martes, 18 de diciembre de 2012

Gente para dibujar



Ayer fue un día curioso. Las cosas mejoran o al menos la percepción de que lo hacen me parece magnifica. He estado en un oasis de tranquilidad y paz de lo más raro, pero al mismo tiempo aún tengo esos sentimientos de rencor y odio al mundo. Tal vez eso nunca terminara.

Tomé el metro como habitualmente hago para trasladarme a cualquier punto de la ciudad. No estaba muy lleno y tuve la oportunidad de tomar un asiento y ver cómo rápidamente pasa la gente ante mis ojos, no quise prestar mucha atención.

En una estación subió más gente pero sólo faltaban unas cuantas estaciones para llegar a la terminal. Seguí sin observar. Estaba absorta más bien en pensamientos sobre el día y sobre los días pasados. Sólo han sido dos semanas y se siente como si fuera el mes entero, ya parece lejana la rutina.

Voltee a ver a toda la gente y uno llamó mi atención. Era un hombre, de tez morena, medio alto, con barba, cabello corto y lacio, vestido de forma casual, pudo pasar por un estudiante. Él miraba algo e inmediatamente con un plumín dibujaba en su pequeña libreta. Tardé un poco en comprender lo que hacía.

Esa acción me fascino. Tuve curiosidad por ver a quién dibujaba pero decidí no voltear para no interrumpir o frustrar de algún modo su actividad. Hizo algunos tazos más, tapo su plumín y cambio de hoja. Luego me miró de reojo y por un instante me emocioné un poco, pero de nuevo se concentró en su libreta.

Me pregunto qué fue lo que le llamó la atención de esa persona, me pregunto cómo lo hace sin temor a las malas caras o críticas. Lo envidié a él y envidié a la persona que dibujo. Dibujar me parece algo muy valiente y que requiere de suma precisión y concentración. Es una linda actividad también. Admiro a quien sabe hacerlo.

Honestamente me sentí triste después porque quizá yo nunca sea dibujada. No como caricatura que hacen en los parques. Es probable que no sea una persona que llame la atención como para hacer voltear a alguien. A diferencia de los seres humanos que llaman mi atención y de los que fantaseo con sus vidas y armo historias; yo, no soy tan misteriosa.

Me baje en la estación que me correspondía y miré un poco su dibujo. Sentí que invadí su espacio pero soy demasiado curiosa o chismosa, o ambas. Al principio pensé “no es tan bueno” y después me percaté de que hablaba mi envidia y mi rencor. Debo dejarlo pasar o por más que pasen cosas buenas no podré disfrutarlas.

Si un día aprendo a dibujar yo podré elegir quién o quiénes son las personas interesantes para mí.  

domingo, 16 de diciembre de 2012

Después de lo que sigue



Antes de salir de la escuela compañeros y… compañeros nos cuestionábamos qué haríamos saliendo de ahí. Qué dientres haremos de nuestras miserables, jóvenes pero empobrecidas vidas. Incluso, pienso, que ocultamente el más aventurado y más seguro de si mismo se pregunto una vez eso.

Me sorprendió y no, el fenómeno que se dio al salir de la escuela, y durante estos meses. Me sorprendió porque de pronto como las plagas brotó y no lo hizo porque solemos ser tan predecibles que al final me sentí tonta por no verlo venir.

Es bien sabido que la mentira esa del primer empleo, es eso una mentira. Y que aún somos rebeldes, aún soñamos y aún somos pretenciosos también. Quien dijo que los jóvenes gobernaban el mundo y que serían la esperanza, me parece que erró en más de una ocasión.

Nosotros no queremos lo que ya hay. No queremos el prototipo de vida feliz y exitosa que el mundo se ha encargado de meternos, no lo queremos y aún así corremos a los clichés de la vida moderna convencional. Continuamos siguiendo patrones sin percatarnos y sin quererlo, pero izamos la bandera de independencia cínicamente.

