Antes
de salir de la escuela compañeros y… compañeros nos cuestionábamos qué haríamos
saliendo de ahí. Qué dientres haremos de nuestras miserables, jóvenes pero
empobrecidas vidas. Incluso, pienso, que ocultamente el más aventurado y más
seguro de si mismo se pregunto una vez eso.
Me
sorprendió y no, el fenómeno que se dio al salir de la escuela, y durante estos
meses. Me sorprendió porque de pronto como las plagas brotó y no lo hizo porque
solemos ser tan predecibles que al final me sentí tonta por no verlo venir.
Es
bien sabido que la mentira esa del primer empleo, es eso una mentira. Y que aún
somos rebeldes, aún soñamos y aún somos pretenciosos también. Quien dijo que
los jóvenes gobernaban el mundo y que serían la esperanza, me parece que erró
en más de una ocasión.
Nosotros
no queremos lo que ya hay. No queremos el prototipo de vida feliz y exitosa que
el mundo se ha encargado de meternos, no lo queremos y aún así corremos a los
clichés de la vida moderna convencional. Continuamos siguiendo patrones sin
percatarnos y sin quererlo, pero izamos la bandera de independencia cínicamente.
Debo
reconocer que, quiero pertenecer a algo, muchas personas lo necesitan, pero
quiero pertenecer a algo en lo que crea, en lo que ayude, en lo que sea valioso
para mí y para los demás. Ahora con los “ánimos” del momento los actos
anarquistas están “de moda”, en lo personal no creo en eso. Se necesita cierto
orden.
Por
lo cual, también confieso que entre la diferencia, me parece que por mucha distancia
que pueda, deba y quiera tomar, cumplo con un estándar de metas, sueños y/o
proyectos que la sociedad donde vivo y donde no, han establecido. Así que aquí
va: no me considero independiente, por ahora, tampoco parte de un sistema, no quiero ni lo uno ni lo otro, tal vez algo de ambos.
Bueno,
pues el fenómeno fue el de “hazlo por ti mismo”, el puro y pretencioso indie. Los proyectos alternativos (muchos no lo son) que tienen mis
muchas y diversas opiniones que más bien me guardo por temor a susceptibilidades, no importantes para mi, pero para los demás si.
De
pronto era como darle like a tus conocidos como si fueran famosos, me
desconcertó muchísimo. El “hazlo por ti mismo” es bueno, es bastante bueno,
bandas relativamente buenas surgieron con eso. Pero a veces contra lo que
luchas es lo mismo que alimentas, en tantas ocasiones es así.
Internet
es un cúmulo de posibilidades. Es increíble lo sencillo que podemos compartir
nuestros intereses, nuestros estados, nuestros momentos, nuestro trabajo. No todo es bueno, no todo es malo, no todo es increíble, no todo es mediocre.
Por ejemplo, yo siempre he pensado que este espacio es un gran basurero web. Aunque de pronto el internet y las redes sociales, a algunas personas, hacen que se les olvide
la humildad.
Lo peor de todo, fue un día que escuché la conversación de un señor de cuarenta y tantos casi cincuenta años con un, imagino, colega suyo. Me llamó mucho la atención que dijo: "no sé, todavía estoy pensando en qué voy a hacer" y me dije: ¡Demonios es que entonces quiere decir que jamás se va a ir esa maldita pregunta!

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