domingo, 17 de octubre de 2010

Festival Corona Capital

Hay tres cosas que hacen que las personas pierdan su “humanidad”, dejen de ser personas civilizadas y les salga su instinto animal para convertirse en bestias. Esta son: a) el metro; b) el RTP gratuito; c) los conciertos y tal vez agregaría un d) la cafetería de la escuela.

El día de ayer me lance al Festival Corona Capital. Fundamentalmente iba a ver a Regina Spektor, a The Temper Trap e Interpol, ya que había cancelado Metric para mi desgracia. Después de ver los horarios y organizar un poco el itinerario que tendría durante el día, resultó que se supondría que tenía que haber visto a: Two Door Cinema Club, The Temper Trap, Regina Spektor, Foals, Interpol y los Pixies.

Llegue después de que los grupos menos importantes, para mí, tocaran y en el camino larguísimo para llegar donde estaban los escenarios y en general todo el festival, encontré a muchísima gente que mi amiga llamaría “hipsters”. Antes de continuar quisiera detenerme aquí un momento. Mi amiga muchas veces me hacía burla y me decía “si tus amigas hipsters” y a mi realmente no me ofendía por que no sabía qué diablos era un “hipster”; cuando le pregunté si iría al Corona, me contestó que no porque irían puros “hipsters” y decidí buscar qué demonios era un “hipster”. Al “googlearlo” y “wikipediarlo” encontré que según su descripción de un hipster actual era una “subcultura contemporánea” de chavos de clase alta y media que les gusta la música alternativa y cine independiente, según este rápido vistazo que di a google.

Cuando iba caminando para entrar al evento, supe lo que de verdad era un “hipster”, son lo que yo convencionalmente llamaría fresa o güeros menonitas vende quesos, cuya ropa es de marca pero piensan que yendo a ese tipo de eventos y mezclándose con la plebe van a ser más alternativos. A partir de ahí supe que el asunto no se iba a poner tranquilo ni muchos menos bonito. Cuando por fin llegue al lugar, donde por cierto no se pudo dar más propaganda porque hubiera sido una grosería.

Vi a un grupo espantoso llamado She’s a tease y después vimos a Two Door Cinema Club, que jalo a muchísima gente, prendieron bastante y debo admitir que me gustaron las canciones que tocaron, desde ahí supe que si quería ver a The Temper Trap y Regina Spektor lo mejor sería que me quedará ahí. Quedarme ahí para poder ver más de cerquita y de hecho para poder ver, significaba hacer un gran sacrificio y tener que escuchar a Furland, que por cierto me dio muchísima flojera.

Los horarios, al fin no se acomodaron como debía ser, las bandas salían con 10 minutos de retraso. Así que cuando por fin salió The Temper Trap lo disfrutamos mucho, aunque algunos empujones como siempre arruinaban alguna canción. Debo mencionar que estos chavos de The Temper Trap tienen mucha energía, sobre todo el bajista, me simpatizo bastante, de las bandas que disfrutan de verdad estar en un escenario y eso siempre se agradece. Cuando acabó The Temper, empezó lo feo, la gente empezó a empujar como toda la vida, lo mejor de todo es que empujaron y pegaron y todo lo que siempre pasa en los conciertos cuando no había nadie en el escenario. Todos querían estar cerca para ver a Regina Spektor.

No aguante más y nos fuimos saliendo de lo denso que se puso, porque a la gente le sale lo bestia en estos eventos y lo poco civilizados que llegan a ser se les olvida. Cuando empezó a tocar Regina Spektor, ya tarde por cierto, se me hizo bastante estúpido que la gente se pusiera así, es una tipa tocando con un piano, no había ni una sola canción en la que pudieran siquiera saltar. Nos fuimos haciendo más atrás porque yo ya estaba harta de la gente, mi poca paciencia salió a flote y evidentemente no veía el escenario. El sonido era espantoso incluso Regina hacía gestos de lo malo que era, de todos modos toco bien, tengo que mencionar su asiento de piano improvisado, era una caja con un cojín arriba y de todos modos, personalmente no me sorprendió mucho.

Luego salimos de toda esa gente para encontrar que había muchísima gente más y que era casi imposible pasar y mejor ni les cuento la gente que había para comprar un agua, un refresco o una cerveza, que escuché y no recuerdo de quién, que en un punto donde vendían cerveza la gente se puso tan loca que empezó a saquear el lugarcito este, ven la gente saca lo bestia.

Y bueno cuando me senté seguí viendo a gente hipster y escuchando conversaciones bastante tontas, ahí fue cuando me acordé que los eventos masivos no me agradan demasiado, como extrañe el salón 21, lo cerca que estaba de Phoenix y de Mew, y que aunque la gente se puso loca a lo mucho había 300 personas.

Escuché de lejos Echo & the Bunnymen, pero no les puse especial atención, también vi de lejos a James, prendió un buen a la gente y yo no sé como logro mantenerse vivo después de acercárseles. Y finalmente el momento esperado: Interpol, el lugar en donde nos encontrábamos no era tan favorable pero al menos podíamos vislumbrar el escenario, cuando acabo James y todos corrieron a ver a Interpol ni la pantalla veía; pero de cualquier modo pude disfrutar las canciones que tocaron, a decir verdad me quede en el Antics a partir de ahí ya no supe más, de cualquier modo Interpol nunca fue mi hit.

No sé como haya sido ir a ver a Interpol con el antiguo bajista, Carlos, pero aún así no estuvo nada mal, tocaron las viejitas pero bonitas y me encantó que tocaran Obstacle 1, Slow Hands y Not Even Jail, que por alguna extraña razón me traen buenos recuerdos, al final como decía mi amigo “Paul no se mueve pero ni por favor” y de cualquier modo sólo puedo añadir que es increíblemente guapo, se despidió con el clásico “Gracias México , los queremos mucho, ahora vamos a ver a los Pixies”, con un acento español porque el hombre habla mejor español que tú y que yo, definitivamente.

Cuando Interpol acababa Obstacle 1, medio escuche un ritmito que se me hacía conocido, porque llego un momento en que Interpol y los Pixies tocaron al mismo tiempo, y como había esperado era Wave of Mutilation, que habría querido escuchar pero por ese empalme con las bandas no pude, escuché Here comes your man y desgraciadamente no pude quedarme a escuchar la clásica Where is my Mind.

En general no estuvo tan mal, pero tampoco fue la cosa del otro mundo, lo único que rescató son los descubrimientos: The Temper Trap y Two Door Cinema Club, me arrepiento de no haber ido a ver a los Foals dicen que estuvieron bastante bien, de ahí en fuera, si no iba no creo que me hubiera perdido de mucho y me hubiera salvado de unos cuantos golpes que mi cuerpo aún reciente.

