domingo, 17 de abril de 2011

Los tenis

Como ya les decía de todas las mujeres que conozco soy, quizá, la más anormal. Pero a pesar de eso tengo mis ratos femeninos, a pesar de que: no me maquillo, no me arreglo, con trabajo y me paso el cepillo después de bañarme, me pongo lo primero que encuentro, etc. Si hay algo que comparto con el promedio de las mujeres con una leve diferencia: es el amor al calzado, en mi caso el amor a los tenis.

La mayoría de las mujeres tiene una cierta fascinación por los zapatos, yo sólo tengo una enorme fascinación por los tenis, puedo decir que tuve de todas las marcas, colores y diseños. Son de lo más versátiles, puedes usarlos para correr por tu vida o para verte alternativo con aquella ropa "elegante" y unos buenos tenis, claro eso fue mucho antes de que usarlos de ese modo fuera algo taan pretencioso.

Recuerdo que el primer par de tenis que tuve y que pude escoger por mi cuenta, sin la participación de mis padres o la intervención de mis hermanas, fueron unos Sketchers azules maravillosos, me encantaban porque mi hermana me decía que eran mis tenis de Jamiroquai en el video de Canned Heat, tal vez por eso me gusta tanto ese vídeo. Después por querer tener otros tenis le regale esos a mi hermana cuando aún sobrevivían y a cambio ella me daría tiempo después unos tenis bien bonitos que parecían de astronauta, aún los tengo pero ya no están en condiciones óptimas para salir a la calle.

No sé si toda mi vida pueda seguir usando tenis, sé que en algún momento de mi vida los tendré que dejar un momento relegados, pero me han traído momentos de comodidad, sobre todo en los conciertos. Sé que es bastante patético estar tan apegada a un pequeño (lo digo por mis diminutos pies) par de tenis, pero son geniales, te los puedes poner con prácticamente lo que sea, sí, algunos te tacharan de ridículo y a mí para ser franca no me importa mucho.

Por mi experiencia, les puedo decir que el par de tenis más cómodo que tuve, fueron unos Adidas blancos con franjas rojas, que al final de sus días estaban más grises que blancos y la gente insistía despiadadamente en que los lavara, aunque yo sabía que hacer eso significaba su muerte definitiva, estaban demasiado rotos para un acto tan agresivo como el lavado. El último día de ese par, fue justamente el concierto de Coldplay. Por cierto tengo un problema con eso de lavar los tenis, me cuesta mucho trabajo, esa enfermedad llamada flojera entra dentro de mí y no me permite lavarlos.

Para acabar con esta trivial entrada al blog, les presentó a los de batalla, los que han ido a la mayoría de los conciertos que he asistido, los que han conocido quizá unas tres veces el agua y el jabón, y que en mis ratos libres deshilachaba y pintaba: los primeros converse negros que tuve. Muchas veces intentaron tirarlos e hice de todo para esconderlos y para no lavarlos porque estaba en mi época "stroke" y si Julian Casablancas tenía sus converse sucios por qué yo no podía tenerlos así. Cada par tiene su historia, si hablaran seguro me recordarían muchísimas cosas que mi mala memoria ha olvidado.

Lo que sólo un fan sabe


Antes de comenzar quiero dedicar esto a todos los fans de lo que sea, los clubes de fans y las personas que han salido de esa terrible enfermedad llamada: "ser fan".

Les contaba aquello de mi remembranza acerca de momentos de mi vida y reflexiones poco profundas sobre los temas. Últimamente he recordado un capítulo en mi vida, de aquellos años de adolescente que tuve y que ahora trae este tema a colación.

Los llaman ridículos, enfermos mentales, exagerados, patéticos, infantiles, idiotas y demás calificativos que se les ocurran cuando escuchan la palabra "fan" o más aún, al escuchar "club de fans". Yo reconozco que el escuchar eso de "club de fans" me hacía erizarme porque me imaginaba un grupo de chavas con carteles de colores, diamantina, globos, gritándole a los Backstreet Boys o algún derivado. Pero cuál fue mi sorpresa al descubrir que todos estamos locos en cierta medida, pero que esas chavitas que me imaginaba lo estaban mucho más.

Los fanáticos de bandas un poco más serias, siguen estando locos, hacen cosas realmente enfermas porque es simple, mi teoría es: cuando eres fan de algo, ya no eres un ser pensante. De verdad, puedes ser racional, pero en cuanto escuchas algo de lo que eres fan, lo racional se va por la borda. ¿Que cómo lo sé?… sí, así es, yo era fan de una banda, de esas fanáticas de huesito colorado.

Ser fan de algo y pertenecer a un club de fans (si también pertenecí a uno, e inserte vergüenza) es un gran negocio para las empresas discográficas, obtienen empleados sin que pertenezcan a la nómina de esos monstruos discográficos. Es sencillo: EMI, Warner, Universal, BMG encuentran en los clubes de fans, excelentes hormiguitas trabajadoras para promocionar los materiales discográficos de sus artistas sin invertir ni un sólo peso de más. A cambio saben qué es lo que cualquiera de estas empresas puede hacer para mantener a los obreros satisfechos: un mugre póster; pero crean cuando les digo, eso los hace inmensamente felices.

