lunes, 16 de agosto de 2010

Open

Hola queridos lectores, como muchos de ustedes saben fui a visitar a mi hermana y me he desaparecido por lo que varios pueden considerar mucho tiempo. Debo confesar que al principio a mí también me pareció mucho tiempo y estando allá se me hizo eterno; pero las cosas se ven de diferente manera cuando uno llega a su destino o más bien a su hogar.

Descubrí muchas cosas al viajar. Primero aborrezco oficialmente el calor más de lo que ya lo hacía, ya sé que piensan que soy bastante rara y sí lo soy, pero a diferencia de muchas personas eso de la playa no es ni mi clima, ni mi lugar favorito. Odio como los rayos del sol pegan especialmente en esas regiones del planeta, odio como esta tan iluminado que lastiman tus ojos, odio el sudor cayendo por tu frente, manos, brazos y especialmente el que cae por la espalda; odio que al caminar por las calles sientes una fuerte presión en dirección contraria a la que caminas, ese aire invisible que sofoca, odio la arena pegada a las piernas y que si agarras tantita ya no puedes despegar de tu cuerpo.

Los paisajes son hermosos, Cancún es quizá, de los puntos más bellos del planeta, pero a mí simplemente no me va. Así que no querían ni salir del único cuarto que tiene aire acondicionado y ventilador, evidentemente ahí es mucho mejor bañarse con agua fría y por supuesto no quieres salirte de bañar porque sabes que sudarás en cuanto salgas. En fin odio el calor y el clima tropical que hacían sentirme como la película de “Mi papá es un héroe” sólo que con menos glamour de mi parte, por supuesto.

La segunda cosa que descubrí es que no me gusta viajar en carretera… de día. Mi papá se queja demasiado porque no ponemos especial atención a la carretera, que no la admiramos y me preguntó ¿qué hay que admirar? Sólo es cemento, coches, montañas, vacas y una que otra población que tiene mal surtida su tienda. Pero es muy diferente cuando cae el crepúsculo, vaya si es sorprendente ver cómo cambia todo y la noche especialmente es mi favorita porque se ve tétrico y no hay la seguridad de la luz, podría decir que hasta es emocionante y más con unos cuantos truenos ambientándola.

Durante el viaje tuve que chutarme otro libro que había leído ya, y por supuesto a doc a la ocasión escribí una crónica depresiva en alusión al mar, que ya seguramente han visto abajo, de ahí en fuera la inspiración se me acabó, pase horas y horas frente al mar, moviendo mis pies y sacudiéndolos de la arena en la espera a que se me ocurriera algo y definitivamente creo que eso de la felicidad tropical no inspira demasiado. Luego cuando fuimos a una playa comenzó a llover de manera impresionante; tardamos dos minutos en caminar de la palapa al restaurante y nos mojamos como si nos hubiéramos metido al mar y eso realmente si fue inspirador.

Afortunadamente para el viaje había bajado unos cuantos discos, el soundtrack de “Vírgenes Suicidas” por los increíbles Air, claro ya lo había escuchado pero fue genial recordarlo, el disco de “El perro del mar” que sinceramente me faltan dos canciones por escuchar (son siete canciones) y finalmente el que más capto mi atención y que más adelante les podré reseñar.

Después de la semana que sí, casi sufrí al tener que ir a la playa (llámenme loca); la siguiente semana hasta me divertí, bueno mis sobrinos son muy graciosos y también me sacan de quicio pero al final fue divertido. Me la pase “trabajando” si así se puede llamar y por fin sentí que hacía algo productivo de mi vida. Fue así que emprendimos la retirada un jueves cuando oficialmente Kool abrió sus puertas al público y por favor deséenos suerte. Después de eso fue difícil las despedidas y decir hasta pronto aunque a veces sabes que ese hasta pronto no es tan pronto; pero la verdad me siento bien. Se siente diferente estar aquí sola como siempre que bajar las escaleras y ver a todos esperándote a desayunar.

Me divertí y me siento bien al ver que la gente que quiero está bien y a cargo del changarro… extrañaba mi casa, mi cama, mis almohadas, mi televisión, mi cuarto, mi computadora y sobre todo extrañaba ponerme mis tenis y mis pantalones, mención aparte claro esta, que extrañé a mi hermana y a mis amigos que deje un poquito plantados antes de ir, sólo me queda decir: YA ESTOY DE VUELTA.

Crónicas depresivas: Roslyn



¿No estamos aterrorizados?

La brisa del viento golpeaba fuertemente, la luz iba cediendo paso a la oscuridad; pero la arena debajo de mi me indicaba donde me encontraba, el clima tropical del que nunca quise ser parte.
A lo lejos una luz llama mi atención, una pequeña fogata. A un lado de ella vi un rostro, de nuevo un inesperado interés dentro de mí. Era una mujer joven, hermosa a decir verdad; llevaba un lindo vestido blanco que dejaba entrever sus hermosos hombros desnudos. Intente desviar mi atención al sentir que estaba invadiendo su intimidad, sobre todo la profunda tristeza que irradiaba equivalente a su belleza.

A esa hora del día casi nadie va a la playa, la marea sube tanto que las olas chocan peligrosamente sobre los acantilados que se encontraban demasiado cerca de la orilla. Eso, por hermoso que resultara el paisaje, aterrorizaba a cualquiera. Y ahí estábamos los dos ¿no estamos aterrorizados? Yo no tenía más alternativa que estar aquí, pero ella… ella la criatura más hermosa que había contemplado no estaba asustada.

Espero a que el fuego se consumiera, se levantó y pude observa la esbelta figura al momento que una ráfaga de viento helado llegaba para revolverle el cabello largo de color castaño oscuro. Observé como limpiaba sus lágrimas, tomaba su pequeño bolso y se retiraba con una elegancia encantadora. Mientras tanto, yo me mantenía quieto, en lo más oscuro de la playa… no tenía más remedio.

No te dejes engañar


Esta vez llegó más temprano de lo habitual; pero eso no importaba yo ya estaba ahí desde mucho antes esperando su llegada. Dudaba que alguien como yo pudiera sentir esto, no sé si era ¿cómo se dice? Compasión, admiración o amor el que sentía por esa chica, no lo creía; yo no podía sentir eso, eran incapaz de sentir ¿quién era yo?

Llegó con otro de esos lindos vestidos que la caracterizaban y de los que a pesar de los días no me había acostumbrado, y por otro lado siempre surgía la pregunta ¿qué hacía alguien como ella en esta playa solitaria?

