Esperaba a que empezara la clase. No me gusta presumir lo que leo
porque revela mucho quién eres. Olvidé guardarlo antes de que él se acercara.
Lo vio y me preguntó si lo estaba leyendo. La irritación me invadió porque a
menos que él conociera a gente que lleva cargando un libro como muestra de su
egocentrismo o por estupidez, me parecía difícil cargar un libro nada más por
que sí.
Contesté afirmativamente y él remato diciendo: “es mejor la
película ¿ya la viste? ¿Primero viste la película? Sí, verdad”. Tuve ganas de
responderle si él había leído algo en su vida, pero me contuve. Aunque ahora
esa experiencia fue reveladora en dos sentidos, uno en el más superficial de
demostrarme que aquél hombre es un imbécil; y el otro en cuestióname a mi misma
la afirmación que él hizo ¿qué era mejor, el libro o la película?
Mientras leía Trainspotting veía muchas imágenes de la película
que hizo Danny Boyle. Llegó un punto donde imagine que alejarme de la película
resultaría complicado. Después la historia o más bien las historias de Irvine
Welsh tomaron otro camino. Al final…
Trainspotting es de esos libros que te cambian la vida. De esos
libros que, a veces, prefieres no haber leído. De esos libros que más bien
agradeces haber leído y esperas que jamás olvides la sensación que al leerlo te
causó.
En ocasiones lo único que le faltaba era que sonara música de
fondo. En realidad faltaba que sonara una canción de fondo que viene mucho al
caso en estos momentos. Me sentía todos y me sentía nadie. Era todos, éramos
todos y éramos nadie. Parece complicado identificarte con una país y una
cultura tan lejana. Parece aún más complicado identificarte con las drogas y
las adicciones.
Al final, eran historias diferentes. No podía decir que era mejor
el libro que la película o viceversa. Son historias completamente diferentes en
mi opinión. Me llama la atención cómo decidieron que un personaje o tal hiciera
lo que hiciera, cómo escogieron qué personajes saldrían en la película. Al
final fue diferente. Cuenta la misma historia de forma tan diferente.
Renton, el joven yonki de converse blancos y pantalones ajustados
era un personaje que al final de la película se redimía ante sus errores. En la
anteportada del dvd dice que es una héroe de nuestros tiempos. Bien, en el
libro lo amé, lo odié, me pareció brillante y me pareció un imbécil, era
inteligente y luego era una escoria. Me parece que de pronto era como todos
nosotros.
Puedo asegura ahora que Trainspotting es mi película favorita. No
sé si fue la historia, si fue la forma de ser contada, las increíbles
actuaciones, la música o ese sello extraño melancólico-inglés pero esperanzador
de Danny Boyle. Quizá fue todo en su conjunto.
Lo que más me gusta de la película es la forma en que Renton
camina por Londres, mientras Underworld se escucha de fondo y enlista las
normales y absurdas cosas que hará para redimirse. Me hace pensar que siempre
podemos cambiar por muy mierda que seamos y estemos.
Es en ese punto donde se cuentan historias diferentes. En el libro
no parece haber una redención ante la sociedad y sus reglas. Es más no hay
nada, después ya no hay nada. Termina y ya. No sé si termina para dar paso a
Porno, la novela que sigue. Pero no, más bien parece que no hay nada. No hay
esperanza, ni arrepentimiento, ni sueños, ni mucho menos redención.
Las épicas palabras que Ewan McGregor dice al principio de la
película, son dichas por su personaje más bien a la mitad del libro. Elijo no
elegir la vida y si no pueden aceptarlo entonces no me importa, es lo que más o
menos dice Renton.
Hay muchos personajes impresionantes. Me descubrí amando al
despreciable Sick Boy, quizá porque tiene siempre un encanto natural que a
cualquier mujer llamaría la atención. Descubrí que Spud era más noble y más
inteligente de lo que esperaba. Que Tommy realmente fue más bien mediocre. Que
Begbie fue de todos modos una horrible persona y que había un personaje más,
Davie que merecía ser mencionado porque fue sublime.
A pesar de esto, me quedé con Renton. No sé si porque de todos
esos adictos o inmorales personajes era el más consciente de ello o porque
terriblemente me identifiqué con él. El chiste es que me encontraba en la misma
habitación con Renton, me desintoxiqué con él de la heroína y escuchaba las
mismas mierdas de terapia con él.
Fue eso, fue exactamente eso lo que sucedió. En ese capítulo,
dónde se da cuenta lo miserable y estúpida que es la vida. Las terapias, psicólogos
y psiquiatras decían lo que él ya sabía: nunca se había sentido más solo, pero
nada realmente significaba algo para él.
Cuando leí aquello, me entró una angustia indescriptible y leí
unas diez veces: “Pues bien, yo elijo no elegir la vida. Si los muy cabrones no
pueden soportarlo, ése es su puto problema. Como lo dijo Harry Lauder, sólo
pretendo continuar así hasta el final del camino…”1
Y ya no hubo un Underworld, ni un ápice de esperanza. Más bien
sonaba Sing continuamente, pero a pesar de todo fue bueno.
1.Extracto tomado de Trainspotting (1993), Irvine Welsh, España, 9na. ed. Anagrama pp.191

Inteligente, en realidad por lo que lees no podría saber casi nada acerca de quien eres, por lo que escribes si intuyo esto, una mujer inteligente. Estoy convencido de que un alto nivel de inteligencia no siempre significa algo positivo para un individuo, en mi opinión puede jugar en contra del mismo cuando se plantea el como funciona y el que se valora en esta sociedad. Esta es mi idea
ResponderEliminarPor cierto sin duda transpoitting es para mi mucho mas que entretenimiento, si el cine es arte y el arte expresa nuestra humanidad, pues bien si esto es cierto yo la considero obra magna de nuestra era cultural y social.
Un saludo desde Almería de un chico al que le ha llegado profundo esta critica (y buscaré el libro)
David