La verdad, a quién engaño, a pesar de existir clubes de fans de grupos "serios", por más que traten de esconderse bajo el nombre de colectivo o sólo un grupo, son clubes de fans y no están tan alejados de la imagen mental de las chavas fans de los Backstreet Boys. Tienen sus diferencias, tal vez la más grande es que, hasta la basura se separa y hay en cierto modo más clase. Pero siguen haciendo las mismas cosas, reuniones; actividades; acoso en aeropuerto, hotel, antes y después del concierto; promoción de discos; mantas; algún tipo de reconocimiento como miembro, etc.

Y en defensa de todos aquellos fans, y por qué no también en mi defensa, debo agregar que hay cosas que sólo los fans saben hacer, que sólo los fans saben y que el común de la población no lo sabría, aquí les va una serie de cosas que sólo un fan sabe: el nombre completo de los integrantes de las bandas; el lugar de nacimiento de los integrantes; el nombre de sus familiares (madres, padres, hijos, esposas); dónde se encuentran de gira; la marca y modelo de sus instrumentos, ojo, en cada tour; los nombres de sus ep's; cuánto tiempo durará el contrato con la disquera en cuestión. Muchos de estos datos son realmente triviales, pero seguro les harán ganar una convivencia con la banda.

Saben qué es lo mejor que pueden saber los fans de algo, en mi opinión: el nombre de todos los festivales habidos y por haber; el nombre de las nuevas bandas que salen al estrellato; el nombre de muchísimos periodistas de música; conocen las revistas más prestigiosas del mundo; saben qué es exactamente lo que sucedería si un elemento de promoción para la banda sale mal. Más aún, a pesar de saber esto, les puedo decir que gracias a su fanatismo adquieren un sinfín de habilidades.

Un club de fans, uno bueno y no me refiero a si es de un grupo pop teenager, porque así puede ser uno de Camila como de Kashmir, tiene una organización que realmente ni el mejor equipo de trabajo de la UAM tendría. Aprenden por sí mismos a hacer programas de radio y algunos hasta buenos blogs (algunos); les puedo asegurar que un fan, de lo que ustedes quieran, tiene una enorme capacidad de hacer verdaderas búsquedas en internet, saben aprovechar al máximo una herramienta como Google y ni se diga de YouTube; muchos de ellos con toda seguridad serán diseñadores; también hacen un excelente uso de las redes sociales y por supuesto de los foros. Y aunque ellos no sean artistas, saben muchísimo de la industria discográfica y de publicidad.

No se imaginan el grupo que es un club de fans y lo que trabajan esas personas, la verdad, la verdad a mí me sirvió bastante, aunque sigue avergonzándome un poco, pero con toda honestidad también les puedo decir: me divertí mucho. Al final uno crece y tiene otros intereses, junto con, claro, otros gustos musicales; y también cuando eso sucede lo mismo que te unía a los demás fans es lo mismo que te aleja de ellos… al final fanáticos, eso… ellos lo saben también.

Misóginos

Ahora que estoy de vacaciones me ha dado mucho tiempo para pensar en cosas y sobre todo recordar algunas cuestiones. Vayamos al grano, y explico por qué el título de la entrada.

A lo largo de mis 20 años, me he encontrado con muchos maestros evidentemente, tengo que admitir que soy un poco bastante ñoña, y que estos asuntos de la escuela han encontrado en mí a una mujer que puede hablar extensamente del tema. La verdad es que quisiera hablar de otra cosa, como de mi viaje a Italia, el día que conocí a Thom Yorke, cuando estuve atrapada en el Amazonas, pero ciertamente todo eso no ha pasado.

Tengo que confesar también, de todas las mujeres que conozco y he conocido, soy quizá de las más anormales sino es que la más anormal. Podría explicar que mi comportamiento no corresponde a los estándares establecidos para una joven de mi edad, pero ciertamente nada en mí corresponde a lo "común" y estoy agradecida por ello. No quiero decir que sea especial, ni que sea rara, porque al parecer todos ven el calificativo "rara" como algo negativo y no entiendo la razón, simplemente detesto que me digan lo que debo hacer y cómo lo debo hacer.

Es llegado a este punto que confieso: tengo cierta complacencia, amor-odio, agradecimiento y admiración con los hombres que son misóginos o, llegan a hacer comentarios misóginos. Yo no he podido establecer vínculos tan fuertes con los hombres, de hecho me cuesta mucho trabajo hacer amistad con un hombre, tengo muy pocos amigos del sexo masculino, son contados y mis dedos sobran a la hora de contar. Pero al encontrarme con alguien que tiene cierta tendencia misógina, la reacción natural es "enojarme" con su actitud y al minuto siguiente me da risa.

Sorpresivamente he encontrado a hombres en diferentes grados de misoginia en la maravillosa institución escolar, es más común de lo que creemos, si, si, el siglo XXI, pero hay muchos docentes que son misóginos, puedo recordarlo incluso desde mi educación primaria, sube en la secundaria el índice de estos individuos, en la preparatoria lo mismo y qué decir de la universidad. Para ser honesta a la mayoría de estos personajes misóginos les he temido, los he odiado también, pero aprendí muchísimo de la mayoría de ellos que por más que los odie, puedo decir que mi admiración es mayor.