Al final, no faltó el amargado en facebook que puso que fue a ver a los Pixies y que ninguna otra banda valió la pena, a decir verdad el festival fue bastante mediocre y reitero el pésimo sonido que había y el mal lugar del evento. El escenario llamado Corona Light, brillo por su ausencia, puras bandas de habla español que no proponen algo diferente y lo único bueno que ahí paso fueron los Foals, y eso dicen, a mi no me consta. De todas formas no creo que se pueda encasillar en que todo fue una “mierda” como lo leí, yo creo más bien que los géneros eran bien distintos y que a decir verdad Regina Spektor, Interpol, Pixies, James y Echo & the bunnymen, bien pudieron venir solos.

Y bueno ya ni hablar de los hipters y en general de la gente bestia que asiste a esos eventos, por lo pronto, llámenme fresa, yo ya opté por ir a gradas y asistir a conciertos en el Vive Cuervo Salón.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Preguntas frecuentes

Hay ocasiones donde uno mismo se pregunta ciertas cuestiones, hoy como parte del día, como parte del momento y de la situación, me hice algunas preguntas que han sido últimamente constantes en mi vida diaria, así que me pregunto a mi misma:

¿Cómo te encuentras después de todo?

Supongo que bien, bien, bien, bien, aunque a mi profesor de taller le moleste; supongo que hasta es divertida esa palabra, no dice nada. Es un punto intermedio entre el saber y no saber exactamente cómo te encuentras. Pero, para ser más clara, emocionalmente me siento como un sube y baja, físicamente estoy sana, hasta el momento; disfruto el momento y trato de no clavarme demasiado en las situaciones, no sé si sea una buena filosofía de vida pero me ha funcionado.

¿Esperas algo con especial entusiasmo?

No, creo que las cosas que te sorprenden llegan de manera demasiado inesperada, pienso, no crees falsas expectativas sobre tal o cual cosa, sólo disfrútalo, sí recibes algo más está perfecto y si no es lo mismo.

Veo que otra vez recurres a Mew, sé que los tienes casi en un altar puedo saber el por qué

Creo, cuando me gustaba mucho Coldplay estaba demasiado encasillada en esa música, en ellos de forma especial, cuando escuché a Mew sentí ese algo que te hace emocionarte al escuchar una canción, cuando sientes que dicen algo importante, algo que te atañe. Casi siempre que escuchó a Mew es porque tengo algo importante que quiero expresar, para mí son una fuente excelente de inspiración.

¿Esa es la verdadera razón por la cuál te gusta Mew, es entonces tu grupo favorito?

Puede que sea esa una de las razones por las que me gusta Mew, pero no es la única, todo el concepto que ellos expresan, las letras, la música, la experimentación con tantos sonidos, silencios, voces; pero sobre todo es, porque cuando los escucho siento una especie de catarsis, cada vez que escucho una canción de ellos al principio pienso, no lo entiendo (más allá de las barreras del lenguaje), luego cuando hago una abstracción sobre situaciones, lugares y momentos, cuando lo relaciono con algún sentimiento cobra sentido lo que dicen y las metáforas que utilizan y hasta pienso que eso que siento a veces, y que pienso que no tiene explicación, bueno… ellos hacen que haya una forma de expresarlo. No es mi grupo favorito, no tengo uno, quizá es con el que más me identificó, pero esto que describo me sucede con muchas otras bandas más, sólo que Mew acapara todos mis sentidos.

También me doy cuenta, y creo que todos se dan cuenta que tienes una extraña y hasta obsesiva fijación por el vocalista de Mew, Jonas Bjerre, ¿por qué?

Yo soy una persona muy extraña, voluble y extremadamente sensible, aunque trate de ocultarlo. Pienso cosas, tengo gustos algo diferentes de la gente que me rodea, no sé si decir que soy rara, porque al parecer la gente piensa que es un término negativo, para mí es un sinónimo de ser diferente y punto. Debo admitir que cuando vi la primera vez a Jonas Bjerre, pensé, es demasiado guapo y en primera instancia eso llamo mi atención, como cualquier otro vocalista de una banda. Cuando investigue más sobre la banda, había mucha información sobre Jonas Bjerre y me di cuenta que él es una persona mortal como todos nosotros, porque cuando escuchas tanto a una banda piensas que ni siquiera son personas, descubrí que tenía tantas similitudes con mi manera de pensar. Me llego a pasar que cuando escuchaba una canción de Mew, me imaginaba un escenario y de repente ver los backdrops (animaciones que utilizan en una pantalla en sus presentaciones en vivo) vi que tenía ciertos elementos que había imaginado antes. Jonas Bjerre es todo un artista, independientemente de Mew, escribe de una forma singular, toma fotos bien bizarras, pinta, anima, dirige, canta y toca varios instrumentos, qué más se puede pedir. A veces caigo en la ridiculez al hablar de él o sobre él, suelo ser así. La verdad sí, si yo pudiera describir al hombre perfecto para mí, sería un nombre: Jonas Bjerre.

Cambiando un poco de tema, ¿le temes a algo en la actualidad?

Es difícil decirlo con exactitud, creo que le tengo miedo a muchas cosas y también sé que no he hecho tantas por miedo. Invariablemente le temo al fracaso, al abandono, a la muerte y no a la mía que eso quede claro, y desgraciadamente a la soledad.

¿Estás leyendo algo actualmente?

Estaba leyendo “Saco de huesos” de Stephen King para no perder la costumbre, me aburrió un poco y no lo he vuelto a leer; comencé también con “Filosofía de tocador” del Marqués de Sade pero me quede en el primer capítulo. Es uno de mis tantos defectos no acabar lo que empiezo. Prometo leerlos.

¿Tienes planes a futuro?

Pues, en algún momento llegue a escribir algo que había escuchado alguna vez “Si quieres hacer reír a Dios cuéntale tus planes”; no creo en Dios, pero por alguna extraña razón pienso que esa frase no está mal. Por lo general, cuando hago planes se echan a perder o, volvemos a lo de las expectativas, son tantas que no me alcanza para cubrirlas todas y acabo decepcionada. Quisiera hacer muchísimas cosas, pero por lo pronto ahora, hago lo que puedo y un poquito más.

Volviendo a la música ¿qué has escuchado últimamente?

He escuchado mucho lo de siempre: Mew, Phoenix, Radiohead, Björk, etc., he estado bien clavada con la voz de Florence and the machine y he estado escuchado bastante a The Temper Trap. Me pasó algo bien gracioso, buscando música para la escuela, encontré varios discos que escuchaba en la prepa y obviamente me trajo muy buenos recuerdos, estoy más bien en esa etapa de escuchar lo que escuchaba, ahora creo que ya no queda con mis gustos, pero es bueno recordar y cantarlas en voz alta, para acordarme que no hubo etapa en la que estuve mejor.

