encontrado a hombres en diferentes grados de misoginia en la maravillosa institución escolar, es más común de lo que creemos, si, si, el siglo XXI, pero hay muchos docentes que son misóginos, puedo recordarlo incluso desde mi educación primaria, sube en la secundaria el índice de estos individuos, en la preparatoria lo mismo y qué decir de la universidad. Para ser honesta a la mayoría de estos personajes misóginos les he temido, los he odiado también, pero aprendí muchísimo de la mayoría de ellos que por más que los odie, puedo decir que mi admiración es mayor.

Tal vez pensarán que estoy completamente loca, y no estará muy alejado de la realidad. Cada vez que escuchaba esos comentarios misóginos me molestaba porque muchos de ellos eran verdad, y el coraje principal era en base ese, saber que las palabras y frases que pronunciaban muchas eran verdad. Las mujeres solemos ser bastante bobas - muchas no, lo sé- pero en una mayoría hay actitudes que hacen que estos hombres tengan armas para atacarnos. Por ejemplo, hace poco observaba la televisión -lamentablemente el ocio hace que hagamos cosas tontas, como ver televisión- y vi el comercial de Liverpool con Javier Bardem, donde decía que las mujeres sabíamos lo que realmente importa de la vida, si realmente fuera así, creen que tendríamos esa infinita preocupación por la apariencia personal y la gordura. Porque una cosa es cuidar de la salud y otra ser una loca obsesionada con el peso, créame que conozco a muchísimas mujeres que son extremadamente delgadas y dicen estar gordas, qué tontería.

Tengo que incluirme entre las mujeres que se preocupan por su gordura patéticamente, les digo tampoco soy nada especial, y es algo que no me agrada pero es, desgraciadamente parte de ser mujer. No, no encontrarán a una sola mujer, por muy inteligente que sea que no le preocupe su peso o que no haga un comentario como "ah estoy gorda". Los misóginos me recuerdan cómo no debo comportarme, a muchas les ofenderá, creo que todo hay que tomarlo con mayor inteligencia y ligereza, y además reitero, esos han sido los hombres de los que más he aprendido.