Tal vez pensarán que estoy completamente loca, y no estará muy alejado de la realidad. Cada vez que escuchaba esos comentarios misóginos me molestaba porque muchos de ellos eran verdad, y el coraje principal era en base ese, saber que las palabras y frases que pronunciaban muchas eran verdad. Las mujeres solemos ser bastante bobas - muchas no, lo sé- pero en una mayoría hay actitudes que hacen que estos hombres tengan armas para atacarnos. Por ejemplo, hace poco observaba la televisión -lamentablemente el ocio hace que hagamos cosas tontas, como ver televisión- y vi el comercial de Liverpool con Javier Bardem, donde decía que las mujeres sabíamos lo que realmente importa de la vida, si realmente fuera así, creen que tendríamos esa infinita preocupación por la apariencia personal y la gordura. Porque una cosa es cuidar de la salud y otra ser una loca obsesionada con el peso, créame que conozco a muchísimas mujeres que son extremadamente delgadas y dicen estar gordas, qué tontería.

Tengo que incluirme entre las mujeres que se preocupan por su gordura patéticamente, les digo tampoco soy nada especial, y es algo que no me agrada pero es, desgraciadamente parte de ser mujer. No, no encontrarán a una sola mujer, por muy inteligente que sea que no le preocupe su peso o que no haga un comentario como "ah estoy gorda". Los misóginos me recuerdan cómo no debo comportarme, a muchas les ofenderá, creo que todo hay que tomarlo con mayor inteligencia y ligereza, y además reitero, esos han sido los hombres de los que más he aprendido.

jueves, 14 de abril de 2011

El club de cine de las dos puertas

Regrese después de algunos fletes existenciales, dudas, enojos, frustraciones, impaciencias, etcétera, etcétera.Tengo muchísimas cosas que contar, tantas cosas que vi, escuché y viví; podría ser una de las razones por las cuales regresé a escribir, y sí realmente es una de ellas pero no la verdadera.

Cuando cerré el blog lo más difícil para mí fue: qué haré ahora cuando pase algún concierto. Independientemente de que este blog lo he usado o lo use en fechas recientes como desahogo, en un principio su finalidad era simple: voy a conciertos, cuento lo que veo y sobre todo escucho. Por lo tanto, sí acabo el trimestre, sí viví cosas un poco densas, sí fue un poco extraño, pero no, ya no importa mucho en este momento.

El pasado sábado 2 de abril se presentó en el Lunario del Auditorio Nacional Two Door Cinema Club. El antecedente: vinieron al Corona Capital Fest el pasado mes de octubre del año pasado, los vi digamos un poco hasta por error y cuando los escuché y, para mi sorpresa jalaron a un buen de gente, supe que entrarían en mi, si lo voy a decir mamonamente, mi selectivo gusto musical (sé que no es el mejor pero existen reglas personales en cuanto a música se refiere).

El Lunario, un lugar bastante pequeño, intimo, escenario perfecto en mi humilde opinión para un evento como ese. La cosa es que las bandas vienen de un modo estratégico, les explico: vienen en festivales u eventos privados para empresas, luego se lanzan a traerlos a lugares pequeños como el Lunario, el Vive Cuervo Salón si son más solicitados y van creciendo hasta que llegan al Palacio de los Deportes. Lo digo por la experiencia con Phoenix.

Al lugar obviamente llegó gente apropiada para el evento, si los imaginan, mujeres y hombres de tez clara, altos, delgados y lo más importante con vestuario extravagante, en pocas palabras: hipsters. Ya sé lo que piensan, pero hay una especie de maldición: me persiguen gustos musicales con "corrientes" u "tribus" inverosímiles y bastante predecibles.

Como siempre, porque el universo no puede ser tan maravilloso con uno, sino ni siquiera estaría aquí, hubo grupo telonero. Está bien, aquí va: táchenme de malinchista o mamona, lo que quieran les puedo decir, sí lo soy; pero me molesta demasiado que a bandas como Two Door Cinema Club les abran bandas mexicanas, fresas; pretenciosas; hijos de papi y mami, y además pedorras, discúlpenme. Los tipos me recordaron a unos compañeritos que tengo de la maravillosa carrera de Comunicación Social (inserte tono sarcástico). Para acabar con su paupérrima actuación porque al parecer las cinco canciones que tocaron creo que tenían el mismo ritmo y casi la misma letra, el vocalista nos ilumino con su infinita sabiduría diciendo "acuérdense, nosotros somos el talento mexicano de esta noche"… ¿eso necesita comentarios?, yo creo que no.

Y por fin, después de la pareja junto a nosotros que como me dijo mi sobrino "estaban bien prendidos" y no precisamente por las ganas de ver a Two Door, sino porque realmente necesitaban un hotel; y las viejas estiradas que creen que en un concierto pueden tener lo que yo denomino "tu espacio vital" y 500 metros a la redonda, Two Door Cinema Club salió al escenario.

¿Saben que me gusta de las bandas jóvenes? Que tienen una energía apabullante en el escenario. Debo confesar que desde Blonde Redhead que la verdad si ya estaba para joven adulto, no había asistido a un concierto, no se imaginan lo que me gusto el concierto, además de ya saber canciones que en el Corona honestamente no conocía, esos hombres son energía pura, yo que últimamente había estado dando el viejazo a mis escasos (aja) 20 años, fue como una inyección rejuvenecedora.