Algo que quieras agregar, antes de terminar la entrada…

No, las palabras ya no brotan en este momento, tengo ese bloqueo, no sólo el del escritor, también el de la charla, a veces tengo tantas ganas de contar muchas cosas o de contar cómo me siento y otras tantas siento que hablo demasiado y no digo nada, así que prefiero resérvame algunas cuestiones, supongo que cuando tenga algo bueno que decir simplemente lo haré.

viernes, 24 de septiembre de 2010

The Dog Days Come

Lamento y mucho no haber escrito antes, hubiera querido que mi última entrada fuera algo más interesante o al menos con más imaginación, pero de verdad trate y mi mente no me dio para algo que valiera la pena escribir, aunque se quedaron ahí ideas vagas de algo que pudo ser interesante o al menos un poco más divertido.

Entre a la escuela, de hecho está fue mi primera semana de clases; supongo que por eso el título de esta entrada. La verdad tengo una superstición muy tonta al respecto de mis trimestres en la UAM, y realmente no sé si sea sólo una superstición o un bloqueo intenso que solita me genero porque le tengo miedo a ciertas cosas.

Este trimestre vemos radio. Personalmente la radio no es algo que llame de manera especial mi atención, sé de ante mano que no tengo una voz melódica, sensual o dinámica como para ser locutora eso ya es de entrada, luego está el hecho de que apretar y apretar botones tampoco es muy interesante que digamos; y finalmente está el hecho de que estaría increíble producir algún día un disco, pero también sé que eso no pasará.

Por otra parte se encuentra el asunto del maestro maldito que para no variar me toca a mí como una especie de karma. Tengo la seguridad de que si no aprendo algo, hablando de asuntos técnicos, está más que claro que voy a aprender mucho sobre la convivencia con este tipo de maestros, es más hasta me imagine a varios que he tenido de ese estilo juntos y en una plática convencional, si así se puede decir.

Y para acabar: el horario. Me he levantado temprano la mayor parte de mi vida, a veces me cuesta más trabajo que otras y cuando empecé a entrar a las 8 a la escuela me resigne y hasta me acostumbre, pero a las 7 lo siento como una grosería. Me acostumbraré, seguro a mitad del trimestre estaré que muero; pero lo haré siempre lo hago.

Y realmente el punto no es todo esto. El punto es que llegado a esta etapa de la carrera y de mi vida donde llegan muchas interrogantes. Hoy platicaba con mi papá al respecto, me entro la melancolía y para mi vergüenza acabe llorando, como siempre en mis momentos de debilidad. Le platicaba que sentía que a este punto, había pasado y pasado trimestres sin realmente saber nada y lo peor de todo sentir no hago nada relevante.

Nunca he sido alguien que destaque especialmente, tal vez lo fui en la secundaria; pero de ahí en fuera soy del tipo de personas de las que los profesores se les olvida el nombre, lo confunden o ni siquiera sabían que me tenían como alumna. Sé que eso está mal, pero es una forma en la que me desarrollo y me vino a la mente algo que me dijo una amiga mía en una fiesta donde estaba en un rincón sola y callada, como siempre lo hago en las fiestas, una frase que siempre que la escuchó me irrita demasiado: “Platica algo Daniela, socializa, ¡estás estudiando comunicación y no te comunicas!”.

La frase esa hizo que pensará ¿y si de verdad no soy buena para esto?, porque si estudio comunicación lo más lógico es que mi forma de ser fuera algo más distinta de lo que soy. Y más que nada, pienso, lo que más me preocupa además de ser antisocial en una carrera donde se supondría eso no debiera pasar; me preocupa sentir esto que siento, no soy buena. Echó un vistazo a mis compañeros y digo “guau son bien talentosos” y… ¿yo?

Me gusta escribir, pero no lo hago muy bien, miles de veces los profesores me han dicho que tengo problemas con mi manera de escribir: escribo con las patas, lo escribo como si estuviera hablando. Me encanta escribir, digo no por nada esa aspiración a trabajar para NME o Q Magazine. Luego me fascinaba la fotografía y me doy cuenta que soy malísima, me friqueaba ver las fotos de mis compañeros, ver que eran muy buenas y observar las mías… fueran tan simples.

Mi papá me dijo “estás joven, échale ganas y si no te gusta siempre puedes estudiar otra carrera”; tal vez considere todo lo que me dijo…pero luego pensé “es que no soy buena en otra cosa”.

Todo lo que acabo de escribir, es muy probable que les resulte muy personal y es algo que no me gusta hacer a menudo, pero necesitaba compartirlo porque a veces sé que no soy la única persona de este planeta. Sé que soy joven, que tengo todo el tiempo del mundo pero… ¿de verdad se tiene todo el tiempo del mundo?

Muchas veces critique a gente por cambiarse de carrera, por no saber que estudiar, por no estudiar, etc., pero ciertamente creo que yo estoy en la peor de las situaciones porque estoy estudiando, ya no sé por qué y tampoco sé si de verdad esto es lo mío, eso es aún más patético.

Por último para acabar esta triste y deprimente entrada que no, no es de las crónicas depresivas aunque bien podría quedar. Recordé algo que me dijo otra amiga, porque si tengo miedo de este trimestre, más que por lo pesado, los maestros, las tareas, desveladas, des mañanadas, etc., es tener que privarme de actividades con mi familia y amigos y mi amiga me decía “pero a ellos los vas a tener todo el tiempo, ahora es tiempo de estudiar” y vuelve la pregunta ¿de verdad tenemos todo el tiempo del mundo? Pues de verdad no lo sé, la vida me ha enseñado que no se tiene el tiempo del mundo que así como estamos hoy mañana no sabemos, aunque suene muy trillado.

Y con todo esto me despido, esperando que mi situación se resuelva o dejando esto como testimonio de lo que pensé en este momento, y ya más adelante les podré platicar qué sucedió este trimestre.

Por lo pronto si tengo recomendaciones, no crean que todo es drama porque sé que la gente piensa que exagero mi situación y quizá tengan razón no sería la primera vez, en fin. Les recomiendo Florence and the machine, es el proyecto que tiene Florence Welch quien lanzó Lungs en 2008 y ha tenido bastante éxito, me sorprende sobre todo la voz que tiene, muy diferente por cierto a la voz que tiene cuando no canta, les recomiendo Drumming Song, Cosmic Love y la que le dio casi el nombre a la entrada The Dog Days are Over, irónicamente según yo, es todo lo contrario al sentimiento plasmado en esta entrada.

