Ya
concluyeron. Traté de postergarlo pero hay obligaciones que son difíciles de
postergar. Entrar a mi voluntariado (no me quejo, me gustar estar ahí); asistir
a mis clases de inglés (de las cuales he olvidado lo básico) y regresar a la
escuela (es lo que más fastidio me da) son actividades a realizar. Mis
vacaciones han terminado. Comienza el martirio y sobre todo los achaques de mis
innumerables noches durmiendo tarde por cosas inútiles y, más que nada, de
intentar recuperar el tiempo perdido.
¡Maldita
sea! Es lo primero que me llega a la mente al pensar en las cosas por hacer, en
los caminos que recorrer, los caminos que recorrer, me aterran. Gracias a mi
eterna enfermedad últimamente he sufrido sus consecuencias, imagino que todo
fue causado por el atasque navideño, un lujo que yo, en mi condición no me
puedo dar. Y luego esta la maldita presión social de la gente que no entiende
tu condición de enferma y que a como de lugar insisten en que tragues cosas que
no puedes comer.
Es
un fastidio, la vida es un fastidio. Ya sé, mi actitud negativa no me llevará a
los grandes ideales de la vida, para ser honesta he perdido la fe en los
grandes ideales de la vida. Me conformo con poder comer un día bien sin tener
esas ganas de vomitar. Si por mi fuera, como dicen “si te vas a morir, muérete
feliz”. En el caso de las enfermedades del estómago no aplica, que más quisiera
comer y comer sin control y que los achaques fueran lo último de lo último,
pero en cuanto como algo delicioso pero corrosivo para mi estómago
inmediatamente ese órgano de mi cuerpo comienza a quejarse.
Por
otro lado pienso, ya seis meses, sólo son seis meses. Luego quizá no sea libre,
quizá deba realizar el servicio social, pero no tendré que pisar la escuela de
nuevo. Y si quizá otros seis meses, pero se acaba. Es raro eso de concluir esa
etapa de la vida de una persona. Da miedo.
Luego
la etapa adulta-adulta, lo veo con mis amigos, lo vi antes con algunos otros.
Recuerdo a mi hermana, cuando tenía mi edad y salía y salía a fiestear mucho
con hartos amigos. Ahora sólo habla con tres. Pasará, eso sucederá. No es que
tenga los montones de amigos, pero cada uno toma un camino distinto. Hace poco
quería hablar con uno de ellos, pero digamos que no estaba disponible y sentí
que lo había perdido. Tal vez no sea tan drástico, pero de algún modo si perdí
algo con él.
Pero
esto, esto sólo es el prefacio de lo que sucederá más adelante y ni siquiera
tengo que esperarme seis meses o más, simplemente con el día de mañana o más
bien cuando amanezca que comience la rutina y poco a poco se destapen las cosas
que tienen que pasar. Creo que… se le llama vida, vida cotidiana.

No hay comentarios:
Publicar un comentario