"Yo y mis primos, tú y tus primos es una
línea que siempre está funcionando"
Ahora con esto de los reyes magos hizo que recordará algunas cosas. Más bien me hizo recordar mis años en la infancia y en general la infancia. Vino a mi mente la forma en que interactuábamos varios primos o sobrinos que no nos llevábamos tantos años. La vida era un poco más diferente. Ahora que lo pienso un momento nunca imagine que sería así a esta edad, de hecho creo que jamás me imagine un estereotipo o algún modo de ser a los 21 años, más bien se limitaba al pensamiento “cuando sea grande”.
Y
ahora que recuerdo, supongo que jamás imagine tampoco cómo cambiaríamos y
seríamos todos esos primos y sobrinos con los que convivía. A veces se me hace
tan extraño, según yo los dejo de ver por unos meses y resulta que no supe de
ellos en años y sus vidas han cambiado radicalmente en esos años.
Yo
al menos me imagine, bueno, no es que fuera yo muy diferente de niña, era muy
tímida, ñoña y callada; pero pensé que quizá cuando creciera me volvería
extrovertida y despreocupada. Y sí tal vez, sólo tal vez imaginé que crecería
unos cuantos centímetros más de lo que crecí. Ambas cosas fueron mentira.
Realmente no fue gran sorpresa, cuando lo pensé me di cuenta y casi creé una
teoría acerca de la personalidad.
Mi
teoría es que en la primaria eras algo, lo que fuera. En ese ámbito mis gustos cambiaron
demasiado a lo que me gustaba en la primaria. De hecho recuerdo que en el
bachillerato una maestra nos hizo un ejercicio: teníamos que hacer en una
cartulina un collage, una mitad destinada a tus anteriores gustos y en la otra
tus gustos actuales. Hasta en el color se veía, del lado de mis gustos viejos
era casi morado y rosa, del otro azul y negro.
Hasta
cierto punto eso es bastante comprensible. Pero es en la secundaria, la
secundaria aunque patética etapa es bastante crucial, te define casi como
persona. Fue en la secundaria cuando rechace lo que a mis compañeros les
gustaba, cuando me volví una pelada, mordaz y sarcástica, y por supuesto más
solitaria. Creo, que a la mayoría les sucedió, incluso pienso que les paso a
mis primos y sobrinos.
Ahora
los veo y me parece inverosímil estar con ellos, sobre todo cuando observó
aquella foto que nos tomaron en una fiesta familiar donde todos éramos unos
mocosos. Los juegos cambiaron; la comida cambió; la ropa cambió; la música cambió.
Somos esas personas, mantenemos esos nombres pero no somos los mismos. Me
preguntó qué sucederá cuando mis sobrinos crezcan. De por si ya es un shock
para mí verlos más grandes y que ellos me enseñen a mi lo “nuevo”.
La
mayoría de mis primos y sobrinos pasa la mayoría de edad, y es gracioso que
piense que soy la única que crece. Hace tiempo, vi a un sobrino mío, le hable
como si yo fuera una anciana de cuarenta años y cuando le pregunté cuántos años
tenía, porque como siempre olvido esas cosas, y me dijo que dieciocho, me dejo
callada. Es muy estúpido que haga esas cosas.
De
cualquier forma, aunque esta vida nos ha enseñado lo dura que puede ser y que
ya no somos unos niños. Después de todo mis tíos pueden afirmar que los niños
están bien, dentro de unos años quizá, nosotros afirmemos lo mismo de nuestros
sobrinos.

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