Y, ya sé que siempre los recomiendo y que me falta casi ponerlos en un pedestal, pero de verdad escuchen a Mew, he estado más cercana a su música por el momento que estoy a travesando. Si les gusta la música que tiene distintas combinaciones, sonidos y letras abstractas, realistas y hasta un poco deprimentes sin llegar a Radiohead, Mew es la opción. Además algo muy lindo que me pasa con Mew es que ellos son una excelente fuente de inspiración y por qué no también hasta un modelo a seguir. Les recomiendo Frengers que es el más digerible y No more stories…

martes, 17 de agosto de 2010

Todos somos actores

Por fin puedo reseñarles el disco que anduve escuchando todo el camino de regreso a casa. Se preguntarán por qué me tarde en escribirlo, bien, me llamó mucho la atención pero necesitaba conocer las letras de las canciones para poder reseñar bien el disco.

Es Actor y es parte de la discografía de Annie Clark mejor conocida como St. Vincent. Veamos, Google nos dice que St. Vicent es una cantante norteamericana “multi instumentalista” (así lo dice Google) de 27 años; ha sido telonera de: Arcade Fire y Death Cab for Cutie, por mencionar a los más conocidos aunque le ha abierto los conciertos a muchos artistas más. Su primer disco Marry Me fue lanzado en julio de 2007 y finalmente en mayo de 2009 lanza Actor.

Había escuchado a St. Vincent, pero no sola sino en colaboración con Bon Iver para una canción que grabaron como parte del soundtrack de Luna Nueva, lo sé, pero esas películas por increíble que parezca tienen buenos soundtracks, de hecho como curiosidad tengo que mencionarlo antes de que me apedreen, el soundtrack de Crepúsculo estuvo a cargo por nada más y nada menos que Carter Burwell… ¿quién rayos es él? Pues el mismo que hizo el soundtrack junto con Karen O de Where the wild things are o en español Donde viven los monstruos.

En fin la colaboración que hizo St. Vincent me pudo encantar y busque algunos videos de ella; luego antes de partir decidí bajar Actor. Al principio escuché las primeras cuatro canciones y luego decidía dejarlo; eso fue porque en un comienzo me pareció un disco muy plano y sólo llamo mi atención una canción de esas cuatro que escuché junto con Marrow que fue una canción que había escuchado antes.


De regreso a casa me propuse firmemente escucharlo completo, pero para entonces me había dado cuenta que no dejaba de tararear Actor out of work. Luego llámenme loca pero la comparación que me vino a la cabeza incluso a mí me pareció absurda Annie Clarke me recordó mucho a Ely Guerra, y sé que suena a sacrilegio; Ely Guerra no es mi cantante favorita, reconozco que tiene algunas canciones que me laten de ahí en fuera no es mi hit; pero la verdad la voz de St. Vincent me recordó mucho a Ely Guerra y bueno ya después su aspecto físico y ademanes confirmaría mi comparación.

Escuché completo Actor con todo y traducción de sus letras y simplemente les puedo decir que es maravilloso, me fascino. El disco empieza tranquilo va subiendo hasta llegar a su punto cúspide con Marrow que es de mis favoritas y luego vuelve a bajar para cerrar tranquilamente con The Sequel cuya lirica es un tanto extraña.

El disco está lleno de sonidos y mezclas que pueden sonar extrañas o estridentes al principio; pero después es adictivo escuchar como sube la música hasta estallar en varias canciones como Marrow y Actor out of work que me parecieron al inicio muy parecidas por el sonido de la guitarra y las trompetas, aunque ambas son mis favoritas del disco.

La lirica del disco es muy buena, tiene unas metáforas y unas frases debrayadas tan buenas, las más destacadas para mí y para darles una probadita:

  • La misma que le da nombre a una canción “Save me from what I want” (Sálvame de lo que quiero).
  • De Actor out of work “You’re an actor out of work, you’re the liar and that’s the truth” (Eres un actor desempleado, eres un mentiroso y esa es la verdad).
  • De Black RainbowI think I'm glass I think I'm breaking it” (Creo que soy de cristal, creo que me estoy rompiendo) y “If you want the neighbors woke, You'll have to shout out loud” (Si quieres despertar a los vecinos, tendrás que gritar más fuerte).
  • De Laughing with a mouth of blood, “And I can't see the future, But I know its got big plans for me” (No puedo ver el futuro, pero sé que tiene grandes planes para mí) y también “All of my old friends aren't so friendly, All of my old haunts are now all haunting me” (Todos mis viejos amigos no son tan amistosos, todos mis viejos refugios ahora me persiguen).
  • De Marrow y quizá para mí sea la que tenga una de las mejores letras sino es que la mejor está “Mouth connects to the teeth, And teeth to the loves and curses” (La boca se conecta con los dientes y los dientes a los amores y las maldiciones).
  • De The bed “We're sleeping underneath the bed, To scare the monsters out” (Estamos durmiendo debajo de la cama para asustar a los monstruos).
  • De The party “Oh, but I'd pay anything to keep my conscience clean” (Oh pero yo pagaría cualquier cosa para mantener mi conciencia limpia).
  • Y finalmente de Just the same but brand new, “I'm just the same but brand new to you” (Soy la misma pero nueva para ti).
De verdad escuchen a St. Vincent vale mucho la pena su disco y la verdad… me quedó con ella mil veces que con Ely Guerra, si son similares podría ser su hermana perdida pero definitivamente ustedes lo saben me quedó con la música en inglés, la voz de Annie Clarke, su capacidad para mezclar instrumentos, sus letras, su estilo y su disco.

Por cierto les super recomiendo que vean el video de Actor out of work ¡es buenísimo!

lunes, 16 de agosto de 2010

Open

Hola queridos lectores, como muchos de ustedes saben fui a visitar a mi hermana y me he desaparecido por lo que varios pueden considerar mucho tiempo. Debo confesar que al principio a mí también me pareció mucho tiempo y estando allá se me hizo eterno; pero las cosas se ven de diferente manera cuando uno llega a su destino o más bien a su hogar.

Descubrí muchas cosas al viajar. Primero aborrezco oficialmente el calor más de lo que ya lo hacía, ya sé que piensan que soy bastante rara y sí lo soy, pero a diferencia de muchas personas eso de la playa no es ni mi clima, ni mi lugar favorito. Odio como los rayos del sol pegan especialmente en esas regiones del planeta, odio como esta tan iluminado que lastiman tus ojos, odio el sudor cayendo por tu frente, manos, brazos y especialmente el que cae por la espalda; odio que al caminar por las calles sientes una fuerte presión en dirección contraria a la que caminas, ese aire invisible que sofoca, odio la arena pegada a las piernas y que si agarras tantita ya no puedes despegar de tu cuerpo.

Los paisajes son hermosos, Cancún es quizá, de los puntos más bellos del planeta, pero a mí simplemente no me va. Así que no querían ni salir del único cuarto que tiene aire acondicionado y ventilador, evidentemente ahí es mucho mejor bañarse con agua fría y por supuesto no quieres salirte de bañar porque sabes que sudarás en cuanto salgas. En fin odio el calor y el clima tropical que hacían sentirme como la película de “Mi papá es un héroe” sólo que con menos glamour de mi parte, por supuesto.

