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jueves, 20 de diciembre de 2012

Tiempos violentos


Los sueños, los sueños personales aún parecen muy lejanos. Inalcanzables, utópicos e irrealizables. Es curioso, el mundo parece muy grande y pienso que realmente lo es. La tecnología pudo hacer que los continentes se juntaran de nuevo pero aún parecemos de distintos planetas. Todavía parece lejano.

Es complicado vivir. Ahora que la gente esta paranoica con el fin del mundo, creo que puede ser lo mejor que nos pasaría. Hace poco, mi papá dijo algo como: la vida es muy bonita para irse. Las fronteras se han roto pero siguen ahí, las cosas malas pasan todo el tiempo, la intolerancia, la burla… en general creo que en lugar de avanzar hacemos lo contrario.

Me ha alcanzado, un día llega y me sobrepasa y no puedo manejarlo. Me pregunto por qué a los demás no les duele. Lo ves todo el tiempo, todos lo días y no puedo más que recordar ese frase que fue sacada de un libro de Stephen King: la gente se hace daño todos los días y dentro de nosotros hay unos verdaderos monstruos.

A veces, me da la sensación de ellos ganan las batallas, que la gente buena no puede ganar porque no tienen oportunidad. Lo ignoramos, la tecnología, nuestro entretenimiento incluso nos hace ciegos ante una realidad que pasa todos los días: estamos en tiempos violentos.

Los niños han sido abandonados, los lugares vaciados, el llanto parece un eco que suena todo el tiempo. Leerlo es espantoso pero no puedo imaginar lo que duele vivirlo. Esto es, tal vez, lo que tristemente desaparece las fronteras: la violencia. Esta aquí, esta a tu lado, esta contigo, con tu hermano,  con tu hermana. Esta cuando te molestas de más si te pegan sin querer. Esta en tu enojo cuando sales tarde de casa. Esta en un arma. Esta aquí.

Ojalá, ojalá que todo ese enojo y coraje lo pudiéramos utilizar para defendernos y defender a los otros. Ojalá que nos diera el valor para poder luchar contra esos monstruos que llevamos dentro y que nos están comiendo. Ojalá en vez de querer huir, quisiéramos quedarnos y afrontarlo. Ojalá ni siquiera deseáramos ni de broma que se acabara el mundo. Pero dentro de nosotros, todos lo deseamos.

¿Qué voy a hacer? ¿Qué vas a hacer tú? ¿Qué vamos a hacer? En algo, muchas de las personas que me han dicho que deje de temer tienen razón, dejar de temer es un buen primer paso. Quiero dejar de vivir en un mundo violento. Quiero dejar de enojarme por cosas estúpidas, para empezar, quiero dejar de sentir odio para no transmitirlo al mundo.

Sigue sin dejarme dormir todas las noches, escuchó llantos, ruido, gritos, dolor, sangre, no puedo dejar de escucharlo. Hace poco le dije a una amiga que algunas noches, cuando no puedo dormir, quisiera volver a ser ignorante para que no duela tanto; pero no quiero, no quiero volver a mi estado de ignorancia porque de algún modo también mi ignorancia era violenta.

lunes, 28 de mayo de 2012

Antes de que tiemble



Hace un tiempo leía el libro 8.8 El miedo en el espejo de Juan Villoro, quizá en un muy mal momento porque a la tierra le dio por temblar en ese lapso de tiempo y leer el libro sobre la crónica del terremoto de Chile, sólo podía acrecentar la paranoia que ya se sentía colectivamente. Ayer recordé no líneas especificas, más bien esa sensación, una muy extraña que sucede al terminar de leer un libro.

El insomnio también alimenta los pensamientos resguardados en una parte del subconsciente, tal vez la memoria nos falle, pero el insomnio ayuda un poco a recordar y más que nada a sentir.

Todas las noches, sin excepción, antes de cerrar los ojos y acurrucarme, antes de sentir el peso del cansancio y entrar en ese trance del sueño, escucho por lo menos una canción, con la luz apagada, dentro de la cama y los ojos abiertos, escucho una canción, es aleatorio, depende del estado de ánimo y de lo que recuerde, escucho una canción.