Lo evidente, tocan de forma impecable, nada de sorpresas y echarle crema a sus tacos a la hora de tocar, personalmente eso me agrada bastante. Lo que prende al público es que los hombres sí saben tocar y lo hacen muy bien; pero sobre todo la actitud de estos hombrecillos en el escenario, no puedes dejar de identificarte con uno, lo sienten y tú invariablemente te mueves con cada acorde que tocan. Mención aparte el vocalista, explico, no me gusta tanto la atención que se les da a los vocalistas de las bandas, de hecho me irrita bastante, pero debo admitir que cuando se habla tanto de ellos es por una sola razón: tienen carisma que es importante en una banda, en especial cuando son los que cantan.

Alex Trimble es carismático, de esos que agradeces que estén parados ahí porque disfrutan lo que hacen y se les nota que les gusta lo que hacen, además para mi sorpresa toca la guitarra, canta bien lindo, muy limpio y al mismo tiempo anima al público, todo, sin moverse más de treinta centímetros de su lugar, eso muy pocos lo logran. Y bueno Kevin Baird y Sam Halliday que les puedo decir no hay banda sin ellos, qué buen guitarrista es Sam, me encantan sus riffs y qué buen bajista es Kevin, simplemente son adecuados para la banda y para lo que tocan.

Two Door Cinema Club, les voy a ser honesta no es la gran banda, quizá incluso ni siquiera traigan una propuesta alternativa, ni diferente, es música muy bailable, como yo le llamo, escuchable, disfrutable y eso cuenta mucho. Es bien difícil encontrar bandas recientes que no tengan un poco esta influencia, son muy parecidas Passion Pit, MGMT, hasta Phoenix que son los primeros en esta onda rock pop bailable y sin embargo, esto no hace malo a Two Door Cinema, les doy mi voto a favor y el beneficio de la duda para trabajos siguientes.

Mientras tanto yo brinque, grite, canté y bailé como hace mucho tiempo no hacía, seguro asuste a muchos presentes pero lo disfrute mucho, mi cuerpo es el que al día siguiente no disfruto nada del dolor, y descubrí músculos que no sabía que existían. En resumen fue un muy buen concierto, de esta oleada de conciertos que hay este año, y que mi bolsillo no podrá costearlos a todos lamentablemente.

Estoy de regreso, gracias por la paciencia y el ánimo, de verdad lo aprecio. Espero poder en serio mejorar en esto.

sábado, 5 de marzo de 2011

Stuff: La emoción pre-concierto

Otro mes llega, me hace sentir que el año no acaba de iniciar, en realidad quién sabe cuándo inicio. Febrero se me hizo eterno a pesar de ser el mes más corto de todo el año, pasaron muchísimas cosas, insisto en la parte de la salud mental de uno: se deteriora y febrero fue un claro ejemplo del hecho. Pero no quiero hablar de lo que deteriora mi salud mental, más bien he estado pensando en cosas.

A principios de febrero fui a comprar unos boletos para el concierto de Two Door Cinema Club, hacía bastante tiempo que no iba a comprar boletos, hacía bastante tiempo que no iba al Auditorio Nacional, hacia bastante tiempo que no me sentía libre como me sentí ese día al darme una escapada de la escuela. La última vez que fui al Auditorio Nacional fue a ver a Coldplay hace cuatro años y ese recuerdo vino mucho a colación con mis innumerables pensamientos de febrero, pensé: ¡Qué diablos, soy joven!

Lo digo porque a partir de haber entrado a la UAM un espíritu antiquísimo ha entrado en mí, y he dicho frases como: “no pues la edad”; “no pues uno ya no está para esos trotes”; “no pues bueno, uno que ya esta grande” y me puse a averiguar cómo es que me empecé a sentir vieja. La verdad de cierta forma el ambiente escolar lo amerita, los maestros, las tareas, los trabajos, ya sé, no es lo mismo que cuando tenía quince o los diecisiete que tenía cuando fui a ver a Coldplay, pero ¿uno ya no está para esos trotes?

Cuando me fui a formar para el concierto de Muse, debo admitirlo, me sentí bastante tonta, pensé “bueno ya, ¿no ya habíamos superado está etapa?”, y poco tiempo después le comenté a mi papá que no lo volvería a hacer pues era muy pesado, yo me cansaba y ya estaba lo suficientemente grande para seguir con esas ondas de las filas para entrar a los conciertos, los gritos y las ondas acosadoras a las cuales estaba acostumbrada.

Luego eliminé a una niña de quince años en Facebook, pues me irritaban demasiado sus estados típicos (ahora lo recuerdo) de alguien que tiene quince bueno, tal vez no sean tan típicos, si caía en lo absurdo y bobo, pero aún así recordé mis quince años, la verdad era igual de tonta, mucho más divertida que ahora pero boba y luego me di cuenta que tengo veinte años, que pasé por eso hace cinco años y pensándolo bien, ni siquiera es tan lejano.

Las clases de inglés alimentaron mi añoranza a los “diesi algo”, escuchó infinidad de veces que mi apariencia física no corresponde a mi edad, antes me irritaba, pero al escucharlo ahora, no me hace sentir tan irritada, tampoco me halaga del todo, no porque quiera verme más grande, sino porque lamentablemente en algunas cuestiones no puedo seguir siendo de diesi-algo, simplemente mi situación actual no me lo permite y me da un poco de coraje, quiero sentirme tal cual como luzco, de dieciséis años y tampoco es que tenga ese complejo de las señoras de cuarenta que quieren sentirse de veinte, simplemente es la añoranza de que cuando tenía esa edad las cosas marchaban.

