Los sueños,
los sueños personales aún parecen muy lejanos. Inalcanzables, utópicos e
irrealizables. Es curioso, el mundo parece muy grande y pienso que realmente lo
es. La tecnología pudo hacer que los continentes se juntaran de nuevo pero aún
parecemos de distintos planetas. Todavía parece lejano.
Es complicado
vivir. Ahora que la gente esta paranoica con el fin del mundo, creo que puede
ser lo mejor que nos pasaría. Hace poco, mi papá dijo algo como: la vida es muy
bonita para irse. Las fronteras se han roto pero siguen ahí, las cosas malas
pasan todo el tiempo, la intolerancia, la burla… en general creo que en lugar
de avanzar hacemos lo contrario.
Me ha
alcanzado, un día llega y me sobrepasa y no puedo manejarlo. Me pregunto por
qué a los demás no les duele. Lo ves todo el tiempo, todos lo días y no puedo
más que recordar ese frase que fue sacada de un libro de Stephen King: la gente
se hace daño todos los días y dentro de nosotros hay unos verdaderos monstruos.
A veces,
me da la sensación de ellos ganan las batallas, que la gente buena no puede
ganar porque no tienen oportunidad. Lo ignoramos, la tecnología, nuestro
entretenimiento incluso nos hace ciegos ante una realidad que pasa todos los días:
estamos en tiempos violentos.
Los niños
han sido abandonados, los lugares vaciados, el llanto parece un eco que suena
todo el tiempo. Leerlo es espantoso pero no puedo imaginar lo que duele
vivirlo. Esto es, tal vez, lo que tristemente desaparece las fronteras: la
violencia. Esta aquí, esta a tu lado, esta contigo, con tu hermano, con tu hermana. Esta cuando te molestas de
más si te pegan sin querer. Esta en tu enojo cuando sales tarde de casa. Esta en
un arma. Esta aquí.
Ojalá,
ojalá que todo ese enojo y coraje lo pudiéramos utilizar para defendernos y
defender a los otros. Ojalá que nos diera el valor para poder luchar contra
esos monstruos que llevamos dentro y que nos están comiendo. Ojalá en vez de
querer huir, quisiéramos quedarnos y afrontarlo. Ojalá ni siquiera deseáramos
ni de broma que se acabara el mundo. Pero dentro de nosotros, todos lo
deseamos.
¿Qué
voy a hacer? ¿Qué vas a hacer tú? ¿Qué vamos a hacer? En algo, muchas de las
personas que me han dicho que deje de temer tienen razón, dejar de temer es un
buen primer paso. Quiero dejar de vivir en un mundo violento. Quiero dejar de
enojarme por cosas estúpidas, para empezar, quiero dejar de sentir odio para no
transmitirlo al mundo.
Sigue
sin dejarme dormir todas las noches, escuchó llantos, ruido, gritos, dolor,
sangre, no puedo dejar de escucharlo. Hace poco le dije a una amiga que algunas
noches, cuando no puedo dormir, quisiera volver a ser ignorante para que no
duela tanto; pero no quiero, no quiero volver a mi estado de ignorancia porque
de algún modo también mi ignorancia era violenta.
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