Ayer recordé por un tweet una canción, escuché Santa Fe de Beirut. Al concluir la canción y disponer  a que el sueño invadiera mis sentidos, me llegó un pensamiento, pensé: si tiembla en este momento, como cuando lo hizo en Chile, de madrugada, y el techo cayera sobre mí, la última canción que escucharía sería Santa Fe

Creo que sería una buena elección, la voz del señor Condon tiene un especial sentido de paz y espiritualidad, algo muy extraño y les sonará muy hippie, pero es así. Por la mañana me puse a pensar en otras canciones que serían lindas para antes de temblar, las últimas que escucharía si de pronto la tierra hiciera de las suyas y el techo cayera sobre mí. Son quince sin ningún motivo, y aleatoriamente también sin ningún motivo:

1. Santa Fe – Beirut
2. Lonely Souls – Unkle
3. Day – Quadron
4. Oceania – Björk
5. Melody – Blonde Redhead
6. Roslyn – Bon Iver & St. Vincent
7. Paris, je t’aime - Elisabeth Anais
8. Breath of life – Florence + the machine
9. Atmosphere – Joy Division
10. Eight flew over, one was destroyed – Mew
11. Cartoons and macramé sounds – Mew
12. Time to pretend – MGMT
13. No surprises – Radiohead
14. Our Day will come – Jamie Cullum
15. Turn – Travis 

miércoles, 4 de enero de 2012

Insomnio y otras cosas



He sufrido de insomnio desde que tengo trece años, creo que comenzó con una asunto psicológico, luego se convirtió en costumbre y posteriormente casi en una obligación. Cuando deje de dormir mis ocho horas reglamentarias descubrí un mundo fantástico en las madrugadas, te dan la libertad de hacer más cosas pero la verdad, también es un martirio, pues te hacen pensar y pensar en otras tantas cosas.

La semana pasada y lo que lleva esta me he estado durmiendo a las tres de la madrugada. No entiendo cuál es el motivo, ya no es una obligación, quizá si una costumbre y si un asunto psicológico. El martes de la semana pasada dormí hasta las cuatro y media de la madrugada y sólo me dormí porque consideré necesario hacerlo pues en realidad no tenía sueño.

Me da un poco de temor que comience a delirar por no dormir de madrugada, la verdad es que tampoco duermo en la tarde y por las mañanas me cuesta trabajo abrir los ojos pero no esta durando demasiado ese ritual mañanero. No es saludable.

A pesar de eso me las he ingeniado bastante bien, estar despierto cuando el grueso de la población duerme da una sensación extraña y exquisita, a pesar de los problemas mentales y de salud, te da cierto espacio, yo leo, escribo, escucho música y al parecer en las madrugadas es cuando uno se vuelve un poco más perceptivo. Honestamente hasta unos pasitos de baile me he echado en las madrugadas con la música bailosa que tengo.

Ayer enchulé el blog como se darán cuenta. Me pase casi toda la madrugada cambiando gadgets, eliminándolos, cambiando fondos, cambiando fuentes, imágenes, diseño, etc. Y de nuevo re encontré aquellas entradas, luego me di cuenta que otros blogs tienen más tiempo y recordé que este blog lo abrí cuando tenía quince años, sólo que era danielitaantisocial con doble “a”, lo cerré y no volví a recuperar lo que mis años de adolescencia habían escrito.

Lo hice porque pensé que era un poco mal agradecido de mi parte no dedicarle una madrugada a mejorar visualmente el contenido de mi blog cuando tantas satisfacciones e insatisfacciones me ha dado. Me emocionó y me avergonzó también el proceso. Re leer entradas antiguas sólo me sigue llenando de insatisfacciones, salvo algunos destellos de genuino sarcasmo que hay, lo demás no vale tanto la pena.

Pero eso hacen las personas en los insomnios, cuando nos volvemos más perceptivos, más críticos con nuestro trabajo. Las personas compulsivas comienzan a mejorar sus trabajos con demasiado frenesí, no es que no sea compulsiva, pero mejorar entradas con pensamientos pasados no era algo que deseara hacer.

A veces me gustaría que no existieran esas necesidades básicas del ser humano como dormir o comer, así como son placenteras también a momentos parecen inalcanzables y nos hacen sufrir irremediablemente. Ya sea porque cuando te apetece una siesta no puedes hacerlo o porque tienes antojo de cierto alimento que no puedes comer. Si prescindiéramos de estas necesidades quizá la vida no sería tan complicada y el capitalismo encontraría en la desaparición del sueño mas fuentes de explotación. No sé. Ya me mal viaje demasiado.

Por lo pronto no sé que suceda con mi salud si continuo con los descansos de cuatro horas. Imagino que cuando regrese a mis labores cotidianas, como ir al inglés que es lo más inmediato, me costará trabajo levantarme y odiaré haber dormido tarde. Después entraré a la escuela y sucederá lo mismo hasta que llegue febrero y estaré más que muerta por no dormir.

A veces creo que no estoy durmiendo porque creo que en la madrugada puedo encontrar un quehacer que realmente se me haga productivo.