Voy
a confesar algo. Lo que confesare tiene mucho que ver con mis sueños
adolescentes y mis metas, y tal vez con todo lo que soy o quise.
Mi
sueño era escribir para una revista de música. Escribir sobre un disco, una
banda, un concierto, un festival. Por eso hice lo que hice, por eso escribí lo
que escribí y por eso soy como soy. Las aspiraciones siempre han llegado al
grado de la NME y la Q Magazine.
No
puedo decir que cuando decidí aquello mi ortografía siquiera fuera buena. Tampoco
sabía cuál era el camino para llegar ahí. Sólo decía “quiero ir a Inglaterra”.
Detrás de esa frase había un sueño muy elaborado. Puede ser que soñamos muy
alto y resulta patético.
Me
cuesta trabajo hablar con gente extraña. No puedo considerarme una persona
extrovertida y sociable. La inseguridad parece ser mi apellido y mi trabajo
esta siempre sometido a la peor critica: la mía. Elegir comunicación como
carrera más que por convicción pienso que fue por capricho.
Cuando
labore en esa oficina me sentía asfixiada. También creo que hacérmelas de muy
artista resultará pretencioso. Hay una parte de mi, la que queda de mi
adolescencia que realmente cree poder hacer las cosas bien. La otra parte de mi
consiste en mi experiencia, en mi trabajo y en mis limitaciones, esa parte me
repite todo el tiempo que mejor atienda otras cosas.
Hoy
vi un pequeño vídeo. Era simple, duraba un minuto con treinta segundos, era una
entrevista entre la agrupación inglesa The Vaccines, Graham Coxon y Alexa
Chung. Vino como anillo al dedo. No se trata de aspirar a ser Alexa Chung, sin
duda es una mujer con mucha suerte. Se trata de todo lo que en realidad tengo
que hacer para llegar a una meta inalcanzable.
Tengo
un nuevo reto por hacer. Una historia sobre algo que incluso para mi es difícil
de explicar. Escribo en este blog y me percato de que estoy entre la ficción y
lo que intenta ser crónica o periodismo; pero que finalmente acaba siendo un
diario. Me piden estándares, lineamientos, fechas de entrega y todo parece
real.
Me pregunto
si me cuesta trabajo ahora cómo siquiera pensé alguna vez, de más joven que
podría alcanzar una meta. Ahora con esto que reflexiono creo que fue una meta
que imagine porque no había otra razón para hacer las cosas o porque había
tanto amor por hacer las cosas que podría lograrlo.
Todos
los día que pasan me doy cuenta que algo se desmorono. Pienso en que fue algo
personal, no, más bien lo afirmo. Todos los días intento reconstruir aquello
que se desmorono. Este año me propuse hacer muchas cosas y parece que mi
intento resulta ser tumultuoso.
Estoy
en todo y no estoy en nada. La orientación vocacional no sirve. Tampoco se si
los sueños sirvan. Me pasa con el dibujo, con los idiomas, con el diseño, con la música y con la
escritura.

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