Debo reconocer que, quiero pertenecer a algo, muchas personas lo necesitan, pero quiero pertenecer a algo en lo que crea, en lo que ayude, en lo que sea valioso para mí y para los demás. Ahora con los “ánimos” del momento los actos anarquistas están “de moda”, en lo personal no creo en eso. Se necesita cierto orden.

Por lo cual, también confieso que entre la diferencia, me parece que por mucha distancia que pueda, deba y quiera tomar, cumplo con un estándar de metas, sueños y/o proyectos que la sociedad donde vivo y donde no, han establecido. Así que aquí va: no me considero independiente, por ahora, tampoco parte de un sistema, no quiero ni lo uno ni lo otro, tal vez algo de ambos.

Bueno, pues el fenómeno fue el de “hazlo por ti mismo”, el puro y pretencioso indie. Los proyectos alternativos (muchos no lo son) que tienen mis muchas y diversas opiniones que más bien me guardo por temor a susceptibilidades, no importantes para mi, pero para los demás si.

De pronto era como darle like a tus conocidos como si fueran famosos, me desconcertó muchísimo. El “hazlo por ti mismo” es bueno, es bastante bueno, bandas relativamente buenas surgieron con eso. Pero a veces contra lo que luchas es lo mismo que alimentas, en tantas ocasiones es así.

Internet es un cúmulo de posibilidades. Es increíble lo sencillo que podemos compartir nuestros intereses, nuestros estados, nuestros momentos, nuestro trabajo. No todo es bueno, no todo es malo, no todo es increíble, no todo es mediocre. Por ejemplo, yo siempre he pensado que este espacio es un gran basurero web. Aunque de pronto el internet y las redes sociales, a algunas personas, hacen que se les olvide la humildad.

Lo peor de todo, fue un día que escuché la conversación de un señor de cuarenta y tantos casi cincuenta años con un, imagino, colega suyo. Me llamó mucho la atención que dijo: "no sé, todavía estoy pensando en qué voy a hacer" y me dije: ¡Demonios es que entonces quiere decir que jamás se va a ir esa maldita pregunta!

sábado, 15 de diciembre de 2012

Conciertos




No es un secreto, ni pretendo que lo sea, me enorgullece. La gente no lo entiende, no necesitan entenderlo, parece poco racional. Me parece absurdo que las personas pidan algo racional en esta época y este tiempo tan patético, tan irracional.

Ya he escrito al respecto pero no me cansaré de hacerlo tantas veces sea necesario. No para que ELLOS me entiendan, más bien para acercarme a los que me entienden. Amo de una forma indescriptible los conciertos, a pesar de mis múltiples dificultades, amo muchas cosas de ellos.

Es una contradicción que todos ven, que yo reconozco, la acepto y no me preocupo tanto por ello. Odio a la gente, sobre todo en multitudes porque se vuelve estúpida. No quiere decir que en los conciertos no los odie, realmente hay muchas personas que podrían considerarse en ese ramo de especies no evolucionadas. Entonces si, estoy en una contradicción.

Pero va mucho más allá de eso. No soy demasiado letrada, no nací alrededor de la alta cultura y tampoco sé tanto al respecto. Para mi, la música es un arte dotado de algo en particular. La sientes y parece que no necesitas verla, sólo entra en tus oídos y se transforman en emociones y sentimientos dentro. Cursi, cursi pero es mi modo de explicar el mecanismo en que actúa, al menos, en mi caso.

Y aunque deteste a la gente. En esa masa unida y a veces casi uniforme, donde vienen tantos músicos queramos o no, nos une de una forma algo burda y trivial. Pero dentro de cada uno de los presentes compartimos una emoción y un sentimiento que no podríamos compartir en ningún otro lugar ni momento.

Ya, son catarsis. La energía que proyectan las personas que tocan tales o cuales instrumentos se contagia y te inyectan. En mi caso, creo que en los conciertos sale un alter ego, un yo poderoso, subversivo, alegre y algo drogadicto que tengo. Un ser desinhibido que podría morder, llorar, gritar, rasguñar y a veces hasta amar.