De repente algo me aterrorizo, comenzó a caminar en mi dirección y temí que me hubiera escuchado, pero qué idiota soy, pensé, si nadie puede escucharme. Se detuvo a medio camino desconcertada, buscando y buscando con desesperación. Se dejo caer en la arena mirando al cielo como si pudiera encontrar la respuesta a algo, tenía esa característica cara de preocupación que siempre mostraba, su preocupación por encontrar algo que evidentemente nunca encontraría: felicidad, satisfacción, paz… lo que fuera que le aquejaba. Miraba a la luna quizá hasta con esperanza y si hubiera podido ocurrírsele tal vez le imploraría. Pero yo conocía esa luna muy bien.

Se recostó con cuidado, llorando silenciosamente como si alguien además de mí pudiera escucharla. En ese momento quise acercarme, estar a su altura para decirle que no se dejara engañar por esa luna, por el mar, que no encontraría lo que buscaba en este lugar. Yo había estado aquí todo este tiempo y la soledad nunca se había ido; la aparente tranquilidad de este lugar en el día, se hacía perturbador por las noches; la belleza del lugar en el día en las noches, era monstruoso.

Agradecí que estuviera tan cerca de mí para poder admirarla mejor; pero sentía tanta impotencia porque no podía decirle que se alejara, que este lugar no le haría ningún bien, que no se dejara decepcionar, no se dejara desanimar por lo lúgubre que puede ser aquí. Pero debía mantenerme quieto, resistir ese impulso… no tenía más remedio.

Los dobleces en su vestido

Ese día llegó demasiado tarde; pero también ese día la marea era muy intensa. Los días no fueron los mejores últimamente y por lo que conocía este sitio con toda seguridad habría una tormenta mañana; no sabría si eso haría cambiar su rutina, sin embargo yo seguiría aquí como siempre esperándola.

Estaba tan absorto en esos pensamientos, hasta que llamó mi atención lo que hacía: con una rama que encontró trazó un círculo en la arena mojada que se encontraba cerca de la orilla del mar, después me detuve en su mirada de profunda tristeza. Se sentó dentro del círculo, y pensé “la tristeza sentada en un círculo”; me maraville de cuan real era esa imagen. Luego vi los dobleces de ese vestido blanco que tanto me gustaba, los dobleces justo en el bordado a mano de su hermoso vestido, ese detalle a simple vista tan descuidado era sencillamente perfecto. Si hubiera podido, me hubiera gustado poder llorar de la alegría que me daba su belleza.

Hubiera querido que ella compartiera mi alegría; pero estaba acurrucada en la arena, su tristeza… la tristeza lleva a la tierra y el orgullo de la gravedad a la gravedad. Pensé que estaba dormida pues apenas pestañeaba. Se incorporó lentamente y miró en dirección al mar pero esta vez me dio miedo su expresión, parecía decidida ¿pero a qué? No lo comprendí de inmediato no era capaz, hasta que vi como movía su cabeza con desaprobación; algo dentro de mí se inquieto… quería que dijera en voz alta lo que pensaba, deseaba gritarle, tomar sus hombros y sacudirla para sacarla de su ensimismamiento; pero seguía ahí quieto… no tenía más remedio.

¿Cuándo se convirtió esto en una casa muerta?


La lluvia no dio tregua; el sol ni siquiera salió, las nubes cubrieron todo el cielo y cuando oscureció me hice a la idea que ella no llegaría. Sentí un ligera punzada, convencionalmente a eso se le llamaría dolor, así es, sentía dolor; yo no podía sentir eso. Sentía alivio porque la mirada que tenía ella la noche anterior me había asustado, pero tampoco podía sentir alivio, ¡no podía sentir!

La lluvia caía con más intensidad y ahora no había luna; la playa se encontraba en la penumbra, daba miedo. Las olas golpeaban con fuerza las rocas y eso dolió. Eso si lo podía sentir: la furia, la impaciencia del mar a la espera de algo violento. Dolió.

Pude ver en la penumbra una ligera luz a penas visible por la tormenta, después me di cuenta que era una pequeña lámpara y quise gritar horrorizado al ver quien la sostenía: ¡era ella!

Traía el mismo vestido de ayer, el cabello enmarañado por la lluvia y el viento, el vestido blanco que mojado se le pegaba al cuerpo perfectamente. Respiraba agitada como si hubiera corrido y lloraba desconsolada. Tiró la lámpara, descalza me miró fijamente y corrió en mi dirección, cayó de rodillas a unos centímetros de mí, se llevó las manos a la cara y soltó un grito estremecedor; pero me quede pasmado y asustado.

Volvió a mirarme se acerco a mí, y me abrazó fuerte; su cálido cuerpo se acoplo de una manera que no hubiera imaginado a mi figura y estuvo ahí abrazándome por un largo rato sollozando.
Cuando se cansó de llorar e incluso pensé que estaba dormitando sentí que sus brazos me liberaban y se levantó cuidadosamente con aquella mirada que me aterro ayer; seguía con los ojos clavados en el golpe violento que dejaban las olas del mar y entonces comprendí lo que iba a hacer. ¿Cuándo se convirtió esto en una casa muerta?

Camino lenta pero firmemente hacia el mar, mientras yo miraba perplejo, con el agua llegando hasta donde me encontraba. Ella siguió caminando a pesar de la furia de las olas y cuando el agua le llego a la cadera se detuvo, miro atrás y me observó, abrió la boca para articular algo pero no quería escucharlo, si escuchaba su voz iba a ser más doloroso. Me dije a mí mismo “no, no, no dejaré… ¡no dejare que me hables!... desanimándome”. No lo dije en voz alta pero me miro condescendiente y sólo sonrió por única y última vez para adentrarse en el mar. Mientras seguía yo quieto… no tenía más remedio.

Las alas no te ayudarían…

Nadie podía escucharlo, pero yo no era nadie ¿yo qué era? Podía escucharlo, podía escuchar esos sonidos, la fuerza del mar, el soplo constante del aire, la arena que se levantaba, las nubes moviéndose y la lluvia cayendo… ella ya no estaba, no lo estaría más.

Debajo mar y roca,
Ladeada a la corriente,
Huesos sangran y dientes
Erosionan con cada golpe

Si hubiera podido hubiera llorado como ella; si hubiera podido la hubiera detenido y le hubiera advertido que a pesar del ángel que era, las alas no le ayudarían al caer… no tenía más remedio.