Tal añoranza me ha hecho escuchar a bandas que hace como cuatro o tres años que no escuchaba, me hacen recordar, sentir lo mismo que cuando tenía 16 años, me hacen ver en mi cabeza los momentos tan ligeros que vivía, los amigos, la ropa, mi casa e incluso la comida… fue una buena etapa. Ahora entiendo la parte que decía un primo cuando tenía los veinte años:

Danielita: Pero por qué te sientes así todo anciano, tienes veinte años todavía estas joven.

Primo de Danielita: Porque no es lo mismo decir tengo diesi-algo a tengo veinte años.

Aún así pienso que soy joven, y que si se me da la gana ir a formarme al concierto de Two Door Cinema Club, lo haré, pienso en que si me emociona tal evento no me avergonzaré. Y ahora que lo pienso, son esos pequeños detalles, esos que alimentan la emoción de una rutina aburridísima y cansada, los que valen la pena aunque sean fugaces.

Añoro el corte de cabello que tenía, añoro cómo me sentía en las reuniones del club, añoro ese sentimiento fan que no regresará pero que en su momento me hizo bien, añoro esas cosas tontas que hacía, los gritos tontos que había, la música que escuchaba, añoro a mis amigos, añoro esas tonterías. Una vez en la secundaria un consejero nos dijo “adolescencia, a- doles, de dolor, algo siempre les duele a los adolescentes”. Si dolía algo, ese constante movimiento, ese hecho de saber que está funcionando, hacia que la adolescencia fuera algo relativamente pasable. La única secuela que hay de mi adolescencia es esa emoción pre-concierto y la aprecio.

Una vez escribí algo así como: “Un día me levante y ya no me gustaban las mismas cosas, cambiaron las cosas que me gustaban y estaba bien, me bastaba con ello… al otro día me levante y ya no me gustaba lo mismo”. Supongo que algún día les contaré todas aquellas cosas ridículas y absurdas que hice cuando estaba en la adolescencia… las disfruté.

Por lo pronto, al final del día, me di cuenta que a pesar de no ser una adolescente, soy joven, tan así que como dijo Juno “estaba lidiando con cosas que van más allá de mi grado madurez”, pero ese tema es más denso y nada apropiado para el blog de Danielita. Sólo sé que estoy bastante emocionada con el concierto, además de que me gusta bastante la banda después de verlos en el Corona, tiene cierto vínculo el hecho de que los integrantes tengan veinte años y sobre todo el hecho de que voy a ir con mi sobrino y eso me emociona bastante.

Two Door Cinema Club… allá vamos.

viernes, 4 de febrero de 2011

De ingleses, flojeras y etapas

Hoy de repente sentí esa necesidad de escribir. La verdad si se ha vuelto un hábito y he descubierto también, que junto con ese hábito de escribir siento la necesidad de ser leída, por alguna extraña razón, incluso por mí misma, supongo que es una forma de hablar conmigo misma, o algo así.

Tengo muchos temas en la cabeza y podría empezar con algo de lo que todo el mundo habla: los comentarios de “Top Gear”. Cuando leí la nota en la semana, se rompió mi corazón pues era una producción de la BBC, si, la misma pionera en radio y televisión, si, la misma que transmite los excelentes programas de Jonathan Ross y Jools Holland, más que nada fue eso y no un espíritu o sentimiento patriota, no presente en mi persona y mucho menos gracias a los festejos del bicentenario y centenario realmente vergonzosos.

Luego me dio risa, por toda la controversia, los ingleses son así, su humor ácido los caracteriza, eso no es para nada una justificación por supuesto, pero eso era lo que amaba de ellos, nos toco a nosotros y ni modo, y por otro lado pienso, por qué cada mexicano se siente aludido con tales comentarios. La verdad, si, se mancharon, pero veámoslo de otro modo para no estancarnos en los infinitos comentarios en la red con lenguaje poco formal, altisonante, estúpido y vulgar que caracteriza el enojo del mexicano.

Los hombres de Top Gear no dijeron nada que no sea cierto, somos unos flojos, somos de los países con mayor índice de obesidad y por supuesto el comentario hacia el embajador con toda seguridad no estaba lejos de la realidad. Aceptémoslo no nos molesta el hecho de las “ofensas” hacia la cultura de nuestro país y, el triste y pobre cliché del mexicano recargado en un cactus con un sombrero y zarape, no, realmente la causa de tanto comentario y tanto enojo es: acertaron, la verdad es bien incómoda y eso dolió.

Lo mejor de todo o más bien lo más triste es seguir el juego de tres personas que se atrevieron públicamente a decir una parte de verdad. Por alguna razón en todo país hay gente racista y xenofóbica, volteemos a vernos, somos iguales, me encanta el comentario de “no todos los mexicanos somos así, por qué nos encasillan” y ese es aún más bello cuando se junta con el comentario de “malditos ingleses, son una basura por esto, esto y esto”, los ingleses nos dirán “no todos somos así” - es cierto no todos los mexicanos son así- por tres personajes no creo que toda Gran Bretaña piense lo mismo y por supuesto seguirán viniendo ingleses a tocar, la gente los irá a ver, y por supuesto no por eso van a dejar de amar a los Beatles, los Rolling Stones, Pink Floyd, Radiohead, Oasis, etc. ¿Cómo dice ese dicho? Ah sí, crea fama y échate a dormir (casi literal dicen estos tres tipos).

