Me
parece que para poder explicar lo que viví ayer necesito dividir mi relato en
partes o más bien en actos. De lo contrario comprenderlo sería difícil o
sentirlo sería difícil sin antecedentes. Blur cambió mi vida antes, durante y después.
El
primer acto sería el año pasado, cuando salí de la universidad. Me encerré y me
deprimí en casa, pasando días en pijama y escuchando a Blur. Cada canción que
escuchaba de ellos significó varias respuestas que quería encontrar.
El
segundo acto sería en mi breve vida laboral. En mi crisis existencial y sobre
todo profesional de no estar en el lugar indicado. Para no volverme huraña
escuchaba a Blur, ellos me recordaban quién era.
El
tercer acto sería cuando anunciaron su visita a México. Algo de confusión por
ser en el Vive Latino, pero más que nada emoción. La vida pintaba bien, parecía
rosa y tranquila. Blur significó la felicidad y el confort.
Finalmente
el cuarto acto fue cuando anunciaron la segunda fecha y no alcanzamos boletos.
A partir de ese día todo comenzó a ir mal, en mi carrera profesional, en mi
vida personal, en mis relaciones con los otros y escuchar a Blur era
melancólico.
Antes
de que sucediera todo esto debo mencionar un elemento importante: ver No
Distance Left To Run por primera vez. Ella me sugirió ver el documental y si
con su música habían cambiado mi sentido común, con lo que son cambiaron mi
vida.
Su
música marcó momentos importantes en mi vida a lo largo de mis veintidós años.
Ya fuere de niña, de adolescente, de joven y ahora de adulta. No es sólo su
música, son tan honestos y no les importa que se muestran tal como son y te
identificas con ellos.
Las
últimas semanas no habían sido las mejores. Hay días en que la tristeza puede
llegar a ser tan grande que te aplasta. La positividad no está entre mis
platillos preferidos, pero sobre todo la incomprensión de los demás me parece,
además de irritante, solitaria.
Honestamente
la estaba pasando tan mal que las ganas de ver a Blur en vivo casi se habían
esfumado. Tampoco ayudaba mucho que aquellas personas presumieran de una suerte
que carezco con respecto a los boletos para primer concierto en México. Parecía
que no iba a mejorar, ni con ellos de por medio.
Hace
unos días platicaba con una amiga acerca de los conciertos. Ella dice que ha
terminado con esa etapa. Yo me puse a pensar en ello y me pregunté si está era
la prueba de que también para mi han terminado. Muchos pasan por esa etapa
sobre todo ahora que mis amigos y yo entramos a la edad adulta.
“Son
una pérdida de tiempo y de dinero” me dijo. Antes me hubiera levantado de la
mesa y me hubiera salido indignada. Ahora su punto no parecía tan descabellado
¿qué había pasado conmigo en el inter?
Le
contesté que los conciertos habían salvado mi vida veces anteriores. Hacían que
las cosas lucieran mejor o al menos que fuera más fácil sobrellevarlas. Pero
realmente parecía que ver a Blur y todo alrededor hizo más complicado de
sobrellevar las penas.
Ella
estaba emocionada, muy emocionada. La admiro porque a pesar de que se puede
molestar con los otros no le afecta tanto como a mi, si logra dejarlo a un lado
lo hace muy bien como Damon. Yo en cambio soy más como Graham las emociones y
los sentimientos se me desbordan.
Mi
emoción antes del evento era más bien a causa de la emoción de ella. La verdad
es que basar tu propia experiencia en los demás resulta complicado. Debo
reconocer que me llego una especie de cansancio. Todas aquellas cosas que había
comenzado a hacer por placer, las empecé a hacer por obligación y todo fue mal.
El
día de ayer llegamos un poco tarde. El frío que hacía no parecía augurar algo
bueno. Más por el hecho de la probabilidad de lluvia pero aunque se parecía a
aquella anhelada Londres parecía que podía ir mal la cosa.
La
gente hablaba sobre su concierto el día anterior. Me deprimió más porque
parecía que en serio las cosas no podían salir peor. Ahora comprendo que la
presunción y la arrogancia de la gente parece no tener limites y también ahora
creo que si no me hubiera pasado esto seguiría en esa arrogancia y presunción
ante la mala suerte de los demás.
No,
no estaba en modo concierto. Tuvimos que como dijeron aquellos con “suerte”
aguantar a las bandas anteriores a Blur. Era un festival no podíamos evitar
aquello. No sé si pensaba que debía valer la pena, estaba muy cansada para
pensar en eso.
Las
horas pasaron. Con autenticas peripecias por alcanzar un lugar cercano a la
valla. Tendrá unos tres años que voy a conciertos y no había vuelto a hacer las
hazañas correspondientes para llegar adelante. Las veces anteriores había
obtenido pésimas experiencias y mi cuerpo no los soportaba.