Mar y roca

Hay veces en que sigo pensando que regresará con esa esbelta figura y su hermoso vestido blanco; esta vez con una sonrisa, correrá hacía mí y me abrazará. Hay veces en que quisiera que regresara pero no lo hará porque está muerta, porque vi cuando moría y no hice nada para evitarlo. Pero… qué podía hacer ya que siempre me he preguntado quién soy, aunque la pregunta adecuada más bien es qué soy y ya lo sé: sólo soy una roca, una roca varada en esta playa solitaria donde ella venía a desahogar sus penas, sólo soy una estúpida roca que se supone no debería sentir nada. Y seguiré aquí alrededor de otras rocas dejando que las olas del mar choquen contra mí… no tengo más remedio.

Lo tensaré, nada revelaré

domingo, 25 de julio de 2010

Crónicas depresivas: Wherever



Era una mañana despejada en la ciudad, todo transcurría con normalidad en la casa de la familia S, a pesar de haber pasado una navidad algo escabrosa por uno de los miembros de la familia. Ahora se encontraba tranquila, con las luces apagadas, aún con los adornos navideños, pero completamente sola.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Sólo escuchaba el silencio, no había dormido bien, tengo que abrir los ojos, pensé, mirar a mi alrededor y evaluar los daños. El dolor del golpe en la cabeza parecía matarme, la verdad no recordaba con exactitud qué me había golpeado no recuerdo mucho de la noche anterior, salvo los gritos; el llanto; la comida sin tocar; los adornos que lance, en fin la discusión de anoche. A decir verdad ni siquiera recuerdo por qué comenzó la discusión.

Estaba acostado en mi cama y ni siquiera me tome la molestia de destenderla. Me levanto y el dolor en la cabeza me aqueja, no sé si es del golpe o de lo mucho que bebí, por instinto me toco la frente y presiono con fuerza como si ese acto calmara el dolor y en cuanto pienso en eso reflexionó que si funcionara, tocaría y presionaría mi pecho para aliviar también ese dolor.

Cuando me levantó recorro con la mirada la recamara y observo que sigue igual: discos, ropa, mochila, útiles escolares y el libro que hasta ayer deje de leer. Enfrente veo el espejo y por curiosidad me miro y me veo realmente fatal, es cuando un pensamiento llega a mí. Pienso que no importa en donde me encuentre siempre esta alguien ahí… pero ¿quién?

Abro la puerta y me asomó, al parecer no hay nadie, eso me alivia no quiero encontrarme con mis padres ni con mis hermanos que me reclamarían como siempre; aunque si lo hacen tal vez los ignore, por qué esconderme. Salgo del cuarto sin miedo. La casa está vacía, muy a mi pesar echo un vistazo en los cuartos de los demás integrantes de eso que llaman familia; los cuartos estaban en orden… pero vacíos, de hecho casi todo en la casa estaba en orden, casi ya que el comedor seguía con la indumentaria propia de la navidad, más desordenado pero lo mismo al fin. De pronto escuché que alguien entraba.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

La señora Lupita entra a la casa de la familia S., como siempre a esa hora no hay nadie, nunca ha habido nadie a esa hora, nunca se ha encontrado a alguien a lo largo de los seis años que trabajo ahí.

No le gustaba tener que trabajar el día siguiente a navidad pero necesitaba el dinero, así que no tenía más remedio. Comenzó por los cuartos pero no había mucho que hacer todo estaba ordenado, eso la reconfortó. Luego siguió por los baños como de costumbre y finalmente llegó a las estancias grandes: la sala, el comedor, los pasillos y la cocina.

Cuando llegó al comedor le sorprendió ver casi intacta la cena de anoche pero también le molesto; era el cuarto que más necesitaba limpieza, restos de comida y adornos tirados por aquí y por allá, eso hacía que llegará a la conclusión de que hubo una fuerte pelea. Eso a Lupita no le sorprendió demasiado, los señores eran muy educados y amables y sus hijos más chicos también, pero el mayor era distinto, las dos veces que se topo con él fue grosero y además para ella era evidente que andaba en malos pasos. Después de acabar el comedor, dio un gran suspiro, sintiendo una pena por la familia S porque ellos seguramente no habrían disfrutado la navidad.

Acabo con sus labores y dejó las llaves de la casa dentro, pues le dieron unas merecidas vacaciones. Cerró la puerta.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Sólo era la señora Guadalupe, la señora que hace la limpieza en la casa todos los días porque mamá no puede hacerlo con sus múltiples ocupaciones. No tenía nada en contra de la señora es sólo que tenía una forma de mirarme que no era de mi agrado, era como si pensará que no debía ser parte de esta familia, aunque a lo mejor tuviera razón.

Decidí dejar que hiciera su trabajo cuando la escuché entrar a los cuartos, no quería que me encontrará y me mirara con ojos severos después de ver el desastre que tenía que limpiar en el comedor. Salí por la puerta trasera y me detuve un momento pensando por qué la casa estaba vacía, ¿a dónde se habían ido todos? No es que se me hiciera raro, pero algo dentro de mí se inquieto.

Vi el auto, pero recordé que había dejado las llaves dentro, lo pensé un minuto más y decidí seguir mi camino a pie, eso me ayudaría a pensar. No sé cómo pero el tiempo se fue muy rápido, camine por calles que no había transitado jamás, parecía como si todo fuera desconocido pero me agradaba, no me podía quejar había ignorado lo que había ocurrido y mientras caminaba respiraba cada vez más lento para dejar que los pulmones se me llenaran de nuevo oxígeno. Hubiera seguido caminando pero una necesidad me detuvo: hambre. Necesitaba comer algo.

Caminé otras tres cuadras a un lugar que conocía, me quedé mirando la puerta no sé por qué, pensé que me vería ridículo comiendo solo, qué clase de persona soy; un ruido interrumpió mis pensamientos, una mesera salía del establecimiento para tomar la orden de una familia sentada fuera del restaurante, observe la escena y de pronto ya no me importó mucho lo que pensaran. Cuando la mesera entro, entré después de ella.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Cecilia acaba de entrar al restaurante fastidiada de la rutina diaria, hoy en especial no había mucha gente, era 26 de diciembre no entendía por qué debía trabajar pero lo hacía con la mejor de sus sonrisas, además la navidad la había pasado con sus amigos pues su familia estaba lejos, estudiar y trabajar nunca fue fácil pero lo intentaba.