La segunda cosa que descubrí es que no me gusta viajar en carretera… de día. Mi papá se queja demasiado porque no ponemos especial atención a la carretera, que no la admiramos y me preguntó ¿qué hay que admirar? Sólo es cemento, coches, montañas, vacas y una que otra población que tiene mal surtida su tienda. Pero es muy diferente cuando cae el crepúsculo, vaya si es sorprendente ver cómo cambia todo y la noche especialmente es mi favorita porque se ve tétrico y no hay la seguridad de la luz, podría decir que hasta es emocionante y más con unos cuantos truenos ambientándola.

Durante el viaje tuve que chutarme otro libro que había leído ya, y por supuesto a doc a la ocasión escribí una crónica depresiva en alusión al mar, que ya seguramente han visto abajo, de ahí en fuera la inspiración se me acabó, pase horas y horas frente al mar, moviendo mis pies y sacudiéndolos de la arena en la espera a que se me ocurriera algo y definitivamente creo que eso de la felicidad tropical no inspira demasiado. Luego cuando fuimos a una playa comenzó a llover de manera impresionante; tardamos dos minutos en caminar de la palapa al restaurante y nos mojamos como si nos hubiéramos metido al mar y eso realmente si fue inspirador.

Afortunadamente para el viaje había bajado unos cuantos discos, el soundtrack de “Vírgenes Suicidas” por los increíbles Air, claro ya lo había escuchado pero fue genial recordarlo, el disco de “El perro del mar” que sinceramente me faltan dos canciones por escuchar (son siete canciones) y finalmente el que más capto mi atención y que más adelante les podré reseñar.

Después de la semana que sí, casi sufrí al tener que ir a la playa (llámenme loca); la siguiente semana hasta me divertí, bueno mis sobrinos son muy graciosos y también me sacan de quicio pero al final fue divertido. Me la pase “trabajando” si así se puede llamar y por fin sentí que hacía algo productivo de mi vida. Fue así que emprendimos la retirada un jueves cuando oficialmente Kool abrió sus puertas al público y por favor deséenos suerte. Después de eso fue difícil las despedidas y decir hasta pronto aunque a veces sabes que ese hasta pronto no es tan pronto; pero la verdad me siento bien. Se siente diferente estar aquí sola como siempre que bajar las escaleras y ver a todos esperándote a desayunar.

Me divertí y me siento bien al ver que la gente que quiero está bien y a cargo del changarro… extrañaba mi casa, mi cama, mis almohadas, mi televisión, mi cuarto, mi computadora y sobre todo extrañaba ponerme mis tenis y mis pantalones, mención aparte claro esta, que extrañé a mi hermana y a mis amigos que deje un poquito plantados antes de ir, sólo me queda decir: YA ESTOY DE VUELTA.

Crónicas depresivas: Roslyn



¿No estamos aterrorizados?

La brisa del viento golpeaba fuertemente, la luz iba cediendo paso a la oscuridad; pero la arena debajo de mi me indicaba donde me encontraba, el clima tropical del que nunca quise ser parte.
A lo lejos una luz llama mi atención, una pequeña fogata. A un lado de ella vi un rostro, de nuevo un inesperado interés dentro de mí. Era una mujer joven, hermosa a decir verdad; llevaba un lindo vestido blanco que dejaba entrever sus hermosos hombros desnudos. Intente desviar mi atención al sentir que estaba invadiendo su intimidad, sobre todo la profunda tristeza que irradiaba equivalente a su belleza.

A esa hora del día casi nadie va a la playa, la marea sube tanto que las olas chocan peligrosamente sobre los acantilados que se encontraban demasiado cerca de la orilla. Eso, por hermoso que resultara el paisaje, aterrorizaba a cualquiera. Y ahí estábamos los dos ¿no estamos aterrorizados? Yo no tenía más alternativa que estar aquí, pero ella… ella la criatura más hermosa que había contemplado no estaba asustada.

Espero a que el fuego se consumiera, se levantó y pude observa la esbelta figura al momento que una ráfaga de viento helado llegaba para revolverle el cabello largo de color castaño oscuro. Observé como limpiaba sus lágrimas, tomaba su pequeño bolso y se retiraba con una elegancia encantadora. Mientras tanto, yo me mantenía quieto, en lo más oscuro de la playa… no tenía más remedio.

No te dejes engañar


Esta vez llegó más temprano de lo habitual; pero eso no importaba yo ya estaba ahí desde mucho antes esperando su llegada. Dudaba que alguien como yo pudiera sentir esto, no sé si era ¿cómo se dice? Compasión, admiración o amor el que sentía por esa chica, no lo creía; yo no podía sentir eso, eran incapaz de sentir ¿quién era yo?

Llegó con otro de esos lindos vestidos que la caracterizaban y de los que a pesar de los días no me había acostumbrado, y por otro lado siempre surgía la pregunta ¿qué hacía alguien como ella en esta playa solitaria?

De repente algo me aterrorizo, comenzó a caminar en mi dirección y temí que me hubiera escuchado, pero qué idiota soy, pensé, si nadie puede escucharme. Se detuvo a medio camino desconcertada, buscando y buscando con desesperación. Se dejo caer en la arena mirando al cielo como si pudiera encontrar la respuesta a algo, tenía esa característica cara de preocupación que siempre mostraba, su preocupación por encontrar algo que evidentemente nunca encontraría: felicidad, satisfacción, paz… lo que fuera que le aquejaba. Miraba a la luna quizá hasta con esperanza y si hubiera podido ocurrírsele tal vez le imploraría. Pero yo conocía esa luna muy bien.

Se recostó con cuidado, llorando silenciosamente como si alguien además de mí pudiera escucharla. En ese momento quise acercarme, estar a su altura para decirle que no se dejara engañar por esa luna, por el mar, que no encontraría lo que buscaba en este lugar. Yo había estado aquí todo este tiempo y la soledad nunca se había ido; la aparente tranquilidad de este lugar en el día, se hacía perturbador por las noches; la belleza del lugar en el día en las noches, era monstruoso.

Agradecí que estuviera tan cerca de mí para poder admirarla mejor; pero sentía tanta impotencia porque no podía decirle que se alejara, que este lugar no le haría ningún bien, que no se dejara decepcionar, no se dejara desanimar por lo lúgubre que puede ser aquí. Pero debía mantenerme quieto, resistir ese impulso… no tenía más remedio.