Los problemas se van y la tristeza aguarda un momento o se convierte en algo más impulsivo, no sé. La realidad sigue ahí, luchas con ella o contra ella todos los días y ese día, el día de un concierto sales de ahí y de pronto con las luces, la gente y sobre todo la música puedes hacer todo. Al día siguiente te levantas y de verdad te levantas.

Pienso que en la vida hay pocos seres extraordinarios. Las personas se la pasan diciendo que no, NO PUEDES CAMBIAR EL MUNDO, insisto mucho. Sólo pienso, aquellos músicos a quienes tanto admiran se atrevieron y cambiaron el mundo, no para ti directamente o tal vez si. Las personas quieren milagros y no se percatan de que hubo quienes se atrevieron y lo hicieron pero son detalles, no milagros.

Un día en un concierto, alguien canta una prosa que pensó cuando vio un acontecimiento importante para él, para mi o para el mundo, y luego miles de personas al mismo tiempo la cantan con la misma pasión para hacerse escuchar. Y si ellos lo hicieron, no lo voy a hacer igual, pero una noche me hicieron desear lo mismo.

Para mi esos son los conciertos, probablemente soy demasiado apasionada y alguien podría opinar que le quiero encontrar un contenido simbólico, mágico, místico a un evento trivial y nimio. Pero bueno, está es mi forma de sobrevivir y de tratar de vivir en un mundo donde a la mayoría les importa poco o nada los sentimientos. 

martes, 11 de diciembre de 2012

Éxito



Algunas personas creen que ciertos conceptos son subjetivos. Por ejemplo, el éxito, hay entre quienes creen que es algo subjetivo y otros que realmente es alguna especie de parámetro establecido. La verdad es que, en lo personal creo que el éxito es algo engañoso y a veces hasta da miedo.

¿En qué consiste el éxito? ¿En reconocerse a si mismo? ¿En que los demás te reconozcan? Porque si una persona reconoce su buen trabajo entonces sería tachado de ególatra, y por supuesto al obtener el reconocimiento de los demás tarde o temprano será alguien tachado de ególatra.

Imagino que el cliché psicológico dirá que lo primero es reconocerse a si mismo y después vendrá el reconocimiento colectivo lo cual tendría como resultado el éxito profesional y quizá personal.

Pero podrías pasar toda tu vida queriendo obtener el reconocimiento de los otros y más tratándose de tus iguales. Posteriormente viene eso, que tu colega o tu igual reconozca que lo has hecho bien. Aunque quizá el mayor signo de éxito en la vida moderna sea la retribución económica. Pero qué clase de ambiciones estamos persiguiendo.

Queremos prestigio pero también dinero, queremos dinero y prestigio. A veces no vienen juntas. Hay una película que me gusta mucho: Lost in translation. No olvidaré la parte donde Scarlett Johanson le cuenta a Bill Murray lo fracasada que se siente y sin tener un oficio. Él le dice algo como: entre más segura estés de lo que haces menos te afectan las cosas.

Entonces, resumiendo ¿por qué sería más importante el dinero y el reconocimiento de los otros? Esos otros, tus iguales son gente arrogante y cruel, sin algún sentido de humanidad y el dinero, el dinero es necesario, pero en mi experiencia a veces, ni la felicidad compra. O tal vez nunca he estado en una situación tan precaria.

Por hoy, estoy de acuerdo con el cliché, reconocerse a sí mismo, gustar de lo que se hace y estar seguro de ello  es importante, sin claro, caer en la arrogancia. Pero es complicado, muy complicado reconocer que uno ha hecho bien porque siempre está el clásico: pudo haber sido mejor.

