Es
un poco extraño que ponga la palabra “coincidencias” ya que, debo admitir, no
creo en ellas. Normalmente provocamos las cosas, nuestras acciones, bueno la
física ya lo dijo, tienen una reacción. Por tal razón, me cuesta trabajo creer
en las coincidencias. Pero de vez en cuando se presentan.
Cuánto
tiempo pasamos en el transporte público o en el auto. Cuántas veces al mes
recorremos el mismo camino. Cuántas personas recorren el mismo camino que
nosotros. No lo tomamos mucho en cuenta, las sencillas cosas son difíciles de
percibir, sólo hay que prestar un poco más de atención.
Resulta,
que hago un recorrido muy ordinario, lo es y lo ha sido estos últimos cuatro
meses, que por cierto se han pasado rápido, es un recorrido normal. Después me
percate de que si salía a una hora veía a las mismas personas todos los días.
Y, evidentemente si salía a otra hora me encontraba con otras distintas pero al
final… las mismas.
Yo
estoy en completo desacuerdo con la frase “el mundo es muy pequeño”. Me parece
que el mundo es enorme sólo que no lo conocemos. Nos cuesta salir y la verdad
tenemos miedo. Son pocos los experimentados, los que tienen alma de viajero y han
salido a una parte del planeta. El mundo no es pequeño, nuestro mundo, en el
que vive cada uno es pequeño.
En
mi mundo, en este recorrido diario me encuentro a las mismas personas que me
acompañan. Nos conocemos sin conocernos realmente y, a veces hasta nos
sonreímos o nos miramos más de la cuenta. Hay algunas personas que honestamente
me llaman la atención.
Ya
lo he dicho y no es un secreto. Reconozco cuando una mujer es bella, y de vez
en cuando los demás lo hacen. En el sitio donde trabajo, por ejemplo, es muy
común ver mujeres y hombres que en mi mundo no son muy vistos, me refiero al
aspecto físico y también al de personalidad. Pero esas personas, las adineradas
y que son rubios, altos, delgados, portan buena ropa y hablan extraño no son
los que llaman mi atención. Últimamente… los ignoro, prestarles atención sería
demasiado para su egocentrismo.
Hay
una chica que toma el metro a la misma hora que yo. En varias ocasiones estamos
una al lado de la otra esperando que abran las puertas del vagón. Ella es alta,
delgada, no es rubia, es más bien algo pálida, tiene el cabello chino, pero se
nota que se alacía el cabello, tiene una linda nariz con un pequeño piercing y
se maquilla mucho, pero no se ve mal. No sé porque me llama la atención.
No sé
si les ha pasado o probablemente yo esté más desquiciada de lo que creo. La gente,
alguna, llama así tu atención. Te quedas mirando a las personas y no por morbo,
simplemente tienen algo especial. Me ocurre frecuentemente a pesar de lo reacia
que soy a las personas en general. Quizá soy más observadora de lo que pienso.
A veces
creo que juzgo demasiado a las personas y algunas en verdad valen la pena. O,
pienso, que tal vez se deba a que me gusta el misterio y cuando las veo me
parecen personajes, con los cuales me imagino historias. En realidad no sé a
qué se deba, pero bueno, en el mundo debe haber personas interesantes… las hay.
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