Los dobleces en su vestido

Ese día llegó demasiado tarde; pero también ese día la marea era muy intensa. Los días no fueron los mejores últimamente y por lo que conocía este sitio con toda seguridad habría una tormenta mañana; no sabría si eso haría cambiar su rutina, sin embargo yo seguiría aquí como siempre esperándola.

Estaba tan absorto en esos pensamientos, hasta que llamó mi atención lo que hacía: con una rama que encontró trazó un círculo en la arena mojada que se encontraba cerca de la orilla del mar, después me detuve en su mirada de profunda tristeza. Se sentó dentro del círculo, y pensé “la tristeza sentada en un círculo”; me maraville de cuan real era esa imagen. Luego vi los dobleces de ese vestido blanco que tanto me gustaba, los dobleces justo en el bordado a mano de su hermoso vestido, ese detalle a simple vista tan descuidado era sencillamente perfecto. Si hubiera podido, me hubiera gustado poder llorar de la alegría que me daba su belleza.

Hubiera querido que ella compartiera mi alegría; pero estaba acurrucada en la arena, su tristeza… la tristeza lleva a la tierra y el orgullo de la gravedad a la gravedad. Pensé que estaba dormida pues apenas pestañeaba. Se incorporó lentamente y miró en dirección al mar pero esta vez me dio miedo su expresión, parecía decidida ¿pero a qué? No lo comprendí de inmediato no era capaz, hasta que vi como movía su cabeza con desaprobación; algo dentro de mí se inquieto… quería que dijera en voz alta lo que pensaba, deseaba gritarle, tomar sus hombros y sacudirla para sacarla de su ensimismamiento; pero seguía ahí quieto… no tenía más remedio.

¿Cuándo se convirtió esto en una casa muerta?


La lluvia no dio tregua; el sol ni siquiera salió, las nubes cubrieron todo el cielo y cuando oscureció me hice a la idea que ella no llegaría. Sentí un ligera punzada, convencionalmente a eso se le llamaría dolor, así es, sentía dolor; yo no podía sentir eso. Sentía alivio porque la mirada que tenía ella la noche anterior me había asustado, pero tampoco podía sentir alivio, ¡no podía sentir!

La lluvia caía con más intensidad y ahora no había luna; la playa se encontraba en la penumbra, daba miedo. Las olas golpeaban con fuerza las rocas y eso dolió. Eso si lo podía sentir: la furia, la impaciencia del mar a la espera de algo violento. Dolió.

Pude ver en la penumbra una ligera luz a penas visible por la tormenta, después me di cuenta que era una pequeña lámpara y quise gritar horrorizado al ver quien la sostenía: ¡era ella!

Traía el mismo vestido de ayer, el cabello enmarañado por la lluvia y el viento, el vestido blanco que mojado se le pegaba al cuerpo perfectamente. Respiraba agitada como si hubiera corrido y lloraba desconsolada. Tiró la lámpara, descalza me miró fijamente y corrió en mi dirección, cayó de rodillas a unos centímetros de mí, se llevó las manos a la cara y soltó un grito estremecedor; pero me quede pasmado y asustado.

Volvió a mirarme se acerco a mí, y me abrazó fuerte; su cálido cuerpo se acoplo de una manera que no hubiera imaginado a mi figura y estuvo ahí abrazándome por un largo rato sollozando.
Cuando se cansó de llorar e incluso pensé que estaba dormitando sentí que sus brazos me liberaban y se levantó cuidadosamente con aquella mirada que me aterro ayer; seguía con los ojos clavados en el golpe violento que dejaban las olas del mar y entonces comprendí lo que iba a hacer. ¿Cuándo se convirtió esto en una casa muerta?

Camino lenta pero firmemente hacia el mar, mientras yo miraba perplejo, con el agua llegando hasta donde me encontraba. Ella siguió caminando a pesar de la furia de las olas y cuando el agua le llego a la cadera se detuvo, miro atrás y me observó, abrió la boca para articular algo pero no quería escucharlo, si escuchaba su voz iba a ser más doloroso. Me dije a mí mismo “no, no, no dejaré… ¡no dejare que me hables!... desanimándome”. No lo dije en voz alta pero me miro condescendiente y sólo sonrió por única y última vez para adentrarse en el mar. Mientras seguía yo quieto… no tenía más remedio.

Las alas no te ayudarían…

Nadie podía escucharlo, pero yo no era nadie ¿yo qué era? Podía escucharlo, podía escuchar esos sonidos, la fuerza del mar, el soplo constante del aire, la arena que se levantaba, las nubes moviéndose y la lluvia cayendo… ella ya no estaba, no lo estaría más.

Debajo mar y roca,
Ladeada a la corriente,
Huesos sangran y dientes
Erosionan con cada golpe

Si hubiera podido hubiera llorado como ella; si hubiera podido la hubiera detenido y le hubiera advertido que a pesar del ángel que era, las alas no le ayudarían al caer… no tenía más remedio.

Mar y roca

Hay veces en que sigo pensando que regresará con esa esbelta figura y su hermoso vestido blanco; esta vez con una sonrisa, correrá hacía mí y me abrazará. Hay veces en que quisiera que regresara pero no lo hará porque está muerta, porque vi cuando moría y no hice nada para evitarlo. Pero… qué podía hacer ya que siempre me he preguntado quién soy, aunque la pregunta adecuada más bien es qué soy y ya lo sé: sólo soy una roca, una roca varada en esta playa solitaria donde ella venía a desahogar sus penas, sólo soy una estúpida roca que se supone no debería sentir nada. Y seguiré aquí alrededor de otras rocas dejando que las olas del mar choquen contra mí… no tengo más remedio.

Lo tensaré, nada revelaré

domingo, 25 de julio de 2010

Crónicas depresivas: Wherever



Era una mañana despejada en la ciudad, todo transcurría con normalidad en la casa de la familia S, a pesar de haber pasado una navidad algo escabrosa por uno de los miembros de la familia. Ahora se encontraba tranquila, con las luces apagadas, aún con los adornos navideños, pero completamente sola.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Sólo escuchaba el silencio, no había dormido bien, tengo que abrir los ojos, pensé, mirar a mi alrededor y evaluar los daños. El dolor del golpe en la cabeza parecía matarme, la verdad no recordaba con exactitud qué me había golpeado no recuerdo mucho de la noche anterior, salvo los gritos; el llanto; la comida sin tocar; los adornos que lance, en fin la discusión de anoche. A decir verdad ni siquiera recuerdo por qué comenzó la discusión.

Estaba acostado en mi cama y ni siquiera me tome la molestia de destenderla. Me levanto y el dolor en la cabeza me aqueja, no sé si es del golpe o de lo mucho que bebí, por instinto me toco la frente y presiono con fuerza como si ese acto calmara el dolor y en cuanto pienso en eso reflexionó que si funcionara, tocaría y presionaría mi pecho para aliviar también ese dolor.