Cuando espero detrás de la barra de bebidas y se recargo en su hombro, vio aquella mesa sola y se pregunto si alguna vez una persona se sentiría tan sola como para ocupar ese lugar sin importar si el resto de los comensales lo ven extraño. Se incorporó y camino hacía aquella mesa vacía y se sentó por un momento. Jugó un poco con la servilleta que había dejado el último cliente, una persona solitaria que sin duda no habría tenido problema con sentarse en ese lugar. Se sintió afortunada de no ser cómo aquella persona, de no sentirse sola, sonrió un instante y miró por la ventana para ver a un hombre en la esquina con una guitarra tocando alegremente, quizá nadie se encuentre solo, pensó Cecilia, se levantó de la mesa, la limpió y volvió a sus actividades: faltaba poco para el cierre.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Cuando entre me sentí fuera de lugar, mire una mesa sola camine firmemente a ese lugar, pero al faltar dos pasos para llegar me arrepentí, de pronto el hambre desapareció y decidí seguir caminando. Salí del restaurante y al salir vi un hombre con una guitarra , tenía una hoja en el piso; cuando me acerque me di cuenta que eran partituras, las observe cuando el hombre cantó “¿Por qué es el viejo fuego? En tus sueños esta noche son como una batalla”. Esas palabras retumbaron en mi mente, metí una mano a mi bolsillo para darle una moneda, pero no encontré nada. Con mucha vergüenza por no haberle dado nada me retire.

Cuando volteé a ver otra vez el restaurante vi a una joven asomada sonriendo, tenía un brillo en los ojos que no me gustó del todo, se sentó en aquella mesa que había elegido para sentarme, la sonrisa y el brillo en los ojos: era como una burla de mi soledad.

Transité algunas calles más y me detuve de pronto pensando en lo que me había dicho a mi mismo en el espejo “No importa donde estés, no estás solo”, el viejo fuego, qué tal si encendía mi propio fuego interno. Cuando llegue a la calle 56 baje un segundo la mirada y cuando la levante todos a mi alrededor tenían rostros blancos, me detuve por inercia espantado, pensé que debí de haber comido algo porque estaba alucinando, corrí.

Llegué a un parque y me senté en una banca, tenía sudor por toda la cara, asustado y al borde de las lágrimas, cómo me hubiera gustado que estuviera mi familia conmigo, cómo me gustaría que se quedaran conmigo, que me escucharán, eso era lo único que pedía que me escucharan… ah sí, esa fue la razón: nunca escuchan; tan metidos en sus asuntos que nunca escuchan. Les dije que me sentía sólo y se rieron de mí pensando que era locura mía.

Encogí los hombros y baje la cabeza sollozando, tratando de mantener el control, cuando escuché un ruido; apreté los ojos fuertemente para que salieran las últimas lágrimas cuando los abrí al principio vi una luz verde, cuando me talle los ojos me di cuenta que en realidad era una luz roja… una ambulancia se acercaba.

Quizá volviera a ver mañana rostros blancos, alucinación. Significaba que no conocía a nadie que pudiera ayudarme, habría interesados tal vez, pero serían pocos. Con curiosidad vi hacía donde se dirigía la ambulancia y la seguí. Me di cuenta que estaba oscureciendo.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Daniel y Gerardo eran policías, habían patrullado durante toda la tarde sin indicios de algún altercado, era extraño para ser 26 de diciembre, siempre hay alguien que se emborracha de más o que hace algún disturbio con el ánimo de las fiestas; pero ese día todo se mantuvo bastante tranquilo.

Cuando dieron las siete de la noche decidieron tomarse un pequeño descanso y fueron al café de siempre a tomar lo que se acostumbraba: café y pan recién horneado. No es que fuera un cliché pero ellos lo hacían porque la vida era bastante rutinaria y ese día no pintaba para ser algo más emocionante de lo que había sido durante el resto del día. El único cambio sustancial fue cambiar el café descafeinado por un americano y comer dos panes de dulce; se sentían bastante fatigados, cubrir ese día era más cansado de lo normal, sobre todo al haber disfrutado su cena navideña la noche anterior, pero trabajo era trabajo, al menos en eso coincidían los dos.

Después de terminar su café y pagar la cuenta, decidieron hacer un último patrullaje por la zona antes de terminar su turno. Casi al acabar el recorrido, recibieron un aviso de que fueran inmediatamente al boulevard Q, pues al parecer unos ancianos habían encontrado algo extraño en los arbustos del parque que esta al final del boulevard. Muy a su pesar y torciendo el gesto aceleraron para llegar al lugar indicado, casi al llegar al principio del parque se encontraron con la ambulancia que se les adelanto. A Daniel le parecía siempre estresante el sonido de las sirenas y esta vez se estremeció al verlas.

Miro en dirección del parque que se hallaba en penumbras, se detuvo en una banca que le llamó la atención por alguna razón, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, la banca era como todas, pero se veía tétrica… sola. Qué contraste se hallaba entre las fiestas navideñas y este paisaje.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

No tuve que seguir a la ambulancia muy lejos, sólo al final de ese inmenso parque del que no me había percatado que se encontraba casi desierto. Mire hacia atrás y vislumbre una patrulla que se acercaba, volví mi mirada al frente.

El parque ya no estaba solo, miles de curiosos se arremolinaban entorno a algo que no alcanzaba a ver con claridad. Escuché algunos llantos y gritos de horror, y eso me asustó, nunca había visto un accidente o algo parecido y me detuve, no quería saber que había sucedido. Mi mente decía que me diera media vuelta y me marchara a casa, pero mis pies continuaban avanzando hacía la gente.

Mientras caminaba más despacio, la policía le decía a la gente que se retirara. Un policía retiró a un grupo de gentío enfrente de mí y pude verlo claro, claro y fuerte. Pude ver mi cuerpo tirado en el piso frío de asfalto, con un gran golpe en la cabeza de donde le broto mucha sangre, estaba frío, pálido. Escuché que un policía había dicho que quizá me habrían atropellado por lo cerca que estaba de la avenida, otro decía que lo más probable era que me hubieran asaltado porque no llevaba nada, ni cartera, ni dinero, nada. A mí no me importaba qué me hubiera pasado.

Me arrodille a un lado de mi cuerpo, ignore la mancha de sangre que había y me abracé, sabía que ese acto no significaba nada en la vida terrenal, pero me hacía sentir mejor y le dije a mi cuerpo inerte “No importa donde estés, hay alguien que está ahí contigo, me temo que eres tú mismo”. Cuando me incorpore mire los rostros de la gente, no eran blancos, pero no había ninguno que conociera y sentí un retortijón en el estómago, deje mi cuerpo ahí esperando que hubiera alguna forma de identificarme, pero no me preocupe demasiado por ello. Mire la fría noche tan oscura ahora.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Un cuerpo yacía inerte al final del parque, la gente miraba consternada. Un muchacho joven, de cual aún no se sabía nada. Los señores R, se sentían afligidos de haber encontrado el cuerpo de aquel joven que tenía una expresión tan extraña, no era tristeza. La señora R pensó en un momento que quizá fuera alivio, pero desechó la idea por considerarla inverosímil quién querría morir y tan joven. Un policía grito desde un lugar que no pudo identificar, dijo algo de una credencial; la señora R se tocó el pecho aturdida pero también calmada quizá identificarían quién era aquél muchacho.

