Ayer
fue un día curioso. Las cosas mejoran o al menos la percepción de que lo hacen
me parece magnifica. He estado en un oasis de tranquilidad y paz de lo más
raro, pero al mismo tiempo aún tengo esos sentimientos de rencor y odio al mundo.
Tal vez eso nunca terminara.
Tomé
el metro como habitualmente hago para trasladarme a cualquier punto de la
ciudad. No estaba muy lleno y tuve la oportunidad de tomar un asiento y ver
cómo rápidamente pasa la gente ante mis ojos, no quise prestar mucha atención.
En
una estación subió más gente pero sólo faltaban unas cuantas estaciones para
llegar a la terminal. Seguí sin observar. Estaba absorta más bien en
pensamientos sobre el día y sobre los días pasados. Sólo han sido dos semanas y
se siente como si fuera el mes entero, ya parece lejana la rutina.
Voltee
a ver a toda la gente y uno llamó mi atención. Era un hombre, de tez morena,
medio alto, con barba, cabello corto y lacio, vestido de forma casual, pudo
pasar por un estudiante. Él miraba algo e inmediatamente con un plumín dibujaba
en su pequeña libreta. Tardé un poco en comprender lo que hacía.
Esa
acción me fascino. Tuve curiosidad por ver a quién dibujaba pero decidí no
voltear para no interrumpir o frustrar de algún modo su actividad. Hizo algunos
tazos más, tapo su plumín y cambio de hoja. Luego me miró de reojo y por un
instante me emocioné un poco, pero de nuevo se concentró en su libreta.
Me
pregunto qué fue lo que le llamó la atención de esa persona, me pregunto cómo
lo hace sin temor a las malas caras o críticas. Lo envidié a él y envidié a la
persona que dibujo. Dibujar me parece algo muy valiente y que requiere de suma
precisión y concentración. Es una linda actividad también. Admiro a quien sabe
hacerlo.
Honestamente
me sentí triste después porque quizá yo nunca sea dibujada. No como caricatura
que hacen en los parques. Es probable que no sea una persona que llame la
atención como para hacer voltear a alguien. A diferencia de los seres humanos
que llaman mi atención y de los que fantaseo con sus vidas y armo historias; yo,
no soy tan misteriosa.
Me
baje en la estación que me correspondía y miré un poco su dibujo. Sentí que
invadí su espacio pero soy demasiado curiosa o chismosa, o ambas. Al principio
pensé “no es tan bueno” y después me percaté de que hablaba mi envidia y mi
rencor. Debo dejarlo pasar o por más que pasen cosas buenas no podré
disfrutarlas.
Si
un día aprendo a dibujar yo podré elegir quién o quiénes son las personas
interesantes para mí.

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