No
sé ni cómo empezar esto. Cuando trato estos temas quisiera ser lo más directa
posible, quisiera que no me ganara este sentimiento en el estómago para no
escribir sin control, porque estas cosas nadie las lee. Trataré de ser lo más
breve para no aburrirlos y espero, de verdad, poder hacer que algo dentro de
ustedes les mueva como lo hizo a mi.
Este
último año he cambiado, han cambiado muchos pensamientos. Hoy por hoy, lo único
que le agradezco a la universidad, profesionalmente, es este último año. El
trabajo de investigación me ha cambiado, no soy la misma, no puedo serlo. A
nadie le importa, nadie lo quiere ver, nadie quiere hablar de eso. Vamos a
agarrarnos nuestros pantaloncitos, hablemos el tema, veámoslo de frente, de no ser
así, sólo contribuiremos al problema.
Iba
comenzar esto contando mi experiencia en aquello de pedir firmas para Medio
Oriente y Norte de África después de la Primavera Árabe en el concierto de
Roger Waters. Me choca la gente, ESA gente, a la que no le importa. Unos tipos,
más o menos de mi edad hicieron bromas absurdas, al principio me molesté
muchísimo y luego me dieron lástima, no se han dado cuenta.
Además
de las contradicciones de que Roger Waters invitará a Amnistía Internacional a
participar en sus conciertos en México y no mencionar nada sobre ellos y por supuesto
pasar desapercibido el tema de Medio Oriente. Dijo algo, hizo algo, que a mi
no pudo más que revolverme el estómago y querer patear a toda la gente
presente.
Dedica
y habla en su concierto sobre los niños desaparecidos y las muertas de Juárez,
acusa al narcotráfico, y en ese momento la gente aplaude, rechifla y grita. La
hipocresía generalizada me enferma. Si bien Amnistía no pedía algo para México,
nunca olvidaré que nosotros hablamos por aquellos que en esos países no pueden hacerlo, así como en otros países se
encuentran preocupados y hablan de lo que aquí en México no podemos, ni
QUEREMOS hablar. Esto ocurre porque somos una humanidad, pero me vuelvo a
preguntar ¿dónde quedó nuestra humanidad?
No
empecé hablando de eso, porque hoy prendo el ordenador y encuentro que una
periodista más ha sido asesinada, Regina Martínez, corresponsal de Proceso en
Veracruz. Y la tristeza me invade aunque no quiera, porque me importa. Nadie
quiere hablar de esto, para eso tenemos el cine, Facebook y hasta twitter, por
eso vamos a conciertos, para olvidarnos que esto pasa, y viene Roger Waters a
hablarle a la gente en México sobre el narco y los muertos, ¿por qué él tiene
que venir a recordarnos, algo que tendríamos que tener en mente todo el tiempo?
¿por qué aplauden? ¿qué no se dan cuenta que Roger Waters diciendo “por los
niños y mujeres de Juárez” no es un equivalente a Viva México?
Me
pregunté si aquellos chicos que se burlaron o aquellos que nos ignoraron tenía
una garantía. Me pregunto si la tienen ahora, si pueden decir con confianza que
a ellos no les pasara nada, que no les tocara la violencia, ni la pobreza, ni
la incertidumbre, tendrán la certeza de que su vida será un concierto todo el tiempo.
Pasarla bien, divertirse, como eso que decía MGMT en Time to pretend, tal vez
interpretaron mal el mensaje, incluso yo lo hice, Andrew se burla, porque no
nos importa nada como jóvenes, porque estamos vacíos.
Voy
a los conciertos, la paso bien, pues si bien es cierto, debemos mirar de cara
al problema, no podemos dejarnos intimidar, Regina Martínez, así como muchos
periodistas, lo sabían perfectamente. Tampoco pido, ni creo, que dediquemos
nuestra vida a llorar sobre la desolación que ha dejado tanta miseria,
corrupción y egoísmo, sólo pido no dejarlo pasar, tomarse cinco minutos para
escuchar a los otros.
Me
alegra que esos chicos, esas personas que nos ignoraron tengan la certeza de
que ningún mal los alcanzará, no lo deseo en serio, pero al menos yo no puedo
tener la misma certeza. Tengamos sólo un poquito de humanidad en nosotros.
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