Cuando me levantó recorro con la mirada la recamara y observo que sigue igual: discos, ropa, mochila, útiles escolares y el libro que hasta ayer deje de leer. Enfrente veo el espejo y por curiosidad me miro y me veo realmente fatal, es cuando un pensamiento llega a mí. Pienso que no importa en donde me encuentre siempre esta alguien ahí… pero ¿quién?

Abro la puerta y me asomó, al parecer no hay nadie, eso me alivia no quiero encontrarme con mis padres ni con mis hermanos que me reclamarían como siempre; aunque si lo hacen tal vez los ignore, por qué esconderme. Salgo del cuarto sin miedo. La casa está vacía, muy a mi pesar echo un vistazo en los cuartos de los demás integrantes de eso que llaman familia; los cuartos estaban en orden… pero vacíos, de hecho casi todo en la casa estaba en orden, casi ya que el comedor seguía con la indumentaria propia de la navidad, más desordenado pero lo mismo al fin. De pronto escuché que alguien entraba.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

La señora Lupita entra a la casa de la familia S., como siempre a esa hora no hay nadie, nunca ha habido nadie a esa hora, nunca se ha encontrado a alguien a lo largo de los seis años que trabajo ahí.

No le gustaba tener que trabajar el día siguiente a navidad pero necesitaba el dinero, así que no tenía más remedio. Comenzó por los cuartos pero no había mucho que hacer todo estaba ordenado, eso la reconfortó. Luego siguió por los baños como de costumbre y finalmente llegó a las estancias grandes: la sala, el comedor, los pasillos y la cocina.

Cuando llegó al comedor le sorprendió ver casi intacta la cena de anoche pero también le molesto; era el cuarto que más necesitaba limpieza, restos de comida y adornos tirados por aquí y por allá, eso hacía que llegará a la conclusión de que hubo una fuerte pelea. Eso a Lupita no le sorprendió demasiado, los señores eran muy educados y amables y sus hijos más chicos también, pero el mayor era distinto, las dos veces que se topo con él fue grosero y además para ella era evidente que andaba en malos pasos. Después de acabar el comedor, dio un gran suspiro, sintiendo una pena por la familia S porque ellos seguramente no habrían disfrutado la navidad.

Acabo con sus labores y dejó las llaves de la casa dentro, pues le dieron unas merecidas vacaciones. Cerró la puerta.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Sólo era la señora Guadalupe, la señora que hace la limpieza en la casa todos los días porque mamá no puede hacerlo con sus múltiples ocupaciones. No tenía nada en contra de la señora es sólo que tenía una forma de mirarme que no era de mi agrado, era como si pensará que no debía ser parte de esta familia, aunque a lo mejor tuviera razón.

Decidí dejar que hiciera su trabajo cuando la escuché entrar a los cuartos, no quería que me encontrará y me mirara con ojos severos después de ver el desastre que tenía que limpiar en el comedor. Salí por la puerta trasera y me detuve un momento pensando por qué la casa estaba vacía, ¿a dónde se habían ido todos? No es que se me hiciera raro, pero algo dentro de mí se inquieto.

Vi el auto, pero recordé que había dejado las llaves dentro, lo pensé un minuto más y decidí seguir mi camino a pie, eso me ayudaría a pensar. No sé cómo pero el tiempo se fue muy rápido, camine por calles que no había transitado jamás, parecía como si todo fuera desconocido pero me agradaba, no me podía quejar había ignorado lo que había ocurrido y mientras caminaba respiraba cada vez más lento para dejar que los pulmones se me llenaran de nuevo oxígeno. Hubiera seguido caminando pero una necesidad me detuvo: hambre. Necesitaba comer algo.

Caminé otras tres cuadras a un lugar que conocía, me quedé mirando la puerta no sé por qué, pensé que me vería ridículo comiendo solo, qué clase de persona soy; un ruido interrumpió mis pensamientos, una mesera salía del establecimiento para tomar la orden de una familia sentada fuera del restaurante, observe la escena y de pronto ya no me importó mucho lo que pensaran. Cuando la mesera entro, entré después de ella.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Cecilia acaba de entrar al restaurante fastidiada de la rutina diaria, hoy en especial no había mucha gente, era 26 de diciembre no entendía por qué debía trabajar pero lo hacía con la mejor de sus sonrisas, además la navidad la había pasado con sus amigos pues su familia estaba lejos, estudiar y trabajar nunca fue fácil pero lo intentaba.

Cuando espero detrás de la barra de bebidas y se recargo en su hombro, vio aquella mesa sola y se pregunto si alguna vez una persona se sentiría tan sola como para ocupar ese lugar sin importar si el resto de los comensales lo ven extraño. Se incorporó y camino hacía aquella mesa vacía y se sentó por un momento. Jugó un poco con la servilleta que había dejado el último cliente, una persona solitaria que sin duda no habría tenido problema con sentarse en ese lugar. Se sintió afortunada de no ser cómo aquella persona, de no sentirse sola, sonrió un instante y miró por la ventana para ver a un hombre en la esquina con una guitarra tocando alegremente, quizá nadie se encuentre solo, pensó Cecilia, se levantó de la mesa, la limpió y volvió a sus actividades: faltaba poco para el cierre.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Cuando entre me sentí fuera de lugar, mire una mesa sola camine firmemente a ese lugar, pero al faltar dos pasos para llegar me arrepentí, de pronto el hambre desapareció y decidí seguir caminando. Salí del restaurante y al salir vi un hombre con una guitarra , tenía una hoja en el piso; cuando me acerque me di cuenta que eran partituras, las observe cuando el hombre cantó “¿Por qué es el viejo fuego? En tus sueños esta noche son como una batalla”. Esas palabras retumbaron en mi mente, metí una mano a mi bolsillo para darle una moneda, pero no encontré nada. Con mucha vergüenza por no haberle dado nada me retire.

Cuando volteé a ver otra vez el restaurante vi a una joven asomada sonriendo, tenía un brillo en los ojos que no me gustó del todo, se sentó en aquella mesa que había elegido para sentarme, la sonrisa y el brillo en los ojos: era como una burla de mi soledad.

Transité algunas calles más y me detuve de pronto pensando en lo que me había dicho a mi mismo en el espejo “No importa donde estés, no estás solo”, el viejo fuego, qué tal si encendía mi propio fuego interno. Cuando llegue a la calle 56 baje un segundo la mirada y cuando la levante todos a mi alrededor tenían rostros blancos, me detuve por inercia espantado, pensé que debí de haber comido algo porque estaba alucinando, corrí.