Del otro lado de la ciudad Serena S y Arturo S, se encontraban en casa de la mamá de Serena S, hablando de lo que había ocurrido la noche anterior, se sentían arrepentidos de haberle alzado la voz de la forma en que lo hicieron a su hijo, la pregunta obligada se hizo presente ¿en qué habían fallado? Arturo S consolaba a su esposa, eran las ocho cuarenta y cinco de la noche, se habían pasado casi todo el día ahí, cuando sonó su teléfono.

Vera S esperaba a su hermano en el club de natación, pasaría por ella a las ocho y media en punto y se había retrasado; estaba enfadada pero no por el retardo de su hermano, era más bien el estrés que tenía por lo que había pasado en navidad. Esperaba en el lobby mientras se le salían algunas lágrimas. Ian S manejaba los más deprisa que podía había prometido a Vera llegar puntual, pero el tiempo se le fue deprisa en casa de su amigo, necesitaba platicar con alguien de lo que había pasado y se sentía impotente por no poder hacer nada, por fin llegó al club de natación.

Vera e Ian S se encontraron en el lobby del club; Ian al ver a su hermana llorando corrió y la abrazó y le prometió que todo iba a estar bien, pero él tenía un sentimiento extraño en su interior. Cuando se miraron a los ojos empañados, el celular de ambos sonó.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado.

Me di la media vuelta y recorrí el mismo camino que había hecho hasta llegar ahí, una voz en mi interior dijo “mira bien afuera, di tus despedidas” y avance más deprisa para llegar a mi casa, las luces estaban apagadas, pensé que se habían dormido todos y grité “¡Voy a estar esperando alrededor de tu casa, no me importa voy a estar esperando alrededor de tu casa!”; pero las luces seguían apagadas.

La navidad ha acabado y las luces se han apagado y respira más lento.

sábado, 10 de julio de 2010

Youth novel... la invasión sueca

Hace mucho que quería escribir esta entrada pero tenía que hacerlo bien. La razón es muy sencilla cuando a escuche a Lykke Li quise que la entrada dedicada a ella estuviera bien hecha supongo que fue porque se lo merece realmente y porque quiero hacer una invitación a que la escuchen y no hay otro modo más que mostrarles lo que hace.

Lykke Li es una cantante sueca, su música la definen como indie, pero a sabiendas que no me gusta encasillar la música en algún género y mucho menos la que me gusta, yo sólo les diré que es una chava bien autentica, que hay muchas cantantes hoy en día que tratan de ser excéntricas con motivo de que las personas se impresionen y crean que escucharla es algo “chido”.

La realidad es que Lykke Li es una tipa con un buen de personalidad, además de la que despide en su voz, la que se le nota y da a conocer; la primera vez que la vi en un video pensé “esta mujer sí que tiene personalidad”. Y cuando mire fotografías de ella, me quedo bastante claro, pero si no fuera cantante bien podrías decir que es alguna modelo de esas revistas de moda o algo parecido; y no es que sea guapísima la mujer, pero insisto realmente tiene mucha personalidad.

Pues técnicamente qué les puedo decir que no encuentren en Google. Lykke Li es muy joven, tiene 24 años, nació en Suecia, su madre es pintora y su padre músico, de ahí la vena artística. Ha residido en distintos puntos del planeta, eso puede explicar muy bien por qué tantos ritmos existen en sus canciones. Pero finalmente le llegó la oportunidad en el 2008 cuando grabó su primer álbum “Youth novel” producido por Björn Yttling de Peter Bjorn and John.

Pero pasando a lo que realmente nos atañe: su música. Cuando escuchas su disco entiendes por qué el titulo del mismo, “Joven novela”. Lykke Li está bien joven y su disco es precisamente como el título del álbum una novela, cuando lo escuchas te da esa sensación y bien podrías inspirarte para hacer una.

Al empezar escuchar el disco con Melodies & Desires, el tono de su voz, su susurró te introduce a sus pensamientos y emociones e incluso a los propios, es una invitación a entrar al mundo de la novela que es su disco, un pequeño poema de demostración para sumergirte en los ritmos.

Luego sigue Dance, Dance, Dance. Cuando leí la traducción de esta canción y vi que decía “when i'm shaking my hips, look for the swing, it was all, written in the air”, no me convenció del todo, pero es que cuando escuchas de alguien tan prosaico como Shakira cantar la palabra “hips” es inevitable recordar su horrorosa canción; después entiendes que lo que Lykke Li entiende por esa frase es mucho más diferente y quedas atrapado en su voz y en cómo te guían los sonidos. En una presentación un poco extraña que tuvo Lykke Li entendí lo que ella hacía porque cuando lo vi comprendí que ella usa todo para crear ritmos y que puedes hacer muchos ruidos que no es lo mismo que ritmos, pero con los instrumentos o recursos con los que podríamos considerar hacer ruido, ella simplemente los convierte en ritmos.



Después escuchas I’m good, I’m gone, que fue en verdad la primer canción del Youth novel que escuché, con esta canción supe que me gustaría Lykke Li, además de ese ambiente en el que te transporta y donde es inevitable mover el piecito, la letra es maravillosa. Es de esas canciones que necesitas escuchar en algún momento de tu vida en el que todo el mundo te dice que no vas a poder pero ya tienes una meta trazada y así te rompas la espalda lo lograrás, y además dirás “hey estoy bien, no pasa nada”.

Luego sigue una de mis favoritas, o quizá mi favorita del disco: Let it fall. Y llega en un momento clave, después de escuchar I’m good I’m gone, descubres que quizá no eres tan fregón y necesitas descargar las cosas que se ha venido encima, y de eso precisamente trata Let it fall, con una voz suave y con un ritmo que quedaría contrario a lo que dice la canción pero que irónicamente la complementa, porque para ella es bueno, es bueno dejar caer las lágrimas.

Continuamos con una más tranquila My, y esta si es bien canción femenina de amor; pero si a un hombre se la dedicaran yo creo que no estaría nada mal, e insisto con la voz de Lykke Li es tan armónica, se acopla a cada canción y a cada instrumento tan lindo que disfrutas mucho el momento, además de que los coros son muy buenos.

Little bit, la favorita del gusto en general y la que salió como sencillo, al principio debo admitir pensé “el inicio parece como canción de la tigresa del oriente", por supuesto no tiene absolutamente nada que ver, una vez que adore la canción me dio risa la comparación que hice, tiene ese estilo de ritmos pero mucho mejores, no se espanten por mi comparación. Y también esta es de las canciones femeninas de amor, créanme no le hacen el feo.

