En
segundo de secundaria, cuando teníamos unos trece años, nos enviaron a un
psicólogo o terapeuta. El grupo en el que iba era bastante conflictivo. Todos
los profesores reportaban al grupo todos los días. No era de las que se dedicaban
a molestar a los demás, ni siquiera me importaba, pero estaba dentro.
Irónicamente a pesar de la polarización de caracteres de cada uno, podía
decirse que era un grupo unido.
Recuerdo
que ese día el pseudo terapeuta nos explico qué significaba la palabra
adolescencia. De adolecer, algo siempre les duele, dijo. Fue lo único
importante que dijo, el resto de su discurso no fue importante ni para mí, ni
para el resto de mis compañeros. Me levante de mi asiento pase junto a él y le
dije: “nadie le está haciendo caso, resígnese”. Imagino que me desprecio en ese
instante, pero ese era mi trabajo: hacer que a los demás les cayera mal por mi
pretensión.
Que
importante es la adolescencia. La respeto mucho y también la desprecio. Nunca
dejare de decir que fue esa etapa donde decidí muchas cosas. A veces es algo
ridícula, pero es verdad: algo les duele, les duele todo el tiempo. Tengo
sobrinos que atraviesan ahora por la adolescencia y respeto mucho lo que dicen
y aún más lo que callan.
Intento
en la medida de lo posible no hacerlo menos y decir: pero si son unos mocosos
todavía. Admito que lo hago, pero siempre me arrepiento. En realidad creo, que
sigo viviendo mi adolescencia. Aún ahora quiero casi las mismas cosas y la
verdad las personas mayores me siguen tratando como adolescente, si hasta mis
amigos de veintitantos. Son unos señores en potencia y me tratan como idiota.
Crecer
es difícil a esa edad y a cualquier edad. Pensamos que los problemas de
adolescentes no son importantes. Bien, después de ocho años, tienen más sentido
los problemas que tenía en la adolescencia que los actuales. Entendemos más de
lo que creen los “adultos”, ellos entienden más de lo que creemos. Sólo que no
saben manejarlo, pero ¿quién?
Dice
Juno que lidia con problemas que van más allá de su grado de madurez. Eso es
todo el tiempo, los problemas aparecen y no nos damos cuenta que vivimos en la
eterna adolescencia, siempre entendemos lo que sucede pero casi nunca podemos
manejarlo.
Ahora
creo que esa edad fue una etapa muy valiosa, sobre todo después de salir de la
secundaria. Creo que tendré quince o dieciséis por siempre. Al menos vives la
vida con mayor intensidad a esa edad.
Quizá
regrese… bueno… ya lo verán.

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