Después de este tema, pasemos a lo siguiente en la lista. Llevo tres semanas en la escuela y siento una flojera impresionante (hablando de flojera). El punto es, todo ha sido tan relajado desde el inicio de trimestre hasta arrastrarte a las garras de la flojera. Mi maestro de taller no sabe gran cosa y uno se pone más exigente cuando te toca vivir una especie de síndrome de Estocolmo, ya sé, ya sé, nos quejamos demasiado, pero he descubierto que ese es mi pasatiempo favorito: quejarme.

Por otro lado la clase de teoría se vuelve interesante, algo complicada de entender del todo, pero interesante. De tarea me dejaron un análisis de una película, y al realizarlo comprendí por completo el comentario del maestro al decirnos que el análisis era un recurso académico, profesional y era muy difícil sacarlo a relucir en una plática con los amigos, pues, seguramente acabaríamos sin amigos. Escogí Hard Candy, la primera vez que la vi pensé “qué rayos” y al final dejo esa sensación extraña, esa ansiedad de ver y ver la película, e inevitablemente logró entrar en mis gustos, así que me ayudo bastante eso del análisis, si te das cuenta de unas cosas medio densas.

Y hablando de películas, ayer me fui a ver Black Swan, el escribir el título en inglés me remite sin pensarlo dos veces a la canción de Thom Yorke, pero no tiene nada que ver. Tenía muchas ganas de ver está película, obviamente salió muchísimos meses después de haber sido estrenada en Estados Unidos y de que yo viera el trailer. Para empezar es Darren Aronofsky, nunca olvidaré esas escenas de Pi y Réquiem, y la película no me decepcionó, creo que Darren Aronofsky sabe retratar muy bien los momentos fatídicos del ser humano, ya sea alguien que sabe tanto y al final desea no saber nada, alguien que tiene sueños y al final se vuelven en pesadillas o en este caso alguien quien pelea entre su mitad blanca y su mitad negra. Definitivamente tienen que ver está película, independientemente de que ahora me fije en detalles en las películas antes casi desapercibidos por mi persona, les puedo decir que si te deja pensando.

Ayer al ir a ver Black Swan, fui sola y he descubierto un verdadero y exquisito placer en ir al cine sola, con anterioridad pensaba que me vería ridícula yendo al cine sola, la verdad también me deprimía pensar en el hecho, me decía a mí misma “te vas a ver toda sin amigos”. Tengo amigos, sólo que muchas veces nuestros horarios no coinciden y al final creo que ha llegado sólo un poquito de espontaneidad a mi vida, pienso, “quiero ir a tal lado” y simplemente lo hago. Ya había ido a la cineteca sola y lo había disfrutado, de cierta forma sentía como si toda la sala fuera para mi sola, no es que no hubiera nadie, más bien era que los demás me importaban muy poco, a pesar de los comentarios que lamentablemente si podía escuchar, pero era como si proyectaran una película sólo para mí.

Además era como si no tuviera un compromiso con nadie, como si no me viera en la necesidad de tener que voltear al menos dos veces a mi compañía para sonreírle o darle una señal de pasarla bien, estaba ahí en la sala con un montón de desconocidos y en realidad estaba sola, se escucha muy triste, la verdad lo es, pero creo que es parte de vivir y aprender sobre todo, a vivir en soledad. Tengo amigos, mis hermanas, mi papá, pero la mayor parte del tiempo estoy sola, me era imposible estar conmigo e ir a lugares sin alguna compañía. Por ahora disfruto un poco de esta melancólica soledad y no me importa mucho si la gente piensa de mí que no tengo amigos, bueno los tengo, ahí están, pero no pueden estar siempre (espero que si esto lo leen mis amigos no lo tomen a mal).

Todo esto me hizo pensar en muchísimas cosas, también me afectó eso del tema de la película, me dejo pensando, es un poco frustrante cuando pasa eso con las películas, algunas me hacen sacar una sonrisa, otras como Trainspotting me hacen pensar “ah sí, bueno, me vale”, pero está película fue como un “auch”. No sé si algún día sacaré mi cisne negro o algo así, pero me dejo bien ida y me fui de la plaza caminando como zombie, trayendo a mi cabeza un sinfín de imágenes, pensamientos y letras. De hecho imagino que me hizo pensar tanto que me dolió la cabeza al llegar a casa y parte del día de hoy estuve igual, tengo que volver a la normalidad o la gente preguntará qué sucede y como diría una canción que recientemente volví a escuchar con atención “algunas cosas son fáciles de explicar”, pero como también decía la canción “¿no odias hablar y explicar?”, me pasa lo mismo.

Yo siempre paso por diversas etapas, aunque eso pasa con muchos de nosotros, es clásica la etapa de felicidad cuando te entusiasma algo, lo que sea, o esperar algo con entusiasmo, donde siempre sonríes, convives y haces reír a todas las personas. Luego sigue como la etapa que denomino “creo que entro en crisis”, es donde sabes que algo está mal interiormente y aún sigues poniendo sonrisa de plástico para que los demás no piensen que estás mal de la cabeza, entonces haces más tonterías y ríes más. Después está la etapa que llamo “pesimismo” en donde interiormente ya sientes que nada vale la pena pero continúas haciendo tus actividades monótonamente. Posteriormente está la etapa “ya valió madres” donde entras en la depresión a todo lo que da; no encuentras sentido a nada; pasas todo tu tiempo quejándote; pensando y como último recurso tirarte a tu cama a llorar.