Hanging High es más tranquila en comparación a Little bit. Un tema de desamor en un ambiente desolado y frío, no por nada canta “Oh thunder in my heart, These razors cutting Sharp, And leaves me with an ever bleeding scar”, de nuevo la especialidad en este disco, los coros son un plus en la canción.

Otro poema dentro del disco: This Trumpet in My Head , aunque posiblemente cada canción de Lykke Li lo sea. La guitarra y la trompeta me recuerdan dos cosas: la primera las canciones de origen español con un toque antaño y también la música en las películas cuando existe una derrota en batalla o está a punto de vivirse una.

Como contraste a la canción anterior esta Complaint Department, que es más movida y tiene unos bits bien padres. La letra de la canción la entiendo como algo de lo que todos también estamos hartos, las quejas y reclamos de las personas; porque de alguna forma todos sabemos que tenemos errores pero como Lykke Li dice “no somos un departamento de quejas”. Esta canción con los bits y los extraños sonidos en el clímax me hacen recordar un poco a lo que hace Radiohead.

Y como ironía el principio de Breaking it up, me recuerda un poco a Muse con el megáfono y de nuevo los coros, esta vez de niños que hacen sonar como una explosión, de hecho toda la canción es como un grito o una explosión.

Luego gira a algo más tranquilo, a un sentimiento más personal como Time Files, con una voz más dulce pareciera que nos cuenta un cuento, pero en realidad habla de las cosas que extrañamos, del cansancio y el esfuerzo que realizamos, en resumen es muy linda la canción.

Y cierra el disco con Window Blues, una canción fuerte, en un punto intermedio pienso, porque no es lo demasiado tranquila, ni lo suficientemente movida, sólo es como un estado inconcluso, me pareció también que era otra invitación a seguir escuchando, y se hace, se escucha una y otra vez; y no es sorprendente que sea uno de los discos más aclamados y tampoco que por este mismo la hayan invitado a Coachella y a Lollapalooza.

No quiero dejar esto sin compartirles “Possibility”, la grabó como parte del sountrack de Luna Nueva, lo sé, lo sé, pero no juzguen sólo por escuchar “Crepúsculo”. Lykke Li en un principio decidió que no haría la canción porque no se sentía con la capacidad de componer a partir de una historia que ella no ha pensado. Luego salió Possibility y realmente es hermosa, independientemente de que sí hable de algo que paso en la película y más que nada en el libro, quiero que vean este video, porque la mujer le pone un feeling.



Buscando cosas de Lyke Li, me encontré con una joven llamada Sarah Assbring que tiene su proyecto titulado “El perro del mar”; me pareció muy curioso que su proyecto fue nombrado en español, y eso me hizo torcer el gesto un poco. Después me pareció más sorprendente que Lykke Li fue telonera de El perro del mar, ya que ahora es más famosa Lykke Li, por obvias razones, y como sentimiento de fraternidad, la una a la otra se invita a sus presentaciones en vivo.



Escuche a El perro del mar, es casi del mismo estilo de Lykke Li, pero la voz es más suave y si tiene tintes distintos, y es más acústico con más baladas al menos las que he escuchado, no he podido bajar un disco de ella, pero también me parece interesante lo que hace y deseaba dejarles su proyecto; me pareció muy bello dejarles esto, porque parece como una tocada entre amigas, como una tarde de trova o algo así y además la canción es muy linda, entonces pues, les dejo Change of heart de El perro del mar y Lykke Li espero que les guste.

Ojalá que las escuchen, como mujer es imprescindible dejar de escuchar voces femeninas, y también porque aunque personalmente no sea tan femenina, si encuentras una identificación con las canciones; además de que tengo que hacer mi comentario torpe del día, son tan geniales, ellas, su manera de cantar, de moverse y de vestir que cuando crezca quiero ser como ellas, al menos como Lykke Li. Pero dejo que ustedes las escuchen y haber si los invade esta corriente sueca.


( por problemas técnicos, subiré los videos después, gracias por su paciencia)

viernes, 25 de junio de 2010

Pensamientos al aire



Iba a escribir algo del mundial, porque realmente me molesta que la gente se apasione a ese grado de enajenación, porque está bien, lo acepto soy pesimista, pero tengo mis razones. Aunque esta vez no tengo intención de escribirlas, quizá con un poco más de tiempo escriba lo del dichoso mundial, por ahora y sí, la verdad para cubrir mi cuota de esta semana escribiré cosas insignificantes.

Primero que nada, esta semana fue muy rara, sólo fui tres días a la escuela, pero sentí que se paso demasiado lenta, además de que mi noción del tiempo se está deteriorando.

Luego por segunda vez vi la película de “El informante”, tiempos muy lejanos ya a cuando la vi por primera vez, estaba en primer trimestre y la vi con la excusa de hacer el trabajo de investigación del tabaquismo en los jóvenes. Le comentaba a una amiga que esta vez que la vi, fue muy distinta, cuando la vi para hacer el trabajo de tabaquismo estaba muy concentrada en qué se decía acerca del tabaco, pero ahora fue distinto lo vi desde cómo se maneja la información en el periodismo, es curioso ver cómo un hecho se ve de distintas formas. De cualquier manera se las recomiendo.

El fin de semana vi Toy Story, debo de reconocer que tenía el nudo en la garganta durante toda la película, no voy a revelar el por qué, sería una falta de respeto para las personas que aún no la han visto y sería de muy mal gusto también. No lloré porque iba con mi hermana y mi cuñado que si hubiéramos llorado (mi hermana y yo) seguro nos molestaría durante mucho tiempo; no me decepcionó la película, mi favorita sigue siendo la dos, pero fue un excelente final para una historia que nos acompañó a muchos durante todo este trayecto en el que crecimos.

Y pasando a actos graciosos, no puedo dejar pasar el momento tan memorable que vivimos ayer por la mañana en la clase de escritura, debo de confesar que este trimestre me he divertido bastante, me encuentro con mis amigos en el mismo salón, mis profesores son bien relajados y mis compañeros la verdad son bien vaciados, me va a dar mucha tristeza que termine cuando nos la hemos pasado muy bien. El chiste es que en la clase de escritura de esta semana escuchamos un corrido que ninguno de nosotros pudo imaginar. La mujer ñoña de mi salón escribió un corrido que además canto, ¿por qué hizo eso?... la verdad es que nosotros tampoco lo sabemos, la finalidad era escribir cinco veces un mismo hecho pero con distinta voz, es decir lo escribíamos en tono norteño, o fresa, o naco, etc. Por qué cantó, no lo podemos explicar.