Creo que yo no obtendré ninguna clase de éxito: ni el mío, ni el de los otros, ni monetario.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Vida laboral II



Ha pasado una semana desde que dejé de trabajar. ¿Por qué lo hice? Hubo muchas razones, pero creo que la principal es que necesitaba encontrarme a mi misma y comenzar a hacer lo que me gusta.

La verdad ha sido extraño. Soy dramática porque la naturaleza y mi personalidad me ha hecho así. Simplemente es como si las emociones y los sentimientos sólo se derritieran en las manos, algo que aún no aprendo a controlar. Ha sido extraño, fueron extraños esos meses y aún más esta semana.

Fueron cuatro meses que se pasaron muy rápido. Al principio sentí que había cometido un gran error, que aún me faltaban muchas cosas por hacer y si también mucho que “descansar”. Pasaron estos cuatro meses y al menos hasta hoy no me arrepiento. Aprendí tanto en estos meses y conocí a personas que me enseñaron muchas cosas, no vale la pena arrepentirse a estas alturas.

Aprendí de un mundo que no conocía y honestamente criticaba. Estuve en lugares que pensé no pisaría y haciendo cosas que pensé no haría. Aprendí de cosas que en la vida ordinaria sirven, pero aprendí más de aquellas cosas que sirven en la vida ordinaria pero de las que nadie se percata.

Como me dijo el que fuera mi jefe, siempre es lo mismo. Era como los equipos en la escuela, todo funciona con trabajo en equipo y por eso resulta complicado en muchas ocasiones. Pero como he visto recientemente, al menos en este país, muchas cosas se rigen de forma individual. En los empleos eso termina por joder relaciones laborales, por ejemplo.

Trabajar con personas no es tarea fácil. En realidad piensas que no, pero tu trabajo depende del trabajo de los otros y viceversa. No se trata de hipocresía, simplemente de hacer tu trabajo y hacerlo bien. Puedes o no crear vínculos amistosos, no somos robots, pero en la medida de lo posible ser amable y cordial.

De los jefes, es curioso, se me quedó mucho en la mente aquella frase de: si no eres desgraciado no eres buen jefe. Las personas se aprovechan, dicen por ahí: les das la mano y te agarran el pie. El esfuerzo gana algo o tal vez no. Me tope con hombrecitos que se creían mejores personas sólo por tener dinero y todavía ahora me resultan repugnantes. El mundo no tendría necesidad de soportarlos, en mi opinión.

Por otro lado estaba el que era mi jefe. Es coreano y a diferencia de los múltiples clichés que se tienen al respecto, al menos en mi experiencia fue una persona sumamente amable a la que le tengo infinito agradecimiento. No solamente por su forma de ver el mundo, en el que en ciertas cosas difería mucho, pero también el hecho de ser de otro país me otorgó otro tipo de aprendizajes.

Y finalmente esta la gente con la que trabaje directamente. Que gracias a Thor no son universitarios, porque en realidad comenzaba a caer en los prejuicios universitarios o de personas “letradas” que nos hacen irritables. De pronto, no nos damos cuenta y actuamos como unos verdaderos arrogantes, si los jefes lo son por dinero, nosotros por nuestro supuesto conocimiento. Ellos, quizá no tienen una carrera pero no por eso menosprecio el valioso conocimiento del que yo carezco y que su tiempo laborando les ha otorgado.

Ahora, pues no lo sé, es raro, tengo sentimientos extraños. Se siente bien estar un poco en casa y comencé el servicio social aunque para ser sincera siento que me falta mucha más constancia en eso.

No tengo idea de qué pase y a pesar de que gane algo de dinero no fue mi felicidad, y soy muy joven, pero en este punto tampoco ayudo a mi felicidad. Quizá todo tiene que venir en el tiempo justo. Sé que llegaré a donde tengo que ir, a lo mejor no pronto y no en el ámbito “profesional”, pero estaré ahí.

Y como aprendí también en estos meses cuando llegue ahí, lo disfrutaré porque si encuentras algo que realmente deseas sólo hay que disfrutarlo.