Finalmente está la etapa “¡Ay ya!”, en la que estoy en este momento, ya pasó todo lo anterior y hasta tú te hartas porque además no deseas contarles a los demás tus problemas o si lo haces nunca es de forma total, sabes que si lo dices completo puedan enviarte al psiquiátrico, pero estás muy harto, piensas en pasar la hoja sin importar nada y volver a recurrir a las sonrisas de plástico. Como bien dijo un muy buen amigo mío “disfrutas tu soledad pero no dejas que te gobierne”, así que bienvenidos a mi etapa “¡Ay ya Danielita, te tiras bien duro al drama!”

Aún así, como dice esa canción que escuche “Ah como me encanta quejarme”.

martes, 18 de enero de 2011

Par o impar

Regreso a escribir y a pesar del tiempo sigo sin encontrarle sentido a mis palabras, créame las leo a menudo, pero sigue avergonzándome mi escritura y aún así encuentro un maravilloso placer en ver cómo de pronto en el ordenador aparecen las letras y conforman las palabras, es bastante interesante y divertido, debo confesar.

Regrese a la escuela, trimestre de cine, trimestre par. De nuevo pienso: es bastante estúpido creer que haya una predicción acerca de los números pares e impares de mi estancia en la carrera en la UAM, y sin embargo me sigue sorprendiendo que la teoría de los números impares y pares sea cumplida. Este trimestre por primera vez estaré con todos mis amigos en el mismo salón. Para serles totalmente franca no sé qué tan bueno sea y me refiero académicamente, de otro modo sé lo divertido que será.

Cine, justo ayer le comentaba a mi papá que eso del cine no es lo mío, me gusta muchísimo ver películas, comentarlas e incluso, la verdad me fascina que me dejen rondando una idea en la cabeza y soñar con ella después. Alguna vez platique con un primo de sus gustos, pues el resto de mi familia pensaba que él y yo teníamos mucho en común, y no nos hablábamos, yo había descubierto mucho antes la disociación de caracteres, personalidad e incluso gustos; le preguntaba cuáles eran sus películas favoritas y él me contestó “no veo películas, se me hace una pérdida de tiempo, sentarte sólo a ver películas, cuando puedes hacer más cosas, son dos horas de tu vida desperdiciadas”.

No estuve de acuerdo con su apreciación, en ese momento no recuerdo lo que respondí, seguramente me ofendí y lo deje hablando solo, o lo ignoré y deje que siguiera viendo su partido de fútbol americano, porque el ver fútbol americano eran dos horas de su vida sin desperdiciar.

Para mí, el acto de ver películas es mucho más que sólo aplastarte a comer palomitas y desperdiciar dos horas de tu vida; de los libros y las películas he aprendido muchas cosas. Además, eso de ver películas ha diferenciado distintas etapas de mi vida, jamás voy a olvidar cuando vi, y de verdad vi por primera vez 2001: A Space Odyssey, debo admitir la primera vez al ponerla en el reproductor de dvd hace ocho años, me dormí; la segunda vez, me quede con cara de “¿qué? A ver, a ver otra vez ¿qué?” y la tercera vez al ponerla, no sabía exactamente cómo describirla, pero causo un efecto en mí, recordaba todas esas imágenes todo el tiempo, es lo único que agradeceré a mi profesor de español de segundo de secundaria.

Estas vacaciones, vi como unas diez veces Trainspotting, la razón: siempre que veo esa película me cambia la vida, no soy una drogadicta, ni heroinómana o algo parecido (aunque a veces lo parezca), supongo que tengo vicio pero aún no sé con exactitud cuál es, el punto es que cada vez que la veo pienso “Claro la puedo cagar cuantas veces sea y al final siempre hay una reivindicación”, y no es que me valga, simplemente cada vez que la veo tomo más a la ligera las cosas.

Al final no, no creo que ver películas sea un desperdicio de tiempo, y a pesar de saber que eso del cine no es lo mío, pues para ser honesta, la producción y realización de un filme no es un asunto que llame mi atención, me encanta ver películas y me imagino que eso haré más de lo acostumbrado por tres meses.

Let it fall

Hoy regresando de la escuela, caminaba hacia mi casa tranquilamente, el clima era como para caminar a paso lento, eso o todavía estaba algo somnolienta del viaje de la escuela a casa. Iba atravesando la plaza cerca de mi casa y escuché sollozos de esos bien desgarradores, y al voltear vi a una chica llorando de forma muy dramática. No quería, pero la mire para comprobar si de verdad estaba llorando, cuando lo hice ella también volteo a verme y no tuvo ningún reparo en ocultar su llanto, voltee al frente de inmediato, la verdad me dio muchísima vergüenza, como si a mi hubiera sido a la que descubrieron llorando. Todavía al alejarme unos cuantos metros escuchaba su respiración agitada y frente, a unos pasos, unos chicos de secundaria besándose, se imaginan la escena, me sentí muy extraña.

Me quede pensando mucho rato en mi acto repentino de voltear la cabeza inmediatamente al encontrarme con la chica, siempre he pensando que el llanto es muy vergonzoso, en mi caso, obviamente, no es que lo menosprecie, la verdad siempre es un aliviane, pero que me vean llorando es algo que no soporto, nuevamente estoy demostrando que me faltan algunas tuercas. Para mí el llanto es para hacerlo en solitario, encerrada…en un cuarto acolchonado; bueno no, exageré, pero se me hace algo muy personal y al final, hasta me sentí algo molesta con aquella chica por llorar en un lugar público y tal vez más que nada por haberme hecho sentir tan incómoda.