Frase célebre: “A mí me gustan los corridos porque dicen la verdad… Ajuaaaa!”

En fin esta semana ha estado plagada de cosas, muy divertidas muchas, otros días no tan buenos (como el día que me enferme del estomago) y la verdad un poco llena de cositas tontas… ¿no se han preguntado cómo es que cuando ya no te interesa algo, ese algo parece estar más presente?, en fin, así las cosas a veces pasan.

Por último les quiero recomendar una película que acabo de ver, se llama “Where the wild thing are” o en español “Donde viven los monstruos”, es del director Spike Jonze, ex esposo de Sofia Coppola mejor conocido por los videos que le ha hecho a Bjork, Daft Punk, Beastie Boys, Fat Boy Slim y Yeah, Yeah, Yeah’s, entre otros; hizo también “¿Quieres ser John Malkovich?
Con esta película me paso algo bien parecido a lo de Toy Story, originalmente es una historia para niños, basado en un cuento infantil, si no me equivoco, pero tiene tanta inocencia que te recuerda a los escapes que tiene uno de niño cuando se enfrenta a problemas un poco densos, es toda una reflexión sobre los sentimientos reprimidos en la niñez, se da cuenta de muchas cosas, véanla está muy linda, muy bien contada, los personajes son muy bonitos, se van a reír y la van a disfrutar muchísimo al final si te quedas pensando en muchas cosas. Y como plus el soundtrack está muy bueno, corre a cargo de Karen O, hizo el proyecto llamado Karen O and the kids, que ya me había recomendado Aminadab y no lo había bajado, pero esta buenísimo el soundtrack, además le da un toque tan exquisito a la película, de verdad muy bueno.

Ahora si con la cuota cumplida respectivamente… disfruten su fin de semana.
Au Revoir

miércoles, 16 de junio de 2010

Crónicas depresivas: Fitter Happier


Me encontraba en el cuarto que había rentado hace mucho, sentado en el borde de la cama destendida; con la cabeza baja sólo observaba la basura en el piso. El cuarto era un desastre, restos de comida y botellas por aquí y por allá; ropa tirada; suciedad por todos lados; las paredes pintadas por algunos pensamientos estúpidos que tenía, en fin, un desastre.

Mi vida era ruín, me sentía infeliz, solo. Había comenzado algún tiempo atrás a ser fármaco dependiente, consumía antibióticos, la razón, me hacían sentir mejor; consumir drogas como la marihuana, la cocaína u otras drogas no me causaban el mismo efecto, la había probado pero, con los antibióticos era diferente, era como rebelarme ante la sociedad, porque ellos creían que los antibióticos ayudaban a sanar a gente enferma, bien, yo estaba enfermo y utilizaba los antibióticos para destruirme, era como ironía.

Ese día salí de la recámara porque me desesperaba estar encerrado; tomé mi chaqueta rota, mis llaves y el poco dinero que tenía. El vecindario era igual, deplorable, al menos eso me parecía, pero era lo mejor que podía pagar. Vine aquí pensando estudiar música, lo que me apasionaba, al menos en un tiempo anterior a este, pero los sueños se destruyen y fue así que se destruyeron los míos. No quería regresar a casa, sabría lo que escucharía de mi padre “eres un zángano, te dije que te emplearás en algo relacionado con tu carrera, pero dejar todo por la música, ¡eres un imbécil!”.


Quizá tendría razón.

Mientras caminaba, me senté en una banca, todos me observaban y eso realmente me molestaba, sí, quizá había bebido demasiado y lucía mal. De repente volví mi mirada al piso (como siempre lo hacía), y vi un pequeño libro que decía “Manual para ser feliz”, lo hojeé por un rato y luego sucedió.


Primer paso: Ser más feliz, más productivo, cómodo. Más productivo, pensé, justo como querría mi padre, con esa simple frase cambió la percepción que tenía, contra todos mis pensamientos e ideales, decidí dejar de pensar y… seguir el manual.


1. No beber demasiado. Vacié y tire todas las botellas, empezaría por eso entonces, cambiar mi manera de beber.

2. Hacer ejercicios regularmente en el gimnasio. Busqué un empleo, estaba en una oficina, como contador, mi primera quincena fue destinada a comprar otra ropa; mi segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta quincena fueron destinadas a rentar un departamento más adecuado a mi nueva forma de vida. Finalmente en mi séptima quincena pagué la suscripción de un gimnasio para estar en forma, (tres días por semana)

3. Mejorar las relaciones con tus contemporáneos, empleados, socios. En la oficina todos eran unos ignorantes, tenían pocos intereses y no era afines con los míos, pero si quería ser feliz, tendría que empezar a hablar de lo mismo que ellos.
4. Comer bien. En mi momento de auto destrucción, sólo me alimentaba de comida chatarra, está bien, olvidaría todo eso, nada de cenas de microondas y grasas saturadas, pensé.
5. Ser un mejor conductor, más paciente, más seguro. Me imaginaba yo como buen conductor, siendo cauteloso, nada de altas velocidades, tal vez cuando me casará y tuviera hijos, estaría un lindo bebé en el asiento trasero.

6. Dormir bien. De ahora en adelante nada de pesadillas, ni paranoia de la que tanto sufría en mi otra vida.

7. Cuidadoso con los animales. Deje de ahogar a las arañas en el desagüe, de matar a las polillas o echar agua hirviendo a las hormigas, ahora que me convertía en una buena persona, debía amar a los animales.

8. Seguir en contacto con los viejos amigos. Comencé a llamar a todos los amigos que tenía, los “buenos” por supuesto, los que mi familia habría aceptado, fui amable y los invité a tomar una copa (de vez en cuando tomaba una, como buena persona) y continué en contacto con ellos.
9. Ir comprobando con frecuencia el crédito en el banco, favores por favores. Trataba de mantenerme al corriente con mis cuentas, nada de despilfarrar el dinero, ser ahorrativo, precavido. Algunas veces les prestaba dinero a mis viejos amigos, a compañeros del trabajo, favor por favor.
10. Cariñoso pero no enamorado. Encontré a una chica, una buena chica, inteligente, respetuosa, con habilidades para ser buena esposa, buena madre y buena ama de casa; no me encontraba enamorado de ella, pero era la correcta para esta vida.
11. Unirte a la caridad social y los domingos ir al supermercado. Me uní a varias asociaciones caritativas, donaba dinero y hasta le daba una moneda al mendigo de la esquina por donde transitaba diariamente. Los domingos iba al supermercado a abastecerme de comida nutritiva para tener el refrigerador lleno.