Llegué a un parque y me senté en una banca, tenía sudor por toda la cara, asustado y al borde de las lágrimas, cómo me hubiera gustado que estuviera mi familia conmigo, cómo me gustaría que se quedaran conmigo, que me escucharán, eso era lo único que pedía que me escucharan… ah sí, esa fue la razón: nunca escuchan; tan metidos en sus asuntos que nunca escuchan. Les dije que me sentía sólo y se rieron de mí pensando que era locura mía.

Encogí los hombros y baje la cabeza sollozando, tratando de mantener el control, cuando escuché un ruido; apreté los ojos fuertemente para que salieran las últimas lágrimas cuando los abrí al principio vi una luz verde, cuando me talle los ojos me di cuenta que en realidad era una luz roja… una ambulancia se acercaba.

Quizá volviera a ver mañana rostros blancos, alucinación. Significaba que no conocía a nadie que pudiera ayudarme, habría interesados tal vez, pero serían pocos. Con curiosidad vi hacía donde se dirigía la ambulancia y la seguí. Me di cuenta que estaba oscureciendo.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Daniel y Gerardo eran policías, habían patrullado durante toda la tarde sin indicios de algún altercado, era extraño para ser 26 de diciembre, siempre hay alguien que se emborracha de más o que hace algún disturbio con el ánimo de las fiestas; pero ese día todo se mantuvo bastante tranquilo.

Cuando dieron las siete de la noche decidieron tomarse un pequeño descanso y fueron al café de siempre a tomar lo que se acostumbraba: café y pan recién horneado. No es que fuera un cliché pero ellos lo hacían porque la vida era bastante rutinaria y ese día no pintaba para ser algo más emocionante de lo que había sido durante el resto del día. El único cambio sustancial fue cambiar el café descafeinado por un americano y comer dos panes de dulce; se sentían bastante fatigados, cubrir ese día era más cansado de lo normal, sobre todo al haber disfrutado su cena navideña la noche anterior, pero trabajo era trabajo, al menos en eso coincidían los dos.

Después de terminar su café y pagar la cuenta, decidieron hacer un último patrullaje por la zona antes de terminar su turno. Casi al acabar el recorrido, recibieron un aviso de que fueran inmediatamente al boulevard Q, pues al parecer unos ancianos habían encontrado algo extraño en los arbustos del parque que esta al final del boulevard. Muy a su pesar y torciendo el gesto aceleraron para llegar al lugar indicado, casi al llegar al principio del parque se encontraron con la ambulancia que se les adelanto. A Daniel le parecía siempre estresante el sonido de las sirenas y esta vez se estremeció al verlas.

Miro en dirección del parque que se hallaba en penumbras, se detuvo en una banca que le llamó la atención por alguna razón, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, la banca era como todas, pero se veía tétrica… sola. Qué contraste se hallaba entre las fiestas navideñas y este paisaje.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

No tuve que seguir a la ambulancia muy lejos, sólo al final de ese inmenso parque del que no me había percatado que se encontraba casi desierto. Mire hacia atrás y vislumbre una patrulla que se acercaba, volví mi mirada al frente.

El parque ya no estaba solo, miles de curiosos se arremolinaban entorno a algo que no alcanzaba a ver con claridad. Escuché algunos llantos y gritos de horror, y eso me asustó, nunca había visto un accidente o algo parecido y me detuve, no quería saber que había sucedido. Mi mente decía que me diera media vuelta y me marchara a casa, pero mis pies continuaban avanzando hacía la gente.

Mientras caminaba más despacio, la policía le decía a la gente que se retirara. Un policía retiró a un grupo de gentío enfrente de mí y pude verlo claro, claro y fuerte. Pude ver mi cuerpo tirado en el piso frío de asfalto, con un gran golpe en la cabeza de donde le broto mucha sangre, estaba frío, pálido. Escuché que un policía había dicho que quizá me habrían atropellado por lo cerca que estaba de la avenida, otro decía que lo más probable era que me hubieran asaltado porque no llevaba nada, ni cartera, ni dinero, nada. A mí no me importaba qué me hubiera pasado.

Me arrodille a un lado de mi cuerpo, ignore la mancha de sangre que había y me abracé, sabía que ese acto no significaba nada en la vida terrenal, pero me hacía sentir mejor y le dije a mi cuerpo inerte “No importa donde estés, hay alguien que está ahí contigo, me temo que eres tú mismo”. Cuando me incorpore mire los rostros de la gente, no eran blancos, pero no había ninguno que conociera y sentí un retortijón en el estómago, deje mi cuerpo ahí esperando que hubiera alguna forma de identificarme, pero no me preocupe demasiado por ello. Mire la fría noche tan oscura ahora.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Un cuerpo yacía inerte al final del parque, la gente miraba consternada. Un muchacho joven, de cual aún no se sabía nada. Los señores R, se sentían afligidos de haber encontrado el cuerpo de aquel joven que tenía una expresión tan extraña, no era tristeza. La señora R pensó en un momento que quizá fuera alivio, pero desechó la idea por considerarla inverosímil quién querría morir y tan joven. Un policía grito desde un lugar que no pudo identificar, dijo algo de una credencial; la señora R se tocó el pecho aturdida pero también calmada quizá identificarían quién era aquél muchacho.

Del otro lado de la ciudad Serena S y Arturo S, se encontraban en casa de la mamá de Serena S, hablando de lo que había ocurrido la noche anterior, se sentían arrepentidos de haberle alzado la voz de la forma en que lo hicieron a su hijo, la pregunta obligada se hizo presente ¿en qué habían fallado? Arturo S consolaba a su esposa, eran las ocho cuarenta y cinco de la noche, se habían pasado casi todo el día ahí, cuando sonó su teléfono.

Vera S esperaba a su hermano en el club de natación, pasaría por ella a las ocho y media en punto y se había retrasado; estaba enfadada pero no por el retardo de su hermano, era más bien el estrés que tenía por lo que había pasado en navidad. Esperaba en el lobby mientras se le salían algunas lágrimas. Ian S manejaba los más deprisa que podía había prometido a Vera llegar puntual, pero el tiempo se le fue deprisa en casa de su amigo, necesitaba platicar con alguien de lo que había pasado y se sentía impotente por no poder hacer nada, por fin llegó al club de natación.

Vera e Ian S se encontraron en el lobby del club; Ian al ver a su hermana llorando corrió y la abrazó y le prometió que todo iba a estar bien, pero él tenía un sentimiento extraño en su interior. Cuando se miraron a los ojos empañados, el celular de ambos sonó.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Me di la media vuelta y recorrí el mismo camino que había hecho hasta llegar ahí, una voz en mi interior dijo “mira bien afuera, di tus despedidas” y avance más deprisa para llegar a mi casa, las luces estaban apagadas, pensé que se habían dormido todos y grité “¡Voy a estar esperando alrededor de tu casa, no me importa voy a estar esperando alrededor de tu casa!”; pero las luces seguían apagadas.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado y respira más lento.