
Pensarán, los que saben, que el titulo de mi blog está relacionado con la canción de Coldplay, la cual no he escuchado, pero se equivocan, el titulo está más en relación a las innumerables luces navideñas que he visto al regresar a mi casa.
Cuando era niña me emocionaba, de una forma que ahora no sé explicar, el rito de poner las luces de navidad en la ventana, el árbol de navidad, los intercambios, las posadas, las piñatas, los regalos y la cena en familia. Cuando llego la adolescencia eso dio un giro un poco más dramático, me seguían emocionando las fiestas decembrinas pero por cierta melancolía, en cuanto a las luces de navidad, bueno, cuando comencé a dormir sola en una recámara me daba mucho miedo (siempre he sido miedosa) y llegue a quedarme noches en vela por el miedo de dormir sola y la oscuridad. Cuando la navidad llegaba era mi época favorita, en mi cuarto había unas cortinas transparentes, de noche se ve tétrico los árboles y el viento cuando los movía, así que cuando llegaba la navidad las luces de los vecinos iluminaban mi cuarto y me hacían sentir mejor, supongo que hasta ese momento fue una buena etapa.
Ahora…
Ali: ¿Qué te parece si nos sentamos afuera de tu edificio a ver las luces y ver si nos dan convulsiones?
Pasa el tiempo e invariablemente cambia tu manera de pensar con respecto a algunas cuestiones, eso paso con la navidad, el año nuevo y las luces de navidad. No entiendo ahora el entusiasmo de la gente, más bien la excitación por los adornos alusivos a la navidad y el año nuevo. Primero, en las tiendas departamentales y/o derivados comienzan a poner los adornos navideños incluso antes de que termine noviembre. Segundo, de verdad las personas se emocionan con el evento. En mi caso, vivo en un departamento, no entiendo por qué los vecinos colocan infinidad de luces en una pequeña ventana de un departamento, pero no, eso no es todo, los edificios son adornados con luces en un intento fallido de árbol de navidad, no conforme con eso, las luces en su mayoría son de distintos colores (por eso de las convulsiones) y no es lo peor, lo peor son las piñatas, los peluches y hasta regalos que colocan en los jardines, jardines que son ¡comunitarios! y pasan los años y siguen sin entenderlo. No estoy de “grinch” simplemente la gente es muy boba y mis vecinos son un ejemplo de eso.
Por otra parte, la navidad, las posadas y los intercambios. Recuerdo que cuando era niña, mi tía nos obligaba a mecer al niño Jesús y teníamos que ir a escoger el atuendo que se pondría para el día de la candelaria, sigo sin comprender por qué nos obligaban a hacer el ridículo enfrente de toda la familia cantando canciones y meciendo a un muñeco de porcelana que para ser sincera me daba mucho miedo. Luego dentro de las posadas hacías el recorrido por la calle llevando un nacimiento, con una vela en la mano, vela que te quemaba las manos con la cera, recuerdo que todos querían salir con el nacimiento pero yo siempre quería estar adentro calientita y bebiendo el tradicional ponche, que en las posadas en familia es lo único que vale la pena.
Y mención aparte merecen los intercambios ya sean familiares o escolares, ya que por alguna estúpida razón hacen muchos intercambios en las escuelas, siempre terminan decepcionándote y te hacen pasar un mal rato. En la escuela siempre te tocaba alguien que te cae mal o al que ni siquiera sabías que existía, o en su defecto le tocaba darte un regalo la persona que te caía mal. En los intercambios familiares, bueno fue todo un caso, en todas las navidades los niños acababan llorando y pataleando porque no les gustaban los regalos o querían el del otro, así que optamos por hacer una lista de las cosas que cada uno quisiera, para que no ocurriera el clásico voy y le pregunto a la tía qué le gusta al primo y dices “Me toco perenganito no sabes cómo qué podría gustarle” y la tía responderá “Ah sí, cómprale un cochecito, al él le gustan mucho”; ahí vas a comprarle el cochecito y resultaba que odiaba los cochecitos y que en realidad lo que quería era una lapicera, pero como la tía lo vio una única vez en su vida jugando con cochecitos dio por hecho que le encantaban.
Aún así la dichosa lista no funcionó, ponías lo que te gustaría que te regalaran pero te acabaron regalando genéricos intercambiables que ni siquiera sabías que existían, porque claro siempre van al último momento por el regalo de intercambio y como no buscaron bien el regalo dan un genérico muy chafa que acabas tirando a la basura; además no terminó ahí el asunto, las primas y tías terminaban indignadísimas porque a sus hijos les dieron un regalo bien pirata. Por cierto en todos los intercambios familiares siempre recibí peluches, qué originales. Decidí desde hace años no participar en intercambios y de hecho me he negado rotundamente a ir a una posada familiar.
Y finalmente la navidad, hermosa y mágica navidad. Después de 19 años viviendo navidades he descubierto que la mejor parte de la navidad sigue siendo la comida. Comes lo que en todo el año no se hace en casa: lomo (en mi caso). He tratado de encontrar una razón por la cual debas ir vestido de gala en la cena de navidad, sigo sin encontrarla si lo hacen avísenme para entender la razón. Luego regresamos con los regalos, cuando mi hermana comenzó a hacer la cena de navidad en su casa fue divertido en cierto punto, ahora no encuentra otras formas más originales de dar los regalos de navidad, en donde sólo vemos desfilar regalos para niños, quizá hubo sólo una navidad en la que mi hermana se llevo la noche con la cantidad de regalos que le hizo su novio. Insisto la cena es lo mejor de la navidad.
Para terminar están los rituales de año nuevo y el año nuevo en sí, debo reconocer que sí, hice los propósitos de año nuevo, comí las uvas y pensé rápidamente en un deseo pero creo que siempre era el mismo porque no te daba tiempo de pensar en otro, si lloré en algunos años al último campanazo, si me puse el típico sombrerito de “happy new year”, pero, no, no lo volveré a hacer, ahora que lo pienso ¿quién diablos invento todo eso?
Llámenme sacrilega, grinch, amargada, aguafiestas, pero es muy ridículo todo esto de la navidad, el año nuevo, y sobre todo el proceso para llegar a ambas cosas. No sé que pase este año, pero por lo menos yo espero estar en mi casa descansando, comiendo porquerías y viendo películas, no necesito todo ese lindo, exquisito y hermoso ritual navideño, yo paso.








