He
estado pensando en esto de la cercanía de “el final” (léase con tono
apocalíptico y trágico) tengo la ligera sensación de que, invariablemente
cambiaran cosas, mis relaciones personales con amistades cambiarán
absolutamente, para bien y para mal, sí ambas.
Siempre
hablo pestes de la UAM, y hay algo que es positivo de todo lo que me ha
ocurrido en la universidad, lo mejor que me ha pasado son mis amistades. Si
algo aprendí en eso de las relaciones humanas, es que siempre es bien fácil
juzgar en ambos sentidos, tanto bueno como malo, dices “oh, me cae mal tal
persona” o “ah, quizá tal persona sea increíble”. Equivocarse es parte del ser
humano.
Comencé
a pensar en la pregunta de seguimiento de la universidad “¿De poder volver a
escoger, elegiría la UAM de nuevo?”, contesté que no; pero recordé que la gente
que conozco y quiero sin sentido alguno, la conocí en esa universidad. Sí, me he
equivocado con algunas personas, pero es normal esperar tanto de ellas,
no un error. Lo hacemos tan seguido que no hacerlo significaría ser un robot.
Creo
que me arriesgaría a vivir dos veces eso, por ellos, a pesar de las
decepciones, de los distanciamientos, de las peleas, de las miradas incómodas,
del llanto. ¿Y qué tal que no? sin algún tipo de explicación, mis amistades y
yo hemos visitado, escuchado, olido las mismas cosas sin saberlo en ese
entonces. Se debe a las cosas en común que tengo con ellos, por algo estoy
cerca, podemos diferir en muchas cosas pero tenemos grandes cosas en común.
No creo
que sea el destino, a modo de broma lo decimos, pero ¿y si yo no lo eligiera dos
veces, me encontraría con ellos irremediablemente? O quizá las diferencias
serían aún más grandes. ¿Cómo llegaron a hablarme? Para mí, sigue siendo un
misterio, aún no encuentro en mi algo que llame la atención, fue suerte, quizá.
Les soy
totalmente honesta, me da terror. Tengo una amiga, viví experiencias con ella
inigualables, pienso mucho en ella, pero ya no la veo. Terror de no volverlos a
ver y convertirlos en una imagen mental y lejana. Ya entendí que no todo
depende de uno, y que entre más aspires, entre más diferencias existan, es
menos probable estar juntos.
Algunas
veces no me preocupa, porque si, las experiencias se quedan. ¿Se pondrá a
prueba la amistad? No, pienso que bueno, que ellos me comparten lo que quieran
compartir. Es curioso que a pesar de convivir casi cuatro años, de estudiar la
misma carrera y tener casi a los mismos profesores, tener el mismo camino, etc.,
siento que son las amistades con las que me sentiré más lejanas a pesar de
todo.
Y luego
están aquellas otras, las que si bien no son mis amigos, me agrada conversar
con ellos, ¿qué pasará? Cuando en televisión, la música, la literatura y sobre
todo el cine, mencionan la frase “El futuro es incierto”, creo que jamás
tuvieron tanta razón.
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