Let it snow, let it snow

Por cierto, pasé exitosamente la navidad y el año nuevo, no son mis épocas preferidas, pero la navidad no fue nada extraordinario, salvo el hecho de todos los años, convencer a mi papá que debemos irnos temprano y el irremediable hecho de que jamás me hace caso. Y el año nuevo, por fin cumplí un deseo que tuve desde hace muchos años, cuando descubrí mi repudio al año nuevo: estar en mi casa, viendo películas, comiendo porquería y media, por fin lo hice, tampoco fue maravilloso, me quejo demasiado, pero no se sintió y la melancolía no llego de golpe, por lo que lo superé.

Supersonic sound

Este año aún no hay concierto a los que tentativamente quiera o tenga que asistir, bueno tal vez el de los Friendly Fires, pero eso ya será si de verdad me encuentro en la necesidad de ir a un concierto, siempre hace falta esa emoción e ilusión de “si, ya falta menos para ver a…”, por lo menos a mí me emociona mucho ese hecho. Tengo la corazonada de que quizá venga Daft Punk, ojalá y sea cierto, y al pensarlo es inevitable recordar cuando vinieron, qué concierto, qué experiencia y qué recuerdos aquellos con Gaby, siempre he pensado, sino fuera por ella no sería quién soy ahora, algunas personas piensan que soy simpática- digo algunas personas y lo que dicen, ciertamente no me considero así- pero si es que soy algo simpática, se lo debo a ella.

Pero regresando a eso de los conciertos, sería un año muy bueno si viene Daft Punk o Mew, lo sé, lo sé pido demasiado, pero pedir demasiado sería, que ocurriera un milagro y viniera Apparatjik (ni siquiera sé cómo se pronuncie eso). Hace unos cuantos días los he escuchado mucho, hace tiempo no lo hacía y debo confesar que me gusta bastante el disco, pero sigo rehusándome al proyecto, no, más bien me preocupa, no me acaba de gustar del todo.

Les explico. Apparatjik empezó por un proyecto donde se juntaron varios tipos de otras bandas para componer una canción, esta canción fue incluida en un disco llamado Songs for Survival, me parece que era para un documental de la BBC2 que hablaba acerca de la vida de las tribus indígenas en el mundo. El proyecto no acabo ahí, resultó ser un proyecto alterno para dos personajes, uno fue importante en algún momento dentro de mis gustos musicales, el otro es el más importante personaje de mis gustos musicales y mi mayor fuente de inspiración.

Apparatjik está conformado por Martin Terefe, al parecer un productor, sigo sin encontrar qué produjo anteriormente; Magne Furuholmen, ex integrante de una banda súper ochentera llamada A-ha, aja, aquella banda noruega que tocaba ese famoso tema de Take me on donde salía una mujer y era llevada al mundo cómic que estaba leyendo; Guy Berryman bajista del muy, muy empobrecido musicalmente, Coldplay, y por supuesto Jonas Bjerre, vocalista de Mew, me reservo los comentarios, es bien sabido lo que pienso de ese hombre.

Resulta que “wikipediandole”, encontré que Apparatjik es una palabra sueca de origen ruso que se utiliza para “describir a las personas que causan cuellos de botella en las organizaciones eficientes”, la banda tiene un estilo que se describe experimental, trabajan con varias personas, diseñadores, animadores, me imagino por aquello del concepto, tienen un vestuario específico para sus presentaciones (dos en total, si no me equivoco), actúan dentro de un cubo donde se proyectan varias animaciones y sólo se ven sus siluetas…¿a qué no se les antoja pretencioso?

Hasta para mí que soporto y me gustan las cosas raras, este proyecto me pareció pretencioso, cuando escuche su disco al principio pensé “suena a Mew, porque esta Jonas” y la verdad nadie me quitara la idea de que mucho del asunto creativo sale de la mente de ese hombre que tiene un buen de ideas locas en la cabeza, luego lo acepte y acabo gustándome, aún me da miedo todo el entusiasmo de sus integrantes por el proyecto, sobre todo tanta involucración de Jonas Bjerre, pero me gusta la música.

Lo que acabo por pasarme al lado oscuro, es decir, si Apparatjik me convencía en un 58%, subió un 80% debo decir, fue: no es el primer grupo que actúa detrás de una manta, donde sólo se aprecian sus siluetas, no es el primer grupo que utiliza recursos visuales sincronizados con la música (hablando justamente de Daft Punk), pero me pareció interesantísimo el hecho de construir un lugar donde tocaran, se proyectaran sus animaciones y además fuera una especie de galería de arte. Así que, si me preguntan, por supuesto los iría a ver.

Les dejo su página, si logran descifrarla o entenderla, por favor avísenme porque me he metido varias veces y no le encuentro ni pies, ni cabeza.

http://apparatjik.com/

Y de paso, sé que lo no harán y tal vez ni siquiera les interese, pero si quieren descubrir cómo supe que Jonas Bjerre era una artista en toda la extensión de la palabra, visiten su página, es un sueño para mí y mi mente. A mí me encanta “el famoso generador de números primos de Jonas Bjerre” y el “Human Voice” donde se pueden dar una idea de todo el registro vocal de este hombre.

http://www.jonasbjerre.com/