Fue
la emoción de ella la que me alentó a resistir empujones, pisotones, golpes y
demás. Pero aún treinta minutos del concierto la emoción no llegaba. Pensé que
tal vez ya había llegado a ese momento en la vida donde te amargas y dices: no
más conciertos, no más hazañas para llegar hasta adelante.
De
pronto el escenario se comenzaba a acondicionar. Parecía real e irreal al mismo
tiempo. Vi muchos vídeos de sus conciertos, he visto mil veces el concierto de
Hyde Park y me preguntaba ¿en serio está pasando?
Estas
semanas había pensando “Blur como mi último concierto”; mientras nos
adentrábamos entre la gente pensaba “Blur como mi último concierto”; durante el
acondicionamiento del escenario pensé “Blur como mi último concierto”. La noche
comenzaba a despejarse, pero el frío persistía.
A
diez minutos de que empezara la vi a ella y ella me sostenía fuertemente, le
dije: siento algo aquí (en el pecho) raro, siento que el corazón se me va a
salir. Ella sonrió, pero sabía que era un “te lo dije”.
Salieron
Alex, Dave, Graham y Damon. Eran como los imaginaba, justo como los veía y
justo como se mostraban. Me di cuenta que era real, que tal vez no lo veía
perfectamente pero estaba ahí como si fuera Hyde Park o Glastonbury, aunque
infinitamente más lejos del escenario.
Popscene
sonó y odie no brincar como lo había ensayado. Después no importó, después no
importó luchar por seguir respirando. Lo supe cuando Damon se acercó y lo
corroboré cuando dijo las primeras palabras.
Lo
admito, lloré en Coffee and Tv porque lo que más quería era escuchar a Graham,
lo que más quería era que me hablara a mi y sólo a mí. Cerré los ojos, no me
importaba verlos. Graham cantaba take me away from this big bad world and
agree to marry me, so we can start over again.
No
pude evitar que se me hiciera un nudo en la garganta cuando Damon cantó: blow,
blow me out I am so sad and I don’t know why. Estaba cantando esa frase tan
intensa en medio de una multitud, era como en los sueños donde estás desnudo.
Y
aunque brinque involuntariamente en Song 2 y pensé que estaba tan cansada como
para no volver a brincar, aun quedaban fuerzas para Advert, aún quedaba fuerza
para gritar con Damon: I need a holiday somewhere in the sun, With all the people who are waiting, there never seems to be
one, say something, say something else.
Pero nada, nada iba a significar tanto como esa canción que
también es tan importante para ellos. Ella me jaló, nos tomamos de la mano porque
estábamos juntas viviendo ese momento, porque amábamos estar ahí con ellos
escuchando las canciones que nos han acompañado en este trayecto: Oh my baby,
oh my baby, oh why, oh my.
A pesar de los golpes, empujones, la larga espera, las burlas
de los tipos con “suerte”, de las decepciones, de la tristeza… me sentía otra
vez viva. Me recordaron quién soy y por qué sigo aquí. Si fue mi último
concierto, no lo sé, pero ha sido maravilloso. ¿Valió la pena? Un millón de
veces si.
Hay algo que nunca voy a olvidar de la noche de ayer. En mi
trance musical voltee a ver la pantalla, enfocaba a Alex, nos miro, y no puedo
explicar la forma tan hermosa en la que nos miro. Era un agradecimiento y una
felicidad infinita.
Si Damon utilizó la frases clichés de: Te quiero México,
están en mi alma, gracias por esta noche tan maravillosa. Le creo, les creo.
Sobre todo después de esa mirada que nos dedico Alex. Yo sentí el mismo amor y
agradecimiento por ellos.
Y que importa si ellos lo saben o no, qué importa si no vieron
mi cara o si no tocaron mi mano. Yo lo sentí, yo y una de las personas a las
que más quiero lo sentimos. No me importa lo demás porque fue importante para
mí y fue importante en mi vida.
Ayer… lo vi todo. Lo he visto todo. Escuché esas voces con
las que dormí y soñé mucho tiempo. Es un largo viaje que hemos recorrido
juntos, ellos, ella, él y yo. Fue resumido en una noche, fue consumado en una
noche. Es la intimidad entre la música y tú, que no recae en un recinto o en
una conversación. Es la música.
El final no pudo ser mejor. Fue la respuesta y el alivio que
necesitaba, que todos necesitamos en los momentos donde parece que todo sale
mal. Era tan maravilloso, tan mágico y me sentía tan emocionada. La vi a ella, cantábamos,
la tome de la mano y canté fuerte: Every paper that you read says tomorrow’s
your lucky day… Well, HERE’S YOU LUCKY DAY.
Sin afán de sonar ardida, pero si en el afán de defender mi
punto de vista. En ese momento fuimos más afortunadas nosotras que los que se
decían afortunados.
Alzamos las manos para recitar una frase que sin pretender
ser positivo, resulta serlo honestamente: When the days they seems to fall
through you, well just let them go. Lo gritaba mientras sonría y lo decía con
total convicción.

No hay comentarios:
Publicar un comentario