12. Lavar el auto. Lo hacía, siempre se mantenía limpio; lo hacía yo mismo: me hacía lucir mejor ante los demás, lo lavaba incluso los domingos.
13. Ahora trabajando por cuenta propia, un facultado e informado miembro de la sociedad. Deje el empleo para poner uno propio donde asesoraba a mis clientes en sus finanzas, me iba bien. Leía cuanto podía, diariamente los periódicos sin mantener una postura contraria a los demás por supuesto.


Sin llorar en público, menos oportunidades para enfermarse, ya sin miedo a la oscuridad, o a las sombras del mediodía, nada tan ridículamente adolescente y desesperado, nada tan infantil, en un mejor lugar, más lento y más calculado, sin oportunidad de escapar, seguir llorando con una buena película, seguir besando con saliva, ya no vacío y frenético como un gato atado a un palo, más satisfecho, más saludable y más productivo.


Han pasado años desde que encontré ese manual; estoy casado, tengo dos hijos; mi negocio va de maravilla, mi esposa espera un tercer bebé, que pondremos en el asiento trasero de la camioneta. Volví a ver a mis padres y están muy orgullosos de mí, sigo haciendo donaciones a la caridad; me mantengo en forma, le sigo hablando a mis viejos amigos y a los que con el tiempo he acumulado, mis cuentas van bien. Tal vez cuando crezcan les heredaré el manual a mis hijos, serán felices igual que su padre, serán buenas personas, por cierto…sigo tomando antibióticos.

miércoles, 9 de junio de 2010

Instrucciones para...


Mi clase de escritura esta semana se torno bastante divertida, la neta es que me está dando un poco de temor escribir; te proyectas bien denso y si no fuera porque yo me burlo de las personas, seguramente caería en las proyecciones que hicieron mis compañeros de clase al escribir el guión teatral del encuentro de dos personas que fueron pareja y se topan en un lugar. Bueno con decirles que a uno poco le falto para representarnos la obra completa de su autoría, ¡no digan, gente tan más descontrolada!

La clase pasada o quizá… antepasada, la maestra nos dejo hacer un cuento basándonos en una frase, había escogido una, pero luego decidí que si estaba muy proyectada y me dio terror caer en las ridiculeces de mis compañeros, además, lo saben no soy muy buena en esto de la escritura.

Así que en vez de eso decidí hacer instrucciones para algo elemental, como ejemplo teníamos las instrucciones para subir una escalera de Cortázar. Entonces les dejo: Instrucciones para sobrevivir a un concierto.

Existen eventos masivos, dónde en una plataforma considerablemente alta se colocan instrumentos musicales y suben a tocarlos algunos individuos, a estos eventos se les llama conciertos. Después de experimentos realizados al asistir a dichos eventos, he aquí algunas instrucciones para sobrevivir a este tipo de espectáculos.

El primer paso para sobrevivir a un concierto, consiste en tener un pequeño trozo de papel muy importante y elemental llamado boleto, sin este pequeño papel, usted con toda seguridad no entrará a algún evento. No se recomienda la reventa si usted cuenta con pocos recursos económicos.

Previamente usted ha elegido el acompañante con el que asistirá al concierto, es importante hacer una buena elección, de esto también depende que usted disfrute el evento, ya que ir con una persona inadecuada, hará que se le agreguen adjetivos como “loco”, “lunático”, “fanático” o “ridículo”.

Para tal ocasión es recomendable manejar la vestimenta adecuada, se invita a utilizar un par de pantalones, una playera cómoda y una chamarra ligera; pero el calzado es muy importante, debe ser sin plataforma, y confortable, de esta primera elección depende el cincuenta por cierto de su supervivencia dentro del recinto donde se realizará el espectáculo.
Es preferible llegar un tiempo antes de la hora indicada en el papel llamado boleto, esta instrucción tiene algunos inconvenientes, dependerá el recinto donde se realice el concierto y la zona que usted previamente haya elegido o le haya tocado. Algunas personas exageran en este punto, pero según nuestros experimentos, sólo le recomendamos llegar una hora antes del evento.
Una vez que se encuentre formado para entrar, le hayan checado su trozo de papel (boleto), y haya tenido que hacer algunos movimientos para ser examinado cuidadosamente de no llevar artículos inconvenientes, lo dejarán entrar; ahí usted puede: a) caminar hacia su lugar; b) correr hacia su lugar o, c) subir o bajar escaleras para llegar a su lugar.

Aquí hay dos cuestiones importantes, si a usted le ha tocado un lugar establecido, lo ha encontrado fijándose en su boleto y esta cómodamente sentado, espere a que empiece el espectáculo, permanezca ahí, si cuenta con los recursos necesarios puede, si gusta, comprar algunas bebidas o algo para comer; sólo tenga cuidado si se encuentra ubicado en asientos que estén empinados ya que si se emociona demasiado y hace su cuerpo muy adelante podría caer y arruinarle el concierto a los demás asistentes.

Ahora nos concentraremos en las personas que se encuentran de pie en estos eventos, previamente usted ha tenido que alimentarse bien y también se ha hidratado para que los fluidos en su organismo se liberen mucho antes de que empiece el concierto; no querrá que le ocurra algún accidente.

Evite acercarse a las personas que tengan aliento alcohólico, sólo le traerán problemas; si ve que algún personaje así se acerca, trate de mantener su distancia. Esquive con algunos movimientos alternados (atrás, adelante y de un lado a otro), a los vendedores de bebidas alcohólicas, refrescos y nieves. Trate de mantenerse en un lugar, aunque cueste un poco de trabajo, quizá usted acabe en el otro extremo de dónde se encontraba al inicio del programa, no se asuste. Evite sobre todo estar en contacto con individuos que usted considere que tienen algún problema mental, créale a su instinto, normalmente lo tienen. Algunas veces a estos espectáculos van personas que a usted seguramente le irritaran, en tal caso mantenga la calma y no trate por ningún motivo de golpearlos.

Si usted es de estatura baja, por ningún motivo se coloque detrás de una persona más alta que usted, esto le impedirá ver el escenario y por lo tanto no lo disfrutara; si por el contrario usted es alto entonces no tendrá ningún inconveniente.

Finalmente si asiste a este tipo de espectáculos, es indispensable que sepa quiénes serán los individuos que tocaran los instrumentos y sobre todo las canciones que tocarán, la mayoría por lo menos, sino quiere quedar en ridículo. Muchas veces las personas si les sobra algo de capital, les gustan comprar algún suvenir, es recomendable para tener un recuerdo de lo vivido.

Con estas instrucciones usted podrá presumir a familiares y amigos que asistió a tal evento y que lo disfruto muchísimo.